Lo ha dicho este lunes en la apertura del XIV Simposio Empresarial
de Funseam titulado 'Europa ante la crisis climática, económica y
geopolítica', celebrado este lunes en la sede de Foment, que Ribera ha
inaugurado recordando el rol de la energía tanto en el momento
fundacional de la Unión Europea como en el futuro.
«Es un mensaje en el que elegimos la cooperación frente al
aislamiento, la reducción de riesgos y la creación de oportunidades para
las empresas de aquí y para las de los países de Mercosur e India, y la
diversificación de nuestras cadenas de suministro», ha dicho la
vicepresidenta.
Ribera ha descrito el contexto mundial actual como un momento
difícil, en sus palabras, en el que las reglas de paz y cooperación
establecidas tras la Segunda Guerra Mundial están en tensión, «no tanto
porque puede haber incidentes inesperados, sino que tenemos la impresión
de que se tensan por voluntad deliberada al hacer uso de esas
interdependencias».
En este contexto, «el uso de la energía, de las materias primas, de
las dependencias, decía antes, entre los distintos continentes, de las
distintas potencias se convierte en arma geopolítica», ha dicho.
Pese a ello, la vicepresidenta ha valorado reiteradamente la
capacidad de reacción europea, que le ha permitido una «reducción
drástica» de la dependencia a las importaciones del gas natural ruso,
que han pasado de suponer un 45% de todo el gas que se consumía en
territorio europeo en 2022 a sólo un 12% hoy en día.
Esta diversificación de proveedores energéticos, sin embargo,
también ha llevado a multiplicar por cuatro las importaciones de gas
natural licuado de Estados Unidos, al que Ribera ha descrito «aún como
un país con el que mantenemos relaciones muy fuertes», pero que
ejemplifica que la solución a medio y largo plazo pasa por aumentar la
autonomía energética.
«La dependencia venga de donde venga, sigue siendo dependencia y
que es deseable que esa dependencia no se convierta en vulnerabilidad»,
ha reiterado Ribera.
«Sigue siendo importante el 'softpower'», o la capacidad de activar
de forma pacífica las herramientas potenciales del mercado europeo como
son las alianzas comerciales, ha valorado la vicepresidenta, igual que
seguir trabajando en generar alianzas comerciales en un momento en el
que se pone en entredicho el valor de esas alianzas, en sus palabras.
«El orden político no ha caído. Evoluciona», ha defendido Ribera,
que ha hablado de la responsabilidad europea de construir y consolidar
el futuro europeo en base a los pilares fundacionales de la unión para
escribir, textualmente, el futuro que quiere la Unión Europea.
Para garantizar la estabilidad europea, sin embargo, la
vicepresidenta ha recordado la necesidad de contar con socios: «Es
imposible pensar que en un mundo con tantas otras geografías, estas
vayan a tener en cuenta a Europa si no fijamos lazos de amistad y
progreso con ellos».
En este camino, ha valorado Ribera, la energía, la lucha contra el
cambio climático, la gestión del agua o la electrificación, son aspectos
vinculados a esa aspiración de progreso comunitario, pero estos aún se
pueden encontrar dificultades y desafíos.
«En este último año, hemos adoptado un marco de ayudas para la
industria limpia, sabiendo que prácticamente todos los Estados miembro
cuentan con un compromiso de respaldar una transformación ágil y rápida
de su industria y de su sistema energético», ha valorado la
vicepresidenta.
Para que estos cambios se conviertan en una ventaja competitiva
para Europa y oportunidades para sus empresas, y no mayores
dificultades, Ribera ha apelado a la «construcción de un contexto que
permita minimizar los impactos negativos en consumidores, trabajadores e
industrias».
Para impulsar esta transformación, Ribera ha dicho que es vital
generar demanda, lo que ha ejemplificado en propuestas legislativas
sobre flotas corporativas verdes para estimular la demanda de vehículos
eléctricos, bonificar los objetivos de sostenibilidad de las empresas o
la creación del banco de descarbonización para financiar este proceso
dentro la industria.
Aún así, la vicepresidenta también ha hablado de la necesidad de
actualizar y flexibilizar la ruta sostenible europea para que sea un
camino que «nos ayude a generar competitividad», en lugar de obstáculos
para las empresas.
El presidente de Enagás y presidente de Funseam, Antonio Llardén,
por su parte, ha resaltado que el compromiso con una descarbonización
competitiva y con el multilateralismo son las principales banderas de la
Unión Europea como actor global hoy.
«La seguridad energética es fundamental para nuestras industrias y
para la sociedad. Tenemos, por tanto, que seguir construyendo una
verdadera y robusta Unión Europea de la energía, y para ello necesitamos
proyectos y redes transfronterizas», ha dicho Llardén.
Para ello, el presidente de Enagás ha resaltado el papel de las
empresas energéticas españolas, que aseguren que la hoja de ruta de la
descarbonización también vaya acompañada de la competitividad y la
seguridad de suministro.