GINEBRA.- La Oficina para los Derechos Humanos de Naciones Unidas ha advertido
de que el estado de "anarquía" se está extendiendo por toda la Franja de
Gaza tras documentar presuntos asesinatos ilegales de policías locales y
trabajadores humanitarios, y el "estrangulamiento" del sistema de
distribución de suministros indispensables para la supervivencia de la
población civil en medio de una destrucción del tejido social del
enclave por la guerra entre Israel y Hamás.
El jefe de la
oficina de la ONU para los territorios ocupados, Ajith Sunghay, ha
alertado tras su reciente visita al enclave que la situación allí ha
empeorado desde su viaje previo el mes pasado. "La población está
exhausta y traumatizada", explica Sunghay, "y la gente lucha por
conseguir lo mínimo indispensable para la vida diaria".
"Los
continuos ataques de Israel, las normas administrativas impuestas por
Israel que impiden la entrada y la entrega de productos básicos de uso
diario, los rechazos de permisos, el ambiente hostil debido a la guerra y
el colapso del orden civil plantean enormes desafíos para cualquier
respuesta humanitaria significativa", ha avisado.
El portavoz de la oficina de la ONU, Jeremy Laurence, recuerda que
según el Ministerio de Salud de Gaza -- bajo control del movimiento
islamista palestino Hamás -- un total aproximado de 503 palestinos han
muerto en ataques israelíes en solo ocho días, desde el 12 de julio.
Entre ellos destacan tres "incidentes con víctimas mortales en masa"
como fueron los ataques del 13 y el 14 de julio contra el campamento de
desplazados de Al Mauasi, el campo de refugiados de Al Shati y el
ataque a la escuela de la agencia de la ONU para los refugiados
palestinos (UNRWA) en Nuseirat, que dejaron en su conjunto 124
fallecidos.
Además, la nueva orden de evacuación forzada
declarada el 9 de julio por Israel, una de las más amplias desde el
ataque de las milicias palestinas contra territorio israelí del 7 de
octubre, detonante del actual conflicto, ha vuelto a poner a los
gazatíes frente a la "decisión imposible" de jugarse la vida de
cualquier manera, o bien en medio de la refriega o bien intentando
escapar.
Ello, añade Laurence, en un lugar donde "nada es
seguro" porque, haciéndose eco de las palabras de su compañero, "ahora
mismo se están observando las consecuencias del desmantelamiento, por
parte de Israel, de la capacidad de las fuerzas locales para mantener el
orden público".
"Nos encontramos con saqueos, justicia en
manos de turbas populares, extorsiones, disputas familiares, tiroteos
aleatorios, luchas por espacio y recursos, y jóvenes armados con palos,
atrincherados en barricadas", lamenta Laurence.
El portavoz
deplora por último que "estas condiciones hayan llevado al predecible y
totalmente previsible desmoronamiento del tejido social de Gaza,
enfrentando a personas entre sí en una lucha por la supervivencia".