JERUSALÉN/TEHERÁN.- Tres semanas después del inicio de la ofensiva de Estados Unidos e Israel contra Irán, aumentan las presiones sobre Teherán para liberar la navegación en el estrecho de Ormuz, estratégico para el abastecimiento mundial de energía, mientras Tel Aviv anuncia una mayor intensidad en sus ataques contra la república islámica.
Durante este sábado se han mantenido los ataques en la zona. Irán denunció un ataque contra el complejo de enriquecimiento de uranio de Natanz, sin que de momento haya constancia de una fuga de material radiactivo.
Y el Ministerio británico de Defensa condenó los «peligrosos» ataques iraníes tras el lanzamiento de misiles contra la isla de Diego García, donde está la base conjunta estadounidense-británica en el Océano Índico.
Desde el comienzo de la operación Furia Épica contra Irán, el 28 de febrero, EE.UU ha golpeado más de 8.000 objetivos militares, incluyendo 130 navíos iraníes, «la mayor eliminación de una Armada durante un periodo de tres semanas desde la II Guerra Mundial», según el líder del Comando Central estadounidense, Brad Cooper.
Los ataques de Irán contra Israel han alcanzado a un parvulario en Rishon Lezion (periferia de Tel Aviv) y un edificio en la ciudad de Safed (norte). Irán, por su parte, ha lanzado 365 misiles contra Israel, de los que 270 han sido interceptados.
Sus ataques han provocado 15 muertos en Israel y 4 en Cisjordania. La ofensiva de Estados Unidos e Israel ha provocado al menos 1.300 muertos en Irán y más de 7.000 heridos, de acuerdo con el embajador de Irán ante la ONU en Ginebra, Ali Bahreini.
Aumenta la presión sobre Irán para liberar la navegación en el estrecho de Ormuz, el único paso marítimo entre el golfo Pérsico y el océano Índico, por el que transita el 20% de las exportaciones de crudo globales.
Estados Unidos anunció este sábado que ha debilitado la capacidad de Irán para limitar la navegación en Ormuz tras atacar un arsenal subterráneo situado en la costa, donde se almacenaban misiles de crucero anti-buque y otros materiales, según el líder del Comando Central estadounidense, Brad Cooper.
Cooper aseguró que además se neutralizaron instalaciones «de apoyo de inteligencia y repetidores de radar de misiles que se utilizaban para monitorear los movimientos de los buques».
«Como resultado, la capacidad de Irán para amenazar la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz y sus alrededores se ha visto mermada», añadió.
El presidente Donald Trump ha instado a socios de la OTAN o aliados asiáticos como Corea del Sur o Japón, que dependen enormemente del crudo de la región, a prestar apoyo militar en el estrecho para asegurar la navegación pero por el momento ninguno se ha comprometido a enviar activos a la zona.
No obstante, más de un veintena de países se sumaron hoy a un llamamiento para que Irán libere la navegación en Ormuz y baje la escalada de tensión.
«Condenamos en los términos más enérgicos los recientes ataques de Irán contra buques comerciales desarmados en el Golfo, los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas instalaciones de petróleo y gas, y el cierre de facto del estrecho de Ormuz por parte de las fuerzas navales iraníes», señala el documento, suscrito, entre otros, por Reino Unido, Francia, Alemania, Italia, Canadá y Japón.
Los países piden además «una moratoria inmediata e integral de los ataques contra infraestructuras civiles, incluidas las instalaciones de petróleo y gas» y expresan su disposición a garantizar el paso seguro en Ormuz y adoptar medidas parea estabilizar los mercados energéticos.
Paralelamente, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, afirmó que su país, junto a Estados Unidos, se dispone a incrementar la intensidad de sus ataques contra Irán la semana próxima. «No pararemos hasta que todos los objetivos de la guerra sean alcanzados», sentenció.
Israel se marca como objetivos desmantelar al régimen de los ayatolás, destruir las capacidades de misiles balísticos iraníes y poner fin al programa nuclear iraní.
Sin embargo, poco antes, Trump escribió en su red social, Truth Social, estar considerando «reducir gradualmente» la presencia militar estadounidense en Oriente Medio, al estar «muy cerca» de alcanzar sus objetivos.
Mientras, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, afirmó este sábado que la condición para poner fin a la guerra en Oriente Medio pasa por el «cese inmediato de las agresiones» de Estados Unidos y de Israel, así como por garantías de que esos ataques no se repetirán en el futuro.
«La condición para poner fin a la guerra y al conflicto en la región es el cese inmediato de las agresiones de Estados Unidos y del régimen sionista, así como la garantía de que no se repitan en el futuro», sostuvo Pezeshkian en una conversación telefónica con el primer ministro de la India, Narendra Modi, según la agencia IRNA.
Irán «no inició la guerra», subrayó Pezeshkian, que propuso la creación de un mecanismo de seguridad regional que garantice la estabilidad sin la intervención de actores externos.

