BRUSELAS.- Varios países de la Unión Europea se han sumado a elevar la presión
sobre Israel con la imposición de sanciones, tal y como un primer grupo
de tres países, entre ellos España, habían solicitado a los Veintisiete,
si bien por ahora se limitan a medidas comerciales y no contemplan la
suspensión total del Acuerdo de Asociación, una decisión que tanto
Alemania como Italia han rechazado.
Concretamente, Francia y Suecia ha presentado en la reunión del
Consejo de Asuntos Exteriores (CAE) que se celebra este martes en
Luxemburgo un documento con propuestas para que la UE limite el comercio
con los asentamientos israelíes en Cisjordania, aunque no han valorado
la demanda de España, Irlanda y Eslovenia para suspender el tratado que
otorga a Israel un estatus de socio preferente para la UE.
Así
lo ha anunciado la ministra de Exteriores de Suecia, Maria Malmer
Stenergard, en declaraciones a los medios antes de asistir a la cita de
Exteriores, en las que ha asegurado que su propuesta conjunta con
Francia tiene más oportunidades de salir adelante que la de España, que
no tiene "suficiente apoyo por hoy", y que bastaría solo con que
Hungría, con un incipiente nuevo gobierno, retire su veto a sanciones
contra los colonos.
Su colega de Países Bajos, el ministro Tom
Berendsen, ha defendido que es "importante" incrementar la presión sobre
Israel en este momento, con el objetivo no meramente de "suspender el
componente comercial, sino de lograr un cambio de comportamiento" por
parte del país dirigido por Benjamin Netanyahu.
El jefe de la
diplomacia neerlandesa también ha opinado que la suspensión del Acuerdo
de Asociación con Israel sería una medida "severa" y que por ahora "no
tiene indicios" de que exista una mayoría suficiente para su aprobación,
pero en cualquier caso se ha mostrado dispuesto a sondear qué opinan
los Veintisiete y si las recientes acciones israelíes han cambiado
alguna posición.
Bélgica ha sido el país que ha ido más lejos
de estos cuatro, afirmando que "es evidente" que la UE necesita "elevar
el tono en materia de sanciones". También ha defendido "al menos" la
suspensión "parcial" del Acuerdo de Asociación, que implicarían medidas
comerciales y podrían ser aprobadas con tan solo el apoyo de una mayoría
cualificada de países.
"Somos conscientes de que la suspensión
total probablemente está fuera de alcance, dadas las posiciones de los
distintos países europeos, pero debemos ser capaces de actuar y centrar
el debate", ha indicado en declaraciones a los medios el ministro de
Exteriores belga, Maxime Prévot.
En frente, el ministro de Exteriores de Alemania, Johann Wadephul, sí
se ha mostrado abiertamente contrario a la suspensión total o parcial
del Acuerdo de Asociación de la Unión Europea con Israel, calificando
tal medida como "inadecuada".
Eso sí, se ha mostrado dispuesto a
abordar con el Gobierno de Netanyahu "las cuestiones críticas" como la
introducción de la pena de muerte para palestinos o la violencia de los
colonos en los asentamientos israelíes en Cisjordania, entre otros
asuntos.
"Espero que el Gobierno israelí actúe de forma más
clara, firme y con todos los medios del Estado de derecho contra esa
violencia", ha indicado, mostrándose también critico ante cualquier
posibilidad de "anexión de Cisjordania", ya que en su opinión minaría la
posibilidad de hacer posible la solución de dos Estados.
Le ha
seguido el ministro de Exteriores de Italia, Antonio Tajani, que ha
sugerido que su país tiene una posición "análoga" a la alemana,
esgrimiendo que la suspensión del Acuerdo de Asociación golpearía "a la
población en general israelí", que "no tiene nada que ver" con los
hechos que cometen los militares que son luego atribuidos al Gobierno de
Netanyahu.
"Hoy no será tomada ninguna decisión porque no
existen ni las condiciones numéricas ni políticas; yo creo que es mejor
sancionar individualmente a los responsables, pienso en los colonos
violentos, incrementar las sanciones y reforzar las sanciones, pero no
creo que bloquear un acuerdo comercial sea un instrumento útil", ha
aseverado.
Eso sí, se ha mostrado en contra de "cualquier parte
de adquisición en el territorio cisjordano por parte de Israel", de la
ley de pena de muerte aprobada recientemente por el parlamento israelí,
de los bombardeos contra la población civil o de "algunas actitudes
vergonzosas" como la protagonizado por un soldado israelí "intentado
decapitar un crucifijo".
España, junto a Irlanda y Eslovenia, han llevado a la reunión el
debate sobre la revisión de las relaciones con Israel por la violación
de los Derechos Humanos en Gaza, pero también en Líbano y Cisjordania,
con el foco puesto en la ruptura de la Unión del Acuerdo de Asociación.
El ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José
Manuel Albares, ha reclamado este martes a sus socios europeos firmeza
frente a Israel y avisado de que el bloque europeo se "juega su
credibilidad" si no se opone con "la misma voz, los mismos principios y
objetivos" a la violencia en Oriente Próximo que como lo hace frente a
otras crisis como la invasión rusa de Ucrania.
El Gobierno
defiende la ruptura plena del acuerdo --que necesitaría la unanimidad de
los 27--, pero Albares ha dicho que están dispuestos a contemplar otras
medidas que otros Estados miembro pongan sobre la mesa y, al respecto,
ha recordado que para dar el paso de la suspensión parcial del acuerdo,
es decir, afectar únicamente al pilar comercial, "basta con la mayoría
cualificada" de los socios.
Con todo, Albares ha defendido que
desde que los 27 examinaron esta posibilidad --hace ya seis meses,
también a petición de España y otros países--, la situación en Oriente
Próximo ha empeorado hasta el punto de que es "insoportable" lo que está
sucediendo en Líbano o en Cisjordania.