Trump ha realizado este diagnóstico a pocos metros de los enormes rostros esculpidos de los presidentes George Washington,
Thomas Jefferson, Theodore Roosevelt y Abraham Lincoln, y en el
prolegómeno de los fastos del 250 aniversario del país, a partir de esta
tarde en Washington DC, que comprenderán un largo desfile vespertino y
un nuevo discurso del presidente estadounidense en medio de una alerta
por altas temperaturas.
En el plano económico, el mandatario ha asegurado que el país está
liderando un ciclo de crecimiento sin precedentes recientes, destacando
la llegada masiva de inversión extranjera.
«Construimos la economía más
grande y dinámica. Y, por cierto, nuestro país está mejor que nunca», ha
señalado antes de añadir que «19,2 billones de dólares (en torno a
16.780.800 millones de euros) están llegando a Estados Unidos
procedentes de todo el mundo», una cifra que ha vinculado a un auge
industrial en marcha.
El magnate neoyorquino ha sostenido además que su
política arancelaria y su resultado electoral han favorecido la
industrialización del país, con nuevas infraestructuras productivas.
«Se están construyendo plantas y fábricas por todo Estados Unidos
ahora mismo, y se están construyendo a un ritmo que nunca antes habíamos
visto», ha afirmado, defendiendo que el ritmo de expansión supera
cualquier registro anterior.
En el ámbito de la seguridad y la defensa,
Trump ha reivindicado la hegemonía militar estadounidense y su papel
histórico en los grandes conflictos del siglo XX.
«Creamos el Ejército
más fuerte y poderoso», ha alardeado al tiempo que aseguró que el país
ha sido decisivo en la configuración del orden internacional
contemporáneo.
El inquilino de la Casa Blanca ha lanzado también mensajes de firmeza
en política exterior, afirmando que adversarios de Estados Unidos han
sido debilitados o contenidos, todo ello en un discurso en el que ha
combinado referencias históricas con afirmaciones de liderazgo global.
En ese contexto, ha aseverado que distintos países «están desesperados
por llegar a un acuerdo», subrayando la posición dominante de Washington
en las negociaciones internacionales.
Trump ha enmarcado estas
declaraciones en una narrativa histórica de 250 años de influencia
estadounidense, señalando que el país sigue siendo referente mundial en
progreso y valores.
«Durante 250 años, el mundo entero ha mirado a nuestro país y se ha
inspirado», ha sentenciado, no sin antes criticar la situación previa a
su mandato, asegurando que el país había atravesado una etapa de
debilitamiento internacional.
Sin embargo, ha defendido que la
percepción global ha cambiado radicalmente: «Ahora solo hay respeto. Y
quiero decirles que lo mejor está por venir», ha concluido.
El
presidente también ha tenido palabras contra el comunismo, una ideología
de «perdedores, inmigrantes ilegales, delincuentes y todo aquel que no
quiere trabajar».
«El comunismo es un fracaso. Siempre lo ha sido y lo
sigue siendo. Es un fracaso rotundo. Fíjense en quienes lo promueven. No
son las personas a las que deberían seguir», ha manifestado el
mandatario.
«Aunque los radicales y los extremistas atacan nuestra increíble
historia a cada paso, guardan silencio sobre la lamentable historia del
comunismo, porque nunca funcionó. A lo largo de miles de años, bajo
diferentes nombres, ideologías y sistemas, ese sistema ha provocado más
muerte y destrucción que cualquier otro que se haya intentado», ha
añadido.
Trump, por último, ha dedicado unas últimas palabras a su iniciativa
electoral para consolidar al partido Republicano en el poder y minimizar
los daños en las próximas elecciones legislativas de noviembre, las
'midterms', en medio de encuestas que pronostican una severa derrota de
los aliados del mandatario hasta el punto de que podrían perder, al
menos, una de las cámaras del Congreso.
«Solo podemos perder las
elecciones de mitad de mandato si nos lo permitimos, si somos necios,
estúpidos e imprudentes. Pero si eliminamos el filibusterismo, como
deberíamos hacer, y votamos inmediatamente a favor de la Ley para Salvar
a Estados Unidos, no perderemos unas elecciones en cien años», ha
manifestado.