sábado, 17 de enero de 2026
El Mercosur y la UE firman el acuerdo de libre comercio tras 26 años de negociaciones
El comisario europeo de Comercio, Maroš Šefčovič, y los cancilleres de los países del Mercosur, Pablo Quirno (Argentina), Mauro Vieira (Brasil), Rubén Ramírez (Paraguay) y Mario Lubetkin (Uruguay), sellaron el tratado con sus firmas en un acto en la sede del Banco Central de Paraguay, ante cientos de invitados y entre fuertes aplausos.
El pacto permitirá a los dos bloques, que juntos suman 31 países y representan cerca de un cuarto de la economía mundial, reducir o eliminar gradualmente los aranceles para alrededor del 90% de sus importaciones y exportaciones.
A la ceremonia asistieron, en calidad de testigos de honor, tres de los cuatro presidentes de los países que conforman el Mercado Común del Sur (Mercosur): Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay, que ostenta la presidencia semestral del grupo) y Yamandú Orsi (Uruguay).
El único ausente fue el brasileño Luiz Inácio Lula da Silva, uno de los grandes impulsores del acuerdo con los europeos y quien no acudió por cambios de protocolo de última hora.
La delegación de la UE estuvo encabezada por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente del Consejo Europeo, António Costa.
El tratado envía un mensaje "fuerte" frente a los aranceles y el "aislamiento" creciente en el mundo, afirmó Von der Leyen en su intervención.
Por su parte, el presidente de Paraguay, Santiago Peña, cuyo país ocupa la presidencia rotativa del Mercosur, destacó que "el camino del diálogo, la cooperación y la fraternidad es el único camino".
"Usamos con ligereza muchas veces los calificativos, pero hoy no es el caso, estamos ante un día verdaderamente histórico y largamente esperado por nuestros pueblos, al unir dos de los mercado más importantes del mundo: Europa y Suramérica", añadió.
También fueron testigos de la rúbrica los mandatarios de Bolivia, Rodrigo Paz, y de Panamá, José Raúl Mulino. Bolivia está en la fase final de su adhesión como miembro pleno del Mercosur y Panamá ingresó recientemente como Estado asociado.
El acuerdo entre el Mercosur y la UE es el resultado de 26 años de negociaciones y, aunque todavía quedan pasos que completar para su entrada en vigor, llega en un contexto internacional marcado por el auge del proteccionismo y el unilateralismo.
La guerra comercial emprendida por Estados Unidos desde el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca, la cada vez mayor dependencia de China y los impactos de los conflictos bélicos en Ucrania y Oriente Medio han obligado a las partes a superar sus diferencias y culminar la asociación comercial.
Las negociaciones empezaron formalmente en el año 2000, se alcanzó un acuerdo general de carácter político en 2019, pero solo se cerró el texto el 6 de diciembre de 2024.
Su firma se produce en medio de las protestas de los granjeros europeos, que se han manifestado de manera ferviente contra un acuerdo que consideran que promueve la competencia desleal con sus pares suramericanos.
El competitivo sector agropecuario de los países del Mercosur será uno de los grandes beneficiados del pacto, al igual que la industria europea, para el que se abrirán las puertas de un mercado suramericano históricamente cerrado para productos como equipos eléctricos, máquinas y automóviles.
No obstante, el acuerdo incluye salvaguardias bilaterales en las que se concede el derecho a intervenir, si se produce un gran desequilibrio de precios o volumen.
Pese a la firma, su entrada en vigor no será automática, ya que aún tiene que superar trámites a ambos lados del Atlántico, si bien algunos países, como Brasil, esperan empezar a implementarlo a partir del segundo semestre.
Trump anuncia nuevos aranceles del 25% a los países que participan en las maniobras en Groenlandia
WASHINGTON.- El presidente de EE.UU., Donald Trump, anunció este sábado que impondrá aranceles a Dinamarca y los demás países europeos que han enviado tropas a Groenlandia hasta que se consuma la compra estadounidense de la isla.
Trump amenazó con un arancel del 10 % desde el 1 de febrero a los productos de Alemania, Francia, Reino Unido, Suecia, Noruega, Países Bajos, Finlandia y Dinamarca como medida de presión para que apoyen sus planes de anexionar la isla ártica.
En un mensaje en la plataforma Truth Social, Trump indicó que planea aumentar estos aranceles a un 25 % en junio y que se mantendrán en vigor hasta que se cierre un acuerdo «para la compra total y plena de Groenlandia» por parte de Washington.
Trump indicó que está dispuesto a «negociar de inmediato» con los países, a los que acusó de estar «poniendo en riesgo» todo lo que Washington «ha hecho por ellos».
Desde su regreso a la Casa Blanca, en enero de 2025, Trump ha usado los aranceles como herramienta política contra sus socios comerciales, llegando a elevar hasta en un 50 % las tasas sobre las importaciones de Brasil y la India, como represalia por el trato al expresidente Jair Bolsonaro y la compra de crudo ruso, respectivamente.
Las palabras del presidente de Estados Unidos llegan después de que Dinamarca, de quien depende el territorio autónomo de Groenlandia, anunciara un incremento inmediato de su presencia militar en la isla y la realización de maniobras.
Francia, Alemania, Suecia, Noruega, Finlandia y Países Bajos se han sumado a la iniciativa y enviarán tropas también a Groenlandia, codiciada por Trump con el argumento de reforzar la «seguridad nacional» de Estados Unidos y evitar que caiga en manos de China o Rusia.
La Casa Blanca aseguró este jueves que estos movimientos no afectan «en absoluto» al objetivo de Trump de controlar Groenlandia, rica en metales preciosos y tierras raras.
El Gobierno danés ha insistido en la soberanía de la isla y ha rechazado las pretensiones de Washington, aunque se comprometió a la creación de un grupo de trabajo con Estados Unidos para abordar las «discrepancias» sobre el tema.
La CIA confirma que su director Ratcliffe se reunió con Delcy Rodríguez en Caracas
WASHINGTON.- La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, se reunió el jueves en Caracas con el director de la CIA, John Ratcliffe, con quien abordó temas de seguridad en un esfuerzo por acercar posiciones, según confirmaron hoy fuentes de la agencia de inteligencia.
Ratcliffe viajó al país suramericano bajo las órdenes del presidente estadounidense, Donald Trump, «para transmitir el mensaje de que Estados Unidos espera una mejora en la relación de trabajo», adelantó primero The New York Times, citando a un funcionario estadounidense.
«Durante la reunión en Caracas, el director Ratcliffe abordó las posibles oportunidades de colaboración económica y señaló que Venezuela ya no puede ser un refugio seguro para los adversarios de EE.UU., especialmente los narcotraficantes», especificó una fuente oficial citada por la cadena CNN.
El encuentro entre Ratcliffe y Rodríguez, vicepresidenta chavista que asumió el mando de Venezuela con el aval de Washington tras la captura de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, por EE.UU., tuvo como objetivo «generar confianza», agregó la fuente.
El director de la CIA es el funcionario estadounidense de mayor rango y el primer miembro del Gabinete de Donald Trump, que visita Venezuela tras la operación que resultó en la captura y traslado de Maduro y su esposa a Nueva York para ser enjuiciados por narcoterrorismo.
La reunión en Caracas coincidió con el encuentro de la líder opositora venezolana, María Corina Machado, y Trump en la Casa Blanca.
La Premio Nobel de la Paz aprovechó para entregarle al mandatario estadounidense la medalla del prestigioso galardón, al que el republicano ha aspirado abiertamente y que según medios estadounidenses, podría haberle costado a Machado el respaldo del presidente, que la ha descartado para liderar la transición en el país suramericano por considerar que no cuenta con los apoyos necesarios dentro del país.
En su lugar, Washington ha apostado por Rodríguez como una fuerza estabilizadora tras la salida de Maduro.
El Gobierno interino venezolano, que Trump asegura se encuentra bajo tutela estadounidense, ha pactado el envío de millones de barriles de crudo hacia EE.UU. para su comercialización y ha abierto la industria petrolera a la inversión extranjera con el impulso de la Administración republicana.

