miércoles, 13 de mayo de 2026

Breve encuentro de Starmer con el ministro de Sanidad, posible aspirante al liderazgo laborista

 LONDRES.- El ministro británico de Sanidad, Wes Streeting, visto como posible aspirante al liderazgo del Partido Laborista, mantuvo este miércoles una breve reunión con el primer ministro, Keir Starmer, quien recibe presiones de más de 80 diputados de su formación para que presente la dimisión. 

La reunión, que duró apenas 19 minutos, tuvo lugar en la residencia oficial del 10 de Downing Street, antes de que el rey británico Carlos III lea en el Parlamento las prioridades del Gobierno laborista de Starmer para el próximo periodo legislativo.

El encuentro se celebró en medio de las conjeturas de los medios de que Streeting puede presentarse como candidato al liderazgo del laborismo, desafiando así a Starmer, pero para ello necesitará las firmas de apoyo de 81 diputados de su partido -correspondientes al 20 % del total de diputados de la formación (403).

Streeting es diputado por la circunscripción de Ilford North, en el este de Londres, desde el año 2015 y fue designado titular de Sanidad por Starmer en 2024 tras la victoria laborista en las elecciones generales que se celebraron en julio de ese año.

El llamado Discurso del Rey, previsto para las 11.30 hora local -10.30 GMT-, se desarrolla en medio de las tensiones y divisiones en el laborismo por las peticiones para que Starmer dimita por el varapalo electoral que sufrió la formación en las elecciones locales inglesas y regionales en Escocia y Gales del pasado jueves. 

El líder laborista dejó claro ayer que no tiene intención de dejar el poder y recalcó que los ciudadanos esperan que el Gobierno trabaje para mejorar el Reino Unido.

Chipre pide explotar las reservas de gas europeas para ser menos dependientes del exterior

 NICOSIA.- El ministro de Energía de Chipre, Michalis Damianos, defendió en Nicosia la necesidad de que la Unión Europea (UE) refuerce el uso de sus propios recursos gasísticos ante la crisis energética surgida por la situación en Oriente Medio y la volatilidad de los mercados internacionales. 

Damianos, anfitrión de una reunión informal de ministros de Energía de la UE en Nicosia, afirmó a su llegada al encuentro que Europa seguirá necesitando combustibles fósiles durante las próximas décadas y sostuvo que el gas natural es «más limpio que cualquier otra alternativa».

«Creo que debemos asegurarnos de que ya que tenemos esas reservas, tenemos que ser capaces de usarlas», declaró el ministro, quien mencionó las reservas existentes en países como Chipre, Grecia y otras regiones del mar Negro y el norte de Europa. Esa meta, aseguró, es compatible con el objetivo comunitario de ir reduciendo el consumo de combustibles fósiles.

«Debemos asegurarnos de que la crisis energética y los riesgos para el transporte no socaven nuestra competitividad ni nuestra estabilidad económica», agregó el ministro en declaraciones transmitidas por el canal audiovisual de la Comisión Europea.

Los ministros europeos, entre ellos la ministra española para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, se reúnen en la capital chipriota para debatir cómo reducir la dependencia energética de la UE en un contexto marcado por las tensiones en Oriente Medio y el encarecimiento del gas y el petróleo. 

Damianos subrayó que la actual crisis demuestra la necesidad de reforzar la seguridad energética europea y recordó las dificultades tras la invasión rusa de Ucrania en 2022 y la actual volatilidad después del ataque militar de EEUU e Israel contra Irán.

El ministro reconoció que la explotación de reservas europeas de gas depende en parte de capacidades tecnológicas y empresariales estadounidenses, pero consideró prioritario garantizar el acceso a recursos propios. 

Sobre la posibilidad de imponer impuestos extraordinarios a las compañías energéticas, Damianos indicó que existen conversaciones entre los Estados miembros, aunque insistió en que la respuesta a la crisis debe adoptarse «de forma conjunta» a escala europeo y no mediante decisiones aisladas.

Guerra en Irán y el cierre de Ormuz descalabran la producción de la OPEP, que cae casi un 34 %

 VIENA.- La producción petrolera de la OPEP, golpeada por la guerra de Irán y el bloqueo de Ormuz, continuó cayendo hasta mediar en abril los 18,98 millones de barriles diarios (mbd), casi un 34 % menos que el bombeo de febrero.

 La pérdida acumulada por el grupo de 12 países desde el inicio de la guerra el 28 de febrero pasado es de 9,67 mbd, según las cifras publicadas este miércoles por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) en su informe mensual, calculadas por varios institutos independientes.

Se trata de un desplome récord del bombeo conjunto, superior al recorte histórico implementado voluntariamente por la organización hace seis años para frenar el hundimiento de los 'petroprecios' causados por la crisis de la pandemia de covid. 

Con un retroceso de casi un millón de barriles/día entre marzo y abril, la producción saudí quedó en 6,77 mbd, un 33 % por debajo del nivel de febrero (10,11 mbd).

Proporcionalmente son aún mucho mayores las pérdidas sufridas por Kuwait e Irak, cuyas extracciones se vieron mermadas en casi un 77 % y un 67 %, respectivamente, al pasar de 2,58 a 0,6 mbd, y de 4,18 a 1,38 mbd. 

También los barriles iraníes siguieron bajando hasta totalizar 2,85 mbd el mes pasado, desde los 3,24 mbd de febrero, según el informe. En cambio, los Emiratos Árabes Unidos recuperaron algo del terreno perdido en marzo, con una moderada subida de 0,13 mbd (hasta 2,02 mbd) en lo que ha sido el último mes como país miembro de la OPEP, pues el 1 de mayo se retiraron de la organización con sede en Viena.

No obstante, siguen acumulando una caída de más del 40 % con respecto a los 3,4 mbd que produjeron antes de la guerra. Modestos son asimismo los aumentos de otros socios, como Libia (+0,55 mbd), Venezuela (+0,46 mbd), Nigeria (+0,13 mbd) o Argelia (+0,9 mbd), de forma que están lejos de poder compensar el desplome histórico del bombeo total.

En cuanto a los diez 'petroestados' independientes aliados de la OPEP, Rusia, que los lidera, también vio bajar sus suministros en abril, posiblemente a raíz de los ataques ucranianos a sus instalaciones petrolíferas, si bien el retroceso, de 0,10 mbd, quedó compensado por el incremento de Kazajistán (+0,11 mbd). En total, la alianza OPEP+ (OPEP y aliados) bombeó en abril 33,19 mbd, casi un 10 % menos que en febrero.

En esta situación, el grupo está lejos de aplicar los aumentos de la producción pactados para entrar en vigor en abril y mayo, de 0,20 mbd cada uno, ni se divisa que puedan incrementar en otros 0,18 mbd en junio, tal y como acordaron, al menos mientras no se normalice el tránsito de buques por el estrecho de Ormuz, una vía por la que habitualmente circula el 20 % del petróleo comerciado en el mundo.

Con respecto a la producción ajena a la alianza OPEP+, el informe prevé que sume 54,83 y 55,45 mbd este y el próximo año, respectivamente, lo que suponen aumentos de 0,63 y 0,62 mbd, que provendrán en gran parte de América Latina, según el documento.

«América Latina se perfila como el principal motor de crecimiento, con una expectativa de aumento en el suministro regional de unos 560.000 bd», gracias a «múltiples incrementos de producción y puestas en marcha de proyectos en alta mar en países productores clave, junto con ganancias adicionales de petróleo de esquisto en Argentina», afirma la organización.

Por otro lado, la OPEP revisa a la baja su pronóstico sobre el crecimiento anual de la demanda mundial de petróleo en 2026, al estimarlo en 1,17 mbd, 230.000 barriles diarios menos de lo calculado hace un mes (1,4 mbd).

Con ello, el mundo quemará una media de 106,33 mbd este año, nivel que subirá hasta los 107,87 mbd en 2027, vaticinó. Estos cálculos se basan en la perspectiva de que la economía mundial crecerá un 3,1 % y 3,2 % este y el próximo año, respectivamente, una previsión sin cambios con respecto al informe del mes pasado. 

La visión de la OPEP contrasta fuertemente con la presentada por la Agencia Internacional de la Energía, con una contracción del consumo petrolero de 420.000 barriles diarios respecto a 2025, hasta situarse en 104 mbd debido al impacto económico de la guerra y el cierre del estrecho de Ormuz, lo que supone una revisión a las baja en 1,3 millones con respecto a las estimaciones propias de marzo.

Estados Unidos exhibe un submarino nuclear en Gibraltar

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Los trabajadores de India abandonan las ciudades por el aumento del coste de la vida

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Los dirigentes ucranianos nadan en medio de drogas y corrupción

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España tiene una "limitada capacidad" de retener a los migrantes: en los últimos 20 años se han ido la mitad

  MADRID.- España tiene una "limitada capacidad" de retener a los migrantes. Así se desprende del estudio 'Los límites de la inmigración para el ajuste demográfico en España', elaborado por Funcas, que revela que, entre 2002 y 2024, el aumento real de la población inmigrante residente en el país fue de poco más de siete millones, a pesar de que llegaron casi 15 millones de personas nacidas en el extranjero.

La investigación, presentada este martes en rueda de prensa, revela que aproximadamente uno de cada dos migrantes terminó abandonando el país. Además, refleja que la tasa de retención española se sitúa entre las más bajas de Europa, ya que, entre 2021 y 2025, rondó el 51%.

"España atrae con extraordinaria eficacia, pero no retiene con la misma intensidad. La diferencia entre ambas capacidades define el rasgo central de su modelo migratorio. El resultado es un modelo que necesita flujos de entrada muy elevados para sostener una población que se renueva constantemente", apunta.

Por otro lado, añade que la inmigración "no constituye una solución al desajuste demográfico español", sino que se trata de "un mecanismo temporal de amortiguación que opera con intensidad decreciente y bajo condiciones cada vez más exigentes".

El informe plantea una revisión crítica de la idea de que la llegada masiva de inmigrantes podría compensar automáticamente el declive demográfico español. Los autores del estudio, Héctor Cebolla y María Miyar, sostienen que la contribución de la inmigración es "relevante, pero limitada" y advierten de que el país ha delegado de forma implícita en los flujos migratorios una función que debería complementarse con políticas familiares, de vivienda y planificación territorial.

Asimismo, destacan que, en 2025, el 19% de los residentes en España había nacido en el extranjero, frente al 14% de media de la Unión Europea. En este sentido, exponen que Alemania recibe más inmigración en términos absolutos, mientras que España lidera las llegadas en términos relativos durante buena parte de las últimas dos décadas. De hecho, recalcan que, entre 2013 y 2023, España absorbió el 16% de toda la inmigración llegada a Europa.

Los autores subrayan que el modelo migratorio español se caracteriza por cuatro rasgos: la concentración temporal de las llegadas; una capacidad de retención (permanencia) limitada; un perfil de edad "crecientemente desfavorable", con pocos menores y un peso cada vez mayor de edades avanzadas; y la ausencia de una gestión proactiva de los flujos, cuya dinámica responde "en gran medida" a factores externos.

Los expertos también señalan en la investigación que, entre 2009 y 2024, España pasó de registrar 493.000 nacimientos anuales a 318.000, lo que supone una caída del 36%. "La inmigración ha contribuido a aumentar el número de mujeres en edad fértil y, por lo tanto, el número de nacimientos, pero no el número de hijos por mujer", revelan.

Del mismo modo, apuntan que en 2024 había un 33% más de inmigrantes en edad fértil que en 2009, pero sus nacimientos habían caído un 10% y su fecundidad un 32%. "El comportamiento reproductivo de las mujeres inmigrantes converge con el de las autóctonas en una sola generación. Es decir, España incorpora muy rápidamente a los inmigrantes a su propio régimen de (muy) baja natalidad", indican.

En esta línea, Cebolla ha explicado en la presentación del estudio que existe "una crisis de emparejamiento en general en las sociedades avanzadas", que España está repercutiendo "con muchísima intensidad".

 Así, añade que los jóvenes que llegan al país siendo niños acaban replicando la "baja fecundidad".

Otra de las conclusiones del informe es que la inmigración no solo rejuvenece la población, sino que también envejece con rapidez. En 2025, el 22% de los inmigrantes residentes en España tenía 55 años o más, unos dos millones de personas. 

Entre 2021 y 2024 llegaron a España 558.000 inmigrantes mayores de 55 años. Casi uno de cada cinco inmigrantes llegados en ese periodo tenía ya más de 55 años y el 80% de ellos eran extracomunitarios.

A juicio de Funcas, esta dinámica anticipa una "presión adicional" sobre los sistemas de salud y dependencia y propone que España comience a reflexionar sobre una estrategia de adaptación ante el cambio demográfico que combine no solo la política migratoria, sino también la política familiar y la planificación territorial. 

"Para ello, el debate público debe incorporar reflexiones sobre el impacto de la inmigración en el largo plazo y superar el foco en la inmediatez", asevera.

Igualmente, el estudio revela que España recibe proporcionalmente menos menores de 15 años y más personas de 54 o más que la mayoría de los países europeos. En 2024, el 13% de los nuevos residentes nacidos en el extranjero tenía menos de 15 años, mientras que el 18% tenía 55 años o más.

El estudio detecta además una desigualdad territorial. Las comunidades autónomas más envejecidas -Asturias, Galicia y Castilla y León- apenas reciben un efecto rejuvenecedor relevante de la inmigración.

El trabajo concluye que España ha logrado retrasar el impacto pleno del envejecimiento gracias a la inmigración, pero sin alterar la trayectoria de fondo. Según los autores, esta estrategia de mantenimiento demográfico "ha funcionado razonablemente bien en el corto plazo", pero "muestra signos claros de agotamiento".

"Sostenerla exige flujos crecientes e ininterrumpidos con un perfil de edad cada vez más difícil de garantizar, procedentes de países que también envejecen y cuyos excedentes demográficos se reducen", asegura.

Por su parte, Miyar ha abogado en la presentación del estudio por planificar flujos migratorios e incentivar la migración que puede contribuir de forma más importante a la demografía y a la productividad española. Además, ha apostado por ayudar a la autonomía de los jóvenes, con políticas de vivienda y familiar, con el objetivo de que se queden en España y formen hogares.

Para Cebolla, el debate público en España tienen que separar el problema del ajuste demográfico de la inmigración. 

"Son dos realidades que operan de manera interrelacionada, pero no son exactamente el mismo problema", ha apuntado para añadir que los españoles y los migrantes que llegan son "iguales" y se comportan "exactamente igual" ante las realidades.