BRUSELAS.- Los ministros de Exteriores de los Veintisiete oficializarán este lunes
el arranque de las negociaciones formales para la adhesión a la Unión
Europea de Ucrania y Moldavia, después de que este viernes los Estados
miembro hayan acordado la apertura del primer grupo de capítulos tras el
cambio de postura de Hungría, que mantuvo un veto durante dos años.
En sendos actos que tendrán lugar en Luxemburgo, los jefes
diplomáticos de la Unión firmarán junto a los de Ucrania y Moldavia la
apertura de los capítulos 'fundamentales', también conocidos en Bruselas
como "la columna vertebral del proceso de adhesión" y que versan sobre
el Estado de derecho y derechos fundamentales, así como sobre el
funcionamiento de las instituciones democráticas, la reforma de la
administración pública y los criterios económicos.
Este grupo
incluye cinco del total de 33 capítulos del proceso de adhesión: el
número 23 de poder judicial y derechos fundamentales; el capítulo 24 de
justicia, libertad y seguridad; el capítulo cinco de contratación
pública; el capítulo 18 de estadística, y el capítulo 32 de control
financiero.
El acto de apertura de los capítulos se celebrará
en la segunda reunión de la Conferencia de Adhesión con Ucrania y con
Moldavia, dos eventos que coincidirán en la misma jornada con la
vigésimo séptima reunión de la Conferencia de Adhesión con Montenegro,
el país más avanzado en la integración en la Unión Europea.
Un poco antes de la ceremonia, habrá una reunión del Consejo de
Asuntos Exteriores (CAE) en la que los ministros de la Unión Europea
sondearán si hay una mayoría necesaria entre los Estados miembro para
prohibir el comercio con los asentamientos israelíes den Cisjordania en
toda la Unión Europea.
La cita servirá también para que los
jefes diplomáticos europeos aborden los aspectos de la política exterior
y de seguridad de las relaciones de la Unión con China, y además está
previsto que aprueben un nuevo listado de personas sancionadas por su
relación con la invasión de Ucrania.
Este Consejo de Asuntos
Exteriores (CAE) empezará con un desayuno informal con el ministro de
Exteriores de Armenia, Ararat Mirzoyan, donde los ministros analizarán
los resultados de las recientes elecciones en ese país, donde Nikol
Pashinián revalidó el cargo como primer ministro, y discutirán cómo
fortalecer la resiliencia y seguridad de Armenia frente a la presión
económica de Rusia.
En el bloque dedicado a Ucrania --que
contará con la presencia telemática de su jefe diplomático, Andri
Sibiga--, los Veintisiete centrarán sus esfuerzos en ultimar el 21º
paquete de sanciones, que incluye nuevas medidas contra la flota
fantasma de barcos que Rusia utiliza para evadir sanciones.
También está previsto que acuerden de manera más inmediata nuevas
sanciones contra personas y entidades, entre ellas 54 personas por
socavar la integridad territorial de Ucrania, otras 16 designaciones
bajo el régimen de Derechos Humanos vinculadas a la muerte del opositor
Alexei Navalny y once nombres más por amenazas híbridas, según han
detallado fuentes diplomáticas.
Asimismo, los ministros
buscarán operacionalizar los 6.600 millones de euros del Fondo Europeo
de Apoyo a la Paz (FEP) que permanecían bloqueados por Hungría, con el
objetivo de reembolsar a los Estados miembro por el material militar
enviado a Ucrania y financiar así nuevas capacidades de defensa para
Kiev.
La situación en Oriente Próximo protagonizará otro de los debates
entre los ministros sobre el estado de las hostilidades en Irán y la
región del Golfo, y servirá para hacer balance de los contactos y la
coordinación con países socios.
También hablarán sobre el apoyo
de la Unión Europea a Líbano, con el foco puesto en la inminente
conclusión de la operaciones de la Fuerza Interina de la ONU en Líbano
(FINUL). Está previsto que barajen propuestas como el despliegue de una
misión europea en ese país o la dotación de fondos a las Fuerzas Armadas
libanesas en el marco del FEP por valor de 100 millones de euros.
No obstante, será lo relativo a Israel y Palestina lo que acapare más
atención, ya que los ministros tienen previsto analizar una propuesta
para prohibir o limitar el comercio con los asentamientos israelíes
ilegales en Cisjordania, un punto que genera una fuerte división
jurídica y política, según han indicado otras fuentes diplomáticas.
La controversia radica en la base jurídica de la medida: si se
tramita como parte de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC),
la decisión requeriría la unanimidad de los Veintisiete, mientras que si
se considera una medida de política comercial, podría aprobarse por
mayoría cualificada.
Paralelamente, los ministros evaluarán la
posibilidad de incluir en la lista de sancionados a los ministros
israelíes Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, aunque las fuentes
diplomáticas admiten que hay pocas probabilidades de que este punto
logre el consenso necesario el lunes, ya que República Checa, Bulgaria y
Hungría están en contra.
Para cerrar el CAE, los ministros se centrarán en los aspectos de
política exterior y seguridad de las relaciones de la UE con China, así
como en la dependencia de la industria de defensa de actores chinos o
las cadenas de suministro de la industria de defensa y su dependencia
del gigante asiático.
Se espera además que aborden
informaciones de los servicios de inteligencia de la UE que señalan que
Pekín ha entrenado a soldados rusos, algunos de los cuales han sido
desplegados posteriormente en el frente de guerra en Ucrania, según
informaron el viernes altos cargos del Servicio de Acción Exterior
Europea (SEAE).
Según esas mismas fuentes, el entrenamiento se
llevó a cabo en varias instalaciones en territorio chino y habría
implicado a "centenares" de soldados rusos, algunos de los cuales
habrían acabado combatiendo en la invasión de Ucrania, "en contra de los
intereses colectivos" de la Unión Europea.
La reunión llega en un momento en el que se debate sobre la eficacia
del SEAE, ya que hay países como Francia que han expresado su
insatisfacción con el funcionamiento de la diplomacia europea, mientras
que hay otros Estados miembro que reconocen las dificultades que Kaja
Kallas enfrenta en el cargo.
Entre ellas, según han indicado
fuentes diplomáticas, están las limitaciones derivadas de
la unanimidad, es decir, la exigencia de hacer coincidir a los 27
Estados miembro en una misma postura. También hay otras como el reparto
de competencias entre las instituciones europeas y el contexto
internacional actual, marcado por un socio transatlántico, Estados
Unidos, con quien ya no hay entendimiento como lo solía haber hace un
par de años.
Kallas ha estado en el foco de las críticas en los
últimos meses por su marcado énfasis en la respuesta europea a la
invasión rusa de Ucrania, mientras que algunos Estados miembro han
cuestionado falta de iniciativa en otros escenarios, como Oriente
Próximo, en pleno debate sobre el papel que debe desempeñar el servicio
diplomático de la UE.
Este viernes, la presidenta de la Comisión
Europea, Ursula von der Leyen, respaldó el trabajo de la Alta
Representante, esgrimiendo que el SEAE forma parte de las instituciones
que ejecutan las políticas de la UE y, por tanto, le presta su apoyo,
según indicó en una rueda de prensa desde Bruselas la portavoz jefe del
Ejecutivo comunitario, Paula Pinho.