«A partir de hoy, las acciones del Departamento del Tesoro y otras
agencias estrecharán el cerco y bloquearán toda posible fuente de ingresos que financie a la Guardia Revolucionaria
y al malvado régimen iraní. Estamos aplicando un enfoque de cero
fugas», ha sostenido el responsable del Tesoro en rueda de prensa.
De esta manera, Bessent ha indicado que el Gobierno estadounidense ha identificado «cada nodo, cada instalación y cada red» que Irán ha utilizado
para continuar con el comercio de petróleo y escapar de las sanciones
ya impuestas contra el país.
«No habrá ni un mínimo respiro para que el
régimen reconstruya su capacidad de infligir terror contra Estados
Unidos», ha aseverado.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció la semana pasada el inicio de una «guerra económica» contra Irán
tras las recientes ofensivas militares contra la República Islámica.
Las medidas concretas de esta «guerra» tendrían que haber sido
anunciadas este lunes por Bessent, pero finalmente ha habido pocos
cambios tangibles.
El propio Trump ha mantenido contactos en las últimas horas
con diversos líderes mundiales para trasladarles las acciones concretas
a implementar con el objetivo de bloquear estas fuentes de financiación
y el Ejecutivo ha proclamando que algunas de ellas ya están teniendo
resultados.
Scott Bessent ha advertido que si los países no toman estas medidas
por su cuenta, Estados Unidos actuará de manera unilateral, y quienes «sean lo suficientemente insensatos como para seguir haciendo negocios con este régimen» se enfrentarán a sanciones secundarias, sin especificar castigos concretos por el momento.
«Los países no pueden alegar ignorancia respecto a que facilitan esta actividad. Quienes apoyan a Irán
compran y transportan su petróleo, facilitan el flujo de sus finanzas a
través de bolsas de valores y zonas de libre comercio, dan la
bienvenida a los vuelos iraníes y mantienen registros en su nombre,
hacen la vista gorda ante las transferencias marítimas de combustible y
los tránsitos terrestres, toleran el uso ilícito de sus bancos,
ocultando al mismo tiempo el alcance de su complicidad», ha
especificado.
En esta línea, las acciones del Gobierno de Estados Unidos estarán
enfocadas en cinco de los sectores «más vitales» que Irán explota en
otros países: activos digitales, tecnología, oro, aviación y transporte marítimo.
Asimismo, la Oficina de Control de Activos Extranjeros
(OFAC, por sus siglas en inglés) se encuentra trabajando en la sanción
de más de 60 entidades, personas y embarcaciones que permiten a Irán
«obtener energía nuclear ilícita, tecnología, realizar operaciones
cibernéticas y generar ingresos petroleros».
Sin embargo, la Administración Trump no ha señalado a ningún país afectado,
ninguna sanción concreta ni plazos establecidos para que el resto de
naciones cumplan con sus solicitudes, a pesar de haber declarado en los
días previos estar preparando la «mayor ofensiva financiera jamás
orquestada contra un adversario».
Aún así, han aclarado estar trabajando por todo el mundo
y han emplazado a las próximas horas y días la publicación de las
medidas, en concreto, han detallado que se desvelarán acciones contra
una institución financiera a finales de semana.
Precisamente, preguntado sobre la falta de contundencia
y la demora en su actuación, el responsable del Tesoro ha proclamado
que consideran «importante» dar un periodo de corrección a los países y
ha utilizado la expresión «disparo de advertencia».
«Creemos que una advertencia y un nivel de expectativas claro es apropiado,
y si no quieren cumplir con nuestras expectativas, entonces esperamos, y
ellos deberían esperar, que abandonen el sistema del dólar», ha
sentenciado.
«Nadie está por encima del alcance de las sanciones estadounidenses», ha señalado Bessent al ser consultado por sanciones sobre China,
quien se sitúa como uno de los principales socios comerciales de Irán,
aunque ha destacado que otras opciones como la diplomacia son
preferibles.
El líder del Tesoro estadounidense ha afirmado que todos
los países deben estar preparados para enfrentar represalias y ha
indicado que serán ellos los culpables de las mismas.
«Ninguna nación debería esperar disfrutar de los beneficios de nuestro sistema mientras ayuda a quienes buscan destruirlo.
Ha llegado el momento de que los líderes mundiales decidan entre
prosperidad y aislamiento, paz y terror, Estados Unidos e Irán», ha mantenido.