lunes, 10 de julio de 2017

Erdogan amenaza a petroleras que exploten crudo y gas en Chipre

ESTAMBUL.- El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, ha amenazado hoy a las empresas energéticas con "perder" la amistad con Turquía si cierran acuerdos con el Gobierno de Chipre para explotar el petróleo y el gas en la isla y sus aguas, mientras no se resuelva el conflicto que la divide.

"El conflicto de Chipre sigue sin resolverse. La semana pasada se perdió una oportunidad, debido a la actitud negativa de los grecochipriotas", dijo Erdogan en el XXII Congreso Mundial de Petróleo que se celebra en Estambul hasta el próximo jueves.

"No se puede entender que haya empresas negociando con ellos (el Gobierno de Chipre). Los recursos pertenecen a toda la isla. Advertimos a las empresas de que no den pasos unilaterales; de lo contrario se arriesgan a perder un amigo", advirtió.
El mandatario aludió así al fracaso, el pasado viernes, de las negociaciones para la reunificación de Chipre en Crans-Montana (Suiza) entre greco y turcochipriotas, y a las tensiones en la disputa sobre la explotación de los grandes yacimientos de hidrocarburos descubiertos en el Mediterráneo oriental.
Por otro lado, Erdogan alertó del impacto negativo que puede tener en la seguridad energética la actual crisis entre Qatar y los vecinos árabes que han aislado al pequeño emirato del Golfo Pérsico.
"Queremos rebajar tensiones en la región del Golfo. Hemos hecho lo que hemos podido para calmar la crisis en Qatar. No queremos más conflictos en la región", dijo el mandatario turco.
Aunque Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Egipto y varios otros países impusieron el mes pasado un embargo total a Qatar por supuestamente "apoyar el terrorismo", altos cargos y empresarios de todos estos Estados se hallan en el Congreso en Estambul junto al ministro catarí de Energía, Mohamed bin Saleh Al Sada.
También los presidentes de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y de Serbia, Alexander Vuçiç, así como los primeros ministros de Bulgaria, Boyko Borisov; Albania, Edi Rama, y Turquía, Binali Yildirim, participaron hoy en el Congreso.
Todos ellos subrayaron la importancia de desarrollar el "pasillo meridional" energético para llevar gas natural del Mar Caspio a través del gasoducto turco Tanap a Europa.
El fluido atravesaría Bulgaria y Albania, país donde conectaría con el futuro gasoducto Transadriático (TAP) para alcanzar Italia, con un ramal hacia Serbia y los consumidores balcánicos.
Erdogan definió el papel transmisor de Turquía como "una nueva ruta de la seda energética" que promocionaría "paz y prosperidad".
Pero concluyó agregando que para la estabilidad es necesario combatir a las organizaciones terroristas, entre las que nombró al proscrito Partido de Trabajadores del Kurdistán (PKK).
Advirtió de que para combatirlas Turquía hará "lo que fuese necesario, tanto dentro de sus fronteras como fuera de ellas" y "sin pedir permiso a nadie".

La CE entrega 100 millones de euros más a Túnez para estabilizar la región

BRUSELAS.- La Comisión Europea (CE) aprobó hoy el desembolso de 100 millones de euros de ayuda a Túnez, el tercer y último tramo del primer programa de Asistencia Macrofinanciera adoptado en favor del país como respuesta a las dificultades económicas y la inestabilidad política en la región.

Hasta la fecha el préstamo ha ayudado a la recuperación económica a través de la financiación y aplicación de medidas políticas acordadas en un memorándum por el país norteafricano y la Unión Europea (UE), dijo el Ejecutivo Comunitario en un comunicado.

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Financieros, Pierre Moscovici, aseguró que este programa reafirma el "compromiso continuado" de la UE para apoyar a Túnez en sus esfuerzos para impulsar su transición económica y política.
"A pesar de un contexto regional inestable, Túnez ha demostrado su determinación en consolidar un sistema democrático de pleno derecho y en lograr prosperidad para sus ciudadanos. La UE respalda firmemente a Túnez y a su población", añadió Moscovici.
A continuación habrá un segundo programa de asistencia financiera a Túnez dotado con 500 millones de euros, también en forma de préstamos, acordado tras los atentados en el país norteafricano en 2015.
La CE señaló que su desembolso estará de nuevo supeditado a la aplicación de condiciones políticas acordadas mutuamente.
La asistencia de la CE a Túnez incluye también programas de presupuestos de apoyo bajo el Instrumento Europeo de Vecindad, del cual el país norteafricano es uno de los grandes receptores y préstamos del Banco Europeo de Inversiones.
El MFA es un instrumento excepcional de la UE para la respuesta a la crisis disponible para los socios próximos a los estados miembros, y es complementario a la asistencia del Fondo Monetario Internacional.

Qatar asegura tener 340.000 millones en reservas para combatir el aislamiento de sus vecinos

NUEVA YORK.- Qatar tiene 340.000 millones de dólares en reservas, incluidas las tenencias de su fondo de riqueza soberana, que podrían ayudar al país del Golfo a sobrellevar el aislamiento de sus vecinos árabes, según ha expresado el gobernador del banco central, Abdullah Bin Saoud Al-Thani, en una entrevista a CNBC publicada este lunes.

"Esta es la credibilidad de nuestro sistema, tenemos suficiente dinero para preservar cualquier tipo de shock", ha señalado Al-Thani, que ha afirmado que este asunto "no es realmente significativo" para Qatar.
Al-Thani dijo que el banco central tiene 40.000 millones de dólares en reservas más oro, mientras que la Autoridad de Inversiones de Qatar tiene 300.000 millones de dólares en reservas que podría liquidar.
El gobernador del banco qatarí ha asegurado que el sector bancario está "bien capitalizado", por lo que "no hay nada por lo que preocuparse en este momento".
Para Al-Thani, Qatar está probando ser un vendedor "del primer mundo, fuerte y resilente ante cualquier shock".
Asimismo, ha advertido de que los contratos a largo plazo en los sectores de gas y petróleo no están viendo "ninguna interrupción".
Las acciones de Qatar se han debilitado y el riyal ha sido volátil en el mercado spot desde que Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Egipto cortaron relaciones diplomáticas y de transporte con Qatar el 5 de junio acusándolo de respaldar el terrorismo.
La agencia de calificación Moody's a principios de este mes cambió la perspectiva de la calificación de crédito de Qatar a negativa de estable, citando los riesgos económicos y financieros derivados de la disputa en curso entre Qatar y la alianza liderada por Arabia Saudí.
A pesar de las negociaciones del mercado, los economistas dicen que Qatar, el principal exportador mundial de gas natural licuado, ha tomado una serie de medidas, como un aumento previsto en la producción de gas y nuevas rutas de transporte para hacer frente a la crisis.

La nueva política hacia Asia de Taiwán logra éxitos en turismo y comercio

TAIPEI.- La Nueva Política hacia el Sur del Gobierno de Taiwán, que busca intensificar los lazos económicos y sociales con los países de la región de Asia meridional está dando "resultados muy positivos" en turismo y comercio, dijo hoy su máximo impulsor.

"El número de turistas de la zona se ha incrementado en más del 25 por ciento y el comercio ha registrado una fuerte alza", manifestó el director de la Oficina de la Política hacia el Sur, James Huang.
Esta nueva política -que busca diversificar los lazos económicos de Taiwán, las relaciones civiles y dinamizar la economía isleña con los países del Sur de Asia, Sudeste Asiático, Australia y Nueva Zelanda- "no es diplomática, ni política, sino civil", por lo que no debería desencadenar oposición de China, agregó Huang.
En la actualidad, las relaciones bilaterales de Taiwán con países como Indonesia, Filipinas o la India se están intensificando con ferias de productos y servicios e intercambios de asociaciones empresariales, como el Consejo de Desarrollo de Comercio Externo de Taiwán (TAITRA), del que Huang es también presidente.
Taiwán busca aumentar la venta de "soluciones empresariales" para compensar la bajada del turismo chino desde que tomó posesión la presidenta Tsai Ing-wen, en mayo de 2016, como "castigo" por no reconocer a la isla como parte de China.
En la India, Huang espera "buenos resultados a corto plazo", teniendo en cuenta que las empresas taiwanesas pueden contribuir muy positivamente a las campañas del Gobierno indio del "Hacer en la India" y del "India Digital".
Aunque China, Japón y Corea del Sur son actores importantes en el Sudeste y Sur de China, en muchos casos su presencia se manifiesta a través de las grandes empresas.
"Taiwán también tiene grandes empresas como Foxconn, pero disponemos de unas 25.000 inversiones, en su mayoría de pequeñas y medianas empresas, muy dinámicas, activas, flexibles, eficientes y rápidas, ahí está la diferencia de enfoque entre Taiwán y Corea del Sur y Japón", señaló el funcionario.
Taiwán también dispone de una red de ciudadanos del Sudeste Asiático de origen chino, que han cursado estudios superiores en Taiwán así como de taiwaneses que llevan 30 años invirtiendo en la zona y disponen de muchos contactos locales.
"Hemos consolidado una fuerte red empresarial en la zona y eso no lo tiene China", aseguró Huang, quien también destacó la importancia de aquellos taiwaneses hijos de padre isleño y madre del Sudeste Asiático -bastante numerosos- quienes suponen un fuerte apoyo a esta política por su dominio de los idiomas de la zona.
"Taiwán no es comparativamente fuerte en grandes empresas, pero sí dispone de ventajas en alta calidad, desarrollo de la informática y telecomunicaciones, así como en manufactura flexible y eficiente", agregó Huang.
La Nueva Política hacia el Sur es una de las principales iniciativas en política exterior del Gobierno de la presidenta Tsai Ing-wen, que ha adoptado una postura autónoma con respecto a China y protagonizado un acercamiento a Estados Unidos y Japón, ante la intensificación del cerco internacional y militar chino.

Los pedidos de maquinaria en Japón cayeron un 3,6 % en mayo

TOKIO.- Los pedidos de maquinaria de Japón cayeron en mayo un 3,6 por ciento interanual hasta alcanzar los 805.500 millones de yenes (unos 6.188 millones de euros/7.057 millones de dólares), lo que supone un 3,6 por ciento menos que en abril, informó hoy el Gobierno nipón.

El retroceso del dato, que excluye los pedidos de las eléctricas y los astilleros por su excesiva volatilidad, es algo mayor al que se registró en abril, cuando los pedidos de maquinaria cayeron un 3,1 por ciento en relación a marzo.
En el sector manufacturero, destacó en mayo la caída de los pedidos del ramo textil (un 64,8 por ciento menos) y de las papeleras (39,5 un por ciento menos) y de las empresas cerámicas (un 36,5 por ciento menos), según los datos publicados hoy por la Oficina del Gabinete nipón.
En el no manufacturero, las compañías de telecomunicaciones, las constructoras y las de transporte redujeron sus pedidos en un 29,5 un 25,3 y un 21,7 por ciento, respectivamente.
Los pedidos de maquinaria están considerados como un indicador del gasto de capital fijo de las empresas niponas en los seis meses siguientes.

El superávit corriente de Japón cayó en mayo hasta 12.723 millones de euros

TOKIO.- Japón logró en mayo un superávit por cuenta corriente de 1,65 billones de yenes (unos 12.723 millones de euros/14.506 millones de dólares), lo que supone un 5,9 por ciento interanual menos, según informó hoy el Gobierno.

La cifra es además un 15,2 por ciento menor que la cosechada en abril.
La balanza comercial japonesa tuvo un déficit de 115.100 millones de yenes (885 millones de euros/1.009 millones de dólares), lo que contrasta con el superávit de 30.800 millones (236 millones de euros/270 millones de dólares) de mayo de 2016.
No obstante, las exportaciones aumentaron un 12,9 por ciento interanual hasta los 5,71 billones de yenes (43.946 millones de euros/50.110 millones de dólares).
A su vez, las importaciones crecieron aún más, un 15,8 por ciento, hasta los 5,82 billones de yenes (44.835 millones de euros/51.135 millones de dólares).
La balanza de servicios registró un superávit de 42.100 millones de yenes (323 millones de euros/368 millones de dólares), lo que supone un 48,6 más con respecto a la cifra de mayo del año anterior.
La cuenta de rentas primarias incrementó el superávit en un 1,6 por ciento hasta los 1,92 billones de yenes (14.782 millones de euros/16.852 millones de dólares).
La de rentas secundarias redujo la salida de capitales en un 20,7 por ciento hasta los 197.300 millones de yenes (1.515 millones de euros/1.728 millones de dólares).
La balanza de pagos, que refleja los pagos e ingresos por intercambios con el exterior de bienes, servicios, rentas y transferencias, está considerada uno de los indicadores comerciales más amplios de un país.

La demanda mundial de productos alimentarios básicos frenará su crecimiento

PARÍS.- La demanda mundial de productos agrícolas y alimentarios básicos reducirá su crecimiento en la próxima década, según las perspectivas publicadas este lunes por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

En los próximos diez años "el crecimiento de la demanda" de productos alimentarios básicos "se desacelerará poco a poco", indica el informe.
Las dos razones principales de este cambio de tendencia son la ralentización del crecimiento en China, que genera una baja del consumo, y la caída del apoyo público a los biocombustibles en Estados Unidos y Europa, señaló Jonathan Brooks, jefe de la división de intercambios y mercados agroalimentarios en la OCDE.
"De acuerdo con las proyecciones, se espera que la demanda de productos agrícolas para la producción de biocombustibles se estanque debido a una caída de los precios de la energía y la adopción de una política más moderada sobre los biocombustibles en varios países", precisa el informe.
Esta corrección permitirá reorientar los productos básicos hacia su uso normal, la alimentación y no la energía.
La OCDE y la FAO prevén que el aumento del consumo en los países en desarrollo haga caer el número de personas que sufren desnutrición en el mundo de 11% a 8% en los próximos diez años.

Detalles

Se calcula que los precios de los alimentos básicos se mantendrán por debajo de los picos registrados durante la última década en un contexto de producción de récord y abundantes suministros de la mayoría de esos productos.
De media, los precios de los cereales, la carne y los lácteos continuaron descendiendo en 2016, mientras que los de los aceites vegetales y el azúcar aumentaron ligeramente.
Para los próximos diez años, las dos organizaciones sostienen que el crecimiento de la demanda global de alimentos se ralentizará de forma considerable, a un ritmo que caerá a la mitad en la mayoría de los productos, incluidos los cereales, la carne, el pescado y el aceite vegetal.
La situación es muy diferente a la de la década anterior, marcada por el fuerte consumo de China y del sector mundial de biocombustibles, así como por la reposición de existencias de cereales en 230 millones de toneladas.
Sin embargo, se espera que a medio plazo esos factores dejen de apoyar los mercados como lo habían hecho hasta ahora, sin que haya otros sustitutos a la vista.
El crecimiento de la demanda en China será más lento al moderarse el aumento de los ingresos y disminuir la tendencia de los hogares a gastar en comida lo que ganen adicionalmente.
Mientras, el crecimiento de la demanda de etanol y biodiesel se ha debilitado por los bajos precios de los combustibles fósiles y los pocos incentivos que han dado los gobiernos.
El estudio afirma que, aunque los precios de la energía suban, la demanda de maíz y caña de azúcar para biocombustible crecerá lentamente, excepto en algunos países en desarrollo con políticas locales más proactivas.
A nivel global, la demanda per cápita de cereales no sufrirá cambios y solo crecerá en los países menos desarrollados; se limitará el consumo de carne en muchos países por las preferencias en la dieta, los bajos ingresos y la menor oferta; y las calorías y proteínas adicionales procederán sobre todo de aceites vegetales, azúcar y lácteos.
El informe destaca que para 2026 en los países menos desarrollados la media disponible por persona será de 2.450 kilocalorías diarias, frente a las más de 3.000 kilocalorías de otros países en desarrollo.
La inseguridad alimentaria seguirá siendo un grave problema en todo el mundo en combinación con otras formas de malnutrición.
Además, la OCDE y la FAO estiman que el crecimiento futuro de la producción de cultivos se logrará aumentando los rendimientos, sobre todo en zonas con potencial como África subsahariana.
En el Sudeste Asiático, región que analiza en profundidad el informe, se necesitará más innovación y una mejor gestión para lograr un crecimiento de la productividad sostenible debido a la fuerte presión sobre los recursos naturales, que ha afectado a la exportación de pescado y aceite de palma.

La reunión francoalemana se centrará en impuestos y tecnología

PARÍS.- La primera reunión ministerial francoalemana desde la elección de Emmanuel Macron no se centrará esta semana en desarrollar propuestas sobre reformas de la eurozona, sino que abordará anuncios en financiación tecnológica, dijeron el lunes fuentes de la oficina del presidente francés.

"No habrá propuestas precisas sobre la zona euro, sino que se discutirán temas fiscales", dijo una de las fuentes. "Se anunciarán nuevas iniciativas de Francia y Alemania sobre la financiación del sector digital", añadió la fuente.
Francia intentará también sumar a Alemania a la propuesta de campaña de Macron de celebrar "convenciones democráticas" públicas en países de la UE para abordar el futuro de Europa, dijeron las fuentes.
Destacados miembros del Gabinete alemán acudirán a París el jueves para la habitual cumbre francoalemana.

Las principales bolsas del Sudeste Asiático cierran con pérdidas

BANGKOK.- Los principales mercados bursátiles del Sudeste Asiático comenzaron el día con resultados mixtos, pese al buen comportamiento que mostró Wall Street el viernes, y cerraron la jornada con pérdidas, menos Singapur, que subió, y Tailandia, donde es festivo.

En Singapur, la Bolsa de Valores de la ciudad-Estado ganó 17,34 puntos, el 0,54 por ciento, y el índice Straits Times se situó en 3.246,35.
En Indonesia, la Bolsa de Valores de Yakarta perdió 43,29 enteros, el 0,74 por ciento, y el índice JCI acabó en 5.771,51.
En Malasia, la plaza financiera de Kuala Lumpur bajó 2,80 unidades, el 0,16 por ciento, y el indicador compuesto KLCI quedó en 1.757,13.
En Filipinas, la Bolsa de Valores de Manila descendió 51,86 puntos, el 0,66 por ciento, y el selectivo PSEi concluyó en 7.837,47.
En Vietnam, el parqué de Ho Chi Minh (antigua Saigón) cedió 9,17 enteros o el 1,18 por ciento y el índice VN finalizó en 766,56.

La Bolsa de Shanghái cierra con una bajada del 0,17 %

SHANGHÁI.- La Bolsa de Shanghái, el principal mercado de valores de China, cerró hoy la jornada con una bajada del 0,17 %, equivalente a 5,32 puntos, por lo que el indicador se situó en 3.212,63 enteros.

El otro parqué de la parte continental china, el de Shenzhen, finalizó la jornada también en rojo y cayó el 0,55 %, un total de 58,12 puntos, y se situó en 10.505,60 enteros.

Seúl cierra casi plano a la espera de los resultados empresariales

SEÚL.- La Bolsa de Seúl cerró hoy casi plana con la mayor parte de los participantes a la espera de que varias firmas del Kospi publiquen sus resultados para el trimestre abril-junio, indicaron analistas locales.

El indicador Kospi del mercado surcoreano cerró hoy con un avance de 2,23 puntos, un 0,09 por ciento, hasta situarse en 2.382,10 puntos, en una sesión en la que se movieron unos 4.230 millones de dólares.
El índice de valores tecnológicos Kosdaq perdió 5,91 puntos, un 0,89 por ciento, hasta las 657,86 unidades.
Los analistas surcoreanos coincidieron en señalar que buena parte del parqué apostó hoy por la prudencia ante la perspectiva de que el rendimiento de muchas empresas surcoreanas -especialmente las no ligadas al sector de tecnología de la información- para el segundo trimestre podría ser peor de lo esperado.
Ni siquiera el buen cierre de Wall Street el viernes merced a unos datos de empleo mejores de lo esperado en EEUU consiguió hoy animar a los participantes en Seúl.
Samsung Electronics, valor de referencia de la plaza surcoreana, se apreció un 1,67 por ciento, mientras que el segundo valor con mayor capitalización en el selectivo, el fabricante de chips SK Hynix, avanzó un 1,05 por ciento.
El mayor fabricante de vehículos de Corea del Sur, Hyundai Motor, se depreció en cambio un 2,31 por ciento.
Su subsidiaria Kia Motors y su filial de componentes, Hyundai Mobis, cayeron un 1,61 y un 1,02 por ciento.
Entre las metalúrgicas, Posco escaló un 1,35 por ciento; Hyundai Steel cedió un 0,49 por ciento, y Korea Zinc se revalorizó un 0,44 por ciento.
La moneda local, el won, ganó 4,8 unidades frente al dólar, que se intercambiaba en 1.149,5 wones al cierre de la sesión.

Tokio recupera los 20.000 puntos gracias a los buenos datos de empleo en EEUU

TOKIO.- La Bolsa de Tokio cerró hoy al alza, animada por unos sólidos datos de empleo en Estados Unidos y una depreciación del yen frente al dólar, algo que colocó al principal índice de nuevo por encima de la barrera de los 20.000 puntos.

El índice Nikkei de la Bolsa de Tokio cerró con un avance de 151,89 puntos, un 0,76 por ciento, y quedó en 20.080,98 enteros, mientras que el segundo indicador, el Topix, que agrupa a los valores de la primera sección, subió 8,42 puntos, un 0,52 por ciento, hasta las 1.615,48 unidades.
El parqué tokiota volvió a cerrar por encima de los 20.000 puntos por primera vez desde el pasado miércoles, después de que los datos de creación de empleo publicados el viernes en Estados Unidos fueran mejores de lo previsto por la mayoría de analistas.
Estos datos de empleo que indican la buena salud de la primera economía del mundo apuntarían a una subida gradual de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal estadounidense (Fed), algo que impulsaría a los mercados financieros, apuntaron analistas locales.
Las ganancias en Tokio estuvieron lideradas por el sector del transporte marítimo, de los electrodomésticos y del caucho.
Los principales exportadores nipones se beneficiaron de la depreciación de la moneda local frente al dólar: el gigante de la electrónica Sony avanzó un 1,7 por ciento y la empresa automovilística Suzuki Motor subió un 1,2 por ciento.
El sector de transporte marino vivió una jornada especialmente positiva después de que tres compañías de envíos anunciaran el viernes que crearían una nueva empresa para integrar sus negocios de transporte de contenedores.
Nippon Yusen avanzó un 1,8 por ciento, Mitsui O.S.K. Lines se revalorizó un 5 por ciento, y Kawasaki Kisen escaló un 2,9 por ciento.
En la primera sección, 1.411 valores avanzaron frente a los 469 que retrocedieron, mientras que 140 cerraron el día sin cambios.
El volumen de negocio ascendió a 2,099 billones de yenes (16.123 millones de euros), frente a los 2,273 billones de yenes (17.530 millones de euros) del viernes.

Diez años después de la crisis, expertos advierten sobre nuevos riesgos

MARSELLA.- Una explosión de la deuda, tasas de interés en niveles muy bajos y activos dudosos, son algunos de los elementos que varios expertos reunidos en un foro en Aix en Provenza, en Francia, señalaron como riesgos potenciales, diez años después de la crisis económica que sacudió el planeta.

"Va a haber una nueva crisis, yo no sé cuando, pero estoy seguro que podría ser algo dramático para nuestro estilo de vida, para la democracia y los valores liberales", advirtió Paul Tucker, antiguo vicegobernador del Banco de Inglaterra (BoE).
La cuestión de si una nueva crisis se cierne sobre los mercados vuelve periódicamente a la palestra, aunque la recuperación de la economía esté en una buena senda.
El pasado miércoles, el Fondo Monetario Internacional (FMI) alertó sobre "los riesgos negativos" que pueden representar para el economía global "la incertidumbre sobre las políticas de las economías avanzadas" pero también "la vulnerabilidad del sector financiero y un endurecimiento repentino de las condiciones financieras".
A mediados de 2007, el colapso del sector inmobiliario en Estados Unidos, específicamente de los préstamos inmobiliarios de alto riesgo, conocidos como los "subprime", gestó una de las crisis económicas más graves del siglo.
Diez años después, "a parte del hecho que hay más regulación actualmente, la situación es peor desde el punto de vista macroeconómico", afirmó Alfonso Prat-Gay, exministro de Finanzas de Argentina.
"Los precios inmobiliarios en Estados Unidos volvieron a niveles máximos", agregó, citando que "los niveles de endeudamiento tanto del sector público como del privado" también tocan las cotas más altas.
Entre las otras nubes en el panorama los expertos citaron que la última década "con tasas de interés casi en nulas ha llevado a tomas de riesgos excesivas por parte de algunos actores, con una sobrevalorización de algunos mercados bursátiles", comentó por su parte Catherine Lubochinsky, perteneciente a la asociación académica Círculo de los Economistas (Cercle des économistes), grupo de reflexión que organizó el evento.
"Pero paradójicamente, también podemos inquietarnos de la subida de las tasas de interés y de su impacto" sobre la estabilidad económica y la política de algunos países.
En este panorama, los intentos por limitar los excesos del sector y armarse frente a crisis futuras han permitido avances, recordó Bruno Angles, presidente de Crédit Suisse para la zona de Francia y Bélgica.
"Las exigencias de fondos propios para los bancos fueron reforzadas considerablemente a instancias de los reguladores" y "los mecanismos de resolución europeos, por ejemplo el Fondo Único europeo de Resolución, permiten aportar elementos de respuesta a la problemática de establecimientos 'too big too fail' (Demasiado grandes para entrar en bancarrota), cuya caída podría desestabilizar a toda el sistema financiero.
En este contexto de incertidumbres, sólo el crecimiento y una dosis de inflación son capaces de prevenir en el largo plazo futuras crisis, señaló Yves Perrier, jefe de entidad de gestión de activos Amundi. "No se reabsorbe el exceso de deuda tan grande que tenemos hoy en día sólo con políticas de austeridad", advirtió.
Si para algunos los prolegómenos de una nueva crisis ya aparecen en el horizonte, otros expertos, como Jean-Michel Charpin, también perteneciente al Círculo de los Economistas, están centrados en otras fuentes de inestabilidad.
En caso que haya una crisis, "va a venir de fuera", aseguró el economista francés.
Según el experto, "las fuentes de inestabilidad en el mundo son múltiples, también en el plan geopolítico, con la tentación de cerrarse por parte de algunas poblaciones" que pueden originar "tensiones considerables", en un momento en que Europa, en particular, asiste a un auge del populismo.

La inflación china sube 1,5% en junio pese a la caída en precios alimentarios

SHANGHÁI.- La inflación en China aumentó un 1,5 % interanual en junio, aunque los precios bajaron dos décimas con respecto a mayo, un descenso impulsado por la caída en los precios de los alimentos.

La cifra interanual del 1,5 % es la misma que la subida experimentada en mayo, según los datos publicados hoy por la Oficina Nacional de Estadísticas (ONE), que señalan que los precios de los alimentos bajaron el 1 % en junio.
Los precios de la fruta bajaron un 4,2 % intermensual, mientras que los del cerdo y las hortalizas cayeron el 3,4 % y el 1,1 %, respectivamente.
Los precios de los alimentos disminuyeron un 1,2 % en junio, mientras que los no alimentarios subieron un 2,2 %.
Si se excluyen productos con precios altamente volátiles como los alimentos o la energía, el IPC básico registró un aumento del 2,2 % interanual en junio, frente al 2,1 % de mayo.
Para todo 2017, el Ejecutivo se ha fijado que la inflación ronde un alza del 3 %, aunque en 2016, con una meta similar, la subida anual del IPC se situó en sólo el 2 %. De media, informó hoy la ONE, el IPC aumentó el 1,4 % en la primera mitad del año.
El IPC "podría subir levemente en julio, pero en general la inflación se mantendrá estable", aseguró en declaraciones a la agencia estatal Xinhua el economista jefe de Haitong Securities, Jiang Chao.
Por su parte, el banco de inversión de Beijing CICC pronosticó que la inflación seguirá siendo domesticada en el corto plazo ya que los precios de los alimentos, especialmente el de los huevos, se mantendrán estables.
"Los datos de precios estables refuerzan las opiniones sobre la estabilización en la segunda economía más grande del mundo", apunta Xinhua.
Sin embargo, el analista de Capital Economics, Julian Evans-Pritchard, apunta que "es poco probable que las tasas de inflación actuales se mantengan" debido a la recuperación de la actividad económica en los próximos trimestres.
Así, "con la desaceleración del crecimiento crediticio que probablemente afectará a la actividad económica en los próximos trimestres", la inflación "volverá a caer en poco tiempo", agregó.
Y es que los expertos señalan que la deuda corporativa es una de las principales amenazas a la estabilidad económica del país asiático.
La oficina estadística también facilitó hoy los datos del índice de precios de producción (IPP), principal indicador de la inflación en el sector mayorista, que se mantuvo en el 5,5 % interanual en junio y marcó el final de continuos descensos en su ritmo de crecimiento desde febrero de este año.
Mensualmente, este indicador se redujo un 0,2 % en junio, una décima menos que en mayo, cuando cayó el 0,3 %.
Según los últimos datos conocidos del primer trimestre del año, el PIB de China creció un 6,9 %, frente al 6,8 % del último trimestre de 2016 y el objetivo oficial está en el 6,5 % anual.
La política monetaria de China en 2017 se mantendrá "prudente y neutral" para mantener niveles de liquidez apropiados y evitar grandes inyecciones, apunta Xinhua.

Ryan Avent: «Aún no hemos visto nada de cómo va a cambiar el mundo»


Este economista estadounidense, exredactor de The Economist, de treinta y ocho años, acaba de publicar un libro muy interesante, elogiado por Thomas Piketty, que se llama La riqueza de los humanos (Ariel). Ha hecho afirmaciones como estas: «Hoy hay tres tendencias, la automatización, la globalización y el aumento de la productividad de un número reducido de profesionales altamente cualificados, que están causando una abundancia de mano de obra, un exceso de humanos». «El radicalismo se convertirá en una fuerza cada vez más real e imponente hasta que los Gobiernos empiecen a responder a las peliagudas cuestiones que plantea la revolución digital». «El elevado precio de la vivienda obstaculiza el crecimiento del empleo, reduce los salarios reales y la productividad en toda la economía y canaliza la ganancias derivadas del escaso crecimiento registrado hacia los ricos». «La cuestión de cuántos inmigrantes procedentes de las economías más pobres asimilar es la cuestión moral más importante del siglo XXI, y todo apunta a que las economías ricas la están entendiendo profundamente mal. El razonamiento es que los países pobres aprenderán a ser ricos por sí mismos». En fin, con todo este panorama, augura una «fiera batalla social» que apenas acaba de comenzar. Su libro plantea muchas preguntas y, por fortuna, pasó hace poco por Madrid para participar en el ciclo de conferencias Tech & Society de Aspen Institute y Fundación Telefónica. Así que le hacemos algunas. 

Si he entendido bien tu libro, el mensaje es más o menos el siguiente. Tenemos bajos salarios, ciudades muy caras, sindicatos sin poder de negociación, políticos ineficaces y cobardes, que no toman soluciones radicales, así que el diagnóstico es: grandes problemas para el futuro. Tenemos que reaccionar, pero ¿cómo? Acabas el libro y no das soluciones ¿Cuál es tu conclusión?
Ya, probablemente el libro resulta un poco cobarde, porque realmente no he aportado mi «gran visión» en él. En parte porque si piensas en la Revolución Industrial, y cómo la sociedad y la política se involucran, nunca se ha dado el caso de que se reúna toda la gente inteligente y digan «¿Cómo vamos a solucionar esto?» para llegar a unas recomendaciones o marcar una política. En vez de eso, lo que ha pasado es que había muchas discusiones. Unos tenían unas ideas, otros tenían otras, discutían y cada uno apoyaba a los diferentes movimientos políticos que pondrían en marcha sus ideas. Han peleado entre ellos. A veces incluso han sido los países los que han luchado. Era como un largo combate de wrestling entre todos estos grupos de interés en la sociedad, eso es lo que ha llevado al pacto, al negocio que podía funcionar para todos. Ahora puedo pensar en lo que deberíamos hacer, pero no sé qué es lo que la sociedad va a encontrar como equilibrio entre igualdad y dinamismo.
Dicho todo esto, sí que tengo mis ideas sobre lo que deberíamos hacer, sobre algunos de los pasos que deberíamos tomar ahora. Lo que no es muy agradable es que la mayoría de ellos son increíblemente radicales. No estoy dispuesto a decir que tenemos que volver al comunismo, pero sí que creo que tenemos que dar prioridad a la creación de buenos trabajos. No necesariamente trabajos bien pagados, pero sí de mucha calidad. Eso significa gastar mucho más dinero en invertir en infraestructuras y educación, pero también las cosas que hacíamos en los años cincuenta y sesenta. Apoyar las nuevas tecnologías y nuevas maneras de hacer las cosas. Ese proceso, en sí mismo, va a crear nuevas oportunidades que pueden ser cubiertas por trabajadores.
También tenemos que facilitar más a los trabajadores que se tomen descansos de sus trabajos. Más conciliación familiar, cogerse bajas, volver a las escuelas para desarrollar sus habilidades sin que les cueste mucho dinero. Tenemos que restaurar el poder de negociación de los trabajadores para que puedan rechazar los malos trabajos y que se les garantice un tipo de ingreso mínimo, y a partir de ahí que puedan decir «no quiero este trabajo por tan poco dinero». 

Una cosa que no se suele escuchar y tú dices es que la educación no es la respuesta, o no la única respuesta, que no podemos resolver nuestros problemas solo a través de la educación. Solemos oír siempre lo contrario, quizá como gran esperanza inalcanzable.
Sí, es cierto, muchas veces cuando hablas con la gente del Gobierno o de los think tanks ellos siguen repitiendo educación, educación, educación…

Aunque nunca han hecho demasiado al respecto.
Sí, efectivamente. Yo creo que la educación puede ayudar. Hay medidas que se podrían tomar para ayudar a los trabajadores a adaptarse mejor, para ayudar también a la gente que está en apuros, pero eso no va a significar algo de la magnitud de la Revolución Industrial que resolverá los problemas. La diferencia es que en la Revolución Industrial había mucha gente que no sabía ni leer ni escribir, ni tenían ningún tipo de conocimiento tecnológico. Era muy fácil entonces subir mucho el nivel educativo de la población. Pero ahora en todos los países ricos la mayoría tiene un título de secundaria, casi la mitad de la población tiene un título universitario, la única manera para que toda esta gente tenga un título avanzado es hacer que esos títulos sean asequibles. Cada uno de ellos no va a ser capaz de empezar su propia empresa que pueda cambiar el mundo y, si no llegamos a otros mecanismos de ajuste, lo que va a pasar es que la gente va a competir por un par de trabajos, y eso significa que habrá mucha gente infeliz y mucha presión. Entonces, la dura pregunta es: ¿qué hacemos en lugar de esto? 

Tú consideras que los sindicatos no son la respuesta para organizar a los trabajadores para luchar, pero de todas maneras vaticinas que habrá una lucha. ¿Cómo pueden los trabajadores proteger o defender sus derechos?
Históricamente, los trabajadores conseguían lo que querían cuando presionaban al Gobierno para que se lo diera. Nadie voluntariamente les daba dinero para la educación. Nadie voluntariamente dijo que los niños ya no tenían que trabajar en las minas. Se les dio lo que querían cuando lucharon por ello. Entonces, ¿cómo va a ser ahora esa lucha? No estoy seguro de que la economía moderna esté diseñada para que haya un sindicalismo del tipo de los que hubo en la Revolución Industrial. La gente ya no trabaja en las grandes fábricas, donde se pueden juntar y decidir hacer una huelga. Podrá haber otro tipo de organizaciones. Otra forma de organizar el poder de las masas. Algo que amenace con cierres de fábricas de un día, un mes o el tiempo que necesiten para conseguir un cambio. Puede que haya comunidades online que empiecen a desempeñar ese rol. O puede ser que haya una tercera cosa para la que no me llega la imaginación… Puede que surja algo que no estoy anticipando, pero se necesitarán organizaciones y acciones colectivas. Lo único es que no veo a los sindicatos tradicionales tal y como les conocemos desempeñando ese papel. 

En el libro hablas mucho de la Revolución Industrial como referencia para explicar la situación actual. Y mencionas datos muy interesantes para comprender lo que significó. Por ejemplo, el hecho de que pasaron cuarenta años entre los grandes descubrimientos y su impacto real en la vida de la gente. Quizá ahora con las nuevas tecnologías tardaremos también cuarenta años en entender el impacto que van a tener. Pensamos que ha cambiado mucho todo, pero a lo mejor todavía es poco. A lo mejor no hemos visto nada todavía.
Sí, así es, esto es solo el principio, aún no hemos visto nada de cómo va a cambiar el mundo, será como en la Revolución Industrial.

¿Va a pasar lo mismo?
Sí, lo pienso. Pero hay gente que es muy escéptica con las nuevas tecnologías, con las más nuevas. Consideran que no se pueden comparar a lo que ya hemos experimentado con las novedades tecnológicas. Uno de los motivos es porque han olvidado cuánto tardamos en tener la máquina de vapor. Se descubrió en el siglo XVIII, pero no fue hasta cien años después que formó parte de la economía industrial. Lo mismo con la electricidad, la gente se enteró de cómo funcionaba a finales del siglo XIX y pasó mucho tiempo hasta que las ciudades y las fábricas tuvieron electricidad. Estamos todavía estudiando cosas relacionadas con los ordenadores y los móviles y cosas así. Es un proceso muy largo para darse cuenta de cómo funcionan estas cosas. Mirar algo como la inteligencia artificial y ver el potencial que tiene… No se puede negar que eso lo va a cambiar todo, pero es difícil aprender las técnicas para saber cómo aplicar esos descubrimientos, que sean útiles en diversos sectores de la economía. Es un largo proceso. De algún modo, somos cómplices de los cambios que van a suceder.
Otro aspecto de la Revolución Industrial es que durante mucho tiempo las circunstancias eran terribles para los trabajadores. Muchas generaciones vivieron en condiciones miserables y no vieron ninguna mejora. No deberíamos sorprendernos si tenemos que pasar por algo similar. Nuevas tecnologías han llegado y, sin embargo, todo el mundo se siente desgraciado. 

¿Crees que la clave es cambiar la dinámica de que la mayor parte de los beneficios se vayan a los propietarios de los negocios, como al principio de la Revolución Industrial? ¿Cómo les convences de que tienen que compartir su dinero?
Puedes intentar convencerles de que den su dinero como caridad, pero la gente rica, normalmente, no va a dar el dinero sola, voluntariamente. Tienes que tener una fuerza política que les obligue de alguna forma como, por ejemplo, subiendo los impuestos. La crisis en el siglo XIX fue por esa concentración de bienes. Esto es lo que inspiró a Marx para decir que esa situación no era sostenible. Y otra cosa del siglo XIX es que los sistemas políticos no decidieron poner fin a esto, sino que nos fuimos a la guerra y ella fue la que nos empujó a cobrar impuestos a la gente rica. Luego tuvimos la Gran Depresión y la gente también perdió dinero por eso. Tras estas catástrofes los bienes se igualaron un poco. Lo que considero es que, aunque seamos buenos en organizarnos, eso no es suficiente para arreglar todos los problemas. 

¿Qué opinas sobre la política actual? La situación es confusa y preocupante.
Lo ilustra el punto de que nadie está al mando. En un montón de países tienes a mucha gente insatisfecha con cómo van las cosas. Y no tienen claro qué es exactamente lo que va mal. En parte porque los expertos no están de acuerdo en señalar un solo motivo por el que todo va mal. Y en parte porque hay mucha gente que está hablando y diciendo que no son las tecnologías, ni el cambio de las habilidades del hombre, sino que son los inmigrantes o algún otro país malvado. Hay mucha desinformación. Esta es la gente que luego vota al que promete que puede cambiar algo. Y algunas veces estos políticos tendrán éxito en cambiar cosas y otras veces les van a decepcionar.
Esta es la forma en la que funciona. Y esto es cómo funcionan las cosas, no sabemos cómo van a desarrollarse. Solo encontramos la forma de salir adelante y finalmente nos daremos cuenta de cómo funcionaba. Pero estamos ahora en la fase de destrozar lo que la gente piensa que no funcionó y tardaremos mucho en encontrar cosas nuevas que funcionan. Estamos ahora en ese proceso. 

En el libro hablas de la inmigración como un fenómeno positivo. Dices, por ejemplo, que el mejor programa contra la pobreza mundial es el acceso a la sociedad estadounidense. También dices que históricamente la inmigración no deteriora el trabajo en el país receptor. Hablas de eso como hechos probados por datos y por la historia, pero este no es el tipo de mensaje que estamos escuchando hoy en día.
No, claro. Los estudios económicos sugieren que no es la emigración la que hace que haya más camareros y fontaneros. A veces hay efectos negativos a corto plazo para los trabajadores que compiten en el mercado en el que entran los inmigrantes. Lo que mi libro intenta enfatizar es que tenemos el problema del trabajo y tiene muchas causas. Si los inmigrantes no llegasen a lo mejor se competiría a través del comercio. Ese comercio, si los trabajadores en los países ricos tienen falta de poder de negociación, no les va a beneficiar. Si no hay comercio e inmigración, la tecnología es más poderosa, habrá más automatización, y los trabajadores de estos países perderán poder de negociación y eso no puede beneficiarlos. El problema es que hay muchos trabajos que no tienen inmigración. No tienen inmigrantes. Eso perjudica a los inmigrantes, pero no ayuda a crear trabajos. Este sería mi punto de vista, pero sí que considero que cuando la gente se mueve de los países pobres a los países ricos y se enriquece, contribuye en términos de economía, pero también de derechos humanos. La cosa que a mí me parece triste es que muchas de estas dinámicas hagan muy atractiva a la gente la demanda de limitar la inmigración. Esa es la realidad en la que estamos.
También, otra cosa: si hubiera mucha más redistribución para ayudar a la gente a enfrentarse a la automatización, entonces la gente en los países ricos recibiría nuevas asignaciones del Gobierno y diría: no queremos que la gente de otros países venga, porque ellos también recibirían las prestaciones del Gobierno.
De modo que muchas de las medidas que parecen soluciones, en realidad empeoran el problema. Y esto es algo con lo que termino mi libro. La tecnología debería ser algo para que se enriquezca todo el mundo. Todos merecemos beneficiarnos de ella. 
Es decepcionante. Era difícil pensar que el país pudiera elegir a una persona así. Estoy muy nervioso pensando cómo va a cambiar el país y también el mundo. Si su Administración va a consistir en que los Estados Unidos cooperen menos con Europa, corten la ayuda al exterior… Trump podría parecer que no es para tanto, pero si piensas el papel tan importante que los Estados Unidos han tenido en el mundo en los últimos años, te das cuenta de que, de hecho, los Estados Unidos, estimulando la cooperación, han logrado una de las cosas más importantes para mantenernos en paz. Si los alemanes ahora piensan que deberían rearmarse, si los japoneses pensasen que necesitan el arma nuclear, todo esto nos llevará a una inestabilidad mucho más peligrosa.
Y dentro de los Estados Unidos nos preocupa que se rompan las instituciones. Estamos preocupados por la libertad de la prensa, por que la gente le dé menos valor a la verdad. Hay muchas cosas de las que hay que preocuparse. Lo que más asusta es que empiece alguna crisis, algún tipo de ataque terrorista, tiroteos masivos, o alguna crisis política externa se desate, tener que lidiar con eso. Y no parece que ellos tengan la habilidad para hacerlo. También pienso que aprovecharían esa situación como una oportunidad para… eliminar alguna institución, ir contra las minorías. Y eso es muy triste, pero… aquí estaremos. Por lo menos los próximos cuatro años. Habrá que ver qué éxito tienen las instituciones. 

¿Esperabas que fuese a ganar?
No. Realmente no, a lo mejor debería haberlo previsto, pero me quedé completamente pasmado. Las encuestas eran realmente claras y decían que iba a ganar Hillary. Y salió que tuvo más votos, pero parece que las encuestas estatales no eran tan exactas como deberían haber sido. El hecho de que la gente pensara que no tenía posibilidad de ganar es lo que le ayudó a ganar. La gente no reaccionó como si se hubiera tomado seriamente la posibilidad de que él ganase. Es una lección que esperemos que la gente haya aprendido: lo que ocurre si no vas a votar. Desde mi punto de vista era un voto circunstancial. En el brexit salió que «Sí» porque la gente fue a votarlo, en Estados Unidos salió Trump porque la gente no fue a votar.
¿Estabas en Londres con el brexit?
Sí, estaba en Londres cuando ocurrió y me sorprendió. No pensaba que las cosas fueran a ser como han ido desde el referéndum, un caos. Creo que va a ser una decisión desafortunada para Gran Bretaña, va a hacer mucho daño, y el país podría dividirse. Algunos van a pedir otro referéndum… Y es difícil decir cómo eso va a afectar a los movimientos nacionalistas del resto de Europa. 

Todas estas cosas, brexit, Trump, lo que pasó en Francia, todo este radicalismo y situaciones de crisis, me parece que no estás feliz de tener razón con estas cosas.
Sí, me gustaría haberme equivocado con todo esto.

¿Sientes la desintegración de la Unión Europea, la pérdida de democracia en Estados Unidos, en tu vida diaria, como una tristeza? Por poner un ejemplo un poco tonto, para que se entienda: los libros, los periódicos, el cine, la música, todo lo que nos gustaba y antes pagábamos ahora es gratis, que parece positivo, pero si lo piensas un poco no es tan genial. ¿No tienes una sensación de que todo se desmorona?
Pensábamos que todo estaba garantizado. No teníamos que trabajar mucho para que estas cosas importantes permanecieran. Pensamos que no había que trabajar constantemente defendiendo las instituciones gubernamentales, que no era importante si no estabas defendiendo constantemente la prensa libre. No importaba si no estabas activamente dando apoyo a los negocios o publicaciones que te gustaban. Pensamos que esas cosas eran suficientemente fuertes y que podríamos solo ignorarlas y aprovechar otras que vinieran por el camino y seguirían ahí, pero parece que si las ignoras lentamente empiezan a hundirse y al final la pregunta es si el daño es tan grave ya o tenemos tiempo de repararlo.
En los Estados Unidos la gente se está dando cuenta de que tienes que trabajar muy duro para asegurarte de que los gobiernos son responsables, de que la prensa sea libre y justa, de que los derechos civiles estén respetados. Te tienes que organizar y salir a protestar y cosas así, ser activo en ese sentido. Y parte de mí se pregunta si es demasiado tarde, porque Trump ya está en su oficina. Y si hay algún drama para muchos americanos va a ser más importante que salga ahí y nos garantice la seguridad, antes de que proteja las instituciones. No nos dimos cuenta a tiempo de que tendríamos que luchar por esto y ahora la oportunidad se esfumó, se fue. Eso es muy malo, pero, no sé, es difícil recordarte a ti mismo que tienes que hacerlo. ¡Tienes que intentar mantener la sociedad funcionando!

Al final del libro, en algunos puntos, eres optimista y tienes fe en los humanos, en este milagro: la generosidad.
Las razones por las que podemos disfrutar la calidad de vida que tenemos ahora se deben a que la gente durante miles de años estaba poco a poco aprendiendo sobre la ciencia, sobre cómo funciona el mundo. Se han tomado buenas decisiones globales. Crear sociedades y estimular a la gente para desarrollar nuevas compañías… Todo esto nos ha llevado a ese punto en el que somos ricos. El hecho es que Bill Gates es rico porque se ha matado trabajando, pero, si le dejas sin todo lo que ha habido antes, sería capaz de sobrevivir. Cuanta más tecnología somos capaces de utilizar, es porque la tecnología está basada en un conocimiento compartido. Está basada en los datos que somos capaces de proporcionar, está basada en nuestro convencimiento de que esta es la manera en la que hay que hacer las cosas. Todo esto lo hemos heredado. Tenemos que averiguar cómo hacer que eso funcione. ¿Y por qué soy optimista con todo esto? Una parte sería porque, si eres pesimista sobre esto, es muy difícil llevar el día a día, pero considero que hay unos puntos por los que hay que ser optimista, ya hemos pasado por esto una vez, pero al final siempre lo conseguimos, hemos salido al otro lado.
Tenemos que reaprender de las anteriores lecciones. La conclusión del libro de alguna manera es que la única manera en la que esto va a funcionar es si cambiamos la manera de pensar. Tenemos que aprender muchas nuevas lecciones y aprender a pensar distinto. Tenemos que llegar a nuevas maneras de pensar. Tenemos que creer que todo el mundo merece una vida de alta calidad, como la de América o Estados Unidos. Alguien de Bangladesh es igual de importante y merece una vida igual de buena que nosotros en Estados Unidos o en España. 
Una de las cosas buenas al empezar a trabajar aquí es que los artículos no van firmados, de modo que nadie sabe quién eres. Lo que escribes en cuanto llegas, los lectores se lo van a tomar igual de en serio que si lo hubiese hecho alguien que llevaba cuatro años. Eso también sirve de presión a los editores para que los textos no parezcan poco serios.
Es el único sitio donde yo he trabajado como periodista, así que no tengo mucho con lo que comparar. Lo que hay es una plantilla de gente realmente inteligente, que han estado en muchos sitios, han escrito mucho y están dispuestos a compartir su conocimiento. Yo he tenido el privilegio de estar aquí de 2013 a 2016.
Cada semana debatíamos lo que deberíamos decir sobre si tenemos que bombardear Siria, apoyar a Cameron… o de cualquier otro tema. Y todos contribuyen, desde la gente que lleva aquí treinta años hasta los becarios. Es refrescante que esa sea la manera en la que tomamos las decisiones, aunque el editor sea el que tiene la última palabra.
Es un sitio donde todo el mundo tiene el interés compartido de tener un producto mejor posible. Y el hecho de que no tenemos firmas significa que los egos son un poco más pequeños. Nadie está luchando para estar en la página uno. Es un milagro que conseguimos producir cada semana, porque es mucho trabajo sacar esto cada siete días. Y es divertido estar en una oficina y ver la magia de cómo sucede. En el libro bromeo con que son robots los que hacen este tipo de cosas, pero en realidad es un grupo de gente muy preparada. Me siento muy honrado de formar parte de esto mientas dure. En los medios no son los robots los que nos van a conquistar, sino que será otro modelo de negocio el que nos desplazará.
Tenemos la web como amenaza desde hace veinte años. Hay muchas opciones gratis. The Economist cuesta mucho y la pregunta es si la gente va a seguir pagando. Hasta ahora ha funcionado. Es interesante que las elecciones y lo de Trump han hecho que la gente se interese más por lo que estamos haciendo. Con Trump y el brexit las suscripciones han aumentado. Pero no creo que vaya a durar para siempre. 

¿Es cierto que hay una silla solo para el que escribe el principal artículo o el editorial y se sienta ahí al joven recién llegado?
Sí, sí. La gente está rotando en los trabajos. No escribes solo de Francia si has estado en Francia veinte años. Vienes como un becario y ya empiezas a escribir. Rotamos. 

¿Cuánta gente hay?
Entre ciento cincuenta y doscientos periodistas en todo el mundo. Y en la oficina, oficina, cien. Buena parte de esa gente se reúne los lunes para debatir estas cosas. 

¿Cuántos años tenías cuando entraste?
Mi forma de entrar aquí no fue como la de todo el mundo, que entra como becario, yo no tenía background de periodista, el mío era de economía. Tuve un trabajo en Washington que me gustaba mucho y empecé con un blog. Era un blog sobre grupos de música locales. Y luego empecé mi propio blog sobre economía, era 2007. Luego, a través de un amigo supe que en el Economist necesitaban a alguien para escribir en su blog. Empecé a hacerlo como freelance y desde 2010 estuve a tiempo completo con ellos. 

Otra leyenda dice que uno de los jefazos del Economist, en los años noventa, hacía una vez al año una reunión en un hotel en la campiña, donde se bebía abundantemente, y solía terminar subido en una mesa bailando.
[Risas] ¿En serio? ¡Las cosas eran diferentes en esa época! Antiguamente tenían botellas de ginebra o de whisky en la mesa. Una comida agradable empezaba con un vino y, si te quedabas hasta tarde… 

¿Has visto alguna vez esas botellas?
Intentamos esconderlas cuando viene la gente a la redacción [risas]

También aquí la leyenda, y no tan leyenda, dice que antiguamente se bebía mucho en la redacción. ¿Serías capaz de escribir algo con un gin tonic?
Alguna vez te puede pasar que te quedes como atrapado y que las ideas no fluyan. Ahora que soy un poco más mayor y tengo hijos en casa, intento trabajar más durante el día que antes, que trabajaba por la noche. Puede ayudar, puede ayudar… Pero sería un poco raro tomarte una cerveza a las once de la mañana en la oficina, así que no lo hago normalmente, pero sí que podría ser útil. Sí podemos tomar algo después del trabajo, pero no es como antiguamente. 

Volviendo a lo serio: según tus tesis, la única solución a la situación mundial es una gran crisis que haga explotar todo, porque es el único momento en que la política reacciona…
Me gustaría pensar que no es la única solución. Creo que es decepcionante cuando miras atrás en la historia y ves que solo cuando hemos reaccionado de forma dramática y ambiciosa hemos cambiado de verdad la estructura. Así hemos establecido la seguridad social, así hemos puesto impuestos a la gente rica invirtiendo en nuevos proyectos. Con eso hemos sido los ganadores de las crisis. Supongo que porque es difícil convencer a todos de la necesidad de una gran acción hasta que el problema está tocando en tu puerta y ya no lo puedes negar. A lo mejor es posible para nosotros hacer algo hoy… Coge algo como el cambio climático. Tenemos un problema en todo el mundo y tenemos los hechos reunidos sobre la mesa, es perfectamente claro que este es un problema serio y que tenemos que resolver mucho antes de que el nivel del mar suba tanto que inunde ciudades y, sin embargo, no lo estamos resolviendo. A lo mejor con una crisis grave llega ese momento. 

Quizá de pronto pase algo, o un nuevo líder.
Había gente que en algunos temas como, por ejemplo, el cambio climático pensaban que Obama iba a ser ese hombre que lo iba a solucionar. Un hombre carismático, que incluso había sido elegido por una gran mayoría. Pero en el poder hay tantas cosas que salen desde abajo y hay tantos puntos vitales del sistema que se hace muy difícil. Así que no sé. 

En las calles palpas ese sentimiento de que hay esas grandes compañías, y los mercados, que controlan todo y es imposible cambiar nada…
Creo que las manifestaciones masivas podrían lograr cambios. Pero entonces pones la complicidad en otro nivel. ¿Qué hay que hacer para sacar a la gente a la calle? Que estén dispuestos a organizarse. Creo que era interesante cómo respondió la gente en las primeras semanas después de que ganase Trump. Teníamos mucha gente en la calle con los refugiados, así que es posible, pero hace falta que algo se salga mucho de lo normal, sí, que pase algo muy grave. 

¿Qué opinas de los países emergentes? Dices en tu libro algo terrible: que en estos lugares va a llegar el fin del crecimiento y de la productividad como la conocemos hasta ahora, que buscar un hueco en la industria aprovechando el bajo coste de la mano de obra será cada vez más difícil. Pero lo cierto es que son la mayor parte de la población del planeta, mucha gente. A lo mejor pasa algo que sorprenda, por ejemplo, como la Primavera Árabe, que fue una sorpresa para todos.
Creo que tienes razón, en estos países hay un gran potencial de que pasen cosas, y esto puede pasar de varias formas. Al final podemos tener desastres climáticos que maten a cientos de miles de personas en los países emergentes. Puede ser que ese tipo de cosas nos sacudan. Cuando estábamos en el medio de la crisis de refugiados eso se convirtió en la historia más grande en Europa. Y me parece interesante que se convirtiera en una batalla sobre quién va a acoger cuánta gente. Y qué frontera se va a cerrar y cuál no. Y quién va a saltar qué frontera. Pero ¿qué tenemos que hacer para estar seguros de que no solo Siria sino también el norte de África se conviertan en sitios que no tengan personas desesperadas por huir de ahí? Puede ser que vayamos a ver mayor número de personas, cantidades más grandes de las que hemos visto en el pasado y, luego, la otra posibilidad es que los países emergentes empiecen a demandar un mejor trato. Tienen mucha gente viviendo en esos países y podrían generar un colapso. Podrían hacer mucho daño al comercio local o a las democracias en la región. Depende de cómo de mal se pongan las cosas.
En los últimos quince años en estos países la pobreza se ha ido incrementando muy rápido y la población ha crecido muy rápido también. La gente empezó a pensar que igual este sí que era el momento final para ponerse al día y no tener estos serios problemas de pobreza. Porque eso no se puede sostener. Nunca se ha podido sostener, los cambios en la tecnología han garantizado que no se puede sostener.
Cuando hablo en mi libro de la gente que tiene derecho de vivir dignamente me refiero en mayor parte a esa gente de los países emergentes. Creo que la primera respuesta nuestra debe ir hacia las crisis de esos países y no va a ser poner muros y alambradas. 

¿Por qué da la sensación de que a veces los Gobiernos actuales, la clase política, son tan estúpidos? Quiero decir: hay mucha gente inteligente en las universidades, profesores, economistas, expertos, gente como tú que señala problemas y soluciones, pero no los escuchan. ¿Los políticos hablan con ellos? ¿No consultan a gente sabia? ¿No los quieren escuchar? Siempre parece que improvisan o van a ciegas.
Esa es una buena pregunta. Si lo piensas, cuando llegó la crisis económica, mucha gente inteligente, muchos Gobiernos estaban dispuestos a juntarse y hablar de cómo no llegar otra vez a una gran depresión, y eran gente inteligente hablando entre ellos. Han hecho muchas cosas pero no las suficientes como para prevenir las cosas malas que han sucedido. Mucho sufrimiento económico. Parte del problema es que la gente puede ser muy inteligente pero no saber lo que está pasando y cómo resolver el problema. La economía macro y global es muy complicada y es muy difícil entender cómo funciona. A veces el problema es que los políticos son inteligentes y piensan bien, pero hay una distancia entre ellos y el resto de la sociedad y están subestimando los problemas que pasan en otros sitios, porque viven en una burbuja.
Y en otros casos las políticas son muy duras, la gente quiere cosas distintas. Dejar a la gente satisfecha y encontrar un compromiso entre todos no es fácil. Si tomas como ejemplo la UE, la eurozona, la gente dice distintas cosas… que los griegos son unos inútiles, que Schäuble es un desgraciado, y a lo mejor hay algo de verdad en todo eso, pero en realidad no hay más que mucha gente intentando darse cuenta de cómo funcionan las cosas. En Grecia están intentando responder a lo que pide Alemania sin arruinar su propia economía. Merkel se pregunta cómo puede ayudar a los griegos a no salirse del euro sin que su gente sienta que ha sido demasiado blanda. Es un compromiso muy difícil de alcanzar. También hay muchas veces en las que la gente es muy mala. A lo mejor una manera de mirar este problema es que había gente que pensaba bien, pero vivía en su burbuja y no ha sido capaz de resolver el problema. O no le han abierto la puerta a la gente que estaba verdaderamente interesada en resolver el problema. 

Sí, hay mucha gente honrada, lista, buena, pero, al final, muchas veces los malos ganan. Mira la crisis.
Creo que es muy difícil para los periodistas y los votantes hacerse a la idea de cómo cualquiera que parece una persona normal se hace político y llega a ese mundo donde siempre tienes que evitar la verdad, hacer ese tipo de tratos, y cómo una persona así puede vivir consigo misma. Creo que la respuesta es que mucha gente que va a la política sí quiere cambiar algo, pero los problemas son demasiado fuertes y tienes que intentar que la gente poderosa esté contenta, porque ellos te van a ayudar a resolver tus problemas. El sistema es así, convierte a las personas en eso, en ese tipo de malos políticos. Les vence. La gente sí que es capaz de hacer cosas, pero luego llega la hora de hacer balance y hay problemas por todas partes. 

Has escrito en un artículo que tal vez en 2030 no existan taxistas. Cuando hablas en tu libro de la gig economy, la economía de los curros extras, o de los pequeños encargos, del estilo de Uber, como una suma de trabajillos de nichos laborales, ¿piensas que de verdad es posible o estás solo jugando con esas ideas?
Las nuevas tecnologías hacen posibles esos nuevos arreglos. Cada vez más gente va a experimentar con eso. Van a intentar hacer otro tipo de mercado con ese tipo de cosas. Pero no estoy seguro de que sea el futuro. Por varios motivos, en primer lugar, porque a la gente le gusta la seguridad. No quieren pensar que a lo mejor mañana no son capaces de poner comida sobre la mesa si no ganan lo suficiente. Quieren saber que tendrán ciertos beneficios con los que pueden contar. Y en muchos países esos beneficios están dados por el Estado, como la sanidad pública, etcétera. En gran parte, esa economía se apoya en que cuenta con muchos trabajadores que sirven de alternativa. Uber tiene muchos conductores porque el resto del mercado no va bien, no hay muchos trabajos bien pagados alrededor, pero en el nuevo modelo no tienes beneficios como la sanidad. Si el mercado estuviera más sano, Uber lo tendría mucho más difícil, pero también se puede mirar desde otro punto de vista. Si los de Uber estuvieran ganando más, la empresa funcionaría más. Así que hay muchas cosas que indican que este tipo de economía va a crecer pero que no va a ser como la economía tradicional, porque la gente quiere más seguridad en sentido económico. 

Apuntas que muchos trabajos tradicionales, incluso el de profesor, van a desaparecer.
La tecnología, desde luego, lo va a hacer más fácil para desempeñar algunos trabajos de enseñanza, como las clases online, o colaborar con otros estudiantes online, de modo que no se tendrá que estar presente físicamente en un aula. Los programas informáticos que los niños usan hoy día para aprender, por ejemplo, a deletrear son bastante buenos. Y estos programas con el tiempo serán más y más personales, y más ajustados a cada uno de los estudiantes y sus necesidades. Van a seguir el progreso de los niños y se podrá localizar dónde el niño tiene dificultad de entender o señalar que es aquí donde tuvo buenos resultados en el pasado. Se podrá, de esa forma, tener la experiencia uno a uno con el ordenador. El ordenador se va a ajustar a las necesidades de enseñanza de cada uno. No quiere decir que no vayamos a tener profesores como en el colegio, pero sus roles van a ser distintos.
Así que se puede imaginar que las cosas irán en esa dirección. También hay otra opción que es que se invierta más dinero en la enseñanza de los profesores y se creen más trabajos de ese modo. Creo que mucha gente tiene en su mente una economía a corto plazo, pero de esa manera costará mucho dinero. Habrá que subir los impuestos. 

En los últimos años en España la crisis ha sido muy dura. Fue sorprendente ver cómo en parte la gente olvida rápido la solidaridad con otros trabajadores y se vuelve más egoísta, en estas situaciones al final te preocupas solo por tu familia y tus amigos. El comportamiento de la gente es muy impredecible. Pero tú, en cambio, esperas reacciones, movilizaciones, que la gente defienda sus derechos, sus salarios… Pero cuando hay crisis a veces no se sabe luchar por el bien común. Si algo es barato o gratis, es bueno, no hay más. Y ocurre muy rápido.
Hay múltiples presiones en torno al trabajo hoy. Mira Uber. Es una compañía muy inteligente que ha creado un producto que a mucha gente le gusta. Se ha hecho con la manera de joder a las cooperativas de taxis, que a su vez quieren proteger su propio modo de ganarse la vida. Así que tienes a mucha gente que está dudando si debería utilizar esto porque nos gusta o deberíamos mantenernos con los antiguos taxistas. Y es complicado decidir a quién das tu apoyo, y es complicado porque en los dos lados hay trabajadores. Este tipo de situaciones ambiguas, engañosas, se están interponiendo de muchas formas en el camino de la solidaridad, pero luego este es también el tipo de cosas que deberíamos esperar de las nuevas tecnologías y las nuevas soluciones.
¿En qué termina eso? Creo que de varias maneras. Una de las maneras es preocupante: es que las sociedades pueden encontrar una solidaridad funcional, cuando un líder dice al grupo que deben unirse contra los demás, ellos se ponen de acuerdo y se vuelven en contra de otros grupos en la sociedad. Encuentran la solidaridad entre ellos, enfrentándose a otros grupos. Obviamente, esa no es la buena manera de encontrar la solidaridad. Pero tener la solidaridad basada en clases requiere mucho más trabajo de organización, largos periodos de organización y persuasión, y tiene que haber unas ciertas condiciones para que los trabajadores digan: pues es mejor que trabajemos juntos. Si un día viene el jefe y dice: «Todos estáis despedidos», por lo menos es claro, la gente diría: ok, vamos a organizarnos y a hacer algo. Pero todo de lo que estamos hablando está por debajo de la superficie, es difícil de identificar y tomar decisiones al respecto.