miércoles, 4 de noviembre de 2020

Las mascarillas KN95 son las más eficaces para filtrar las partículas ultrafinas


LONDRES.- Un equipo de investigadores de la Universidad de Cambridge y de la Universidad Northwestern (Reino Unido) ha probado desde camisetas y calcetines hasta pantalones vaqueros y bolsas de envasar al vacío para determinar qué tipo de material de mascarilla es más eficaz para atrapar las partículas ultrafinas que pueden contener virus como el SARS-CoV-2, el virus que causa el COVID-19.

En su trabajo, publicado en la revista 'BMJ Open', los investigadores probaron la eficacia de diferentes tejidos para filtrar partículas de entre 0,02 y 0,1 micrómetros (aproximadamente del tamaño de la mayoría de los virus) a altas velocidades, comparables a la tos o la respiración pesada. También probaron las mascarillas kn95 y las quirúrgicas.

Los resultados muestran que la mayoría de los tejidos que se utilizan habitualmente en las mascarillas no clínicas son eficaces para filtrar las partículas ultrafinas. Las mascarillas kn95 fueron muy eficaces, aunque una bolsa de vacío HEPA reutilizable superó en algunos aspectos el rendimiento de la kn95.

En cuanto a las mascarillas de fabricación casera, las fabricadas con múltiples capas de tela fueron más eficaces, y las que también incorporaban una interfaz, que normalmente se utiliza para endurecer los cuellos, mostraron una mejora significativa en el rendimiento. Sin embargo, esta mejora en el rendimiento también hizo que fuera más difícil respirar a través de ellas que una mascarilla kn95.

Los investigadores también estudiaron el rendimiento de diferentes tejidos cuando están húmedos, y después de haber pasado por un ciclo normal de lavado y secado. Encontraron que las telas funcionaban bien cuando estaban húmedas y funcionaban lo suficiente después de un ciclo de lavado; sin embargo, estudios previos han demostrado que el lavado repetido degrada las telas, y los investigadores advierten de que las mascarillas no deben ser reutilizadas indefinidamente.

Para el estudio, los investigadores construyeron un aparato que consiste en secciones de tubos, con una muestra de tela en el medio. Se generaron partículas en aerosol en un extremo del aparato, y se midieron sus niveles antes y después de que pasaran a través de la muestra de tejido a una velocidad similar a la de la tos.

Los investigadores también comprobaron el rendimiento de cada tejido en cuanto a la resistencia a la respiración, basándose en la información cualitativa proporcionada por los usuarios. «Una mascarilla que bloquea las partículas muy bien pero restringe la respiración no es una mascarilla efectiva. 

La tela vaquera, por ejemplo, era bastante efectiva para bloquear las partículas, pero es difícil de respirar a través de ella, por lo que probablemente no sea una buena idea hacer una mascarilla con un viejo par de vaqueros. Las mascarillas kn95 son mucho más fáciles para respirar que cualquier combinación de tejidos con niveles similares de filtración», señalan los autores.

Los investigadores encontraron que las bolsas de vacío de un solo uso y reutilizables eran eficaces para bloquear las partículas, pero advierten que las bolsas de un solo uso no deben utilizarse en las mascarillas, ya que se deshacen al cortarlas y pueden contener materiales componentes que no son seguros para inhalar.

 

Trump promete dar guerra / Patricia Simón *


 Aún no hay ganador de las elecciones estadounidenses. El ajustado resultado del recuento no permite saber si Donald Trump seguirá en la Casa Blanca o cederá su puesto al demócrata Joe Biden. Ante la incertidumbre por el desenlace, que no se conocerá oficialmente hasta dentro de unos días, el actual mandatario salió en rueda de prensa para sembrar la duda y encender los ánimos.

Trump, barriendo para casa, retorció las cifras para declarar que la contienda sigue abierta en Estados que tiene prácticamente perdidos, y para declararse vencedor en otros en los que lidera el recuento por muy poco. “Estábamos teniendo una noche fantástica, íbamos a ganar claramente, y de repente… ¿qué ha pasado? ¿Todo se ha parado? ¿Qué ha pasado aquí? Pues que se han dado cuenta de que no podían ganar”, declaró el presidente, que ratificó su intención de impugnar el resultado en los tribunales. “Esto es un fraude enorme para el país. Estábamos preparados para ganar estas elecciones y, de hecho, ¡hemos ganado estas elecciones!”, aseguró. “Iremos hasta el Tribunal Supremo. Es un momento muy triste”. La pagina web del Partido Republicano ya ha abierto un crowfunding para contribuir a “defender el resultado electoral”.

Pase lo que pase, la victoria final estará mucho más cerrada de lo que anunciaban las encuestas, que, como ocurrió en 2016, han vuelto a fallar. Si entonces Hillary Clinton partía con ventaja y Trump dio la sorpresa, es ahora Biden el que no ha conseguido ratificar los sondeos. Se le daba como favorito, con muchos puntos de ventaja sobre un Trump que ha convertido su presidencia en una pesadilla social, racial y geopolítica. Pero no ha sido así. Si finalmente es apeado del Despacho Oval, será por muy poco margen de diferencia, lo que habla bien a las claras de la terrible polarización que vive la sociedad estadounidense.

Aunque Biden ha tomado la delantera en el recuento (ha ganado 227 votos electorales de los 270 que hacen falta para acceder a la presidencia), Trump ha salido victorioso en algunos Estados clave: Ohio, Florida y Texas. Sin esos Estados, la historia dice que es muy difícil alcanzar la Casa Blanca. Pero aún es pronto para enterrar a Biden. Cuenta a su favor con la baza de Pensilvania (20 votos electorales), donde Trump parece que va ganando en estos momentos pero en el que falta por contabilizar el voto por correo, tradicionalmente ligado al Partido Demócrata. En 2016, Trump ganó allí por un exiguo 0,7%, pero entonces el voto adelantado apenas llegó a las 266.000 papeletas. En las actuales elecciones se han registrado 2,4 millones de votos adelantados. ¿Serán mayoritariamente demócratas? Los analistas dicen que sí, pero desde la derrota de Hillary Clinton parece claro que es inútil hacer pronósticos. Trump, con el 64% de los votos escrutados, dijo que era “casi imposible” perder en ese territorio.

¿Por qué no ha arrasado Biden?

Hay muchos factores que podrían explicar por qué Biden no ha ganado ya, hoy mismo y por goleada, estas elecciones. La primera de ellas es la propia elección del candidato demócrata. Barack Obama, en 2008, representó a la perfección el papel de candidato disruptivo que podía arrastrar a las urnas a un amplio sector de votantes progresistas. Ese perfil no es el de Biden, un político blanco, de casi 78 años, que lleva toda la vida en Washington y que, como Hillary Clinton en 2016, representa unos intereses económicos y una forma ortodoxa y centrista de hacer política muy poco atractiva para quienes quieren un cambio real.

Bernie Sanders, aunque igual de veterano, sí representaba ese cambio de registro, pero fue derrotado en unas primarias en las que tuvo a todos los grandes medios de comunicación en contra; así que corre el turno y las esperanzas están puestas, desde ya, en el futuro de la congresista neoyorquina Alexandria Ocasio-Cortez.

Otro de los lastres de Biden puede haber sido su insuficiente sintonía con el votante latino. Su labor como vicepresidente de Obama lo ha convertido, efectivamente, en el candidato favorito de los afroamericanos, pero hasta el último momento de la campaña no empezó a preocuparse de verdad por el voto hispano. Demasiado tarde para un importantísimo sector población que esperaba más comprensión por su parte en un momento de gran angustia por culpa de la política migratoria de Trump. Aunque, en realidad, no hay un voto latino uniforme.

Tradicionalmente, siempre se ha dicho que los puertorriqueños votan por el Partido Demócrata y los cubanos por el republicano. Pero el votante joven de origen cubano ya no está tan alineado con las tesis conservadoras de sus padres y abuelos. De hecho, las encuestas auguraban una victoria demócrata en Florida. Pero finalmente, en otro giro de los acontecimientos, no ha sido así. Trump volvió a llevarse ese Estado clave. Y en Texas, donde el voto mexicano es muy relevante, Biden lideró el recuento durante buena parte de la noche… hasta el vuelco final a favor de Trump.

El actual presidente resucita una y otra vez allí donde el sentido común y la demoscopia lo dan por muerto.

 

(*) Periodista

 

https://www.lamarea.com/author/patricia-simon/