PARÍS.- Los estudiantes franceses anunciaron este lunes que mantienen las protestas lanzadas hace tres semanas contra el Ejecutivo, tras haber sido recibidos por el primer ministro, Sébastien Lecornu, que dio a sus reivindicaciones algunas concesiones que ellos consideraron insuficientes.
Tras varias reuniones de contacto y después de haber lanzado una plataforma de consulta con los estudiantes de institutos, cuyas movilizaciones fueron el detonante de un movimiento de protesta que se ha trasladado a otros sectores, el Gobierno anunció una serie de medidas, como la reforma del sistema de acceso a la universidad, 1.000 millones de euros para mejorar los edificios universitarios y otros 4.000 millones en forma de créditos para colegios e institutos.
«Es un paso, pero claramente insuficiente. Hay que ir más lejos», aseguró el portavoz de la asociación Les Lycéens, Louis Letoubon, que junto a sus colegas apeló a unirse a las manifestaciones programadas para el próximo sábado, continuar con los bloqueos de institutos a partir del próximo lunes, cuando acaban las vacaciones escolares, y sumarse a la huelga general programada para el próximo día 5.
Convertido en uno de los rostros visibles de la protesta estudiantil, Letoubon aseguró que «el Gobierno tiene miedo, ha demostrado que está desorientado» por lo que apeló a proseguir la presión «para obtener el máximo».
La propuesta del Ejecutivo, desgranada por el ministro de Educación, Edouard Geffray, incluye una reforma parcial del sistema de acceso a la universidad que los estudiantes de instituto quieren derogar totalmente.
El Gobierno propone para este miércoles un debate parlamentario sobre ese sistema, convencido de que su futuro recaerá en el Gobierno que salga de las urnas de las presidenciales de abril-mayo próximo.
Los estudiantes consideran que puede ser una manera de avanzar, sabedores de que los partidos mejor situados en los sondeos, la ultraderechista Agrupación Nacional de Marine Le Pen y la izquierdista La Francia Insumisa de Jean-Luc Mélenchon, apuestan por derogar el actual sistema, pues consideran que es poco comprensible y transparente, además de generar una élite y no favorecer el ascenso social de los alumnos de las zonas más desfavorecidas.
Sobre la atribución financiera a la renovación de edificios, los estudiantes las consideran muy lejos de lo que ellos necesitan y recuerdan que buena parte de los institutos del país no están adecuados a las temperaturas actuales, exacerbadas por el cambio climático.
Geffray aseguró también que reducirán el número de alumnos por clase para situarlo en 28, una medida que se aplicará a partir del próximo curso en la mitad de ellos, los situados en las zonas más deprimidas, y el siguiente el resto.
En ese sentido, anunció que renunciarán a la supresión de 836 puestos de docentes que habían anunciado y que crearán 500 suplementarios.
Uno de los puntos en los que las concesiones del Ejecutivo con las reivindicaciones estudiantiles parecieron más alejadas fue la contratación de docentes universitarios.
Los sindicatos reclaman 250.000 y el Gobierno anunció 15.000, dedicados esencialmente a disciplinas profesionales.
Otra de las medidas anunciadas será elevar anualmente la dotación de becas en virtud de la inflación.
Sobre la renovación de los edificios, el ministro indicó que los 1.000 millones de euros se atribuirán en un plan plurianual, que deberá ser incluido en el proyecto de presupuestos que actualmente se debate en las cámaras.
Los 4.000 millones de euros en créditos blandos a las administraciones locales para la renovación de colegios e institutos se sumarán a otras vías de financiación que ya tiene abiertos el Gobierno, señaló el ministro. Greffray insistió en que no se trata de anuncios vacíos y consideró que son propuestas cifradas.