lunes, 10 de julio de 2017

Ryan Avent: «Aún no hemos visto nada de cómo va a cambiar el mundo»


Este economista estadounidense, exredactor de The Economist, de treinta y ocho años, acaba de publicar un libro muy interesante, elogiado por Thomas Piketty, que se llama La riqueza de los humanos (Ariel). Ha hecho afirmaciones como estas: «Hoy hay tres tendencias, la automatización, la globalización y el aumento de la productividad de un número reducido de profesionales altamente cualificados, que están causando una abundancia de mano de obra, un exceso de humanos». «El radicalismo se convertirá en una fuerza cada vez más real e imponente hasta que los Gobiernos empiecen a responder a las peliagudas cuestiones que plantea la revolución digital». «El elevado precio de la vivienda obstaculiza el crecimiento del empleo, reduce los salarios reales y la productividad en toda la economía y canaliza la ganancias derivadas del escaso crecimiento registrado hacia los ricos». «La cuestión de cuántos inmigrantes procedentes de las economías más pobres asimilar es la cuestión moral más importante del siglo XXI, y todo apunta a que las economías ricas la están entendiendo profundamente mal. El razonamiento es que los países pobres aprenderán a ser ricos por sí mismos». En fin, con todo este panorama, augura una «fiera batalla social» que apenas acaba de comenzar. Su libro plantea muchas preguntas y, por fortuna, pasó hace poco por Madrid para participar en el ciclo de conferencias Tech & Society de Aspen Institute y Fundación Telefónica. Así que le hacemos algunas. 

Si he entendido bien tu libro, el mensaje es más o menos el siguiente. Tenemos bajos salarios, ciudades muy caras, sindicatos sin poder de negociación, políticos ineficaces y cobardes, que no toman soluciones radicales, así que el diagnóstico es: grandes problemas para el futuro. Tenemos que reaccionar, pero ¿cómo? Acabas el libro y no das soluciones ¿Cuál es tu conclusión?
Ya, probablemente el libro resulta un poco cobarde, porque realmente no he aportado mi «gran visión» en él. En parte porque si piensas en la Revolución Industrial, y cómo la sociedad y la política se involucran, nunca se ha dado el caso de que se reúna toda la gente inteligente y digan «¿Cómo vamos a solucionar esto?» para llegar a unas recomendaciones o marcar una política. En vez de eso, lo que ha pasado es que había muchas discusiones. Unos tenían unas ideas, otros tenían otras, discutían y cada uno apoyaba a los diferentes movimientos políticos que pondrían en marcha sus ideas. Han peleado entre ellos. A veces incluso han sido los países los que han luchado. Era como un largo combate de wrestling entre todos estos grupos de interés en la sociedad, eso es lo que ha llevado al pacto, al negocio que podía funcionar para todos. Ahora puedo pensar en lo que deberíamos hacer, pero no sé qué es lo que la sociedad va a encontrar como equilibrio entre igualdad y dinamismo.
Dicho todo esto, sí que tengo mis ideas sobre lo que deberíamos hacer, sobre algunos de los pasos que deberíamos tomar ahora. Lo que no es muy agradable es que la mayoría de ellos son increíblemente radicales. No estoy dispuesto a decir que tenemos que volver al comunismo, pero sí que creo que tenemos que dar prioridad a la creación de buenos trabajos. No necesariamente trabajos bien pagados, pero sí de mucha calidad. Eso significa gastar mucho más dinero en invertir en infraestructuras y educación, pero también las cosas que hacíamos en los años cincuenta y sesenta. Apoyar las nuevas tecnologías y nuevas maneras de hacer las cosas. Ese proceso, en sí mismo, va a crear nuevas oportunidades que pueden ser cubiertas por trabajadores.
También tenemos que facilitar más a los trabajadores que se tomen descansos de sus trabajos. Más conciliación familiar, cogerse bajas, volver a las escuelas para desarrollar sus habilidades sin que les cueste mucho dinero. Tenemos que restaurar el poder de negociación de los trabajadores para que puedan rechazar los malos trabajos y que se les garantice un tipo de ingreso mínimo, y a partir de ahí que puedan decir «no quiero este trabajo por tan poco dinero». 

Una cosa que no se suele escuchar y tú dices es que la educación no es la respuesta, o no la única respuesta, que no podemos resolver nuestros problemas solo a través de la educación. Solemos oír siempre lo contrario, quizá como gran esperanza inalcanzable.
Sí, es cierto, muchas veces cuando hablas con la gente del Gobierno o de los think tanks ellos siguen repitiendo educación, educación, educación…

Aunque nunca han hecho demasiado al respecto.
Sí, efectivamente. Yo creo que la educación puede ayudar. Hay medidas que se podrían tomar para ayudar a los trabajadores a adaptarse mejor, para ayudar también a la gente que está en apuros, pero eso no va a significar algo de la magnitud de la Revolución Industrial que resolverá los problemas. La diferencia es que en la Revolución Industrial había mucha gente que no sabía ni leer ni escribir, ni tenían ningún tipo de conocimiento tecnológico. Era muy fácil entonces subir mucho el nivel educativo de la población. Pero ahora en todos los países ricos la mayoría tiene un título de secundaria, casi la mitad de la población tiene un título universitario, la única manera para que toda esta gente tenga un título avanzado es hacer que esos títulos sean asequibles. Cada uno de ellos no va a ser capaz de empezar su propia empresa que pueda cambiar el mundo y, si no llegamos a otros mecanismos de ajuste, lo que va a pasar es que la gente va a competir por un par de trabajos, y eso significa que habrá mucha gente infeliz y mucha presión. Entonces, la dura pregunta es: ¿qué hacemos en lugar de esto? 

Tú consideras que los sindicatos no son la respuesta para organizar a los trabajadores para luchar, pero de todas maneras vaticinas que habrá una lucha. ¿Cómo pueden los trabajadores proteger o defender sus derechos?
Históricamente, los trabajadores conseguían lo que querían cuando presionaban al Gobierno para que se lo diera. Nadie voluntariamente les daba dinero para la educación. Nadie voluntariamente dijo que los niños ya no tenían que trabajar en las minas. Se les dio lo que querían cuando lucharon por ello. Entonces, ¿cómo va a ser ahora esa lucha? No estoy seguro de que la economía moderna esté diseñada para que haya un sindicalismo del tipo de los que hubo en la Revolución Industrial. La gente ya no trabaja en las grandes fábricas, donde se pueden juntar y decidir hacer una huelga. Podrá haber otro tipo de organizaciones. Otra forma de organizar el poder de las masas. Algo que amenace con cierres de fábricas de un día, un mes o el tiempo que necesiten para conseguir un cambio. Puede que haya comunidades online que empiecen a desempeñar ese rol. O puede ser que haya una tercera cosa para la que no me llega la imaginación… Puede que surja algo que no estoy anticipando, pero se necesitarán organizaciones y acciones colectivas. Lo único es que no veo a los sindicatos tradicionales tal y como les conocemos desempeñando ese papel. 

En el libro hablas mucho de la Revolución Industrial como referencia para explicar la situación actual. Y mencionas datos muy interesantes para comprender lo que significó. Por ejemplo, el hecho de que pasaron cuarenta años entre los grandes descubrimientos y su impacto real en la vida de la gente. Quizá ahora con las nuevas tecnologías tardaremos también cuarenta años en entender el impacto que van a tener. Pensamos que ha cambiado mucho todo, pero a lo mejor todavía es poco. A lo mejor no hemos visto nada todavía.
Sí, así es, esto es solo el principio, aún no hemos visto nada de cómo va a cambiar el mundo, será como en la Revolución Industrial.

¿Va a pasar lo mismo?
Sí, lo pienso. Pero hay gente que es muy escéptica con las nuevas tecnologías, con las más nuevas. Consideran que no se pueden comparar a lo que ya hemos experimentado con las novedades tecnológicas. Uno de los motivos es porque han olvidado cuánto tardamos en tener la máquina de vapor. Se descubrió en el siglo XVIII, pero no fue hasta cien años después que formó parte de la economía industrial. Lo mismo con la electricidad, la gente se enteró de cómo funcionaba a finales del siglo XIX y pasó mucho tiempo hasta que las ciudades y las fábricas tuvieron electricidad. Estamos todavía estudiando cosas relacionadas con los ordenadores y los móviles y cosas así. Es un proceso muy largo para darse cuenta de cómo funcionan estas cosas. Mirar algo como la inteligencia artificial y ver el potencial que tiene… No se puede negar que eso lo va a cambiar todo, pero es difícil aprender las técnicas para saber cómo aplicar esos descubrimientos, que sean útiles en diversos sectores de la economía. Es un largo proceso. De algún modo, somos cómplices de los cambios que van a suceder.
Otro aspecto de la Revolución Industrial es que durante mucho tiempo las circunstancias eran terribles para los trabajadores. Muchas generaciones vivieron en condiciones miserables y no vieron ninguna mejora. No deberíamos sorprendernos si tenemos que pasar por algo similar. Nuevas tecnologías han llegado y, sin embargo, todo el mundo se siente desgraciado. 

¿Crees que la clave es cambiar la dinámica de que la mayor parte de los beneficios se vayan a los propietarios de los negocios, como al principio de la Revolución Industrial? ¿Cómo les convences de que tienen que compartir su dinero?
Puedes intentar convencerles de que den su dinero como caridad, pero la gente rica, normalmente, no va a dar el dinero sola, voluntariamente. Tienes que tener una fuerza política que les obligue de alguna forma como, por ejemplo, subiendo los impuestos. La crisis en el siglo XIX fue por esa concentración de bienes. Esto es lo que inspiró a Marx para decir que esa situación no era sostenible. Y otra cosa del siglo XIX es que los sistemas políticos no decidieron poner fin a esto, sino que nos fuimos a la guerra y ella fue la que nos empujó a cobrar impuestos a la gente rica. Luego tuvimos la Gran Depresión y la gente también perdió dinero por eso. Tras estas catástrofes los bienes se igualaron un poco. Lo que considero es que, aunque seamos buenos en organizarnos, eso no es suficiente para arreglar todos los problemas. 

¿Qué opinas sobre la política actual? La situación es confusa y preocupante.
Lo ilustra el punto de que nadie está al mando. En un montón de países tienes a mucha gente insatisfecha con cómo van las cosas. Y no tienen claro qué es exactamente lo que va mal. En parte porque los expertos no están de acuerdo en señalar un solo motivo por el que todo va mal. Y en parte porque hay mucha gente que está hablando y diciendo que no son las tecnologías, ni el cambio de las habilidades del hombre, sino que son los inmigrantes o algún otro país malvado. Hay mucha desinformación. Esta es la gente que luego vota al que promete que puede cambiar algo. Y algunas veces estos políticos tendrán éxito en cambiar cosas y otras veces les van a decepcionar.
Esta es la forma en la que funciona. Y esto es cómo funcionan las cosas, no sabemos cómo van a desarrollarse. Solo encontramos la forma de salir adelante y finalmente nos daremos cuenta de cómo funcionaba. Pero estamos ahora en la fase de destrozar lo que la gente piensa que no funcionó y tardaremos mucho en encontrar cosas nuevas que funcionan. Estamos ahora en ese proceso. 

En el libro hablas de la inmigración como un fenómeno positivo. Dices, por ejemplo, que el mejor programa contra la pobreza mundial es el acceso a la sociedad estadounidense. También dices que históricamente la inmigración no deteriora el trabajo en el país receptor. Hablas de eso como hechos probados por datos y por la historia, pero este no es el tipo de mensaje que estamos escuchando hoy en día.
No, claro. Los estudios económicos sugieren que no es la emigración la que hace que haya más camareros y fontaneros. A veces hay efectos negativos a corto plazo para los trabajadores que compiten en el mercado en el que entran los inmigrantes. Lo que mi libro intenta enfatizar es que tenemos el problema del trabajo y tiene muchas causas. Si los inmigrantes no llegasen a lo mejor se competiría a través del comercio. Ese comercio, si los trabajadores en los países ricos tienen falta de poder de negociación, no les va a beneficiar. Si no hay comercio e inmigración, la tecnología es más poderosa, habrá más automatización, y los trabajadores de estos países perderán poder de negociación y eso no puede beneficiarlos. El problema es que hay muchos trabajos que no tienen inmigración. No tienen inmigrantes. Eso perjudica a los inmigrantes, pero no ayuda a crear trabajos. Este sería mi punto de vista, pero sí que considero que cuando la gente se mueve de los países pobres a los países ricos y se enriquece, contribuye en términos de economía, pero también de derechos humanos. La cosa que a mí me parece triste es que muchas de estas dinámicas hagan muy atractiva a la gente la demanda de limitar la inmigración. Esa es la realidad en la que estamos.
También, otra cosa: si hubiera mucha más redistribución para ayudar a la gente a enfrentarse a la automatización, entonces la gente en los países ricos recibiría nuevas asignaciones del Gobierno y diría: no queremos que la gente de otros países venga, porque ellos también recibirían las prestaciones del Gobierno.
De modo que muchas de las medidas que parecen soluciones, en realidad empeoran el problema. Y esto es algo con lo que termino mi libro. La tecnología debería ser algo para que se enriquezca todo el mundo. Todos merecemos beneficiarnos de ella. 
Es decepcionante. Era difícil pensar que el país pudiera elegir a una persona así. Estoy muy nervioso pensando cómo va a cambiar el país y también el mundo. Si su Administración va a consistir en que los Estados Unidos cooperen menos con Europa, corten la ayuda al exterior… Trump podría parecer que no es para tanto, pero si piensas el papel tan importante que los Estados Unidos han tenido en el mundo en los últimos años, te das cuenta de que, de hecho, los Estados Unidos, estimulando la cooperación, han logrado una de las cosas más importantes para mantenernos en paz. Si los alemanes ahora piensan que deberían rearmarse, si los japoneses pensasen que necesitan el arma nuclear, todo esto nos llevará a una inestabilidad mucho más peligrosa.
Y dentro de los Estados Unidos nos preocupa que se rompan las instituciones. Estamos preocupados por la libertad de la prensa, por que la gente le dé menos valor a la verdad. Hay muchas cosas de las que hay que preocuparse. Lo que más asusta es que empiece alguna crisis, algún tipo de ataque terrorista, tiroteos masivos, o alguna crisis política externa se desate, tener que lidiar con eso. Y no parece que ellos tengan la habilidad para hacerlo. También pienso que aprovecharían esa situación como una oportunidad para… eliminar alguna institución, ir contra las minorías. Y eso es muy triste, pero… aquí estaremos. Por lo menos los próximos cuatro años. Habrá que ver qué éxito tienen las instituciones. 

¿Esperabas que fuese a ganar?
No. Realmente no, a lo mejor debería haberlo previsto, pero me quedé completamente pasmado. Las encuestas eran realmente claras y decían que iba a ganar Hillary. Y salió que tuvo más votos, pero parece que las encuestas estatales no eran tan exactas como deberían haber sido. El hecho de que la gente pensara que no tenía posibilidad de ganar es lo que le ayudó a ganar. La gente no reaccionó como si se hubiera tomado seriamente la posibilidad de que él ganase. Es una lección que esperemos que la gente haya aprendido: lo que ocurre si no vas a votar. Desde mi punto de vista era un voto circunstancial. En el brexit salió que «Sí» porque la gente fue a votarlo, en Estados Unidos salió Trump porque la gente no fue a votar.
¿Estabas en Londres con el brexit?
Sí, estaba en Londres cuando ocurrió y me sorprendió. No pensaba que las cosas fueran a ser como han ido desde el referéndum, un caos. Creo que va a ser una decisión desafortunada para Gran Bretaña, va a hacer mucho daño, y el país podría dividirse. Algunos van a pedir otro referéndum… Y es difícil decir cómo eso va a afectar a los movimientos nacionalistas del resto de Europa. 

Todas estas cosas, brexit, Trump, lo que pasó en Francia, todo este radicalismo y situaciones de crisis, me parece que no estás feliz de tener razón con estas cosas.
Sí, me gustaría haberme equivocado con todo esto.

¿Sientes la desintegración de la Unión Europea, la pérdida de democracia en Estados Unidos, en tu vida diaria, como una tristeza? Por poner un ejemplo un poco tonto, para que se entienda: los libros, los periódicos, el cine, la música, todo lo que nos gustaba y antes pagábamos ahora es gratis, que parece positivo, pero si lo piensas un poco no es tan genial. ¿No tienes una sensación de que todo se desmorona?
Pensábamos que todo estaba garantizado. No teníamos que trabajar mucho para que estas cosas importantes permanecieran. Pensamos que no había que trabajar constantemente defendiendo las instituciones gubernamentales, que no era importante si no estabas defendiendo constantemente la prensa libre. No importaba si no estabas activamente dando apoyo a los negocios o publicaciones que te gustaban. Pensamos que esas cosas eran suficientemente fuertes y que podríamos solo ignorarlas y aprovechar otras que vinieran por el camino y seguirían ahí, pero parece que si las ignoras lentamente empiezan a hundirse y al final la pregunta es si el daño es tan grave ya o tenemos tiempo de repararlo.
En los Estados Unidos la gente se está dando cuenta de que tienes que trabajar muy duro para asegurarte de que los gobiernos son responsables, de que la prensa sea libre y justa, de que los derechos civiles estén respetados. Te tienes que organizar y salir a protestar y cosas así, ser activo en ese sentido. Y parte de mí se pregunta si es demasiado tarde, porque Trump ya está en su oficina. Y si hay algún drama para muchos americanos va a ser más importante que salga ahí y nos garantice la seguridad, antes de que proteja las instituciones. No nos dimos cuenta a tiempo de que tendríamos que luchar por esto y ahora la oportunidad se esfumó, se fue. Eso es muy malo, pero, no sé, es difícil recordarte a ti mismo que tienes que hacerlo. ¡Tienes que intentar mantener la sociedad funcionando!

Al final del libro, en algunos puntos, eres optimista y tienes fe en los humanos, en este milagro: la generosidad.
Las razones por las que podemos disfrutar la calidad de vida que tenemos ahora se deben a que la gente durante miles de años estaba poco a poco aprendiendo sobre la ciencia, sobre cómo funciona el mundo. Se han tomado buenas decisiones globales. Crear sociedades y estimular a la gente para desarrollar nuevas compañías… Todo esto nos ha llevado a ese punto en el que somos ricos. El hecho es que Bill Gates es rico porque se ha matado trabajando, pero, si le dejas sin todo lo que ha habido antes, sería capaz de sobrevivir. Cuanta más tecnología somos capaces de utilizar, es porque la tecnología está basada en un conocimiento compartido. Está basada en los datos que somos capaces de proporcionar, está basada en nuestro convencimiento de que esta es la manera en la que hay que hacer las cosas. Todo esto lo hemos heredado. Tenemos que averiguar cómo hacer que eso funcione. ¿Y por qué soy optimista con todo esto? Una parte sería porque, si eres pesimista sobre esto, es muy difícil llevar el día a día, pero considero que hay unos puntos por los que hay que ser optimista, ya hemos pasado por esto una vez, pero al final siempre lo conseguimos, hemos salido al otro lado.
Tenemos que reaprender de las anteriores lecciones. La conclusión del libro de alguna manera es que la única manera en la que esto va a funcionar es si cambiamos la manera de pensar. Tenemos que aprender muchas nuevas lecciones y aprender a pensar distinto. Tenemos que llegar a nuevas maneras de pensar. Tenemos que creer que todo el mundo merece una vida de alta calidad, como la de América o Estados Unidos. Alguien de Bangladesh es igual de importante y merece una vida igual de buena que nosotros en Estados Unidos o en España. 
Una de las cosas buenas al empezar a trabajar aquí es que los artículos no van firmados, de modo que nadie sabe quién eres. Lo que escribes en cuanto llegas, los lectores se lo van a tomar igual de en serio que si lo hubiese hecho alguien que llevaba cuatro años. Eso también sirve de presión a los editores para que los textos no parezcan poco serios.
Es el único sitio donde yo he trabajado como periodista, así que no tengo mucho con lo que comparar. Lo que hay es una plantilla de gente realmente inteligente, que han estado en muchos sitios, han escrito mucho y están dispuestos a compartir su conocimiento. Yo he tenido el privilegio de estar aquí de 2013 a 2016.
Cada semana debatíamos lo que deberíamos decir sobre si tenemos que bombardear Siria, apoyar a Cameron… o de cualquier otro tema. Y todos contribuyen, desde la gente que lleva aquí treinta años hasta los becarios. Es refrescante que esa sea la manera en la que tomamos las decisiones, aunque el editor sea el que tiene la última palabra.
Es un sitio donde todo el mundo tiene el interés compartido de tener un producto mejor posible. Y el hecho de que no tenemos firmas significa que los egos son un poco más pequeños. Nadie está luchando para estar en la página uno. Es un milagro que conseguimos producir cada semana, porque es mucho trabajo sacar esto cada siete días. Y es divertido estar en una oficina y ver la magia de cómo sucede. En el libro bromeo con que son robots los que hacen este tipo de cosas, pero en realidad es un grupo de gente muy preparada. Me siento muy honrado de formar parte de esto mientas dure. En los medios no son los robots los que nos van a conquistar, sino que será otro modelo de negocio el que nos desplazará.
Tenemos la web como amenaza desde hace veinte años. Hay muchas opciones gratis. The Economist cuesta mucho y la pregunta es si la gente va a seguir pagando. Hasta ahora ha funcionado. Es interesante que las elecciones y lo de Trump han hecho que la gente se interese más por lo que estamos haciendo. Con Trump y el brexit las suscripciones han aumentado. Pero no creo que vaya a durar para siempre. 

¿Es cierto que hay una silla solo para el que escribe el principal artículo o el editorial y se sienta ahí al joven recién llegado?
Sí, sí. La gente está rotando en los trabajos. No escribes solo de Francia si has estado en Francia veinte años. Vienes como un becario y ya empiezas a escribir. Rotamos. 

¿Cuánta gente hay?
Entre ciento cincuenta y doscientos periodistas en todo el mundo. Y en la oficina, oficina, cien. Buena parte de esa gente se reúne los lunes para debatir estas cosas. 

¿Cuántos años tenías cuando entraste?
Mi forma de entrar aquí no fue como la de todo el mundo, que entra como becario, yo no tenía background de periodista, el mío era de economía. Tuve un trabajo en Washington que me gustaba mucho y empecé con un blog. Era un blog sobre grupos de música locales. Y luego empecé mi propio blog sobre economía, era 2007. Luego, a través de un amigo supe que en el Economist necesitaban a alguien para escribir en su blog. Empecé a hacerlo como freelance y desde 2010 estuve a tiempo completo con ellos. 

Otra leyenda dice que uno de los jefazos del Economist, en los años noventa, hacía una vez al año una reunión en un hotel en la campiña, donde se bebía abundantemente, y solía terminar subido en una mesa bailando.
[Risas] ¿En serio? ¡Las cosas eran diferentes en esa época! Antiguamente tenían botellas de ginebra o de whisky en la mesa. Una comida agradable empezaba con un vino y, si te quedabas hasta tarde… 

¿Has visto alguna vez esas botellas?
Intentamos esconderlas cuando viene la gente a la redacción [risas]. 

También aquí la leyenda, y no tan leyenda, dice que antiguamente se bebía mucho en la redacción. ¿Serías capaz de escribir algo con un gin tonic?
Alguna vez te puede pasar que te quedes como atrapado y que las ideas no fluyan. Ahora que soy un poco más mayor y tengo hijos en casa, intento trabajar más durante el día que antes, que trabajaba por la noche. Puede ayudar, puede ayudar… Pero sería un poco raro tomarte una cerveza a las once de la mañana en la oficina, así que no lo hago normalmente, pero sí que podría ser útil. Sí podemos tomar algo después del trabajo, pero no es como antiguamente. 

Volviendo a lo serio: según tus tesis, la única solución a la situación mundial es una gran crisis que haga explotar todo, porque es el único momento en que la política reacciona…
Me gustaría pensar que no es la única solución. Creo que es decepcionante cuando miras atrás en la historia y ves que solo cuando hemos reaccionado de forma dramática y ambiciosa hemos cambiado de verdad la estructura. Así hemos establecido la seguridad social, así hemos puesto impuestos a la gente rica invirtiendo en nuevos proyectos. Con eso hemos sido los ganadores de las crisis. Supongo que porque es difícil convencer a todos de la necesidad de una gran acción hasta que el problema está tocando en tu puerta y ya no lo puedes negar. A lo mejor es posible para nosotros hacer algo hoy… Coge algo como el cambio climático. Tenemos un problema en todo el mundo y tenemos los hechos reunidos sobre la mesa, es perfectamente claro que este es un problema serio y que tenemos que resolver mucho antes de que el nivel del mar suba tanto que inunde ciudades y, sin embargo, no lo estamos resolviendo. A lo mejor con una crisis grave llega ese momento. 

Quizá de pronto pase algo, o un nuevo líder.
Había gente que en algunos temas como, por ejemplo, el cambio climático pensaban que Obama iba a ser ese hombre que lo iba a solucionar. Un hombre carismático, que incluso había sido elegido por una gran mayoría. Pero en el poder hay tantas cosas que salen desde abajo y hay tantos puntos vitales del sistema que se hace muy difícil. Así que no sé. 

En las calles palpas ese sentimiento de que hay esas grandes compañías, y los mercados, que controlan todo y es imposible cambiar nada…
Creo que las manifestaciones masivas podrían lograr cambios. Pero entonces pones la complicidad en otro nivel. ¿Qué hay que hacer para sacar a la gente a la calle? Que estén dispuestos a organizarse. Creo que era interesante cómo respondió la gente en las primeras semanas después de que ganase Trump. Teníamos mucha gente en la calle con los refugiados, así que es posible, pero hace falta que algo se salga mucho de lo normal, sí, que pase algo muy grave. 

¿Qué opinas de los países emergentes? Dices en tu libro algo terrible: que en estos lugares va a llegar el fin del crecimiento y de la productividad como la conocemos hasta ahora, que buscar un hueco en la industria aprovechando el bajo coste de la mano de obra será cada vez más difícil. Pero lo cierto es que son la mayor parte de la población del planeta, mucha gente. A lo mejor pasa algo que sorprenda, por ejemplo, como la Primavera Árabe, que fue una sorpresa para todos.
Creo que tienes razón, en estos países hay un gran potencial de que pasen cosas, y esto puede pasar de varias formas. Al final podemos tener desastres climáticos que maten a cientos de miles de personas en los países emergentes. Puede ser que ese tipo de cosas nos sacudan. Cuando estábamos en el medio de la crisis de refugiados eso se convirtió en la historia más grande en Europa. Y me parece interesante que se convirtiera en una batalla sobre quién va a acoger cuánta gente. Y qué frontera se va a cerrar y cuál no. Y quién va a saltar qué frontera. Pero ¿qué tenemos que hacer para estar seguros de que no solo Siria sino también el norte de África se conviertan en sitios que no tengan personas desesperadas por huir de ahí? Puede ser que vayamos a ver mayor número de personas, cantidades más grandes de las que hemos visto en el pasado y, luego, la otra posibilidad es que los países emergentes empiecen a demandar un mejor trato. Tienen mucha gente viviendo en esos países y podrían generar un colapso. Podrían hacer mucho daño al comercio local o a las democracias en la región. Depende de cómo de mal se pongan las cosas.
En los últimos quince años en estos países la pobreza se ha ido incrementando muy rápido y la población ha crecido muy rápido también. La gente empezó a pensar que igual este sí que era el momento final para ponerse al día y no tener estos serios problemas de pobreza. Porque eso no se puede sostener. Nunca se ha podido sostener, los cambios en la tecnología han garantizado que no se puede sostener.
Cuando hablo en mi libro de la gente que tiene derecho de vivir dignamente me refiero en mayor parte a esa gente de los países emergentes. Creo que la primera respuesta nuestra debe ir hacia las crisis de esos países y no va a ser poner muros y alambradas. 

¿Por qué da la sensación de que a veces los Gobiernos actuales, la clase política, son tan estúpidos? Quiero decir: hay mucha gente inteligente en las universidades, profesores, economistas, expertos, gente como tú que señala problemas y soluciones, pero no los escuchan. ¿Los políticos hablan con ellos? ¿No consultan a gente sabia? ¿No los quieren escuchar? Siempre parece que improvisan o van a ciegas.
Esa es una buena pregunta. Si lo piensas, cuando llegó la crisis económica, mucha gente inteligente, muchos Gobiernos estaban dispuestos a juntarse y hablar de cómo no llegar otra vez a una gran depresión, y eran gente inteligente hablando entre ellos. Han hecho muchas cosas pero no las suficientes como para prevenir las cosas malas que han sucedido. Mucho sufrimiento económico. Parte del problema es que la gente puede ser muy inteligente pero no saber lo que está pasando y cómo resolver el problema. La economía macro y global es muy complicada y es muy difícil entender cómo funciona. A veces el problema es que los políticos son inteligentes y piensan bien, pero hay una distancia entre ellos y el resto de la sociedad y están subestimando los problemas que pasan en otros sitios, porque viven en una burbuja.
Y en otros casos las políticas son muy duras, la gente quiere cosas distintas. Dejar a la gente satisfecha y encontrar un compromiso entre todos no es fácil. Si tomas como ejemplo la UE, la eurozona, la gente dice distintas cosas… que los griegos son unos inútiles, que Schäuble es un desgraciado, y a lo mejor hay algo de verdad en todo eso, pero en realidad no hay más que mucha gente intentando darse cuenta de cómo funcionan las cosas. En Grecia están intentando responder a lo que pide Alemania sin arruinar su propia economía. Merkel se pregunta cómo puede ayudar a los griegos a no salirse del euro sin que su gente sienta que ha sido demasiado blanda. Es un compromiso muy difícil de alcanzar. También hay muchas veces en las que la gente es muy mala. A lo mejor una manera de mirar este problema es que había gente que pensaba bien, pero vivía en su burbuja y no ha sido capaz de resolver el problema. O no le han abierto la puerta a la gente que estaba verdaderamente interesada en resolver el problema. 

Sí, hay mucha gente honrada, lista, buena, pero, al final, muchas veces los malos ganan. Mira la crisis.
Creo que es muy difícil para los periodistas y los votantes hacerse a la idea de cómo cualquiera que parece una persona normal se hace político y llega a ese mundo donde siempre tienes que evitar la verdad, hacer ese tipo de tratos, y cómo una persona así puede vivir consigo misma. Creo que la respuesta es que mucha gente que va a la política sí quiere cambiar algo, pero los problemas son demasiado fuertes y tienes que intentar que la gente poderosa esté contenta, porque ellos te van a ayudar a resolver tus problemas. El sistema es así, convierte a las personas en eso, en ese tipo de malos políticos. Les vence. La gente sí que es capaz de hacer cosas, pero luego llega la hora de hacer balance y hay problemas por todas partes. 

Has escrito en un artículo que tal vez en 2030 no existan taxistas. Cuando hablas en tu libro de la gig economy, la economía de los curros extras, o de los pequeños encargos, del estilo de Uber, como una suma de trabajillos de nichos laborales, ¿piensas que de verdad es posible o estás solo jugando con esas ideas?
Las nuevas tecnologías hacen posibles esos nuevos arreglos. Cada vez más gente va a experimentar con eso. Van a intentar hacer otro tipo de mercado con ese tipo de cosas. Pero no estoy seguro de que sea el futuro. Por varios motivos, en primer lugar, porque a la gente le gusta la seguridad. No quieren pensar que a lo mejor mañana no son capaces de poner comida sobre la mesa si no ganan lo suficiente. Quieren saber que tendrán ciertos beneficios con los que pueden contar. Y en muchos países esos beneficios están dados por el Estado, como la sanidad pública, etcétera. En gran parte, esa economía se apoya en que cuenta con muchos trabajadores que sirven de alternativa. Uber tiene muchos conductores porque el resto del mercado no va bien, no hay muchos trabajos bien pagados alrededor, pero en el nuevo modelo no tienes beneficios como la sanidad. Si el mercado estuviera más sano, Uber lo tendría mucho más difícil, pero también se puede mirar desde otro punto de vista. Si los de Uber estuvieran ganando más, la empresa funcionaría más. Así que hay muchas cosas que indican que este tipo de economía va a crecer pero que no va a ser como la economía tradicional, porque la gente quiere más seguridad en sentido económico. 

Apuntas que muchos trabajos tradicionales, incluso el de profesor, van a desaparecer.
La tecnología, desde luego, lo va a hacer más fácil para desempeñar algunos trabajos de enseñanza, como las clases online, o colaborar con otros estudiantes online, de modo que no se tendrá que estar presente físicamente en un aula. Los programas informáticos que los niños usan hoy día para aprender, por ejemplo, a deletrear son bastante buenos. Y estos programas con el tiempo serán más y más personales, y más ajustados a cada uno de los estudiantes y sus necesidades. Van a seguir el progreso de los niños y se podrá localizar dónde el niño tiene dificultad de entender o señalar que es aquí donde tuvo buenos resultados en el pasado. Se podrá, de esa forma, tener la experiencia uno a uno con el ordenador. El ordenador se va a ajustar a las necesidades de enseñanza de cada uno. No quiere decir que no vayamos a tener profesores como en el colegio, pero sus roles van a ser distintos.
Así que se puede imaginar que las cosas irán en esa dirección. También hay otra opción que es que se invierta más dinero en la enseñanza de los profesores y se creen más trabajos de ese modo. Creo que mucha gente tiene en su mente una economía a corto plazo, pero de esa manera costará mucho dinero. Habrá que subir los impuestos. 

En los últimos años en España la crisis ha sido muy dura. Fue sorprendente ver cómo en parte la gente olvida rápido la solidaridad con otros trabajadores y se vuelve más egoísta, en estas situaciones al final te preocupas solo por tu familia y tus amigos. El comportamiento de la gente es muy impredecible. Pero tú, en cambio, esperas reacciones, movilizaciones, que la gente defienda sus derechos, sus salarios… Pero cuando hay crisis a veces no se sabe luchar por el bien común. Si algo es barato o gratis, es bueno, no hay más. Y ocurre muy rápido.
Hay múltiples presiones en torno al trabajo hoy. Mira Uber. Es una compañía muy inteligente que ha creado un producto que a mucha gente le gusta. Se ha hecho con la manera de joder a las cooperativas de taxis, que a su vez quieren proteger su propio modo de ganarse la vida. Así que tienes a mucha gente que está dudando si debería utilizar esto porque nos gusta o deberíamos mantenernos con los antiguos taxistas. Y es complicado decidir a quién das tu apoyo, y es complicado porque en los dos lados hay trabajadores. Este tipo de situaciones ambiguas, engañosas, se están interponiendo de muchas formas en el camino de la solidaridad, pero luego este es también el tipo de cosas que deberíamos esperar de las nuevas tecnologías y las nuevas soluciones.
¿En qué termina eso? Creo que de varias maneras. Una de las maneras es preocupante: es que las sociedades pueden encontrar una solidaridad funcional, cuando un líder dice al grupo que deben unirse contra los demás, ellos se ponen de acuerdo y se vuelven en contra de otros grupos en la sociedad. Encuentran la solidaridad entre ellos, enfrentándose a otros grupos. Obviamente, esa no es la buena manera de encontrar la solidaridad. Pero tener la solidaridad basada en clases requiere mucho más trabajo de organización, largos periodos de organización y persuasión, y tiene que haber unas ciertas condiciones para que los trabajadores digan: pues es mejor que trabajemos juntos. Si un día viene el jefe y dice: «Todos estáis despedidos», por lo menos es claro, la gente diría: ok, vamos a organizarnos y a hacer algo. Pero todo de lo que estamos hablando está por debajo de la superficie, es difícil de identificar y tomar decisiones al respecto.


El euro no sopla a favor / Primo González *

Una de las  bases en las que se había sustentado la mejora de la economía europea en los últimos meses del pasado año era la debilidad del euro y la fortaleza del dólar, ya que la irrupción del nuevo presidente americano en la vida  económica generó importantes expectativas.  

Pero el euro lleva un año de subida  imparable, en torno al 8% frente a la divisa estadounidense,  y esa no es una buena oportunidad para las exportaciones de la zona al resto del mundo. En especial a Estados Unidos, el mercado más atractivo para muchas empresas europeas.

Además, la Reserva Federal americana estaba subiendo tipos de interés y pensaba  seguir haciéndolo en los meses siguientes, con un calendario bastante poblado de subidas (hasta cuatro veces) a lo largo del  año 2017, lo que reforzaba la confianza en la moneda estadunidense.

Pero ni una cosa ni la otra se han podido materializar ya que los planes económicos de Donald Trump caminan mucho más despacio de lo anunciado e incluso están en franca  retirada en algunas variables (el  incierto  impulso fiscal, por ejemplo) y la Fed no se decide a gestionar una política monetaria más agresiva, como había anunciado. En la actualidad son más las dudas que las certidumbres sobre el nivel de tipos de interés a finales de año en Estados Unidos, quizás con opción de subida de un cuarto de punto adicional sobre los niveles actuales pero poco más.

El panorama  es, por lo tanto, bastante incierto en el mercado de divisas, en especial para las dos divisas más importantes de la economía global como son el dólar u el euro.  El impulso económico europeo  es coherente con un euro más equilibrado, aunque no depreciado, pero tampoco tan alcista como el que estamos viendo  en las últimas semanas. Hay un factor que se ha venido a sumar a las expectativas económicas euriopeas, la subida de tipos que pueda abordar el Banco Central Europeo para mediados del año próximo, ante lo que muchos agentes económicos han comenzado a tomar posiciones.

Tipos más altos en Europa implican mayor valoración del euro, lo que no le conviene en principio a la Eurozona  en la medida en que puede quitar alicientes y motivaciones a los exportadores, al hacerlos menos competitivos.  Razón por la que algunos altos cargos del BCE salieron a la palestra la semana pasada para  moderar en alguna medida el entusiasmo que se había desatado en los mercados ante la hipótesis altamente probable de una subida de tipos de interés más inmediata y una  interrupción del programa de compra de activos que vienen desarrollando el BCE desde hace más de dos años.

La fijación de la fecha en la que el BCE va a tomar estas medidas, como ya lo ha hecho hace un año la Reserva Federal americana, es ahora el punto clave de la  situación, ya que a nadie le caben dudas de que ambas cosas (freno a las compras de  activos y subidas de tipos oficiales)  se van a producir.



(*) Periodista y economista español

domingo, 9 de julio de 2017

Aún falta mucho para revivir la inflación de la zona euro, dice Praet del BCE


FRÁNCFORT.- La economía de la zona euro aún necesita un largo período de política monetaria expansiva y el cambio de mensaje que indujo al mercado a una ola de ventas la semana pasada fue meramente una matización para reflejar de mejor forma el crecimiento, dijo el economista jefe del Banco Central Europeo, Peter Praet. 

El BCE aún necesita ser paciente y persistente con el estímulo, debido a que la inflación está "lejos" de regresar a la meta de un 2 por ciento del banco central, dijo Praet al diario belga De Standaard, posiblemente esperando moderar las expectativas de un inminente cambio de política.
El presidente del BCE, Mario Draghi, remeció a los mercados la semana pasada cuando dijo que un mejor crecimiento en sí mismo brindaría un mayor soporte, lo que permitiría al BCE limitar su estímulo para mantener prácticamente sin cambios las condiciones expansivas. 
El mensaje fue visto como una señal de que el BCE podría anunciar tan pronto como en septiembre una reducción de sus compras de activos, que ya se han extendido durante dos años con el objetivo de reactivar el gasto, el crecimiento y eventualmente la inflación.
"Lo veo más como una evolución en nuestras comunicaciones", dijo Praet, un aliado clave de Draghi, según una entrevista publicada el sábado. "El tono fue más bien optimista sobre el crecimiento, y con razón", afirmó.
"De hecho la inflación se está acelerando, pero ese es un proceso que está lejos de terminar", refirió Praet. "El proceso de reflación es uno largo que sigue dependiendo en gran medida de la política monetaria expansiva", sostuvo.
El BCE decidirá en septiembre u octubre si reducirá su programa de compra de 2,3 billones de euros en bonos para el próximo año o si extenderá las compras, debiendo resolver una aparente contracción entre un crecimiento que se acelera y una inflación tenue.
"Necesitamos ser pacientes porque la convergencia de la inflación necesita más tiempo", declaró Praet. "Y necesitamos ser persistentes, porque para nuestro escenario base para la futura inflación siguen siendo contingentes condiciones de financiamiento muy expansivas", agregó.

Proyecto de España y Francia para que camiones de mercancías crucen los Pirineos en trenes


MADRID.- Las compañías españolas CAF, Stadler Rail Valencia y Civenssy, y las francesas Cargo Beamer y Lohr son las cinco compañías que han mostrado su interés por suministrar trenes para las 'autopistas ferroviarias', el proyecto que España y Francia promueven conjuntamente para que camiones de mercancías crucen los Pirineos a bordo de trenes.

Se trata de las cinco empresas que han remitido propuestas respecto al tipo de tren que podría prestar este servicio en el marco del concurso que los dos países lanzaron el pasado mes de marzo.
España y Francia prevén promover una segunda convocatoria el próximo otoño con el fin de recibir muestras de interés de empresas potencialmente interesadas en explotar el servicio.
Por el momento, los dos países analizarán las propuestas que estas cinco compañías han remitido sobre los tipos de trenes que podrían circular por las 'autopistas ferroviarias', esto es, cargar camiones con mercancías en sus vagones para que crucen los Pirineos a bordo del tren.
En sus propuestas, las cinco empresas detallan las características técnicas que tendrán que tener los trenes, así como las correspondientes terminales, y el coste de su fabricación, según informa el Ministerio de Fomento en un comunicado.
España y Francia analizarán ahora la documentación aportada por estas cinco compañías de los dos países. Los resultados de este estudio servirán para lanzar el segundo concurso, el dirigido a empresas interesadas en prestar el servicio, que prevén poner en marcha en el otoño.
Con la puesta en marcha de 'autopistas ferroviarias' los dos países pretenden contribuir a retirar camiones de las carreteras y fomentar un mejor reparto de los distintos modos de transporte para el tráfico de carga mediante el impulso del tren.
En virtud del proyecto, España y Francia articularán dos autopistas para trenes entre sus territorios, una por el lado Atlántico, a través de Hendaya, y otra por el Mediterráneo, por Perpignan.
Se trata de un proyecto en el que vienen trabajando desde 2015 y que confían suponga un "revulsivo" en el tráfico convencional entre los dos países.
Por el momento, los dos Estados han convenido en testar la respuesta del mercado y las expectativas que suscita entre las empresas, con el fin de analizar su viabilidad económica y sus necesidades logísticas y tecnológicas.
Este tipo de transporte que ya se realiza por vía marítima, el denominado tráfico 'ro-ro', por el que camiones de mercancías 'viajan' a otros países a bordo de buques cargueros.

Francia defiende que las multinacionales de EEUU tributen por sus negocios en Europa

AIX-EN-PROVENCE.- El ministro de Finanzas francés, Bruno Le Maire, ha defendido este domingo que "ha llegado el momento" de que la UE obligue a las multinacionales como los gigantes estadounidenses Amazon, Facebook o Google a que paguen adecuadamente sus impuestos por los negocios que hacen en Europa.
 
"Hay que lidiar con el señor Putin, con el señor Trump o el señor Erdogan, así que ha llegado el momento de que Europa se una y defienda sus propios intereses y haga que Google, Amazon y Facebook pagen los impuestos que deben en Europa", ha afirmado Le Maire durante su intervención en el 17º Encuentro de Aix en Provenza que organiza el Círculo de Economistas. "Les puedo decir que los tiempos que vivimos no son para los débiles", ha apostillado.
Empresas estadounidenses como Apple o Starbucks recientemente han recibido duros reveses que les obligaban a pagar importantes sumas por su actividad en países europeos.
La Maire ha realizado estos comentarios después de que el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, advirtiera de que la UE responderá si Estados Unidos impone aranceles al acero.
Durante su intervención, Le Maire ha asegurado que no es incompatible la bajada de los impuestos con la reducción del déficit público. "Estoy convencido de que podemos reducir al mismo tiempo el gasto público y reducir los impuestos para las empresas francesas y para los franceses", ha señalado.
"Vamos a reducir el gasto público y nos hemos comprometido a bajar los impuestos inmediatamente. Es la combinación de estas dos medidas lo que nos permitirá crear empleo y crecer", ha argumentado.

La Administración Trump descarta subir impuestos a los ricos

WASHINGTON.- El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steve Mnuchin, ha asegurado que la Administración del presidente Donald Trump no contempla una subida de los impuestos a los estadounidenses más ricos para compensar las exenciones fiscales a la clase media.

Mnuchin ha explicado en un programa de la cadena ABC que el Gobierno tiene previsto dar a conocer su plan tributario a comienzos de septiembre y espera una votación en el Congreso antes de fin de año.
El sitio de noticias en Internet Axios ha informado de que el principal estratega de Trump, Steve Bannon, impulsa una propuesta para subir los impuestos al segmento de mayores ingresos a un 40 por ciento o más para pagar los beneficios tributarios para los estadounidenses de clase media, pero Mnuchin ha asegurado que "nunca he escuchado a Steve decir algo así".

Turquía amenaza con no ratificar el Acuerdo de París por la salida de EEUU

HAMBURGO.- El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha anunciado la suspensión del proceso de ratificación del Acuerdo de París contra el cambio climático por parte de Turquía a causa de la salida de Estados Unidos de este acuerdo. 

"Tras los pasos dados por Estados Unidos, la ratificación del Acuerdo de París en el Parlamento turco ha sido suspendida", ha explicado Erdogan en declaraciones a la prensa al término de la cumbre del G20 en Hamburgo. Erdogan ha apuntado que Turquía no ratificará el acuerdo hasta que le garanticen que será liberada de las sanciones que éste contempla.
Estaba previsto que el comunicado final de la cumbre de líderes del G20, grupo del que Turquía forma parte, pidiera en nombre de todos sus miembros, menos EEUU, la "rápida" implementación del Acuerdo de París contra el cambio climático, lo que habría evidenciado el aislamiento internacional en este asunto del presidente norteamericano, Donald Trump.
Éste anunció el 1 de junio que su país se retiraba del Acuerdo de París, con el argumento de que ese acuerdo podría perjudicar los intereses económicos de Washington. El mandatario estadounidense propuso entablar negociaciones sobre un nuevo pacto medioambiental más justo para su país.
El Acuerdo de París, adoptado en 2015, establece medidas para la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, fundamentalmente de los combustibles fósiles que, según la mayoría de los científicos, son la causa del calentamiento planetario.
El Acuerdo entró en vigor el 4 de noviembre de 2016, cuando se cumplieron las condiciones establecidas por el mismo texto: la ratificación al menos de 55 países que representan el 55 por ciento de las emisiones globales de gases invernadero. Hasta ahora, han firmado el Acuerdo 195 países y 147 ya lo han ratificado.

Protesta multitudinaria en Estambul contra la represión tras el golpe

ESTAMBUL.- Cientos de miles de personas se reunieron en Estambul el domingo para recibir a los participantes de una marcha de la oposición que comenzó hace 25 días y se ha convertido en la mayor protesta contra el gobierno tras el golpe militar fallado de julio del año pasado. 

    Ondeando banderas turcas y pancartas con la palabra "Justicia" en rojo y blanco, los manifestantes escuchaban a Kemal Kilicdaroglu, principal líder de la oposición, al terminó de su marcha de 425 kilómetros desde Ankara.
Kilicdaroglu, jefe del Partido Popular Republicano (CHP), partió de la capital turca a mediados de junio para protestar contra el encarcelamiento del miembro de su partido, Enis Berberoglu, condenado a 25 años por cargos de espionaje.
Berberoglu fue el primer parlamentario de CHP en ser encarcelado en la purga que siguió al golpe militar fallido del año pasado contra el gobierno del presidente Tayyip Erdogan.
Alrededor de 50.000 personas han sido detenidas y 150.000, incluyendo maestros, jueces y soldados, suspendidos.
    Kilicdaroglu dijo el viernes que sus tres semanas de marcha ayudaron a sus compatriotas a quitarse el miedo después que se impusiera el estado de emergencia tras el golpe fallido.
Caminando alrededor de 20 kilómetros por día, el político de 68 años, ganó inicialmente pocos partidarios. Tras cinco días y 100 kilómetros, sólo unas 1.000 personas se sumaban a su marcha.
Pero en los últimos días de su marcha, sus seguidores se han multiplicado. A la protesta se han sumado también otros partidos de la oposición, incluyendo el partido pro kurdo PDH.
    El domingo, Kilicdaroglu dijo a sus seguidores que iba a recorrer el tramo final en solitario, pero miles de personas se siguieron cantando: "Derechos, Leyes, Justicia".
    Erdogan criticó a Kilicdaroglu cuando inició su protesta, diciendo que la justicia debería buscarse en el Parlamento, no la calle.
El presidente turco comparó a los manifestantes con los golpistas y advirtió que podrían enfrentar cargos ante los tribunales.
No obstante, se permitió que la marcha continuara a pesar del estado de emergencia. 15.000 policías fueron desplegados por la manifestación, según un despacho de la agencia de noticias estatal Anadolu, citando al gobernador de Estambul.
Los grupos de derechos humanos y críticos del gobierno de Erdogan, incluyendo el partido de Kilicdaroglu, dicen que Turquía sigue una deriva autoritaria tras el golpe fallido. El gobierno, por su parte, dice que la política de mano dura es necesaria debido a las enormes amenazas de seguridad que enfrenta.

El G20 alcanza unos compromisos sobre el clima con efectos inciertos

PARÍS.- La cumbre del G20 logró evitar la ruptura total en materia climática con EEUU, dejando la puerta abierta a su hipotética vuelta al Acuerdo de París, pero a cambio de arriesgadas concesiones.

El encuentro del G20, que reúne a los países responsables de la mayor parte de las emisiones contaminantes del planeta, era muy esperado desde que el presidente de EEUU, Donald Trump, decidió, a principios de junio, retirarse del acuerdo internacional de lucha contra el calentamiento climático.
El texto aprobado en la reunión aísla, en el papel, a EEUU, al considerar que el acuerdo es "irreversible". El principal riesgo para los defensores del Acuerdo de París era que otros países se sumasen a la postura de Trump.
Pero la unidad apenas duró unas horas. A la salida del G20, el presidente turco amenazó con no ratificar el acuerdo si no obtenía ventajas financieras. "Tras el paso dado por EEUU, nuestra posición va en el sentido de no someterlo al parlamento", dijo Recep Tayyip Erdogan en Hamburgo, en una rueda de prensa posterior a la cumbre.
En un gesto excepcional, los otros 19 países concedieron a Trump un pasaje de la declaración final específico para EEUU. En él, Washington asegura comprometerse a lograr una reducción de las emisiones, que sea compatible, no obstante, con el crecimiento económico.
Este punto "es el más interesante", considera Andrew Light, del World Ressource Institute. "Hay un marcado contraste con el mensaje que el presidente Trump transmitió desde el jardín de la Casa Blanca cuando anunció la salida del Acuerdo de París, afirmando que respetarlo sería nefasto para la economía", señaló.
Para Celine Bak, del canadiense Centro para la Innovación en Gobernanza Internacional (CIGI), "es claramente una victoria para el G20, que supo emitir un comunicado que permitiría al presidente Trump reintegrarse en el Acuerdo de París".
Y es que no todos han perdido la esperanza de que EEUU regrese a la lucha mundial contra el cambio climático. "Nunca pierdo la esperanza de convencer", dijo el sábado el presidente francés, Emmanuel Macron, en tanto que la primera ministra británica, Theresa May, consideró que el regreso de Trump es "posible".
"Está bien ser optimista, pero en un momento eso se convierte en ingenuidad. Sí, Estados Unidos puede volver al Acuerdo de París pero aquí, concretamente, Estados Unidos retira su compromiso", consideró sin embargo Jean-François Julliard, de Greenpeace Francia.
La canciller alemana, Angela Merkel, reconoció por su parte "no compartir el optimismo" de quienes confían en un regreso de Estados Unidos.
Además, la mención estadounidense del comunicado conlleva un potencial peligro para la unidad mundial en la lucha contra el cambio climático.
EEUU afirma en ese pasaje su voluntad de promover las energías fósiles, a contracorriente de la tendencia mundial y con el riesgo de un mayor debilitamiento del Acuerdo de París.
"La fuerza del Acuerdo de París era su carácter universal. Hoy tenemos un país, y no uno cualquiera, que va a lanzarse en un proceso de negociación paralela con países que quieren dedicarse a las energías fósiles", lamenta Julliard.
Para Alden Meyer, de la organización científica estadounidense USC, esta concesión "ralentizará el paso de las energías fósiles contaminantes hacia una economía basada en energías limpias, renovables".
No obstante, según Andrew Light, "es una victoria vacía de sentido, porque solo confirma lo que todos ya sabían que iban a hacer".
Fundamentalmente, lo que los estadounidenses tienen en mente es promocionar sus enormes recursos de gas y petróleo de esquisto en el extranjero, sobre todo en los países del este de Europa que dependen del gas ruso. "El discurso y la visita de Trump a Polonia [el jueves] son muestra de ello", señala Bak.
Frente a las incertidumbres y las turbulencias provocadas por Estados Unidos, los otros países del G20 prevén seguir avanzando, con la notable excepción de Turquía, que busca presionar para obtener lo que desea.
Francia convocó para diciembre una nueva cumbre sobre el clima, concretamente sobre el aspecto financiero de la lucha contra el calentamiento global.

El acuerdo comercial entre Reino Unido y EEUU no compensará la salida de la UE

LONDRES.- Un acuerdo comercial con Estados Unidos posterior al "Brexit" no sería suficiente para compensar la salida de la Unión Europea, dijo el domingo el ministro de Justicia británico, David Lidington, moderando el entusiasmo de la primera ministra Theresa May sobre la oferta de Washington. 

May acogió cordialmente el sábado la promesa del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que un acuerdo comercial "muy poderoso" con Reino Unido se alcanzaría "muy, muy rápido" después de que los británicos abandonaran la Unión Europea.
En un intento por reafirmar su autoridad sobre el proceso del "Brexit", tras su fallida estrategia de convocar elecciones anticipadas, May describió las conversaciones sobre comercio con Trump y otros líderes mundiales en la cumbre del G-20 como una poderosa "moción de confianza" en Reino Unido.
No obstante, uno de sus ministros de mayor rango diluyó ese entusiasmo el domingo, en una señal de la difícil tarea que enfrenta May para unir a su propio partido detrás de una única estrategia de saludo, en momentos en que un proyecto de ley clave está por entrar al Parlamento.
"No sería suficiente por sí mismo, no", dijo Lidington en el Andrew Marr Show de la BBC. "Pero sería algo muy bueno - como lo serían acuerdos comerciales con economías emergentes de Asia y América Latina", agregó.
El Gobierno ha pregonado la capacidad de lograr acuerdos comerciales bilaterales, en lugar de los tratados negociados para toda la Unión Europea por Bruselas, como uno de los principales beneficios de abandonar el bloque.
Lidington hizo una intensa campaña para que Reino Unido permaneciera en la UE antes del referéndum del 2016, pero desde entonces ha aceptado el resultado de esa votación.
La Confederación de la Industria Británica (CBI, por su sigla en inglés), un grupo de presión empresarial, también advirtió sobre poner mucho énfasis en un potencial acuerdo con Estados Unidos.
"No todo tratado comercial es necesariamente bueno y justo para ambas partes", dijo el presidente de la CBI, Paul Drechsler, a Sky TV.
"Estados Unidos tiene uno de los mejores equipos de negociación en el mundo en términos de acuerdos comerciales. No queremos exponernos a un abrazo del oso -yo tendría la cautela de no intentar avanzar demasiado rápido en el tratado comercial", agregó.

Casi 500 policías heridos en Hamburgo por las protestas contra el G20

HAMBURGO.- La policía alemana indicó este domingo que casi 500 agentes habían resultado heridos en choques con los manifestantes durante la cumbre del G20 en Hamburgo, después de que estallaran nuevos disturbios de madrugada.

Tras la clausura de la cumbre del G20 en la ciudad-puerto septentrional alemana, el sábado, se produjeron nuevos enfrentamientos durante la noche entre la policía y los manifestantes, que incendiaron vehículos, según la policía.
Los manifestantes se reagruparon en el barrio de Schanzen tras el cierre de la cumbre. Esta zona es un bastión tradicional de la izquierda radical y desde el jueves se han registrado varios altercados.
Armados con botellas, los manifestantes vandalizaron vehículos estacionados e incendiaron varios de ellos, aunque después los agentes lograron dispersarlos con gases lacrimógenos y cañones de agua, indicó la policía en Twitter.
En una rueda de prensa, el jefe de operaciones de la policía de Hamburgo, Hartmut Dudde, señaló que 476 agentes habían resultado heridos desde el jueves, tras un despliegue de más de 20.000 efectivos, y que 186 personas habían sido detenidas. En cambio, no hay cifras sobre los manifestantes heridos.
Dudde reconoció que, a pesar de que las fuerzas de seguridad se habían estado preparando durante 18 meses para el acontecimiento, la amplitud de los actos violentos las "sorprendió".
Anteriormente, el presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, visitó a los agentes heridos, en el hospital este domingo por la mañana junto al alcalde de Hamburgo, Olaf Scholz, y dijo que estaba "conmocionado y abatido" por el "ansia de destrozar mostrada por los manifestantes contra la policía y los bienes de los ciudadanos".
"Debemos preguntarnos, como demócratas, si unos cuantos manifestantes violentos pueden llegar a impedir que países como Alemania no alberguen este tipo de reuniones internacionales", declaró Steinmeier a los periodistas.
Scholz agradeció el servicio "heroico" de la policía y de los ciudadanos de Hamburgo, que llevaron flores al hospital militar en el que muchos oficiales estaban siendo tratados y prometió recompensar a los afectados por los actos vandálicos.
Los disturbios se produjeron mientras los líderes de las 20 economías más industrializadas y emergentes participaban en una cumbre de dos días centrada en el comercio, el terrorismo, el cambio climático y otros asuntos clave.

EEUU presionará a China para que implemente sanciones contra Corea del Norte

NUEVA YORK.- Estados Unidos redoblará su presión sobre China para asegurarse de que implemente sanciones contra Corea del Norte por sus pruebas de misiles, aseguró el domingo la embajadora estadounidense ante la ONU, Nikki Haley.

Luego de que Pyongyang probara un misil intercontinental la semana pasada, Haley aseguró que Estados Unidos quería evitar un conflicto, pero que al mismo tiempo estaba decidido a detener la carrera nuclear norcoreana.
En el Consejo de Seguridad de la ONU la semana pasada, Haley dijo que Estados Unidos estudiaba nuevas sanciones contra Corea del Norte, pero también quería asegurarse el cumplimiento de las medidas que ya existen.
China es el principal aliado de Corea del Norte, y Estados Unidos está cada vez más frustrado con lo que parece ser la imposibilidad de Pekín de asegurarse de que se apliquen esas sanciones.
"Vamos a pelear duro. No solo vamos a presionar a Corea del Norte, vamos a presionar a otros países que no están cumpliendo las resoluciones y sanciones contra Corea del Norte", dijo.
"Y especialmente presionaremos a China, pues 90 por ciento del comercio de Pyongyang es con China, y aunque han prestado su ayuda, necesitamos que hagan más", agregó Haley.
Trump tuiteó la semana pasada que los esfuerzos de China en este sentido "no han dado resultado", y hace poco Washington impuso sanciones contra un banco chino ligado a Corea del Norte, en tanto anunció una venta de armas a Taiwán que enfureció al gobierno chino.

Se ultima el despliegue de una torre de control virtual que gestionará remotamente quince aeropuertos noruegos

MADRID.- La empresa española Indra, a través de su filial noruega Indra Navia, y Kongsberg Defence & Aerospace completarán este año la implantación de una torre de control remota que gestionará simultáneamente desde una única ubicación los aterrizajes y despegues de 15 aeropuertos de Noruega, cifra que puede ampliarse posteriormente hasta llegar a los 32.

Según explican los ingenieros de la empresa de consultoría y tecnología, éste es el proyecto "más complejo de implantación de torres de control remotas que se está abordando en todo el mundo", un reto tecnológico que Avinor, el proveedor de servicios de navegación aérea de Noruega, planteó en 2015 y que ahora encara su recta final.
Indra remarca que, por su situación geográfica, Noruega era el "candidato perfecto" para convertirse en uno de los primeros países en adoptar esta innovadora tecnología, "que revolucionará los servicios de torre en los aeropuertos".
Con cinco millones de habitantes, una población dispersa y un clima que dificulta las comunicaciones por carretera en invierno, el transporte aéreo resulta imprescindible. 
"La torres de control remotas protegen la viabilidad económica de aeropuertos con tráfico reducido", explican desde la compañía.
A finales de 2017 está previsto que se complete la instalación de esta torre en el aeropuerto de Bodo, situado al Norte del país, en el Círculo Polar Ártico. Tras un periodo de validación y pruebas de seis meses, esta torre entrará en operación de forma completa y, a partir de ese punto, irá asumiendo progresivamente el control de nuevos aeropuertos hasta llegar a controlar un total de 15 aeropuertos del país, que podrían ampliarse a 32.
Noruega se convierte así en el primer país que despliega esta tecnología a gran escala, bajo el paraguas de un plan estratégico nacional, para lo cual se está apoyándose en la experiencia de Indra, que ya ha implantado su tecnología en 160 países.
La compañía resalta que es una de las empresas que dirige la modernización de la gestión del tráfico aéreo en Europa y que más está contribuyendo a la construcción de Cielo Único Europeo. De hecho, países como España, Alemania, Polonia o Escocia ya gestionan su cielo con los sistemas de Indra, cuyas soluciones apoyan los aterrizajes seguros en más de 1.200 pistas de aeropuertos de todo el planeta.
El funcionamiento de las torres remotas se basa en la instalación en el aeropuerto de una cámara de última tecnología, que combina alta definición e infrarrojos y ofrece una visión completa de toda la superficie de rodadura y pistas.
Las imágenes que recoge la cámara se envían a una sala de control remota, que puede estar situada a cientos de kilómetros del aeropuerto. En ella, los controladores cuentan con un sistema visual panorámico en el que ven lo que ocurre en sus pistas como si estuvieran mirando a través del ventanal de la torre real. La sala dispone de todos los sistemas de gestión de tráfico aéreo habituales y de los sistemas para comunicarse con los pilotos.
Además de poder controlar desde un único centro varios aeropuertos simultáneamente, esta tecnología ofrece otras ventajas, como una visión mejorada para el controlador, gracias a la incorporación de cámaras específicas en ciertos puntos críticos, tales como las cabeceras de las pistas, y la cobertura de puntos ciegos.
La torre remota también incorpora funcionalidades de realidad aumentada, que permite que sobre las pantallas del sistema visual se pueda mostrar información meteorológica, el estado del uso de las pistas, datos de las aeronaves, etc.
Desde Indra explican que han desarrollado además un avanzado algoritmo que "permite al sistema reconocer y seguir a las aeronaves en movimiento, asociando a esta imagen información de vuelo como el código que la identifica, por ejemplo".
La compañía afirma que el objetivo final de todas estas mejoras es ofrecer "una seguridad y una visión de la situación igual o mayor que la que tendríamos desde la torre de control real".
Las ventajas derivadas del empleo de esta tecnología no están reservadas a aeropuertos con un tráfico reducido, como ocurre en Noruega, como refleja el hecho de que en 2015 Indra validará su torre remota de contingencia en el aeropuerto de Gerona-Costa Brava en colaboración con Enaire y Aeba dentro del programa Sesar, pilar tecnológico de la construcción del Cielo Único Europeo.
En esas pruebas, Indra demostró la capacidad que tiene su torre de control remoto para prestar servicio de navegación aérea en caso contingencia, si la torre principal quedase fuera de servicio.
En este caso, la torre remota debe estar dentro o cerca del propio aeropuerto, de modo que los controladores puedan acceder de forma rápida a ella para dar continuidad al servicio. Se evita así que el aeródromo tenga que cerrar y derivar el tráfico.

Más de 40 países participarán en el Foro Mundial de Productores Café, en Medellín

MEDELLÍN.- El primer Foro Mundial de Productores de Café reunirá a partir de mañana lunes en la ciudad colombiana de Medellín a expertos procedentes de más de 40 países que discutirán sobre los retos del sector y explorarán medidas para garantizar su sostenibilidad económica.

El evento, organizado por la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), se extenderá hasta el miércoles y tendrá como invitados especiales al expresidente estadounidense Bill Clinton y al economista Jeffrey Sachs, líder mundial en desarrollo sostenible, quien oficiará como "orador principal" en la ceremonia de apertura.
A la inauguración del foro también asistirán el director ejecutivo de la Organización Internacional del Café (OIC), José Sette; el presidente colombiano, Juan Manuel Santos; y el gerente general de la Federación Nacional de Cafeteros (FNC), Roberto Vélez, quienes estarán acompañados de representantes de productores de África, Asia y América Latina.
Clinton intervendrá con Juan Manuel Santos en el panel "Sostenibilidad económica y desarrollo rural para promover la estabilidad global y la democracia".
Este encuentro reunirá por primera vez a unos 500 representantes de países cultivadores del grano, para encontrar a través de las disertaciones en Colombia alternativas para mejorar la redistribución de los ingresos entre los productores, el "eslabón más débil", según informaron los organizadores.
También abordarán asuntos como el riesgo que supone para los productores el cambio climático y las perspectivas de este cultivo ante el crecimiento mundial del consumo.
Según la Organización Internacional del Café (OIC), alrededor de 25 millones de hogares y 125 millones de personas, en su mayoría pequeños agricultores, viven de la producción de café en los países en desarrollo de África, Asia y América Latina.
La FNC confirmó la participación en las conferencias del director ejecutivo de la Asociación de Cafés Especiales (SCA, por sus siglas en inglés), Ric Rhinehart; el secretario general de la Organización Interafricana del Café (IACO, por sus siglas en inglés), Fred Kawuma; el presidente ejecutivo del Consejo Nacional de Café (CNC) de Brasil, Silas Brasileiro; y de la directora ejecutiva de la Plataforma Global del Café, Annette Pensel.
Asimismo, se concentrarán en Medellín representantes de multinacionales como Starbucks (Chris von Zastrow), Nestlé (Marcelo Burity) y de Illycaffè (Andrea Illy).
En paralelo al foro, mañana se llevará a cabo el Congreso Nacional de Cafeteros, con la participación de 15 comités departamentales, que en la edición 84 conmemorará los 90 años de la FNC.
En la agenda, destaca el lanzamiento del libro conmemorativo "FNC 1927-2017: 90 años, vivir el café y sembrar el futuro", un homenaje a los "héroes de la caficultura" colombiana, y la emisión filatélica especial por parte del Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones.

La reunión del Eurogrupo se centrará en la banca tras los últimos rescates

BRUSELAS.- Los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona, el Eurogrupo, celebran mañana su última reunión antes del parón estival con una agenda centrada en la banca, que les llevará a abordar los recientes rescates y liquidaciones en Italia y a debatir sobre el lastre de los préstamos improductivos.

Representantes de la Junta Única de Supervisión -parte del Banco Central Europeo (BCE)-, de la Junta Única de Resolución y de la Comisión Europea informarán a los ministros sobre su actuación en la liquidación de Veneto Banca y Banca Popolare di Vicenza y el rescate de Monte dei Paschi di Siena, todos italianos.
En su última reunión, los titulares económicos ya comentaron la resolución del Banco Popular español.
El objetivo, explican fuentes europeas, es que los ministros de los Diecinueve conozcan los motivos que llevaron a elegir diferentes opciones en cada caso y si se cumplieron las normas de reestructuración y resolución bancaria europeas creadas a raíz de la crisis.
Los bancos vénetos serán liquidados por el Estado italiano después de que el 23 de junio el supervisor europeo las declarase inviables y la Junta de Resolución determinase que no había razones de interés público para emprender una resolución comandada desde Bruselas, mientras para Monte dei Paschi, la Comisión autorizó esta semana una recapitalización cautelar con ayudas estatales.
Las instituciones defienden que cumplieron las reglas pese a que tendrán que utilizarse fondos públicos, y las capitales están "satisfechas" con su gestión, según las citadas fuentes, aunque estas admiten que se plantean la cuestión de si el marco, "en sus detalles más pequeños, funciona como imaginaron".
Por otra parte, los ministros debatirán sobre las normas de insolvencia nacionales, en particular aquellas que rigen la salida de los préstamos improductivos -con un riesgo muy alto de mora- de los balances bancarios, de cara a aprobar el martes en una reunión a Veintiocho (Ecofin) un "plan de acción" para atajar un problema que colea desde la crisis.
El debate se basará en un informe del BCE que analiza las normas, procesos judiciales y prácticas de supervisión en los Estados, con el fin de poder comparar la situación entre ellos e identificar medidas efectivas en el futuro.
La banca de la Unión Europea (UE) acumulaba en diciembre 990.400 millones de euros en estos préstamos (equivalente al 6,7 % del producto interior bruto comunitario), que representan de media el 5,1 % de la cartera crediticia de las entidades.
Esto pesa sobre la viabilidad de los bancos, su capacidad de prestar a la economía real y, en última instancia, mina la confianza en todo el sector europeo, según las instituciones.
En otro orden de cosas, los ministros debatirán también sobre la posición fiscal de la eurozona para 2018, deliberaciones que la Comisión tendrá en cuenta a la hora de emitir sus recomendaciones de política presupuestaria para los países en otoño.
Por último, los titulares de los Diecinueve discutirán sobre el documento de reflexión elaborado por la Comisión para profundizar en la Unión Económica y Monetaria, en particular sobre las necesidades, prioridades y calendario para este proceso de largo recorrido.
El debate, sin embargo, será muy general y no se esperan decisiones concretas.

El lujo español facturará 6.300 millones, el 5 % más, apoyado en el turismo

MADRID.- El sector de productos y servicios de lujo "made in Spain" prevé cerrar el año con unas ventas que rondarán los 6.300 millones, el 5 % más que en 2016, gracias, una vez más, al incremento del gasto de los turistas extranjeros y al aumento de las exportaciones.

Según datos de la asociación española del lujo, Luxury Spain, este año, el 27 % de la facturación provendrá de los visitantes procedentes del exterior, frente al 23,5 % registrado el pasado ejercicio.
"A pesar de la crisis, el mercado español de lujo siempre ha cerrado con cifras positivas y, año tras año, la facturación total del mercado se ha visto incrementada", han subrayado desde la organización para poner en valor la aportación del sector a la economía del país.
Para la asociación, gran parte de la mejora de 2017 provendrá del repunte de los viajeros de mayor poder adquisitivo y a los que les motiva el turismo de compras que han permitido las nuevas conexiones áreas abiertas con Asia, en particular a países como China, Hong Kong o Japón.
"Gracias a las nuevas conexiones aéreas, la facturación de las empresas se ha incrementado en un 8 % en relación al consumo de turistas", según la misma fuente, que ha subrayado que el refuerzo de las principales aerolíneas en aeropuertos como el Adolfo Suárez Madrid-Barajas o El Prat en verano "beneficia de manera positiva a la economía".
En paralelo, las empresas españolas están promocionando cada vez más sus firmas, productos y servicios en el mercado internacional y en países como Estados Unidos, Japón, India, Emiratos, Qatar, México, Colombia, Suiza, Bélgica y Alemania, donde gustan "los productos nicho y artesanales españoles", lo que también ayuda a impulsar las ventas.
En cuanto a cómo pueden afectar los últimos atentados registrados en países como el Reino Unido, uno de los principales destinos de turismo de compras del mundo, desde Luxury Spain consideran que, aunque inicialmente pueden lastrar al turismo, al tratarse de hechos aislados su impacto suele ser por un "periodo breve de tiempo".
Además, a pesar de los ataques terroristas, Europa sigue siendo un lugar seguro a ojos del turista, han afirmado.
El mercado global del lujo crecerá en 2017 entre un 2 % y un 4 %, hasta mover cerca de 260.000 millones de euros, impulsado por el repunte en las compras de los consumidores chinos y el aumento de la confianza de los clientes en Europa, según la consultora especializada Bain & Company.
Para la firma, entre los destinos europeos para el turismo de compra de alta gama destacan España, ya que es percibida como un destino seguro, y el Reino Unido, por la debilidad de la libra.
Según datos de Deloitte, en el ejercicio fiscal cerrado en junio de 2016 las ventas de artículos de lujo repuntaron en España el 9,7 % frente a las registradas el año anterior.
No obstante, las firmas españolas obtuvieron de media unos ingresos de 701 millones de dólares (630 millones de euros), frente a los 5.061 millones de dólares (4.551,94 millones de euros) ingresados por las francesas y los 3.013 millones de dólares (2.710,38 millones de euros) facturados por las estadounidenses.
En el plano internacional, las ventas de artículos de alta gama aumentaron el 6,8 %, impulsadas por el turismo de compras por parte de consumidores procedentes de mercados emergentes.

El Vaticano denuncia la dura vida y explotación de marineros y pescadores

CIUDAD DEL VATICANO.- El dicasterio del Vaticano para el Servicio de Desarrollo Humano Integral recordó en un comunicado el duro trabajo de los marineros y pescadores, y denunció los numerosos casos de tripulaciones mal pagadas, explotadas y maltratadas.

El mensaje, con ocasión del "Domingo del Mar", comienza con un agradecimiento a "esta fuerza laboral compuesta por más de 1,5 millones de marinos (que en su gran mayoría proceden de países en vías de desarrollo)".
"Siguen siendo numerosos los casos de tripulaciones que han sido engañadas en cuanto a su salario, que son explotadas y maltratadas en su puesto de trabajo, criminalizadas injustamente por accidentes marítimos y abandonadas en puertos extranjeros", denuncia el documento.
En relación a los pescadores se lamenta que a veces "transcurren mucho tiempo en el mar, a menudo a bordo de pesqueros que no están en condiciones de navegar, por lo que su profesión es considerada una de las más peligrosas del mundo y sin embargo no gozan de los mismos derechos que los marinos", es decir, que tienen sueldos y beneficios netamente inferiores.
El texto comienza agradeciendo a este sector "su duro trabajo y los sacrificios que hacen, con lo que nuestra vida es más cómoda puesto que transportan, de un país a otro y por los siete mares, casi el 90 % de las mercancías".
Este nuevo dicasterio, o ministerio de la Santa Sede, creado por el papa Francisco destaca que "son muchas las dificultades y los retos a los que se tienen que enfrentar estas personas y que afectan su vida y su dignidad".
Entre ellos cita "los largos meses que viven alejados de la familia" y que "siguen siendo un enorme sacrificio que a menudo se repercute negativamente en la vida familiar".
"Las madres que se quedan solas tienen que ejercer funciones múltiples con niños que crecen con un padre siempre ausente", explican a la vez que piden apoyo pastoral con "grupos de apoyo para esposas de marinos al fin de proporcionar cuidado recíproco y asistencia".
Otro de los problemas a los que se refiere el documento es la imposibilidad de muchos marineros de bajar a tierra debido a los límites de seguridad impuestos en algunos puertos "ante la amenaza creciente que representa el terrorismo en todo el mundo".
"Si bien comprendemos la necesidad de transformar los puertos en un lugar seguro para las personas y las mercancías, debemos también asegurarnos de que nadie sea víctima de discriminación o se le impida bajar a tierra por razones de nacionalidad, de raza o de religión", es el llamamiento del Vaticano.
Al respecto recordaron que los pescadores y en la pesca serán el tema central del XXIV Congreso Mundial que se celebrará en Kaohsiung, en Taiwán, el próximo mes de octubre, y en el que el Vaticano estará presente.

Cuando suban los tipos de interés / Primo González *

El Banco Central Europeo (BCE) está tanteando la posibilidad de reduci4r sus compras de deuda, es decir,  dejar de insuflar liquidez a los mercados. Las últimas insinuaciones en este sentido apuntan hacia finales de año, lo que significa que a partir de ese momento, si se confirma, los tipos de interés pueden experimentar una  tendencia alcista que modifique los hábitos de endeudamiento, y en todo caso los costes,  de estos cómodos últimos años. La expectativa afecta a los Estados y  a las empresas, ya que el BCE está comprando  activos públicos y privados. 

No está claro que  el cambio de rumbo en la policía monetaria del BCE se vaya a producir en los últimos compases del año, pero la posibilidad de que así sea es alta, lo que ha puesto en guardia a los inversores, como se ha visto a lo largo de esta última semana, cuando se han conocido las interioridades de las discusiones del órgano de decisión del BCE.

El cambio de política, con el cese de las compras de activos, tendrá una gran influencia en la política financiera de los Estados, pero afectará también a las empresas, ya que el BCE ha llegado a hacerse con importantes volúmenes de deuda emitida por unos y otros. En el caso de España, la deuda de las empresas españolas en poder del BCE ronda los 10.000 millones de euros. La deuda española en conjunto, incluyendo Deuda Pública  del Estado y de entes públicos más las cédulas de bancos y entidades financieras,    ronda los 260.000  millones de euros.

Tal volumen de deuda ha servido entre otras cosas para apoyar las necesidades financieras del sector público español y de una parte del sector empresarial, apoyando asimismo  los bajos costes de esta deuda. Esta política ha sido un inestimable apoyo para la recuperación de la economía. Si se retiran estos apoyos del BCE, toda esta deuda tendrá que ir volviendo paulatinamente al mercado, es decir, buscar otros compradores, lo que puede poner en dificultades la financiación de  Estados y empresas Motivo por el cual es de suponer que este giro en la política monetaria del BCE  se realice de forma gradual y  no provoque caídas en el vacío.

Una de las variables que puede resentirse es el  precio de los activos, ya que al quedar fuera del mercado un comprador tan importante como el BCE,  habrá más dificultades para colocar deuda y, por lo tanto, pueden aumentar los costes de Estados y empresas. En el caso español, la factura financiera de la Deuda Pública es muy elevada, pero en la actualidad se beneficia de los bajos tipos de interés  que se aplican a casi todas las emisiones de títulos que realiza el Estado. Una subida de tipos  cuando el volumen de deuda emitida es tan elevado va a ser una de las  amenazas a las que tendrá que enfrentarse España en los próximos años.

Hacer que la Deuda Pública española sea sostenible es uno de los mayores retos que tiene por delante la economía española y la  percepción que exista en los mercados sobre esta sostenibilidad afectará a todos los estratos de la economía, la pública y la privada. Hay varias agencias de calificación pendientes de obtener buenas garantías de que esta deuda será  llevadera y  podrá pagarse sin problemas. Ni que decir tiene que el veredicto de estas agencias de calificación será de enorme importancia para el futuro de los tipos de interés y para la capacidad de emisión de deuda por parte del sector público y de las empresas privadas.



(*) Periodista y economista español