Mostrando entradas con la etiqueta Sahel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Sahel. Mostrar todas las entradas

viernes, 15 de mayo de 2026

El Ejército de EEUU advierte de limitada capacidad y "recursos mínimos" para rastrear grupos armados en Sahel

STUTTGART.- El comandante del Mando África de Estados Unidos (AFRICOM), Dagvin Anderson, ha reconocido la "limitada capacidad operativa" y de recursos del Ejército estadounidense para rastrear y contrarrestar las amenazas que representan los distintos grupos armados que operan en el Sahel.

Anderson ha reconocido que "resulta muy díficil" identificar cuándo organzaciones terroristas como Estado Islámico y Al Qaeda --que tienen sus propias filiales en la región-- "pasan de esa voluntad (de atacar) a tener la capacidad".

Por ello, el AFRICOM necesita "proporcionar indicios y alertas" que permitan determinar qué grupos podrían, no solo tener "intención", sino también estar en condiciones de atacar intereses estadounidenses.

En este sentido, ha advertido de que Estado Islámico está trabajando para expandir su presencia en el continente africano mientras que otros grupos armados tratan de reforzar su capacidad para amenazar territorio estadounidense.

Así lo ha dicho durante una sesión del Comité de Servicios Armados del Senado celebrada este jueves en la que ha puesto como ejemplo la ofensiva a gran escala lanzada el pasado 25 de abril por parte del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes(JNIM) --rama de Al Qaeda en el Sahel-- y los separatista tuareg del Frente de Liberación del Azawad (FLA) en Malí.

En esta línea, ha considerado que una toma de la capital maliense, Bamako, "cambiaría radicalmente la percepción internacional del país" y la capacidad de atraer a más combatientes, impulsando a otras organizaciones terroristas a buscar la forma de atacar objetivos de Washignton.

Pese a estos "riesgos", el Ejército estadounidense tiene una capacidad reducida para desarticular estas redes, ha lamentado Anderson.

 "Contamos con los recursos mínimos necesarios para hacer frente a las amenazas. Debido a la extensión del continente y la complejidad de estas amenazas, para contrarrestarlas, debemos reasignar recursos, lo que implica asumir ciertos riesgos en otras áreas", ha agregado.

domingo, 15 de marzo de 2026

El dilema de la filial de Al Qaeda en el Sahel: la expansión territorial conlleva beneficios pero también riesgos

 PARÍS.- La expansión territorial del Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), la filial de Al Qaeda en el Sahel, es una realidad pero no una apuesta decidida de sus líderes que ven como su presencia en nuevas zonas e incluso nuevos países conlleva algunos beneficios, pero también entraña riesgos que podrían en última instancia poner en peligro su pervivencia.

El grupo, creado en 2017 de la suma de varias organizaciones yihadistas y liderado por Iyad ag Ghali, inició su actividad en Malí y la amplió pronto a los dos países vecinos, Burkina Faso y Níger, para posteriormente comenzar a perpetrar ataques a partir de 2019 también en Costa de Marfil, Benín y Togo, si bien en el primero de ellos no se han vuelto a producir acciones desde 2022.

Sin embargo, tal y como destaca el 'think-tank' Crisis Group en un reciente informe, la expansión territorial constituye un "dilema" para JNIM. Aunque por una parte "le permite reclutar a combatientes y le ofrece beneficios materiales --y por eso es alentada por la base--, sus dirigentes temen que debilite la cohesión del movimiento".

El "corazón" de su actividad, según explica este informe, está en los amplios territorios que controla en el norte, centro, sur y oeste de Malí; en el norte, centro-norte, oeste y este de Burkina Faso; y en el suroeste de Níger.

Aquí "ha desarrollado una forma de gobierno que le permite presentarse como alternativa a los Estados", en este caso gobernados por juntas militares que depusieron a los gobiernos electos entre otras cosas bajo el argumento de que no hacían lo suficiente frente a la amenaza yihadista. 

La Alianza de Estados del Sahel (AES) que han conformado estos tres países les ha convertido en su "objetivo principal".

En estas zonas, JNIM ha conseguido instaurar "una estructura administrativa ligera pero suficiente para ejercer un control social inspirado en su visión de la ley islámica, impartir justicia y recaudar impuestos".

Por contra, los países costeros del golfo de Guinea constituyen "espacios secundarios" de su actividad, aunque siguen siendo esenciales desde el punto de vista del aprovisionamiento logístico y el movimiento de los combatientes.

La primera etapa en la expansión hacia nuevos territorios la llevan a cabo células no combatientes que realizan labores de proselitismo a través de la oración, la puesta en marcha de redes logísticas y en ocasiones de reclutamiento. Según el análisis efectuado por Crisis Group, "esta fase puede durar varios años sin evolucionar".

La segunda fase se caracteriza por ataques militares, como los que viene registrando Benín, donde en el último año se ha producido un fuerte recrudecimiento de las acciones. Por regla general, no está acompañada por la implantación de bases permanentes ni de un control de la población local sino que "los yihadistas van y vienen" y más que "imponer un modo de vida" se recomienda a la población seguirlo.

Según Crisis Group, Togo y Benín se encontrarían actualmente en esta segunda fase de "expansión preparatoria", si bien en el caso del norte del segundo país "no se excluye que evolucione, a la larga", hacia la forma de ocupación que ya existe en los tres países de la AES.

Para gestionar todos estos territorios, el grupo cuenta con una estructura administrativa vertebrada en una dirección central (shura), un nivel intermedio que se estructura en torno a regiones administrativas (matiqa) y batallones (katiba), y un nivel local que se organiza en torno a pequeñas unidades militares (markaz y saryat), explica Crisis Group.

Este 'think-tank' sostiene que la expansión territorial que ha experimentado el grupo no responde necesariamente a una prioridad e incluso "es probable que sus fundadores no la hubieran planificado" cuando se conformó JNIM.

Ciertamente, la expansión territorial ofrece algunos "beneficios innegables" a la filial de Al Qaeda --que además de enfrentarse a las fuerzas armadas de estos países también compite con Estado Islámico Sahel (ISS), la filial regional de su gran rival--: aumentar el número de efectivos, controlar los flujos comerciales transfronterizos, abrir nuevos frentes para rebajar la presión militar y crear zonas de repliegue para sus combatientes.

Pero al mismo tiempo, entraña toda una serie de riesgos: "exige la movilización de combatientes que el movimiento necesita para defender sus bastiones sahelianos y expone al grupo a la llegada de reclutas menos fiables o que persiguen sus propias agendas, lo que aumenta el riesgo de tensiones, incluso deserciones", resalta el informe.

Si algo distingue a JNIM, señala Crisis Group, es que intenta mantener el equilibrio "entre la centralización de las decisiones estratégicas y la autonomía operativa de las unidades sobre el terreno". 

Sin embargo, la presencia en nuevos territorios, que suele ser defendida por los comandantes a nivel local, genera temor en el mando central de que la dispersión de los recursos pueda llevar a una fragmentación en lugar de la consolidación que buscan.

"Estos intereses divergentes podrían explicar por qué la progresión de JNIM hacia los países costeros ha sido menos rápida de lo que algunos observadores temían a finales de los años 2010", apunta el informe.

En algunas zonas fronterizas, al grupo terrorista le interesa más "desarrollar una presencia discreta con el fin de insertarse en la economía transfronteriza, incluso organizarla, más que llevar a cabo operaciones militares que atraigan demasiada atención sobre el movimiento y represión". 

Con todo, advierte de que el hecho de que no haya ataques no significa que JNIM no esté activo.

Asimismo, le interesa contar con zonas seguras donde sus combatientes puedan alejarse del frente, descansar o recibir tratamiento y por tanto optan por mantener un perfil bajo para evitar enfrentarse con las fuerzas de seguridad.  

Crisis Group apunta a que el norte de Ghana no ha registrado aún ataques entre otras cosas porque este espacio "sirve de zona de repliegue y descanso para los combatientes", en particular los que operan en Burkina Faso.

Los yihadistas "no franquean la frontera la ligera", sostiene el informe, subrayando que aunque en los últimos años han llevado a cabo actividades militares en localidades fronterizas con Guinea y Senegal, hasta ahora se han abstenido de perpetrar acciones armadas del otro lado de la frontera, seguramente por temor a que caigan sobre ellos "dos Estados dotados de aparatos de seguridad equipados y organizados".

Además, en su competencia con la filial de Estado Islámico, para JNIM tiene más interés su presencia en el norte de Benín y Togo, donde ISS también ha llevado a cabo ataques, que en el norte de Costa de Marfil o el este de Senegal, que están mucho más alejados de la esfera de influencia de su rival.

Hasta ahora, pese a su expansión, JNIM ha conseguido evitar escisiones importantes como las experimentadas por otras organizaciones yihadistas, si bien "existen fricciones internas" que se deben, "en parte, a la expansión territorial". 

"Una expansión mal controlada aumenta el riesgo de fragmentación, a través de la autonomía completa de nuevos grupos o su posible unión a ISS", de ahí el que los dirigentes del grupo traten de privilegiar la consolidación a la expansión, remata el informe.

jueves, 3 de abril de 2025

Rusia anuncia que apoyará las capacidades de los ejércitos de la Alianza de Estados del Sahel

 MOSCÚ.- El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha informado de que desde Moscú van a reforzar las capacidades de los ejércitos de los países que integran la recién conformada Alianza de Estados del Sahel --Burkina Faso, Níger y Malí--, después de su desvinculación de los organismos regionales y de Occidente.

Lavrov ha reiterado que Rusia está dispuesta "a contribuir por todos los medios" a reforzar las capacidades de combate de las Fuerzas Armadas de estos tres países, incluyendo la formación de soldados y policías, con el fin de poder hacer de manera más efectiva su lucha contra el terrorismo en la región.

"La región del Sáhara-Sahel se enfrenta actualmente a manifestaciones de terrorismo, unos problemas cuyas causas profundas tienen su origen en gran medida en su pasado colonial", ha explicado Lavrov tras reunirse con sus homólogos de estos tres países, según ha recogido la agencia de noticias TASS.

En ese sentido, el ministro de Exteriores ruso ha advertido de que esta región está siendo objetivo de nuevo actores externos. "Además de los antiguos colonizadores, se encuentra el régimen de Kiev (...), que apoya abiertamente a grupos terroristas en esta parte de África", ha acusado.

Lavrov ha incidido en que el reparto colonial de África, cuyas fronteras se trazaron "sin tener en cuenta a las poblaciones que vivían en esos territorios", sigue, actualmente, "teniendo un impacto muy negativo".

La Alianza de Estados del Sahel es la reciente unión política, económica y militar de Burkina Faso, Níger y Malí, gobernados cada uno de ellos por una junta militar, después de romper lazos con la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEDEAO) y con Francia, su antigua metrópoli europea, para acercarse a Rusia.

jueves, 12 de septiembre de 2024

Mando Militar de EE.UU. en África: «Rusia está desestabilizando el Sahel»

 NAIROBI.- El comandante del Mando Militar de Estados Unidos en África (AFRICOM), general Michael Langley, dijo este jueves que Rusia está desestabilizando la región del Sahel por medio de la desinformación, al igual que China.

«La Federación Rusa está desestabilizando desde la República Centroafricana hasta Libia y todo el Sahel», afirmó Langley en una rueda de prensa telemática para informar sobre la estrategia de AFRICOM y sobre la cooperación militar y antiterrorista de Estados Unidos en África. 

En su opinión, la «desinformación» difundida tanto por Rusia como por China «ha estado desestabilizando» en los últimos años y «ha avivado la inestabilidad en la sociedad civil y en algunos de estos ejércitos».

«Desde 2022, cuando asumí el mando, muchos de mis esfuerzos por alinearnos con algunos de estos países y abordar los retos se han visto distorsionados por la desinformación y la falsedad de lo que AFRICOM pretendía hacer con cada país», argumentó, a pesar de su «clara intención» de «luchar contra el terrorismo de forma colectiva».

Respecto a la nueva Alianza de Estados del Sahel (AES), coalición formada por los gobiernos golpistas de Mali, Níger y Burkina Faso, Langley explicó que, de momento, AFRICOM se encuentra dialogando con «países afines» en África occidental, para luego poder «mantener conversaciones» con las juntas militares de esas tres naciones.

 «Estamos en conversaciones con Costa de Marfil y con Ghana y Benín mientras empezamos a reajustar y recalibrar algunos de nuestros activos», concretó el general estadounidense, que mostró su preocupación por la expansión de grupos yihadistas en la región.

En el apoyo de EE UU. a la lucha contra el terrorismo islamista en África se encuentra también su colaboración con Somalia para combatir al grupo Al Shabab. De acuerdo con Langley, que visitó el país esta semana y se reunió con el presidente somalí, Hassan Sheikh Mohamud, Somalia «todavía está en etapas de liberación (de Al Shabab) en algunas áreas, pero de estabilización en otras».

 «Tienen un Ejército joven, en construcción, así que hay algunos éxitos y algunos reveses, pero creo que la moral de las fuerzas está creciendo», subrayó el comandante de AFRICOM.

En este sentido, añadió, la vecina Kenia -país que también visitó esta semana- ha sido un «socio formidable» del Ejército Nacional de Somalia, «institucionalizándolo, profesionalizándolo, ayudándolo a operar en diversas zonas, colaborando a lo largo de su frontera para garantizar la derrota de Al Shabab».

Langley también mostró su preocupación respecto a la posible colaboración del grupo yihadista somalí con rebeldes yemeníes. 

 «Diferentes amenazas empiezan a emanar del mar Rojo y de Yemen, y estoy preocupado por ello. Lo seguimos de cerca y estamos dispuestos a trabajar con el presidente Mohamud y a asesorarle cuando lo necesite», señaló.

Finalmente, el comandante del Mando Militar de EE. UU. en África aseguró que sus «principios básicos» seguirán siendo los mismos en «cualquier compromiso» con los ejércitos del continente. 

Por ello, todas las actividades de AFRICOM, «centradas en la cooperación», continuarán siendo «dirigidas por africanos y facilitadas por EE.UU.».

jueves, 6 de junio de 2024

La ONU alerta de que 33 millones de personas en el Sahel necesitan ayuda humanitaria para salvar sus vidas

 GINEBRA.- La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) ha alertado este jueves de que casi 33 millones de personas en toda la región del Sahel necesitan ayuda humanitaria y servicios de protección para salvar sus vidas debido a la inestabilidad, la violencia y los efectos del cambio climático.

Así, ha advertido de que hay numerosas vidas en peligro "a menos que el personal humanitario reciba los recursos necesarios para responder a esta crisis y ayudar a las personas que se encuentran en mayor situación de vulnerabilidad en la región".

En el 'Panorama de las necesidades y requisitos humanitarios para el Sahel en 2024', la OCHA ha destacado la naturaleza de las crisis humanitarias, lo que implica para los residentes en la región y cómo responden los trabajadores humanitarios a estas emergencias.

"Los socios humanitarios necesitan 4.700 millones de dólares (unos 4.300 millones de euros) en 2024 para cubrir las necesidades urgentes de 20,9 millones de personas en Burkina Faso, Camerún, Chad, Malí, Níger y los estados nigerianos de Adamawa, Borno y Yobe", ha indicado la OCHA en un comunicado en el que ha lamentado la creciente violencia y los conflictos que "amenazan las vidas y medios de subsistencia de la población".

En este sentido, ha denunciado que 2,2 millones de niños se ven privados de su derecho a la educación debido al cierre de las escuelas. Además, se estima que son 1.263 los centros de salud que han tenido que cerrar sus puertas.

Por otra parte, la región acoge a dos millones de refugiados y solicitantes de asilo, a los que se suman 5,6 millones de desplazados internos, muchos de los cuales han sufrido múltiples desplazamientos.

 "Los crecientes efectos del cambio climático multiplican la vulnerabilidad. La protección de la vida humana y de los derechos fundamentales y la dignidad de las personas sigue siendo la necesidad humanitaria más urgente", recoge el texto.

"Las mujeres y las niñas, los niños y las personas con necesidades específicas son especialmente vulnerables. En la próxima estación de escasez de junio-agosto, 16,7 millones de personas tendrán dificultades para alimentarse", ha lamentado.

La crisis del Sahel tiene cada vez más efectos fuera de la región: los países costeros de Benín, Costa de Marfil, Ghana y Togo acogen a 123.116 refugiados y solicitantes de asilo, mientras que Mauritania acoge a 128.100 refugiados y solicitantes de asilo, según datos de la OCHA.

"Los trabajadores humanitarios del Sahel están realizando una labor extraordinaria, a menudo en las circunstancias más difíciles. Pero la enmarañada red de crisis a la que se enfrentan es más compleja que nunca", ha aseverado Charles Bernimolin, jefe regional de la OCHA.

"Sin los recursos necesarios para responder a sus necesidades, estas crisis seguirán intensificándose y extendiéndose, erosionando la resiliencia y poniendo en peligro las vidas de niños, mujeres y hombres vulnerables", ha señalado antes de dar las gracias a los donantes, cuya contribución marca una "verdadera diferencia" en el Sahel, que abarca países como Senegal, Gambia, Mauritania, Guinea, Malí, Burkina Faso y Níger, entre otros.

Es por ello que ha instado a los socios internacionales a seguir "comprometidos con la región, para crear soluciones duraderas que reduzcan las necesidades humanitarias en el futuro".

domingo, 4 de febrero de 2024

El yihadismo dejó más de 23.000 muertos en África en 2023, con el Sahel sumando el 50% de las víctimas

 WASHINGTON.- La violencia yihadista sigue cobrándose un número creciente de muertos en África, donde en el año 2023 se contabilizaron más de 23.300, un 20% más, y el Sahel se confirma como el principal foco al sumar el 50% del total de víctimas mortales, según se desprende del informe elaborado por el 'think-tank' Africa Center for Strategic Studies (ACSS).

Pese a que en los últimos doce meses se produjo un 5% menos de actos de extremismo violento en el continente, el primer descenso desde 2016, los 6.559 incidentes contabilizados dejaron un mayor número de víctimas mortales, con un total de 23.322 frente a las 19.412 de 2022, lo que demuestra una mayor letalidad de los ataques.

Este dato supone casi el doble de víctimas mortales que las que hubo en 2021 y se produce también pese a que hubo una disminución de un 13% en los ataques perpetrados directamente contra la población civil, lo que pone de manifiesto que han aumentado las víctimas en choques entre los grupos terroristas y las fuerzas de seguridad o entre yihadistas.

El Sahel vuelve a ser un año más el teatro yihadista más violento de África. El ACSS ha registrado 11.643 víctimas normales, un dato nunca alcanzado en ninguna de las zonas donde operan los terroristas en el continente y que suponen el triple de las que hubo en 2020, cuando se produjo el primer golpe de Estado en Malí --luego vinieron los de Burkina Faso y Níger-- "ostensiblemente justificados por motivos de seguridad".

Este dato representa el 50% de todas las muertes contabilizadas en el continente, cuando en 2020 el Sahel solo sumaba el 30% de las víctimas mortales, lo que da una idea del deterioro de la situación y podría ser inferior a la realidad ya que, como subraya el informe, la reducción del espacio informativo seguramente impide que se conozcan todos los ataques que se producen.

Según explica el 'think-tank' vinculado al Pentágono estadounidense, detrás de este aumento de las muertes está en gran medida el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM), y en particular dos de las organizaciones que integran esta coalición, el Frente para la Liberación de Macina (FLM) y Ansarul Islam.

JNIM, la filial de Al Qaeda en el Sahel, está detrás de 9.195 víctimas mortales, un 67% más que en 2022 (5.499) y sus acciones representaron el 81% del total de actos de violencia islamista. Su rival en la región, Estado Islámico Sahel (antiguo Estado Islámico en el Gran Sáhara) es responsable de un 7% menos de víctimas mortales, con 2.448 fallecidos como resultado de sus acciones.

Dentro de esta región, Burkina Faso se mantiene como el país más castigado por tercer año consecutivo. En concreto, las 7.762 víctimas mortales suponen más del doble de las de 2022 y representan el 67% del total en el Sahel. JNIM, y en particular Ansarul Islam, está detrás de esta violencia en un país donde los yihadistas controlan actualmente más de la mitad del territorio, según este informe.

Por lo que se refiere a Malí, suma con 2.863 muertos el 34% de la región, mientras que en Níger se registraron 793 víctimas mortales. 

En el caso de este país, que fue el último en sumarse a la ola de golpes de Estado militar en la región con el derrocamiento del presidente Mohamed Bazoum el pasado mes de julio, ACSS subraya que la violencia ha aumentado un 9% y los muertos un 48%, un incremento que precisamente se ha producido en la segunda mitad del año, ya con el Ejército en el poder.

 El 93% de las muertes son atribuibles a la filial de Estado Islámico.

Somalia es el segundo escenario más virulento en el continente. Aquí, Al Shabaab, la filial de Al Qaeda, es el principal responsable de la violencia, ya que la filial de Estado Islámico tiene una presencia muy minoritaria. Los 7.643 muertos contabilizados suponen un nuevo récord y representan un incremento del 22%.

Este dato es el triple del de 2020, lo que pone de manifiesto que los esfuerzos por parte de las fuerzas somalíes y de la misión de la UA que le apoya no han conseguido reducir la amenaza de Al Shabaab. Prueba de ello también es que en la vecina Kenia, donde el grupo terrorista ha perpetrado ataques en varias ocasiones, se ha duplicado el número de muertos, con 279.

La particularidad de Somalia es que en este escenario el 65% de los incidentes violentos vinculados con los yihadistas y el 77% de las víctimas mortales están relacionados con enfrentamientos con las fuerzas de seguridad y no corresponden a ataques directos contra la población civil.

Mientras, en la cuenca del lago Chad --principalmente el noreste de Nigeria pero también zonas del oeste de Níger, el norte de Camerún y el este de Chad--, en el último año se ha roto la tendencia iniciada en 2020 de un descenso en el número de incidentes violentos, que aumentaron en un 25% hasta los 1.203. No obstante, el número de víctimas, 3.769, es similar al que se ha venido registrando en los últimos años.

Detrás de estos incidentes están esencialmente Boko Haram y Estado Islámico en África Occidental (ISWA, por sus siglas en inglés). En el caso del primer grupo, otrora encabezado por Abubakar Shekau, es responsable del 59% de los ataques contra civiles en la región, mientras que el segundo está vinculado a enfrentamientos y a violencia remota --mediante artefactos explosivos--. En el caso de estos dos grupos yihadistas, además de enfrentarse contra las fuerzas de seguridad nigerianas también lo hacen entre sí por el control del territorio.

La nota positiva es el marcado descenso de la violencia yihadista tanto en el norte de África, donde la actividad de los terroristas ha quedado reducida al a mínima expresión y solo se contabilizaron cuatro incidentes violentos y siete víctimas mortales, y el norte de Mozambique.

Aquí, la provincia de Cabo Delgado es escenario desde 2017 de las acciones de la filial de Estado Islámico y en los últimos doce meses hubo un 71% menos de actos violentos (127) y 260 fallecidos. El ACSS atribuye este descenso a las acciones de la misión de la Comunidad de Desarrollo de África Austral (SADC) y de Ruanda, desplegadas desde 2021, en apoyo de las fuerzas mozambiqueñas.

Gracias a su actuación, se ha recuperado el 90% del territorio en manos de los yihadistas y empujado a los milicianos que quedan hacia zonas rurales en el noreste del distrito de Macomia, donde operan pequeños grupos que realizan ataques aleatorios contra civiles.

No obstante, el 'think-tank' advierte de que la incógnita es si "puede mantenerse este progreso dada la resiliencia mostrada por los milicianos". En este sentido, la SADC ha confirmado esta misma semana que completará el repligue de su fuerza, la SAMIN, para julio y el medio local Zitamar, que hace seguimiento de la actividad de Estado Islámico, ha alertado de que el grupo ha iniciado el año a la ofensiva lanzando varios ataques y haciéndose con territorio.

Como resultado del descenso en el número de incidentes violentos vinculados con el yihadismo en estos dos escenarios, el Sahel, Somalia y la cuenca del lago Chad, representan el 99% de las víctimas mortales en todo el continente, mientras que si se quita de la ecuación a esta última zona, las dos primeras acaparan el 83% de los muertos.

viernes, 22 de enero de 2021

La creciente violencia en el Sahel causa por primera vez más de dos millones de desplazados internos


GINEBRA.- Más de dos millones de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en el Sahel para convertirse en desplazados dentro de sus propios países, una cifra sin precedentes y que evidencia la creciente violencia en países como Burkina Faso, Chad, Malí y Níger, lastrados igualmente por contextos de pobreza extrema, inseguridad alimentaria y, ahora, la pandemia de COVID-19.

Esta concatenación de crisis ha llevado a una de las regiones más vulnerables del planeta a un punto de inflexión, a un "nefasto hito", en opinión del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR). La cifra de desplazados internos se ha cuadruplicado en casi dos años, ya que a principios de 2019 eran menos de 500.000 personas las que habían buscado refugio en otras zonas de sus países.

La mitad de los desplazados corresponde a Burkina Faso, un país que desde finales de diciembre ha registrado una serie de ataques en la zona norte que se han saldado con más de 11.000 nuevos desplazamientos, "en su mayoría mujeres y niños que huyeron de noche después de que los atacantes comenzasen a disparar contra sus casas", ha lamentado un portavoz de ACNUR, Boris Cheshirkov.

A los desplazados internos se sumarían también más de 850.000 refugiados, en un momento en el que "la respuesta humanitaria está peligrosamente limitada". Cheshirkov ha instado a la comunidad internacional a "ayudar" a los países del Sahel a resolver las causas subyacentes a estos desplazamientos y favorecer políticas de desarrollo que contemplen, por ejemplo, el refuerzo de servicios básicos como la educación o la sanidad.

En este sentido, ha advertido de que, "pese a la generosidad" de las zonas de acogida, muchos de los desplazados carecen de un simple techo y duermen al raso. "Tienen una necesidad urgente de refugios adecuados, agua y asistencia esencial, así como de acceso a sanidad y a un saneamiento adecuado que impida la propagación de la COVID-19", ha señalado el portavoz de ACNUR.

La agencia ha reforzado sus trabajos en la zona, al igual que lo han hecho las autoridades locales, con el objetivo de cubrir las necesidades más acuciantes y responder a otras emergencias que puedan llegar de forma colateral, como la violencia sexual, "que se ha extendido", según Cheshirkov. "Estamos rehabilitando escuelas y clases y apoyando la enseñanza a distancia", ha añadido.