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martes, 15 de diciembre de 2020

EEUU acusa a Rusia de "amenazar la estabilidad" y "fomentar el caos" en la región mediterránea


 WASHINGTON.- El Gobierno de Estados Unidos ha acusado este martes a Rusia de "amenazar la estabilidad" en el mar Mediterráneo y de "fomentar el caos, el conflicto y la división" en varios países de la región.

El secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, ha rechazado las críticas de su homólogo ruso, Sergei Lavrov, a Washington por su papel en la región y ha afirmado que "es desafortunado y no ayuda" que el ministro ruso "intente rescribir la Historia".

"Estados Unidos está trabajando de forma activa con aliados y socios en el Mediterráneo oriental para promover una mayor estabilidad, seguridad y prosperidad", ha dicho, antes de hacer hincapié en el apoyo de Washington al establecimiento de un "gobierno inclusivo" en Libia.

Así, ha resaltado que el objetivo de Estados Unidos "sigue siendo llevar a las partes libias a una solución política negociada e inclusiva a través de un proceso facilitado por Naciones Unidas", mientras que ha criticado el apoyo de Moscú a la ofensiva lanzada en abril de 2019 contra la capital libia, Trípoli, por Jalifa Haftar, leal a las autoridades asentadas en el este del país.

"Rusia apoyó un asalto contra la capital libia, que mató a civiles y socavó los esfuerzos de la ONU para lograr la paz en el país", ha manifestado Pompeo, quien ha destacado que Moscú "sigue violando el embargo de armas" impuesto por Naciones Unidas al país africano.

Asimismo, ha acusado a las autoridades rusas de "bloquear sanciones" en el Consejo de Seguridad de la ONU contra la milicia Kaniyat y su líder, Mohamed al Kani, vinculada a Haftar y sancionada por Washington en relación con abusos de los Derechos Humanos por su supuesta relación con decenas de ejecuciones en la ciudad de Tarhuna.

Pompeo ha afirmado además que Rusia "imprimió dinares libios falsos que han desestabilizado la economía libia" y ha acusado a Moscú de "alimentar el conflicto" a través de la empresa Wagner, controlada por un aliado del presidente ruso, Vladimir Putin, y responsable del envío de mercenarios a varios países africanos, entre ellos Libia.

"La liberación por parte del Gobierno libio de dos operativos de Wagner capturados cuando socavaban la política libia es únicamente otro ejemplo de cómo Rusia usa a mercenarios y chanchullos políticos, en lugar de medios abiertamente democráticos, para hacer avanzar sus intereses", ha destacado.

En este sentido, ha cargado también contra Rusia por su apoyo al presidente de Siria, Bashar al Assad, "cuya guerra contra su propio pueblo ha aumentado la inestabilidad regional, ha provocado una crisis humanitaria extendida y el desplazamiento de la mitad de la población (del país)".

"En Grecia, hemos visto la expulsión de diplomáticos rusos en 2018 por socavar el acuerdo de Prespa --firmado entre Grecia y Macedonia del Norte para resolver sus disputas diplomáticas-- e interferir en los asuntos religiosos grecoortodoxos.

"Rusos ricos, muchos con conexiones con el Kremlin, han blanqueado miles de millones de dólares a través de Chipre y Malta, alterando sus mercados y propagando la corrupción", ha criticado el secretario de Estado estadounidense a través de un comunicado.

Pompeo ha apuntado además que "la lista continúa" y ha sostenido que "todas estas acciones demuestran claramente que si alguien está jugando a juegos políticos e intentando empantanar los progresos en los conflictos regionales, se trata de Rusia, que sólo actúa para hacer avanzar sus propios intereses, en detrimento de toda una región".

viernes, 17 de julio de 2020

El imperio romano se expandió en la etapa más cálida del Mediterráneo en 2.000 años


BARCELONA.- La expansión del imperio romano coincidió con el período más cálido del Mediterráneo de los últimos 2.000 años, según un estudio de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Grupo de Investigación Consolidado en Geociencias Marinas de la Universidad de Barcelona (UB).

La investigación, que publica la revista 'Scientific Reports', ha revelado que las condiciones climatológicas derivaron progresivamente hacia condiciones más áridas, y finalmente más frías, coincidiendo con el declive histórico del gran imperio.
El trabajo tiene como autores principales a los investigadores Isabel Cacho, Giulia Margaritelli y Albert Catalán, todos de la UB, aunque también han participado expertos del Instituto de Investigación en Protección Hidrogeológica del Consejo Nacional de Investigación (CNR-IRPI), el Instituto Nacional de Ciencias Marinas (CNR-Ismar), la Universidad de la Campania Luigi Vanvitelli y la Universidad de Perugia, en Italia.
Estudios previos habían asociado el ocaso del imperio romano con algunos factores naturales (cambio climático, erupciones volcánicas, etc.) y, ahora, con una visión regional a gran escala, el nuevo trabajo detalla con datos precisos cómo han evolucionado las temperaturas los últimos 2.000 años en la cuenca mediterránea.
"Por primera vez, podemos constatar que el período romano representó el período más cálido de los últimos 2.000 años, y estas condiciones perduraron durante 500 años", ha explicado Isabel Cacho, catedrática del Departamento de Dinámica de la Tierra y del Océano de la UB.
Según los autores, el período del imperio romano es particularmente difícil de estudiar porque coincidió con importantes cambios culturales en el entorno del Mediterráneo.
El trabajo identifica, por primera vez, una fase de calentamiento diferente durante la época romana en la región mediterránea y se centra en la reconstrucción de la temperatura superficial del mar durante los últimos 5.000 años.
Este nuevo registro se ha correlacionado con datos de otras zonas del Mediterráneo (mar de Alborán, cuenca de Menorca y mar Egeo) para dar a conocer una señal regional de toda la cuenca que identifica el período romano (1-500 dC) como la etapa más cálida de los últimos 2.000 años, unos 2°C más cálida que los valores medios de finales del siglo pasado.
Según los investigadores, esta fase diferenciada de calentamiento climático coincide cronológicamente con el desarrollo y la expansión del imperio romano, lo que sugiere una relación probable entre las condiciones climáticas favorables y el devenir histórico del gran imperio fundado por el emperador Octavio Augusto el 27 aC.
Según la hipótesis de los autores, una transición climática de condiciones más húmedas a más áridas podría haber marcado su decadencia posterior.
En el marco del estudio, los expertos han analizado los sedimentos y organismos marinos, que son un indicador de las temperaturas de las aguas marinas.
Estos organismos unicelulares, que forman parte del zooplancton marino, tienen un hábitat bastante específico que se limita a las capas más superficiales de la columna de agua.
"Por lo tanto, el análisis químico de su esqueleto carbonatado nos permite reconstruir la evolución de las temperaturas de las masas de agua más superficiales a lo largo del tiempo", ha detallado Cacho.
La investigadora ha señalado que con estos resultados, ahora se pueden hacer otros estudios sobre la resiliencia de las poblaciones romanas ante las variaciones climáticas a partir del análisis de las transformaciones socioculturales que se han producido a lo largo de los siglos.

miércoles, 20 de mayo de 2020

La temperatura del agua en el Mediterráneo aumenta entre 0,3ºC y 2ºC cada 100 años, según el IEO

MADRID.- Un informe publicado por el Grupo Mediterráneo de Cambio Climático del Instituto Español de Oceanografía (IEO), que recopila la información obtenida durante cerca de 30 años de campañas oceanográficas en el Mediterráneo, constata el aumento de la temperatura y la salinidad de sus aguas y alerta sobre los graves efectos que tendrá esta tendencia en los ecosistemas. Una de sus principales conclusiones es que la temperatura del agua en el Mediterráneo aumenta entre 0,3ºC y 2ºC cada 100 años.

Las variaciones de la temperatura y salinidad se han evaluado desde 1945 hasta 2016 en el caso de las aguas intermedias y profundas. Las aguas intermedias son aquellas que se extienden desde los 150 hasta los 600 metros de profundidad, y las aguas profundas son las que van desde los 600 metros de profundidad hasta el fondo del mar.
Según el informe, las aguas intermedias y profundas han aumentado su temperatura a un ritmo de entre 0,2 y 0,3ºC por cada 100 años. "Hay que señalar que un incremento de 0,3ºC sobre un periodo de 100 años puede parecer una cifra muy pequeña, sin embargo, se debe tener en cuenta que el volumen de agua que estamos considerando es muy grande, mucho mayor que el que corresponde a la capa superficial del mar (que en consecuencia se calienta más fácilmente), y su calentamiento requiere de una cantidad enorme de calor", alerta el IEO en el documento.
La capa más superficial del mar, que en el caso del Mediterráneo suele tomarse como la que se extiende desde la superficie hasta los 150 metros de profundidad, presenta "oscilaciones muy fuertes" debido al intercambio de calor y agua con la atmósfera y requiere un muestreo más intenso. Por este motivo se han utilizado los datos de temperaturas superficiales del mar medidas desde satélite.
En este caso, las series temporales se extienden desde 1982 hasta 2017. Estas series de temperatura muestran tendencias muy claras sobre cuatro zonas en las que se analizaron este tipo de datos: Alborán, Murcia, levante y Baleares, y Cataluña. Las tendencias en todos los casos están en torno a un aumento de 2ºC por cada 100 años.
En cuanto al nivel del mar, también se constató un aumento, según las mediciones realizadas por mareógrafos del IEO en Algeciras, Málaga y Palma de Mallorca, y por el mareógrafo de la estación de l'Estartit (ICM-CSIC). En el caso de Málaga, la serie de datos de nivel del mar se extiende desde 1944 a 2013 y muestra un ascenso de 0,7 mm/año.
El informe destaca que el ritmo al que aumenta el nivel del mar se ha incrementado a partir de principios de los años 1990. En la estación de l'Estartit, la serie de nivel del mar se extiende desde 1990 a 2017 y muestra un fuerte ascenso a un ritmo de 3,1 mm/año.
Asimismo, la salinidad aumentó en toda columna de agua a un ritmo de entre 0,1 y 0,3 ups/100 años ('ups' significa unidad práctica de salinidad y equivale a gramos de sal por cada kilogramo de agua).
El informe recoge que a lo largo del año, y en la mayor parte de las aguas mediterráneas, se distinguen dos periodos claramente diferenciados.
Un primer periodo que los investigadores denominan de mezcla de la columna de agua (las primeras decenas o centenas de metros, según los casos), en el que las frecuentes tormentas del otoño e invierno homogenizan la parte superior de la columna de agua, inyectando nutrientes en la capa superior bien iluminada donde se produce la fotosíntesis (capa fótica).
A partir de primavera, y sobre todo en verano, el calentamiento de las capas más superficiales del mar produce un contraste de densidad entre las aguas más calientes (ligeras) de la superficie, y las aguas profundas, más frías y densas. Los investigadores hablan en este caso de periodo estratificado.
Las máximas concentraciones de nutrientes en la capa más superficial, así como las mayores concentraciones de clorofila se observan durante el periodo de columna de agua mezclada, cuando las tormentas otoñales e invernales inyectan nutrientes en la capa fótica, produciendo una fuerte proliferación fitoplanctónica.
Aunque en la mayoría de las zonas analizadas, esta proliferación se produce en invierno o primavera, en algunos casos se adelanta al otoño, cuando empieza a aumentar la intensidad del viento y la frecuencia de las tormentas.
Según explica Manuel Vargas, físico del Centro Oceanográfico de Málaga del IEO y primer autor del informe, "las variaciones de temperatura y salinidad del Mediterráneo podrían alterar la intensidad y posición de sus corrientes". 
"El aumento de las temperaturas puede producir el desplazamiento de distintas especies marinas, cambiar las épocas de puesta o la duración de estos periodos dependiendo de cada especie".
Además, explica que la estratificación de las aguas, es decir, el contraste entre las aguas cálidas superficiales y las aguas profundas más frías, podría acentuarse como consecuencia del calentamiento del mar. 
"Este aumento de la estratificación conlleva una mayor dificultad para la mezcla que el viento realiza entre las aguas superficiales y aquellas que se encuentran por debajo de las mismas, produciendo un descenso del aporte de nutrientes a las capas superficiales bien iluminadas donde se produce la fotosíntesis, base de la cadena trófica y mecanismo productor de oxígeno que además ayuda al secuestro de CO2", añade.
Igualmente, advierte de que este aumento de la temperatura de las capas superficiales podría inhibir los procesos de convección, mediante los cuales las aguas superficiales se mezclan con las profundas hasta profundidades a las que no alcanza la acción del viento. 
"El descenso en la intensidad de estos procesos convectivos, o incluso su ausencia, podrían reducir drásticamente la oxigenación de las aguas profundas con consecuencias muy negativas para la fauna marina", avisa.
Para el estudio, los datos obtenidos dentro del marco de los diferentes programas de monitorización del IEO han sido complementados con datos procedentes de otras instituciones tales como la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) o de la estación oceanográfica y meteorológica de l'Estartit, operada por el Institut de Ciències del Mar (ICM/CSIC).
También se han obtenido datos de temperatura superficial del mar medida mediante radiómetros operados desde satélites de la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Agency, USA), así como bases de datos internacionales como MEDAR/MEDATLAS (Mediterranean Data Archeology and Recue).

sábado, 1 de febrero de 2020

Nuevas pruebas de la cascada de kilómetro y medio que llenó el Mediterráneo en dos años


MADRID.- Un artículo publicado en la revista Earth-Science Reviews ha arrojado luz acerca de hecho que sucedió hace 5,3 millones de años. Fue una entrada masiva de agua del océano Atlántico que provocó el llenado del Mediterráneo, que por aquel entonces estaba parcialmente desecado. Y la entrada de agua fue a través de una cascada gigante de 1,5 km de longitud, según ha difundido 20 Minutos. 

El artículo lo han elaborado un grupo de investigadores entre los que se encuentran científicos españoles del CSIC. Han encontrado evidencias de la llamada megainundación del Zancliense bajo las aguas del Mar de Alborán, un cuerpo de sedimentos de 35 km de longitud que se acumuló junto a un volcán submarino.
Hace 6 millones de años, la conexión entre el Atlántico y el Mediterráneo se cerró a la altura de lo que hoy es Gibraltar. Esto provocó que la cuenca mediterránea se desecara de forma parcial, bajando de 1.300 a 2.400 metros. 
Un millón de años después recuperó su nivel, al entrar una masa de agua por el Estrecho que inundó la cuenca occidental y posteriormente y a través del estrecho de Sicilia, la oriental, acabando así con la llamada Crisis de Salinidad del Messiniense.
"Los depósitos sedimentarios que hemos identificado son compatibles con esa gran inundación. Se trata de un cuerpo sedimentario alargado que se acumuló a sotavento de la inundación gracias a la protección que ejerció el edificio volcánico ante la fuerza del flujo de agua proveniente del Atlántico", dice Daniel García-Castellanos, del CSIC y primer autor del artículo.
Esta acumulación de sedimentos tiene un grosor máximo de 163 metros y tiene 7 km de amplitud. Está dispuesto en paralelo a un canal erosivo de 390 km de longitud que unía el Golfo de Cádiz y la Cuenca de Argelia, pasando por Gibraltar. En la cuenca de Alborán se dividió en dos para salvar un volcán, alrededor del cual se acumularon los sedimentos que se han hallado ahora.