WASHINGTON.- El Departamento de Defensa de Estados Unidos (DoD) ha revelado
este viernes la estrategia de Seguridad Nacional (NSS)de la Casa Blanca
para 2026, un año que marcará el camino hacia "una nueva edad de oro"
cuyo principal objetivo es "la restauración de la paz mediante la
fuerza", sobre la base de un "realismo flexible y práctico" que permita
anteponer los intereses estadounidenses y mantener a raya a China,
negociando desde la superioridad estratégica y no desde la
confrontación.
La nueva estrategia estadounidense apuesta por
la restauración del "espíritu guerrero" del país, no para "la agresión
ni la guerra perpetua", sino para la paz; "una paz noble y orgullosa"
que no "sacrifique la seguridad, las libertades y la prosperidad del
pueblo" de EEUU.
"Afortunadamente, esta paz es compatible con
los intereses de nuestros posibles adversarios, siempre que mantengan
sus demandas razonables y acotadas. No exigimos su humillación ni su
sometimiento. Exigimos únicamente que respeten nuestros intereses,
concebidos de manera razonable. Si todos podemos reconocer esto,
podremos alcanzar un equilibrio de poder flexible y sostenible, y con
él, la paz", reza el documento desclasificado este viernes.
Así
las cosas, Defensa insta a no olvidar --como habrían hecho
administraciones anteriores-- "la sabiduría de la Doctrina Monroe" y ha
asegurado que, si sus eventuales adversarios son "suficientemente
imprudentes" como para rechazar esta "generosa oferta", las Fuerzas
Armadas estadounidenses "estarán listas para luchar y ganar las guerras
de la nación de la manera que tenga sentido para (ellos)".
Ello
implica, ha explicado el DoD, "priorizar las misiones que más importan
para la seguridad, la libertad y la prosperidad de EEUU", concentrando
principalmente los esfuerzos del Departamento en la defensa del
territorio nacional y de los intereses estadounidenses "en todo el
hemisferio occidental", poniendo el foco en los accesos marítimos y
comerciales de Washington, sobre todo en "terrenos clave" como el Canal
de Panamá, el Golfo de México y Groenlandia, las amenazas aéreas no
tripuladas, una disuasión nuclear "sólida y moderna" o la defensa, entre
otros.
"Actuaremos de buena fe con nuestros vecinos, desde
Canadá hasta nuestros socios en Centro y Sudamérica, pero nos
aseguraremos de que respeten y cumplan con su parte en la defensa de
nuestros intereses compartidos. Y cuando no lo hagan, estaremos
preparados para tomar acciones focalizadas y decisivas que promuevan de
manera concreta los intereses de Estados Unidos", matiza el escrito.
El inquilino de la Casa Blanca se ha mostrado consciente de que este
nuevo enfoque de seguridad pasa necesariamente por una mejora de las
relaciones con China, pues "la libertad y la prosperidad del pueblo
estadounidense están directamente vinculadas a (su) capacidad de
comerciar y relacionarse desde una posición de fuerza en el
Indo-Pacífico".
En este contexto, el Ejecutivo de EEUU se ha
mostrado "dispuesto a interactuar directamente con el presidente Xi
Jinping para lograr (sus) objetivos", pero también ha manifestado "cuán
importante es negociar desde una posición de fuerza".
"El DoD
abrirá una gama más amplia de comunicaciones militares con el Ejército
Popular de Liberación (EPL), con el objetivo de apoyar la estabilidad
estratégica con Pekín, así como la desconflicción y la desescalada en
términos generales. No obstante, seremos realistas y lúcidos respecto a
la velocidad, escala y calidad del histórico aumento militar de China.
Nuestro objetivo no es dominar a China, ni estrangularla ni humillarla.
Nuestro objetivo es sencillo: impedir que nadie, incluida China, pueda
dominarnos", se lee en la estrategia 2026.
La disuasión a
China es en "en esencia" un paso necesario para "establecer las
condiciones militares necesarias para alcanzar el objetivo de la NSS de
un equilibrio de poder en el Indo-Pacífico que permita a todos disfrutar
de una paz digna".
La lógica que subyace a este planteamiento
es que, si China --o cualquier otro actor-- logra dominar esta región
"crucial", podría "vetar de manera efectiva el acceso de EEUU al centro
de gravedad económico mundial, con implicaciones duraderas para las
perspectivas económicas de (la) nación, incluida (su) capacidad de
reindustrialización", otro punto destacado en el estrategia de seguridad
de Washington.
Por otro lado, la NSS 2026 defiende la reducción de las
interdependencias de EEUU, así como la imposición de mayores
responsabilidades a sus aliados. En este sentido, si bien descarta el
aislamiento, exige un reparto de cargas mucho mayor, de manera que
Estados Unidos seguirá comprometido con sus aliados, aunque ya no
actuará como garante único de su seguridad.
"Lo harán no como un favor
hacia nosotros, sino por sus propios intereses", se extrae del texto
oficial.
De igual modo, la estrategia apuesta por la
reconstrucción y el impulso de la base industrial de defensa
estadounidense como pilar central del poder militar, a fin de que EEUU
recupere su rol como "principal arsenal del mundo", capaz de producir a
gran escala, con rapidez y tecnología avanzada --incluida la IA-- tanto
para sí mismo como para sus aliados, reforzando así la disuasión
colectiva.
Con estas prioridades, la NSS busca garantizar que
las fuerzas estadounidenses sean capaces de disuadir a sus adversarios
y, si es necesario, derrotarlos "con rapidez y con los más altos niveles
de calidad", incluso mediante operaciones lanzadas directamente desde
el territorio estadounidense.
La lógica central de la
estrategia es poner los intereses de los estadounidenses en primer
lugar, con una visión pragmática y sin idealismos. El documento marca un
giro claro hacia un realismo duro, orientado a evitar conflictos
mayores y sentar las bases de una paz sostenible, solo alcanzable desde
una posición de fuerza militar.
En este sentido, el Departamento de
Defensa se erige como la "espada y el escudo" de la nación, preparado
para actuar con decisión al servicio de la visión presidencial de una
paz duradera basada en la disuasión.