BOGOTÁ.- Colombia ha retirado este lunes su reconocimiento a la República Árabe
Saharaui Democrática (RASD), rectificando así una medida del gobierno
del expresidente Gustavo Petro, por lo que el Ejecutivo de Abelardo de
la Espriella no tendrá contactos "políticos" ni "diplomáticos" con esta
entidad.
"Colombia reconoce la soberanía de Marruecos sobre todo su
territorio, incluyendo el Sahara Occidental y en ese contexto, la
posición del Gobierno de Colombia será congelar las relaciones con la
RASD a partir de la fecha", ha anunciado en un comunicado el Ministerio
de Exteriores colombiano.
La medida de Bogotá implica, según ha
precisado, que no se producirán "contactos políticos o diplomáticos,
intercambio de misiones ni respaldo a la RASD en foros multilaterales,
incluidas las Naciones Unidas y el Consejo de Seguridad, donde Colombia
ejerce actualmente como miembro no permanente".
El Ejecutivo de
De la Espriella ha tomado esta decisión "tras una revisión soberana" de
la política impulsada por Petro, que en 2022 restableció plenamente las
relaciones entre Colombia y la República Saharaui, al tiempo en que
alude a que "Naciones Unidas no la reconocen como Estado miembro".
"Esta reorientación confirma la voluntad de Colombia de revitalizar
sus relaciones con Marruecos, aliado desde hace casi 50 años, sobre la
base de una visión a largo plazo y con la convicción de construir una
relación renovada, donde el acercamiento bilateral servirá plenamente a
los intereses del pueblo colombiano", ha señalado, tras defender que la
medida "respeta" el Derecho Internacional, la Carta de Naciones Unidas y
la resolución 2797 (2025) del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el
Sáhara Occidental.
"La nueva dinámica bilateral entre Colombia y
Marruecos se apoyará en una cooperación ambiciosa y concreta, portadora
de un potencial considerable en materia de intercambios comerciales,
promoción de inversiones, turismo, seguridad alimentaria, desarrollo
portuario y logístico, así como en el fortalecimiento de la conectividad
atlántica entre ambos países", ha agregado el Ministerio encabezado por
Omar Bula Escobar.
La antigua colonia española fue ocupada por
Marruecos en 1975 pese a la resistencia del Frente Polisario, con quien
se mantuvo en guerra hasta 1991, cuando ambas partes firmaron un alto
el fuego con vistas a la celebración de un referéndum de
autodeterminación. Las diferencias sobre la elaboración del censo y la
inclusión o no de colonos marroquíes ha impedido hasta el momento su
convocatoria.
El Frente Polisario ha hecho público este lunes
un comunicado donde manifiesta su "enérgica condena" por el
reconocimiento del nuevo Ejecutivo colombiano a la soberanía de
Marruecos sobre el Sáhara Occidental, un gesto que ha descrito como "una
desafortunada puesta en escena de un pacto transaccional, de profundo
sesgo ideológico" y recordado como "una decisión contraria al Derecho
Internacional".
Asimismo, ha advertido de las "repercusiones
negativas de esta decisión para la paz y la seguridad internacionales,
al obstaculizar los esfuerzos de las Naciones Unidas y de la Unión
Africana, para una solución justa y conforme al Derecho Internacional".
El Frente Polisario, que ha tildado la medida de "lamentable", ha
considerado asimismo que "restringe el papel internacional de Colombia
como actor relevante en la búsqueda de la paz" y la cooperación entre
los pueblos.
Por su parte, la RASD ha difundido una nota de la
Plataforma Latinoamericana y Caribeña en Solidaridad con el Pueblo
Saharaui (PLACSO), que también condena el anuncio de Bogotá, advirtiendo
de que "representa un grave retroceso respecto de la política
desarrollada durante la presidencia" de Petro, considerar que este basó
su política hacia el Sáhara Occidental "en el terreno de la
autodeterminación, la descolonización y el respeto al Derecho
Internacional".
Para la organización, este "giro no constituye
una decisión diplomática aislada" sino que "forma parte del alineamiento
político e internacional" del nuevo mandatario con Estados Unidos e
Israel, "dos de los principales respaldos internacionales de las
pretensiones expansionistas de la monarquía marroquí sobre el Sáhara
Occidental".
"Fue el Gobierno de (Donald) Trump el que
reconoció unilateralmente la pretendida soberanía marroquí sobre el
territorio saharaui, mientras que el Gobierno de (Benjamin) Netanyahu
profundizó la alianza política, militar y estratégica entre Israel y
Marruecos y respaldó posteriormente esas mismas pretensiones", ha
incidido.
PLACSO, que considera la medida de "ilegítima", ha
defendido por otra parte que "el respaldo de Trump y Netanyahu a la
monarquia marroquí tampoco puede legitimar el saqueo de los recursos
naturales y estratégicos del Sáhara Occidental".
"Sus recursos
pesqueros, minerales, agrícolas y energéticos pertenecen al pueblo
saharaui y no pueden ser apropiados ni explotados como si Marruecos
ejerciera una soberanía legitima sobre el territorio", ha manifestado.