Netanyahu, que ha pedido al presidente
del país, Isaac Herzog, tenderle una mano para ser exonerado y eximido
definitivamente de todos los cargos que se le imputan, ha aludido al
interés nacional como motivo principal para ser librado de la presión
judicial.
La idea de realizar esta solicitud venía
materializándose desde hacía meses, después de que el presidente
estadounidense, Donald Trump, abogara en octubre durante una
intervención en el propio Parlamento israelí por dejar a Netanyahu libre
de estos procesos judiciales.
Dirigiéndose a la Knesset, el
magnate neoyorquino restó importancia al supuesto delito cometido por el
primer ministro al aceptar regalos en calidad de jefe de Gobierno:
"Puros y champán, ¿a quién le importa?".
En esta misma línea y hace casi
tres semanas, Trump envió una carta al presidente israelí para impulsar
precisamente la idea del indulto.
El inquilino de la Casa
Blanca ha mostrado en varias ocasiones su sorpresa ante la idea de que
Netanyahu se haya visto involucrado en un caso judicial que considera
"políticamente motivado" y ha calificado de "injustos" los cargos
imputados, con lo que "solo se busca hacerle daño".
Este
discurso se ajusta a los argumentas dados durante los últimos años por
el propio Netanyahu, que se define como una víctima del sistema judicial
en un momento "muy delicado" para el país. Así, sostiene que se trata
de una "conspiración" en su contra y ha asegurado que poner fin al
juicio podría "apaciguar" la situación en la región.
Netanyahu está señalado en varias causas por una batería de delitos,
entre ellos el de fraude o aceptación de sobornos. De hecho, logró
volver al poder para un sexto mandato ya con los procesos abiertos, a
finales de 2022.
Entre las acusaciones en su contra se
encuentra el abuso de poder por presionar supuestamente a los medios de
comunicación para que difundieran información favorable a su Gobierno.
Uno de los casos se remonta al año 2000, cuando trató supuestamente de
llegar a un acuerdo con el diario 'Yedioth Aharonot' para que hablara de
forma positiva de su administración a cambio de impulsar una
legislación que perjudicara a su principal competencia, el diario
'Israel Hayom'.
Netanyahu se ha convertido en la primera
persona en la historia de Israel en ser imputada mientras ocupa el cargo
de primer ministro. El más grave de los casos abiertos en su contra es
el llamado caso 4000, en el que hace frente a cargos de soborno, fraude y
violación de la confianza por impulsar regulaciones que beneficiaron al
accionista mayoritario del grupo Bezeq, Shaul Elovitch, también a
cambio de una cobertura favorable del portal Walla.
Ilan
Yeshua, antiguo director ejecutivo del portal de noticias Walla, cuyo
testimonio es considerado clave, señaló en el pasado que recibió órdenes
para dar mayor peso a artículos que ayudaran al primer ministro y
quitárselo a aquellos contrarios a Netanyahu o a su esposa, Sarah.
Yeshua relató que los dueños de Walla, Shaul e Iris Elovitch, le
dieron órdenes para modificar la cobertura sobre Netanyahu. "Decían:
¿Qué eres, el 'Haaretz'? ¿Qué eres, un portal para izquierdistas? ¿Qué
eres, un portal para miembros de Hamás?", explicó ante el juez.
Desde el estallido de la guerra de Gaza, Netanyahu ha lamentado que el
proceso en su contra ha sido un lastre que le ha impedido ejecutar con
normalidad su tarea. Así, ha presentado numerosas peticiones de
aplazamiento en sus comparecencias ante el tribunal, citando cuestiones
de salud, seguridad o visitas diplomáticas.
Este mismo lunes, la Justicia ha aprobado la solicitud de sus
abogados y ha suspendido la vista prevista para este martes por
"cuestiones diplomáticas y de seguridad". Sin embargo, la audiencia
judicial de este miércoles tendrá que extenderse una hora más de lo
previsto.
Durante la comparecencia de hoy, la Fiscalía ha
acusado a Netanyahu de "mentir" al asegurar que creía que el portal de
noticias Walla "no era importante", un argumento con el que intenta
desmontar la idea de que buscaba utilizar este medio de comunicación
para ejercer una mayor presión e influir en la opinión pública.
La fiscal Yehudit Tirosh ha apuntado que a pesar de las palabras de
Netanyahu, este concedió varias entrevistas para el citado portal (tanto
durante el periodo electoral como fuera de él) y compartió a posteriori
algunos de los enlaces a estos artículos a través de sus redes
sociales.
Al ser acusado de mentir, Netanyahu --que afirma que
todos estos casos en su contra forman parte de un intento de golpe de
Estado-- ha arremetido contra los fiscales y ha asegurado que han estado
"dando informaciones falsas durante todo el juicio".
El aumento de la tensión entre el mandatario y la Justicia ha
afectado también a la figura de la fiscal general del país, Gali
Baharav-Miara, cuya dimisión han pedido insistentemente tanto Netanyahu
como otros miembros del Gobierno, que la acusan de buscar su salida del
poder.
La propia fiscal, sin embargo, ha acusado a Netanyahu de
utilizar la ofensiva desatada contra la Franja de Gaza y que se ha
saldado con más de 70.000 palestinos muertos para impulsar una
legislación que "ponga en jaque la democracia" israelí y la
independencia judicial.
"Hay un debilitamiento considerable de
las instituciones democráticas. El daño continuo al poder judicial es
particularmente peligroso", ha advertido, al tiempo que ha afirmado que
las medidas impulsadas por el Ejecutivo de Netanyahu podrían "cambiar la
imagen del país como una democracia con un sistema judicial
independiente".
Desde el Ejecutivo siguen presionando para
lograr la salida de la fiscal general, que ha sido acusada de abuso de
poder y se ha negado de momento a acudir a las vistas convocadas por una
comisión ministerial para tratar su posible cese, en un procedimiento
que ha definido como una "farsa".
En agosto, el Gabinete
israelí aprobó destituirla, si bien la decisión aún no ha sido avalada
por el Tribunal Supremo. La fiscal, en cualquier caso, parece contar con
el apoyo incondicional de Herzog, que ha denunciado que el proceso es
"un caos absoluto".
En un
raro giro de los acontecimientos, la solicitud de indulto llega antes
incluso que la condena, por lo que la petición ha sido trasladada al
Departamento Jurídico de la Presidencia por el abogado del primer
ministro, Amit Hadad, y desde ahí será transferida al Departamento de
Indultos del Ministerio de Justicia, "que recabará las opiniones de
todas las autoridades competentes".
"Posteriormente, estas
opiniones se transmitirán a la asesoría jurídica de la Presidencia y a
su equipo para que formulen una opinión adicional para el presidente",
ha explicado la Presidencia israelí, tras lo que Herzog ha asegurado que
estudiará la solicitud y ha prometido que "únicamente tendrá en cuenta
los intereses" del país a la hora de adoptar una decisión al respecto.
A pesar de que es poco probable que Herzog le conceda el indulto, el
jefe de Estado debe revisar estas peticiones una vez finalicen los
procedimientos legales estipulados, tal y como estipulan las normas
israelíes. En cualquier caso, los expertos concuerdan en que otorgar un
perdón presidencial antes de que se emita una condena es "extremadamente
raro".