WASHINGTON.- El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que
cada aumento de 10 puntos porcentuales en los aranceles estadounidenses
sobre la UE "podría reducir el PIB de España en aproximadamente un 0,1% a
corto y medio plazo", sin considerar posibles no linealidades, nuevos
picos de incertidumbre y disrupciones en las cadenas de valor globales
que podrían generar cuellos de botella en el suministro.
El
organismo internacional ha insistido, asimismo, en que las autoridades
españolas deberían aprovechar el sólido impulso del crecimiento para
reconstruir con mayor rapidez el margen fiscal y reducir los riesgos de
la deuda soberana, en el contexto de un plan fiscal a medio plazo
mejorado.
Las
conclusiones de las consultas del directorio ejecutivo del FMI sobre el
informe anual 'Artículo IV' para España apuntan a que, en ausencia de
nuevas medidas de consolidación, además de los aumentos de las
cotizaciones a la seguridad social derivados de las reformas de las
pensiones de 2021-2023 y la no indexación de los tramos del IRPF, el
déficit se estabilizaría por encima del 2% del PIB para 2030, mientras
que la ratio deuda/PIB se mantendría por encima del 90% antes de volver a
aumentar a largo plazo a medida que se intensifican las presiones
fiscales derivadas del envejecimiento de la población.
En este sentido, sopesando los riesgos fiscales,
por un lado, y la sólida posición cíclica de la economía, por otro, el
personal técnico del FMI recomienda a España adelantar el ajuste del 3%
del PIB previsto por las autoridades para el período 2025-2029 en lugar
del periodo 2025-2031.
"Este
esfuerzo, que requeriría alrededor de 2 puntos porcentuales del PIB en
nuevas medidas, debería respaldarse con un plan fiscal a medio plazo
mejorado que establezca prioridades bien definidas de aumento de
impuestos y reducción del gasto", sostiene la institución internacional.
De
tal manera, el FMI considera que la armonización del IVA y la mejora de
la tributación ambiental permitirían a España alcanzar el objetivo
recomendado, reduciendo al mismo tiempo las distorsiones económicas.
Asimismo,
dada la creciente brecha prevista entre el gasto en pensiones y las
cotizaciones a la seguridad social en las próximas décadas, "también
deberían emprenderse reformas previsionales, priorizando las opciones
que favorezcan el empleo".
Por otro lado, si se
materializan los riesgos a la baja, el FMI subraya que la política
fiscal debería mantenerse flexible, permitiendo que los estabilizadores
automáticos actúen, advirtiendo de que el apoyo discrecional temporal
sólo debería considerarse en caso de una perturbación grave y siempre
que los costes de financiación soberana se mantengan bajos.
Por
otro lado, el FMI ha confirmado sus previsiones de crecimiento para la
economía española, con un 2,5% este año, que se moderará al 1,8% en 2026
y al 1,7% un año después, a medida que se normalicen las exportaciones y
el crecimiento de la población en edad laboral.
A
este respecto, la entidad señala que la expansión española se
sustentará principalmente en la demanda interna privada, en particular
debido a una disminución de la tasa de ahorro de los hogares y un
repunte de la inversión.
En su análisis, la
institución con sede en Washington considera que el crecimiento de la
economía española se ha visto impulsado por la robusta exportación de
servicios y el aumento de la fuerza laboral, en particular debido a la
inmigración.
De tal modo, dado que el elevado
crecimiento del PIB ha ido acompañado de un elevado crecimiento del
empleo, el aumento del PIB per cápita ha sido más moderado", mientras
que, a pesar de los avances recientes, España aún presenta una de las
tasas de empleo más bajas de Europa y una brecha persistente en la
productividad laboral (por hora) con respecto a la zona euro y, aún más,
a Estados Unidos.
Asimismo, el FMI espera que
el turismo se expanda a un ritmo más lento, mientras que un entorno
global más débil, que incluye una elevada incertidumbre en materia de
política comercial y aranceles estadounidenses, también afectará la
demanda externa, aunque confía en que este lastre se vea parcialmente
compensado por una sólida demanda interna, que incluye un repunte de la
inversión.
En
su informe, el FMI señala el riesgo global a la baja que representaría
la intensificación de las medidas comerciales, en particular las que
involucran a la UE, "aunque la limitada exposición general de España a
las exportaciones de EE.UU. contendría las pérdidas de producción".
En
el caso español, simulaciones realizadas por la institución sugieren
que cada aumento de 10 puntos porcentuales en los aranceles
estadounidenses sobre la UE "podría reducir el PIB de España en
aproximadamente un 0,1% a corto y medio plazo", sin considerar posibles
no linealidades, nuevos picos de incertidumbre y disrupciones en las
cadenas de valor globales que podrían generar cuellos de botella en el
suministro.
Al margen del comercio
internacional, el FMI también advierte del riesgo a la baja relacionado
con la fragmentación política interna en España, que podría dificultar
la respuesta de la política fiscal en caso de que la reducción del
déficit no cumpla con sus compromisos o surjan preocupaciones del
mercado sobre los riesgos soberanos.