lunes, 2 de marzo de 2009

La responsabilidad de Asia / Alicia García-Herrero *

Aterrados por el efecto dominó de bancos y empresas colapsados, los ciudadanos de todo el mundo dirigen su mirada a Asia, y en particular a China, como posible salvación. Tal reacción habría parecido absurda hace muy poco puesto que sólo existía un posible motor de la economía mundial: EE UU.

La pregunta es si la esperanza que hemos depositado en Asia tiene algún fundamento. Para ello es necesario analizar de qué manera puede ayudar Asia a que la economía mundial salga del atolladero. La primera opción -y la más conocida- es el tirón de su demanda interna. Para que Asia pudiera salvarnos debería haber alcanzado ya el tamaño suficiente para que el consumo de sus ciudadanos y la inversión de Estados y empresas generaran importaciones suficientes para que el resto del mundo amortigüe su caída.

Por el lado del consumo, basta recordar que Asia emergente tiene una renta per cápita de poco más de 3.000 euros para que nuestras esperanzas se desvanezcan de inmediato. La situación es mejor en la inversión, puesto que el peso de Asia en la inversión mundial es mucho mayor que en el consumo. El problema es que esa inversión está muy ligada al sector exportador, por lo que parece difícil que se pueda mantener a no ser que la inversión estatal sea masiva.

El enorme paquete fiscal chino (16% del PIB entre 2009 y 2010) pretende justamente eso, ya que se ejecutará a través de un aumento de la inversión pública y no tanto con una reducción de la carga impositiva. Aun así, los paquetes fiscales anunciados en el resto de Asia distan mucho del chino y, lo peor, no hay mucha esperanza de que puedan emularlo, puesto que la holgura fiscal es escasa y, en algunos casos como India, inexistente.

Que la demanda interna asiática no nos vaya a salvar de ésta no quiere decir que Asia no pueda ser la solución por otro camino, la transferencia de ahorro. Dado que el origen de la crisis está en el creciente desequilibrio entre un endeudamiento excesivo de determinados sectores en algunas economías (especialmente, las familias estadounidenses) y el exceso de ahorro en otros (sobre todo, Asia y Oriente Próximo), parece evidente que la solución es el traspaso de ese exceso de ahorro a las zonas del mundo más endeudadas de la manera más eficaz posible.

Por eficaz entiéndase mejor inversión del ahorro, aumentado así la productividad global. A pesar de que el crecimiento de Asia en los últimos años podría hacer pensar que la inversión de su ahorro fuera de la región resultaría menos rentable, la evidencia es otra. El motivo de la baja rentabilidad del ahorro en Asia, en especial en China, es la ineficaz intermediación del mismo en los sectores menos productivos.

Las elevadísimas tasas de crecimiento de la economía china en realidad se han producido a pesar del funcionamiento del sistema financiero y no gracias a él. De hecho, con el enorme tamaño de su sistema financiero -alimentado por la elevadísima tasa de ahorro-, China debería haber crecido mucho más rápido de lo que lo ha hecho en los últimos años. Parece, por tanto, razonable para China, y sin duda necesario para el resto del mundo, que Asia ofrezca su ahorro al resto del mundo en los sectores con mayor potencial de crecimiento.

En ese sentido, un movimiento coordinado de inversión en Occidente por parte de los fondos soberanos y los bancos centrales detentores de las mayores reservas internacionales del mundo tendría una probabilidad mayor de parar este terrible efecto dominó que la mayoría de los países occidentales.

(*) Alicia García-Herrero es economista jefe de mercados emergentes de BBVA en Hong

Kong.- www.elpais.es

La comunidad internacional persigue billones de euros en paraísos fiscales

MADRID.- A ojos del mundo occidental, los paraísos fiscales dibujan la topografía de la insolidaridad, la avaricia y el fraude. Es complicado, por la opacidad que envuelve a estos territorios, ponerle números a tantos defectos. Los expertos calculan que estos paraísos podrían mover, a través de infinidad de activos, entre 1,7 y 11,5 billones de dólares (entre 1,32 y 8,98 billones de euros). La primera es una estimación de 2000 del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la segunda corresponde a los datos de 2005 de la consultora Tax Justice Network. Otros trabajos más actuales (2008), como el de Oliver Wyman Group, hablan de 8 billones de dólares, según 'El País'.

Aunque resulte difícil ponerle el cascabel a estas cifras, la lógica indica que estamos más cerca de los 11,5 billones que de los 8. O sea, una gran parte de la riqueza planetaria se reparte entre 44 territorios (ver mapa) que utilizan una tributación fiscal laxa o casi inexistente para atraer capitales de todo el orbe. En esta lista de la sospecha aparecen tres países, además, que no cooperan a la hora de proporcionar información: Mónaco, Liechtenstein y Andorra (en la imagen), que están en la lista negra.

Y es que una de las grandes dificultades a las que se enfrentan los Gobiernos es construir un listado homogéneo de paraísos. Un ejemplo: la lista española no califica como tales a Malta, Antillas Holandesas, Emiratos Árabes ni Aruba, mientras que en la relación de la OCDE sí aparecen. Y Jamaica y Trinidad y Tobago se encuentran en tramitación.

La razón es que España ha firmado (o está a punto de hacerlo) acuerdos individuales para el intercambio de información con estas naciones. En este ir cada uno por su cuenta, Alemania y, sobre todo, Francia urgen una lista común.

Estos territorios llevan subidos desde hace años al estrado de los acusados, pero ahora el G-20 los ha llamado por su nombre y señalado como responsables, en parte, de la difícil situación que vivimos. Y en este juicio, los grandes fiscales están siendo Alemania, Francia y Reino Unido. ¿Es una acusación justa?

"Más que justa o injusta, lo que veo es un cinismo brutal por parte, por ejemplo, de los británicos. Durante años han frenado la armonización fiscal europea y ahora la culpa la tienen las Islas Caimán y Mauricio", critica Santiago Fernández de Lis, director del área internacional de Analistas Financieros Internacionales (AFI).

Otras voces, como Javier Díaz-Giménez, profesor del IESE, comparten esta reflexión. "Los paraísos fiscales son las alcantarillas del sistema y son injustos para el resto de naciones. Pero no tienen la culpa de la crisis que atravesamos; son cómplices necesarios de la economía que está fuera del balance". Lo que a su juicio resulta "inaceptable" es que Suiza sea uno de los pocos países de Europa que esté creciendo.

"Todo el mundo sabe cómo lo está haciendo: aprovechándose del resto de naciones". Alemania ya la ha calificado de paraíso fiscal y no quiere volver a vivir a sus puertas otro caso como el de Liechtenstein.

Resulta, pues, complicado plantear los paraísos en términos maniqueos. Sobre todo cuando España también tiene un paraíso interior. "El 24% de la economía española es sumergida y no paga impuestos", reflexiona Javier Díaz-Giménez. Nuestro país tiene, pues, su pozo de dudas. En 2007 (últimos datos disponibles), la Comisión de Prevención de Blanqueo de Capitales (Sepblac) comunicó la existencia de 2.783 operaciones sospechosas, un 23,63% más que en el año anterior.

Y según datos del Banco de España, las inversiones de cartera de firmas nacionales en estos territorios en 2007 fue de 18.505 millones de euros. "Bastantes bufetes españoles de segundo y tercer nivel han estado construyendo operaciones en territorios offshore durante los últimos años. Los de primer rango no lo han hecho por el riesgo reputacional que corren", revela el socio de un gran despacho internacional.

Al final, más que un problema de fiscalidad, lo es de opacidad. Así se explica que los paraísos ahora sufran una persecución global. "Se han convertido en un instrumento político donde lo verdaderamente relevante es el intercambio de información antes que la tributación", explica Miguel Cruz, socio de Landwell PwC, quien concreta: "Es un problema de transparencia, o sea, de saber de dónde proceden los fondos".

Pero quizá uno de los debates más interesantes que ha provocado la enorme presión que está ejerciendo la comunidad internacional es la posibilidad de la repatriación de los capitales que están allí instalados. "Soy partidario de una amnistía fiscal en España para estos fondos, siempre que se pueda justificar su procedencia", avanza el máximo responsable de uno de los grandes bancos privados españoles.

"Esto haría que ese dinero volviera al flujo productivo, sin riesgo penal para quienes hayan estado llevando su dinero a territorios offshore". El Reino Unido ya ha recuperado por una vía similar casi 500 millones de libras, e Irlanda, en este caso a través de una exhaustiva investigación, ha rescatado al menos 1.000 millones de euros.

¿Estaría dispuesta la sociedad española a mirar hacia otro lado? "Sugerir una amnistía me parece una opción indignante. Lo que hay que hacer es multiplicar la inspección fiscal e implantar una reforma tributaria que baje los gravámenes y que obligue a pagar a todo el mundo", dice el profesor del IESE. Miguel Cruz opina que una propuesta de este tipo "no se entendería socialmente".

Paradójicamente, esta sensibilización social en contra de los paraísos -que ha llegado incluso al Vaticano- choca con la presencia real de las empresas españolas en ellos. El 69% de las compañías del Ibex 35 opera en estos territorios, según el Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, que analiza la información procedente de las memorias de 2007 de estas compañías. "En el caso de los paraísos fiscales, la información que se da se limita a cumplir con los mínimos que marca la CNMV, nada más", critica Orencio Vázquez, responsable del Observatorio de RSC. De nuevo, el problema de la opacidad.

En la lista de empresas españolas que trabajan en estos países, según el Observatorio, figuran Banesto, BBVA, Banco Popular, Banco Sabadell, SCH, Endesa, Telefónica, Repsol, Ferrovial, Indra, Inditex, Gamesa, Unión Fenosa... Es decir, no sólo son, como en un principio se pudiera pensar, firmas financieras, sino también industriales. "Los paraísos no aportan únicamente ventajas fiscales; también permiten delegar responsabilidades de tipo jurídico y económico", precisa Vázquez.

Andorra busca banqueros españoles

Andorra quiere dejar de ser un paraíso fiscal. La OCDE la ha incluido dentro de la lista de paraísos que, además de serlo, no cooperan con los organismos internacionales a la hora de suministrar información y atender requerimientos. La misma obstrucción que reprochan a Mónaco o Liechtenstein. La intención es alcanzar, al menos, un preacuerdo o una declaración de intenciones antes de la cumbre del G-20, prevista para el 2 de abril en Londres. No será nada fácil.

Sin embargo, algo está cambiando en la trastienda del Principado. Las autoridades del país saben que su modelo está llegando a su fin, al menos tal y como lo conocen, y "muchas entidades financieras están captando profesionales de banca, sobre todo españoles, que le ayuden a hacer la transición de un paraíso fiscal sucio a un sistema ortodoxo", revela el director de un banco privado español.

Clima de cambio / Paul Krugman*

Las elecciones tienen sus consecuencias. El nuevo presupuesto del presidente Obama constituye una enorme ruptura, no sólo con las políticas de los últimos ocho años, sino también con las tendencias políticas de los últimos 30 años. Si es capaz de conseguir que el Congreso apruebe algo similar al plan que anunció el jueves, hará que Estados Unidos tome un rumbo completamente nuevo.

Entre otras cosas, el presupuesto supondrá un enorme alivio para los demócratas, que empezaban a sentir una cierta depresión pospartidista. Puede que el estímulo económico que el Congreso ha aprobado haya sido demasiado débil y se haya centrado demasiado en los recortes de impuestos. La negativa del Gobierno a ponerse serio con los bancos puede resultar tremendamente decepcionante. Pero los temores de que Obama sacrificase las prioridades progresistas en sus planes presupuestarios y se contentase con matar el tiempo haciendo arreglos en el sistema de impuestos han quedado ahora desterrados.

Porque este presupuesto destina 634.000 millones de dólares a reformar la sanidad durante la próxima década. Eso no es suficiente para pagar la asistencia sanitaria universal, pero es un comienzo impresionante. Y Obama prevé pagar la reforma sanitaria no sólo subiéndoles los impuestos a los más ricos, sino también deteniendo la progresiva privatización de la atención sanitaria a los jubilados, eliminando los pagos excesivos a las compañías de seguros.

En otro frente, también resulta alentador ver que el presupuesto prevé 645.000 millones de dólares en ingresos procedentes de la venta de derechos de emisiones. Tras años de negativas y retrasos por parte de sus predecesores, la Administración de Obama está dando muestras de que está dispuesta a enfrentarse al cambio climático.

Y estas nuevas prioridades quedan reflejadas en un documento cuya claridad y plausibilidad resultan casi increíbles para quienes nos hemos acostumbrado a leer los presupuestos de la era de Bush, que insultaban nuestra inteligencia en cada una de sus páginas. Éste es un plan presupuestario en el que podemos creer.

Muchos se preguntarán si Obama puede realmente conseguir la reducción del déficit que promete. ¿Realmente puede reducir los números rojos desde los 1,75 billones de dólares de este año hasta menos de un tercio de esa cantidad en 2013? Sí, sí que puede.

Ahora mismo, el déficit es enorme debido a factores pasajeros (al menos, esperemos que lo sean): una severa recesión está haciendo que disminuyan los ingresos y hay que destinar grandes cantidades tanto al estímulo fiscal como a los rescates financieros.

Pero una vez que la crisis pase, si es que pasa, el panorama presupuestario debería mejorar muchísimo. Tengan en cuenta que desde 2005 hasta 2007, es decir, durante los tres años anteriores a la crisis, el déficit federal anual registró una media de tan sólo 243.000 millones de dólares. Ahora bien, durante esos años, los ingresos estaban inflados, hasta cierto punto, por la burbuja inmobiliaria. Pero también es cierto que estábamos gastando más de 100.000 millones de dólares al año en Irak.

Así que si Obama nos saca de Irak (sin hundirnos en un lodazal afgano igual de caro) y se las arregla para idear una recuperación económica sólida -dos condiciones complicadas, sin duda- y consigue que el déficit descienda hasta 500.000 millones de euros para 2013, no debería ser difícil en absoluto.

Pero ¿no se inflará el déficit por culpa de los intereses originados por el gran aumento de la deuda durante los próximos años? No tanto como se podría pensar. Los tipos de interés de la deuda pública a largo plazo no llegan al 4%, por lo que incluso un billón de dólares de deuda adicional suponen un incremento de menos de 40.000 millones al año a los déficits futuros. Y el coste de esos intereses queda íntegramente reflejado en los documentos del presupuesto.

De modo que tenemos buenas prioridades y proyectos plausibles. ¿Qué es lo que no va a gustar de este presupuesto? Fundamentalmente, que las perspectivas a largo plazo siguen siendo preocupantes.

Según las previsiones presupuestarias de la Administración de Obama, la relación entre deuda federal y PIB, un índice muy usado para medir la situación financiera del Gobierno, subirá vertiginosamente durante los próximos años y luego se estabilizará más o menos. Pero esta estabilidad se logrará con una relación entre deuda y PIB de alrededor del 60%. Eso no sería una deuda excesivamente alta según baremos internacionales, pero sería la deuda más alta que ha tenido Estados Unidos desde los años inmediatamente posteriores a la II Guerra Mundial. Y nos dejaría con una capacidad de maniobra considerablemente reducida si se presentase otra crisis.

Además, el presupuesto de Obama sólo nos habla de los próximos 10 años. Eso es un avance respecto a los presupuestos de la era Bush, que sólo hacían previsiones para cinco años. Pero los problemas fiscales realmente graves de Estados Unidos acechan más allá de ese horizonte: antes o después, vamos a tener que luchar a brazo partido con las fuerzas que hacen que suba el gasto a largo plazo (sobre todo, el coste de la atención sanitaria, que no cesa de subir).

E incluso si la fundamental reforma de la asistencia sanitaria mantiene los gastos bajo control, yo al menos veo difícil que el Gobierno federal pueda cumplir sus obligaciones a largo plazo sin algunas subidas de impuestos a la clase media. Digan lo que digan los políticos ahora, en nuestro futuro probablemente haya un impuesto sobre el valor añadido.

Pero no culpo a Obama por dejar algunas preguntas importantes sin responder en este presupuesto. En mitad de una crisis tan grave, la cantidad de previsiones a largo plazo que puede manejar el sistema político es limitada; probablemente él ha contado con todas las que puede, por ahora. Y este presupuesto tiene muy, pero que muy buena pinta. .

(*)Paul Krugman es profesor de Economía de Princeton y premio Nobel en 2008

Noam Chomsky: 'Todo el dinero para salvar los bancos no sirve de nada'

MASSACHUSETTS.- Lingüista revolucionario, activista tenaz y sempiterno idealista. Noam Chomsky (Filadelfia, 1928) es uno de los intelectuales estadounidenses más conocidos y mejor valorados fuera de su país. Pero en EE UU sólo quienes están vinculados a los círculos políticos de izquierdas no descafeinadas saben su nombre.

A él no le sorprende: por algo es el autor de libros como Los guardianes de la libertad. En él, junto a Edward Herman, desmenuzó en los ochenta el modelo de propaganda que impera en los grandes medios de comunicación estadounidenses, analizando cómo y por qué determinadas informaciones y opiniones -como la suya- se silencian sistemáticamente. Ahora, cuando acaba de cumplir 80 años, coinciden en las librerías españolas un libro suyo, Sobre el anarquismo (Laetoli) y Entrevista a Noam Chomsky, de Vicenç Navarro (Anagrama).

Anarquista declarado y tan optimista como para seguir apostando por un futuro donde el socialismo libertario vuelva a hacerse realidad, como ocurrió durante la Guerra Civil española, aún ocupa un despacho en el MIT (Massachusetts Institute of Technology), donde ha sido profesor de lingüística desde los años cincuenta.

Oficialmente se jubiló a principios del siglo XXI, pero sigue acudiendo a diario al edificio de formas sinuosas y colores chillones diseñado por Frank Gehry que alberga el departamento de filosofía y lingüística del MIT en Cambridge (Massachusetts). Se diría que su luminosa estancia, llena de libros y presidida por una enorme foto de Bertrand Russell, es su segunda casa.

La otra parte de su vida, la de activista político, tampoco apunta hacia la jubilación. Tras haber publicado decenas de libros, la mayoría para criticar la política exterior estadounidense Chomsky sigue escribiendo y recorriendo el mundo dando conferencias.

La nula respuesta de Obama a la invasión israelí de Gaza, la lluvia de millones para salvar a los bancos de su país o el resultado de las recientes elecciones estadounidenses son temas que siguen haciendo pensar a este octogenario sereno, que no aparenta su edad y que recibe a 'El País' en vaqueros y zapatillas deportivas.

Pregunta. El modelo económico de la prensa tradicional atraviesa sus horas más bajas. ¿Cree que los cambios que se están produciendo, motivados en parte por el peso que ha tomado Internet favorecen la irrupción de grupos sociales con menos poder en el ámbito de la comunicación?

Respuesta. Las fuentes de información todavía están en la prensa tradicional. Internet te da más variedad de opiniones, pero si realmente quieres saber los hechos, qué es lo que está pasando en los sitios, las opciones siguen siendo las mismas. No hay tantas fuentes de información como parece. Yo creo que la prensa tradicional va a sobrevivir. Encontrarán una manera de entender y utilizar la Red en su propio beneficio. Eso sí, la calidad sigue disminuyendo. La información es hoy más homogénea que nunca.

P. ¿No cree que las puertas que ha abierto la Red constituyen una amenaza para ese sistema de poderes del que usted hablaba en Los guardianes de la libertad?

R. Internet es un sistema muy valioso, pero también está amenazado. La próxima batalla es la lucha por la net neutrality. El acceso a Internet ya está restringido porque hay que pagar por él, pero ahora las empresas quieren que sea más fácil llegar a unas webs que a otras, en detrimento de quienes no pueden pagar por estar entre las de acceso rápido. Hay que evitar que eso ocurra.

P. Usted es uno de los mayores críticos con la política internacional de su país, pero, curiosamente, sus opiniones raramente aparecen en la prensa estadounidense.

R. Estados Unidos probablemente sea el país con el mayor grado de libertad de expresión del mundo, el Estado tiene capacidades muy limitadas para reprimirla porque en 1964 abolió el llamado acto de sedición. Pero la libertad tiene muchas dimensiones y otras formas de control, por ejemplo a través del impacto de la concentración de capital. Por eso usted verá mis artículos en Johanesburgo, pero no en The New York Times.

P. Europa siguió las pasadas elecciones presidenciales con detalle casi enfermizo. ¿Por qué cree que Estados Unidos sigue fascinando a los europeos?

R. El mundo de las relaciones internacionales es bastante parecido a la mafia. Y si tienes una tienda pequeña, te preocupa lo que piense el padrino, porque es peligroso. Europa se preocupa de lo que el padrino piensa, pero no creo que en realidad siguiera la campaña. Siguió todo lo que es superficial, sin entrar en los programas.

P. ¿Cree que la crisis económica podría provocar una crisis de valores que lleve a un cambio en la forma de organizarnos social y políticamente?

R. Ya está ocurriendo, creo que está bajo la superficie, y la mayoría de la gente la está empezando a sentir de forma instintiva. En la literatura popular del siglo XIX, uno de los temas principales es que quien trabaja el molino debería poseerlo. Hay muchos escritos de la revolución industrial de campesinos que dicen: 'El sistema industrial nos ha quitado nuestra cultura, nuestra individualidad, nos ha convertido en herramientas en manos de otros'. Esas cosas las escribió gente que jamás había oído hablar del anarquismo o del marxismo, pero lo pensaba de forma instintiva. Esta crisis vuelve a impulsar esas ideas.

P. Según los políticos, la mayor amenaza para la seguridad mundial ya no es el terrorismo, sino la inestabilidad provocada por la crisis. ¿Cómo interpreta usted ese mensaje?

R. Inestabilidad tiene un significado técnico: subordinación a EE UU. ¿Qué ha hecho Obama para lidiar con la amenaza? Rodearse de gente que contribuyó a crear esta crisis, como Timothy Geithner, Laurence Summers, los banqueros, y encontrar una fórmula para rescatar el sistema que ellos dominan y controlan. Todos los millones que Occidente está volcando para salvar sus instituciones financieras no sirven de nada frente a una crisis mucho mayor: hay mil millones de personas al borde de la muerte por inanición. Ésa es la crisis verdaderamente grave, y ese dinero no hace nada por ellos. Curiosamente, no lo he leído en un periódico americano, sino en uno de Bangladesh. Lo que más me sorprende, además, es que los periodistas de aquí nunca mencionen que todas las medidas que ha tomado Obama son exactamente las contrarias que el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) recomiendan a los países pobres para salir de sus crisis.

P. Acaba de cumplir 80 años, ¿qué le hace seguir luchando?

R. Imágenes como ésa. [Chomsky indica un cuadro que cuelga de su despacho en el que se ve al ángel exterminador junto al cardenal Romero y seis intelectuales jesuitas asesinados en El Salvador en los ochenta por los escuadrones de la muerte]. Uno de mis fracasos es que ningún estadounidense sepa qué significa ese cuadro.

P. ¿Se ha sentido alguna vez como un Don Quijote?

R. No, porque los molinos son reales y algunos incluso los hemos abatido."La prensa tradicional hallará la forma de usar la Red en su beneficio" "La calidad de la información sigue bajando: cada vez es más homogénea".

Los bancos 'se tragan' los pisos en España

MADRID.- El debate sobre la creación de un banco malo que aglutine los activos con problemas de las diversas entidades financieras gana intensidad a una velocidad directamente proporcional a la expansión de las dificultades en los balances de las entidades.

Pero, como no está claro el final de ese debate, de momento los bancos han encontrado una vía de creación de sus particulares bancos malos, con los que están consiguiendo contener el desenfrenado incremento de la morosidad.

Se trata de la puesta en marcha de sociedades dedicadas a la adquisición de activos, principalmente inmuebles y solares, de clientes con extrema dificultad para pagar sus préstamos. Este sistema, en contra del impulsado por algunas cajas, no saca esos activos de los balances.

Fuentes del sector financiero consultadas por este diario resaltan la importancia de diferenciar activos malos (que serían de los que se habla en España) de los tóxicos existentes en otros países y que, hasta el momento, no han aparecido en el nuestro.

Los activos de España mantienen un valor, aunque sea notablemente inferior al de antes de la crisis, tras las caídas de precios en el sector inmobiliario, argumentan los bancos y cajas españoles.Pero un bono tóxico no vale nada y ni siquiera hay un mercado en el que sacarlo a la venta.

Dentro de estos particulares banco malos españoles el más grande es el del Santander. Los activos adquiridos por la entidad ascienden a 2.634 millones de euros, a los que se suman otros 1.134 millones que se ha gastado Banesto. El Santander afirma que sólo el 13% de los activos adquiridos habrían acabado en morosidad, pero eso no deja de ser un ejercicio meramente subjetivo.

La entidad que preside Emilio Botín utiliza la sociedad Altamira Real State para comercializar los pisos que adquiere (sus compras se hacen a un precio medio un 10% inferior al del mercado, sostiene el banco). Por ahora los ha empezado a vender entre sus empleados, pero en breve ampliará la oferta a los clientes.

La segunda entidad más activa en este capítulo ha sido el Banco Popular, con cerca de 1.500 millones gastados en activos inmobiliarios.La entidad que preside Angel Ron utiliza la sociedad Aliseda para intentar sacar al mercado esas viviendas.

En cuanto al Banco Sabadell, ya cuenta con activos por valor de 800 millones de euros, que gestiona a través de Solvia, una sociedad que ha crecido también en gestores con la incorporación de varios de los antiguos responsables de Landscape, la histórica inmobiliaria del Sabadell vendida hace tres años.

Mientras, BBVA ha sido, teniendo en cuenta su tamaño, menos proclive a la compra de activos inmobiliarios, partida a la que dedicó 730 millones en 2008.

En todo caso, todas estas entidades coinciden en la conveniencia de buscar fórmulas que permitan, al tiempo, ayudar a ciertos clientes que puedan atravesar por malos momentos y de paso y no menos importante, contener la morosidad.

Al cierre de 2008 los créditos de dudoso cobro del conjunto del sector financiero español representaban el 3,37% del total. Pero si los alrededor de 30.000 millones gastados en adquirir activos hubiesen pasado al capítulo de morosidad, ésta ya andaría por el 5%.

Si hay un banco que se ha desmarcado de esta estrategia es Bankinter.«No somos una inmobiliaria», ha sentenciado públicamente su consejero delegado, Jaime Echegoyen.

La entidad puede presumir de tener la tasa de morosidad más baja de todo el sector, por lo que no tiene necesidad de invertir millonarias cantidades en comprar activos que frenen el deterioro de su cartera crediticia, algo a lo que apenas destinó 59 millones de euros el pasado año.

No deje que su 'e-mail' le robe 75 días al año: claves para ahorrar tiempo y ser más eficaz

MADRID.- Si ha comenzado a leer este artículo con interés probablemente sea usted uno de los cientos de profesionales que cada día observa cómo el buzón de entrada de su correo electrónico se satura.Quizá se encuentra entre el 84% de los profesionales que reconoce sustituir una llamada teléfonica por un correo -según un estudio de Global Estrategias- y, a su pesar, comprueba cómo pasa buena parte de su jornada laboral utilizándolo, hasta el 40% y más.¿Exagerado? se pregunta 'El Mundo'.

Le proponemos un ejercicio muy simple: si envía y recibe una media de 75 e-mails diarios y lo multiplica por 240 días laborables, el resultado son 18.000 mensajes anuales.

Pongamos una media de dos minutos por correo, supone 600 horas al año, nada menos que 75 días laborables al año destinados al sano ejercicio del e-mail. Una cifra muy modesta si la comparamos con el tiempo que puede desperdiciar una gran compañía: Novartis maneja nada menos que 48 millones de correos electrónicos al mes.

Mantenga a raya su correo

A juzgar por las cifras, no es una cuestión que las organizaciones pueden tomarse a la ligera. Tim Burress, creador de la metodología Eficiencia y etiqueta del e-mail que imparte People Excellence, explica que si un profesional destina unas dos horas y media diarias a procesar sus correos electrónicos, con una media de 20.000 e-mails al año, es muy fácil ver cómo disminuye su productividad.

«Cuando el profesional limpia su correo, pierde de vista la prioridad y los asuntos fácticos de la compañía al concentrar su atención en temas irrelevantes». Entre las recomendaciones para utilizar eficazmente el e-mail Burress, ha diseñado las herramientas 1-2-3 y A-B-C, una técnica que ayuda a ganar eficiencia.

En el primer caso se trata de reducir el número de correos electrónicos: cuantos menos envías, menos recibes; en segundo lugar mejorar la calidad de los e-mail que se emiten especificando el tema, el núcleo de la información y el cierre. «A veces se comete el error de iniciar un mensaje con información secundaria, por ejemplo, interesándose por la familia y asuntos no relacionados con el trabajo. De manera que cuando se llega al núcleo de la cuestión el receptor se pierde», asegura Burress.

Por último hay que enseñar a los demás a utilizar este medio.Esta estrategia se combina con el A-B-C: reforzar el tema y esculpir el cuerpo, siendo en todo momento muy concreto y claro en el contenido, sólo así se consigue impactar en el destinatario y lograr el resultado deseado... sin enfados.

En caso de ofensa, no caiga en la tentación de responder rápidamente.Según el estudio de Global Estrategias, seis de cada diez profesionales reconocen haberse enfadado por el contenidio de un correo electrónico.No sentirse intimidado por la presencia física del otro o la falta de comunicación no verbal que nos ayude a interpretar el mensaje son algunas de las causas.

Ganar eficiencia


1. Especifique de forma clara el asunto del mensaje.

2. Escoja el destinatario al que realmente interesa la información.

3. Evite la opción 'responder a todos'.

4. Concrete el mensaje mencionando en primer lugar lo más importante.

5. Evite el 'e-mail' para asuntos que se solucionan con una breve charla.

«Las personas están perdiendo su boca»

Tim Burress ha dedicado más de cinco años a acumular y a analizar datos de más de 20.000 estudios de empresas sobre correos electrónicos, almacenamiento de información y encuentros más eficientes.

Coautor de 'La invasión de los e-mails', Burrress asegura que revisa su correo electrónico tres o cuatro veces al día y que nunca tiene más de 44 mensajes en su bandeja de entrada. «Es lo máximo que se puede gestionar». En un tono conciliador con la tecnología -«es necesario entenderla para aprender a manejarla»- afirma que los profesionales están perdiendo su boca y afirma que , «la calidad de la comunicación está descendiendo por el uso del 'email'. El arte de la conversación ha muerto».

Añade que en Estados Unidos la comunicación verbal tiene los días contados, «porque el 70% de las llamadas telefónicas se archivan sin respuesta en un buzón de voz, de manera que muchas de ellas nunca llegan a su destino. La alternativa es recurrir al correo electrónico, un sistema de comunicación que parece no tener fin.

Con este volumen de información que va al mismo saco, los líderes corren el riesgo de convertirse el gestores de información, en vez de estrategas de negocio». La paranoia colectiva por el 'email' ha llegado a los tribunales, esta vez con emoticonos malinterpretados.Burress recuerda el caso de una secretaria que denunció por acoso sexual a su jefe por utilizar el símbolo ;-).

Amenazas a la expansión de la Unión Europea hacia el Este / Simon Tisdall *

Si la Unión Europea tiene una respuesta al intensísimo incendio financiero del este de Europa, se la está guardando para sus adentros. Sin embargo, cuanto más tiempo pierdan los estados miembro en abordarlo, mayor será el riesgo de que prenda una deflagración por todo el continente, y también el de un daño duradero a la aspiración, fundamental para la UE, de una unión más amplia y profunda.

Una reunión destemplada de los ministros de Relaciones Exteriores celebrada durante esta semana en Bruselas ha dado la impresión de ser un compendio de todo lo que no habría de hacerse y funciona mal en la UE. En lugar de abordar urgentemente la suspensión generalizada de pagos de la deuda pública de Hungría, el hundimiento de la producción de Polonia, las divisiones en las coaliciones de los países bálticos o las protestas callejeras en Ucrania, han perdido el tiempo debatiendo sobre la incomprensible disputa entre Eslovenia y Croacia acerca de un pesquero esloveno en el Adriático.

Los estados más ricos del occidente europeo, encabezados por Alemania, temen que la inestabilidad de los orientales pueda causar daños aún mayores a sus economías, que ya pasan por suficientes apuros. El volumen de créditos de un banco austriaco en la Europa del Este, por ejemplo, equivale a un 80%, aproximadamente, de todo el PIB de Austria. Los endeudados del Este van a tener que devolver a lo largo de este año 312.000 millones de euros que deben a los bancos occidentales, o el incendio se extenderá a todos los demás.

Sin embargo, la preocupación de que se extienda el contagio no ha impedido a la vieja Europa retrasar un plan de la Comisión Europea para invertir 5.000 millones de euros en energía y otros proyectos de infraestructura que formaba parte de un plan más amplio de estímulo de la economía por importe de 200.000 millones de euros que algunos miembros del Sur, como España y Grecia, alegan que favorece injustamente a los del Este. La principal preocupación del Reino Unido euroescéptico de Gordon Brown parece ser la de impedir que los recién llegados le vacíen los bolsillos.

En opinión de Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial, la UE debería dirigir la operación de rescate de la Europa del Este. La Comisión Europea ya ha comprometido prácticamente la mitad de su fondo de emergencia de 25.000 millones de euros en ayudas a Hungría y Letonia, según se ha informado. Va a hacer falta mucho más. Sin embargo, los gobiernos de la UE más rica todavía tienen que soltar el dinero, mientras que el capital privado se mueve en dirección opuesta, puesto que los bancos occidentales reducen su exposición a los mercados del Este.

No está nada claro quién, aparte de los japoneses, deseosos siempre de agradar, va a aportar fondos al llamamiento realizado durante el fin de semana pasado por la UE, con el respaldo de Estados Unidos, para multiplicar por dos los recursos de que dispone el Fondo Monetario Internacional para operaciones de rescate.En todo caso, este gambito ha sido en sí mismo una prueba de debilidad política. Ha supuesto el reconocimiento indirecto de que Europa, en la que muchos de sus nuevos miembros (y dos de los antiguos, Gran Bretaña y Dinamarca) todavía no han adoptado el euro, carece de instituciones financieras en el ámbito de toda la Unión con poder para ofrecer medidas eficaces de rescate.

El financiero George Soros ha sostenido recientemente que esta crisis que se está desarrollando «ha demostrado de manera convincente las ventajas de una moneda común». Crear «un mercado de bonos públicos de la eurozona» ayudaría a constituir unos fondos de rescate que se necesitan con carácter apremiante, ha asegurado.Otros comentaristas también propugnan una rápida expansión de la eurozona, de modo que integre a países rezagados como Polonia.No obstante, aun en el supuesto de que estas ideas sirvieran de cortafuegos a la desastrosa situación de la Europa del Este, siguen siendo consideradas anatema en el plano político, por razones diferentes, en Gran Bretaña y Alemania.

Las ramificaciones políticas de las vacilaciones de la UE, en el caso de que no se resuelvan, son numerosas. Una es el presumible punto final definitivo a la ampliación hacia el Este, ya paralizada por el punto muerto del tratado de Lisboa. No sólo Serbia, cuya admisión está en suspenso en cualquier caso por su fracaso a la hora de detener al presunto criminal de guerra Ratko Mladic, sino también Montenegro, Macedonia, otros países balcánicos y Turquía han visto cómo en los últimos meses disminuían sus posibilidades de adhesión a la UE, mientras se ponían cruelmente de manifiesto las divisiones (económica, política, institucional y personal) de una Europa neurótica y esclerótica.

Grecia bloquea los avances de Macedonia porque no le gusta el nombre de su vecino; Eslovenia bloquea a Croacia por su obsesión con la pesca y Chipre bloquea a Turquía porque lo hace siempre.Entretanto, el presuntuoso Nicolas Sarkozy parece creer que sigue siendo Francia, en lugar de la menos influyente República Checa, la que todavía ostenta la presidencia de la UE.

Entre las futuras víctimas de este caos diplomático pueden contarse Armenia, Azerbaiján, Georgia, Moldavia, Bielorrusia y Ucrania, miembros posibles de la nueva «alianza europea» de la UE, cuya puesta de largo está prevista para marzo. El plan incluye una mayor cooperación en la seguridad, la economía y los intercambios comerciales, como parte de un ambicioso programa de consolidación de esos estados y de la democracia. A cambio, Europa espera ampliar su esfera de influencia, asegurarse unas rutas de transporte de energía no controladas por Rusia y, en términos más generales, reducir la influencia de Moscú en el antiguo ámbito soviético.Sin embargo, todo el plan podría estar en peligro por la confusión reinante en Bruselas en torno a la cuestión básica de qué se puede hacer con los problemas que aquejan en estos momentos a la Europa del Este (y cómo pagar lo que se haga).

Estos titubeos también están teniendo un impacto disgregador en los miembros de la UE ingresados más recientemente. Mientras que los estados más ricos han incrementado el gasto fiscal para mitigar la recesión, algunos de los nuevos miembros se están viendo obligados a acometer recortes presupuestarios.

«El sentimiento inmediato de impotencia de los europeos del centro y del este se mezcla con una sensación más profunda de que su modelo de crecimiento de los años posteriores a la Guerra Fría se ha ido al garete», ha manifestado Katinka Barysch, del Centro para la Reforma de Europa.

Según Barysch, «los factores de éxito en el pasado (apertura de mercados e inversiones y venta de bancos locales a otros de Europa) han vuelto vulnerables a estos países. La UE, que ha actuado como el gran pilar de las reformas, ha perdido influencia y credibilidad».

En otras palabras, la fe en la idea de una Europa unida y libre está en peligro de erosionarse. La crisis económica del 2009, que no es distinta de otras calamidades históricas anteriores, está poniendo en cuestión el futuro de una Europa unida.

(*) Simon Tisdall es columnista de The Guardian.

La alimentación evita el desastre en el sector en España

VALENCIA.- La mejor forma de no perderse en la batalla abierta en los lineales de toda España es analizar detenidamente el último informe de la consultora Nielsen sobre las tendencias del mercado, publicado este mismo mes. En él aparecen dos datos fundamentales. El primero explica por qué la alimentación (que representa alrededor del 60% de las ventas de supermercados e hipermercados) se ha puesto en el centro de esta guerra comercial: porque el resto de sectores de gran consumo están retrocediendo en ventas, según cifras que recoge 'El Mundo'.

Durante 2008 se vendieron un 0,7% menos de juguetes, la facturación de la hostelería cayó un 3,1%, las ventas de perfumería y droguería se redujeron un 0,3% y, sobre todo, la electrónica se contrajo un 14,5%.

El segundo indicador de la dimensión del fenómeno tiene que ver con el descenso de la facturación de los últimos meses. Algo así era impensable hasta hace muy poco. Pero lo cierto es que el valor de las ventas de los hipermercados se desplomó un 3,7% en noviembre y un 5% en diciembre. Esa es razón más que suficiente para que hayan decidido tomar cartas en el asunto y endurecer su estrategia de competencia.

Según Nielsen, el mercado de productos básicos para el hogar creció un 4,5% en 2008, hasta alcanzar los 73.000 millones de euros. Sin embargo, la demanda de gran consumo, que incluye otros productos con peor evolución, como los electrónicos, sólo subió un 0,9% en el tercer trimestre del pasado año respecto al mismo periodo del año anterior. Lejos del 10,4% registrado en Polonia y del 5,7 de Noruega, pero bastante mejor que el descenso del 4,6% sufrido por Irlanda o del 3,3% de Alemania.

En un contexto de estancamiento de la demanda, el crecimiento del mercado se ha debido fundamentalmente a la subida de precios.Pese a vender sólo un 0,9% más, los precios de los productos de gran consumo crecieron en España un 6,8%. Y la tendencia es similar en el resto de mercados europeos.

Nielsen estima que la facturación de las firmas de libre servicio siguió una clara línea descendente desde principios de 2008, pero se agravó en el último trimestre cuando se registró una subida de sólo el 3,6%, frente al 7,8% del trimestre anterior y el 9,3% del arranque del año. Ya en diciembre el estancamiento era palpable, ya que la facturación apenas mejoró un 0,9%.

Si se mide la evolución de la demanda por volumen de productos comercializados, la evidencia del frenazo es también absoluta.El primer trimestre las tiendas de libre servicio consiguieron crecer en volumen un 2%, mientras que en los últimos tres meses se estancaron, con un 0,1%, e incluso en el mes de diciembre cayeron un 1,2%.

El impacto de este fenómeno sobre los precios se ha percibido también con un crecimiento del 3,4% en el último trimestre de 2008, frente al 6,8% del anterior.

Por fórmulas comerciales, el balance de los supermercados en 2008 resulta mejor que el de los hipermercados, ya que los primeros incrementaron un 9,1% su facturación al cabo del año frente al 1,7% de subida de los segundos. Nielsen analiza también la campaña de Navidad y adjudica a los supermercados un aumento de ventas del 5,6%, mientras que los hipermercados retrocedieron un 2,1%.

En cuanto al debate marca distribuidor versus marca del fabricante, el año pasado los supermercados acabaron con un 36,6% de cuota de marca propia, lo que supone una ligera subida de 2,8 puntos respecto a enero de 2007, frente al 20,4% de los hipermercados (2,1 puntos más en dos años). España lidera el valor de la marca distribución en Europa con un 34,2% de las ventas, seguida por Alemania (32,9%), Bélgica y Reino Unido (ambos con el 31,5%).

EEUU vuelve a dar otro revés a Europa

MADRID.- Una buena semana de resultados empresariales en España no ha sido suficiente para sacar al Ibex del pozo de los 7.500 puntos. El selectivo español cierra las últimas cinco sesiones con un leve ascenso del 0,2% que todavía le deja en una peligrosa zona de mínimos. De romperse los soportes actuales, la caída puede llegar hasta los 7.200 puntos, según algunos analistas consultados.De mantenerlo, el Ibex podría iniciar un nuevo y puntual rebote al alza, sólo apto para cazadores de gangas sin miedo al riesgo.

En una de las semanas más boyantes en cuanto a datos empresariales, la confirmación en Estados Unidos de una recesión de magnitudes históricas bastó para tirar por la borda los tímidos intentos de recuperación del selectivo. De nuevo el tsunami bursátil tiene su epicentro en EEUU, y de nuevo sus consecuencias se dejan notar con más violencia en los mares europeos. La economía estadounidense cayó un 6,2% en el último trimestre de 2008, bastante más de lo esperado, y alcanza su dato más crítico desde 1982, a juicio de 'El Mundo'.

Esa cifra fue suficiente para dinamitar cualquier intento de rebote en Wall Street y devolver al Dow Jones a los números rojos.«Desde los primeros síntomas de recesión en diciembre de 2007, sabíamos que ésta iba a ser la más dura desde la Gran Depresión y una de más profundas», señalaba el viernes John Ryding, economista jefe de RDQ Economics.

Por si no bastara con los pésimos datos macroeconómicos, el sector financiero continúa en declive con nuevas entradas de los estados en el capital de grandes bancos. El viernes, los títulos de Citigroup se desplomaban un 30% después de confirmar el acuerdo con el Gobierno de EEUU, que pasa a controlar un 36% de su capital.El que fue el mayor banco del mundo por valor de sus activos reaviva en España las dudas sobre una posible intervención estatal en la banca, y así se dejó notar en la cotización de la gran banca. Santander se deja un 0,4% en los últimos cinco días y BBVA otro 0,5%.

Las dos noticias procedentes de EEUU empañaron una semana en la que el Ibex apuntaba a un ligero rebote. Pese a la magnitud de la crisis económica, sólo un valor del selectivo, Cintra, ha declarado pérdidas en 2008, toda una proeza teniendo en cuenta que otros países europeos están inundados de pérdidas millonarias en sus compañías insignia.

Pero los resultados empresariales no bastan para levantar el ánimo a unos inversores que todavía no ven señales de entrada en la renta variable. El dinero está agazapado en otros activos de menor rentabilidad pero también mucho menos volátiles. El oro, con su espectacular revalorización, da buena cuenta de ello.Igual que la avalancha de deuda pública emitida en todo el mundo, que consigue llamar la atención de grandes inversores institucionales, al menos hasta que la Bolsa vuelva a recuperar atractivo.

Pero es difícil adivinar cuando ocurrirá eso. Desde Link Securities siguen manteniendo que aun no es tiempo de adentrarse en la renta variable, a menos que lo que se quiera sea cazar algún puntual rebote, con el consiguiente riesgo de quedarse atrapado en un desplome. Sólo el Euribor sigue dando buenas noticias, con un recorte histórico en febrero que le deja en el 2,135%.

Las navieras españolas 'aparcan' sus buques mar adentro

VALENCIA.- Las rutas marinas se erigieron a finales de los 90 como las grandes arterias del comercio mundial. Por ellas ha discurrido la corriente febril de la globalización, con crecimientos anuales de dos dígitos durante una década seguida. Ahora son esas mismas rutas las primeras víctimas de la paralización del consumo. La intensidad del frenazo hace asegurar a algunos operadores que su crisis es mayor que la del sector inmobiliario.

Hay cifras que hablan con elocuencia de la dimensión del fenómeno: un flete entre Shanghai (China) y Valencia, el mayor puerto de contenedores del sur de Europa, ha pasado de costar 2.000 dólares a apenas 200. Los 70 dólares por tonelada que se pagaban hace seis meses por traer un producto del Sudeste asiático, se han convertido en 10, según revela 'El Mundo'.

En el tráfico de corta distancia, fundamentalmente de cabotaje (un barco con una ruta transoceánica deja un contenedor en un puerto que otro barco se encarga después de transportar al puerto de destino) también se dejan sentir los efectos del duro ajuste.Fuentes del sector naviero aseguran que en el Mediterráneo el transporte de una tonelada de mercancía ha pasado de 40 dólares a sólo nueve, tras una caída del tráfico del 20%. Por todo ello, y pese a tratarse de un gran desconocido, puede decirse que la crisis del sector del mar es la verdadera imagen del colapso del comercio mundial.

En estos momentos, los grandes grupos de transporte marítimo transoceánico de contenedores se están encontrando con una caída de actividad que «hace inviable rentabilizar la estructura de costes de los barcos, basada en combustible, tripulación, mantenimiento y víveres», afirman en el sector. El problema es que el ajuste llega después de una década de expansión en la que se disparó la construcción de buques de carga para responder a la demanda del comercio mundial y se consolidaron flotas sin precedentes históricos.

Muchos de esos barcos se encuentran inactivos ahora. Las navieras están optando por dejarlos fondeados a unos kilómetros de distancia de los grandes puertos europeos, incluidos los españoles. Simplemente están parados a la espera de que se recupere la actividad. Así se ahorran el coste de mantenerlos en puerto.

Esa es una de las fotografías de la crisis del comercio mundial.La mayoría de los buques parados en las afueras de los puertos son de tamaño medio, de unos 6.000 contenedores (TEUS, twenty-feet equivalent unit), cuya construcción se multiplicó en los buenos tiempos. También creció la de pequeños barcos, de unos 2.500 teus, y aparecieron los gigantes del mar, auténticas ciudades marinas de entre 10.000 y 14.000 teus, que han cambiado radicalmente la forma de concebir el transporte marítimo mundial. Pero el uso de estos dos modelos está siendo mayor.

El impacto de la crisis se está extendiendo al resto de colectivos de las comunidades portuarias. Los más inquietos empiezan a ser los estibadores (personal cualificado para embarcar y desembarcar la mercancía de los buques), que sufren desde septiembre pasado un desplome de actividad tan profunda que las bolsas de eventuales de la mayoría de los puertos están paradas, como en el caso de Valencia, o directamente cerradas, como sucede en Barcelona.

El panorama para los estibadores fijos no es mejor: en los muelles valencianos, los últimos en sentir la llegada de la paralización del comercio, se trabajó en enero un tercio menos de jornadas.El sindicato mayoritario, Coordinadora de Trabajadores del Mar, ha iniciado negociaciones para «optimizar turnos de forma que la riqueza se reparta entre todos». En Málaga y Tenerife han llegado más lejos y están planteados sendos expedientes de regulación de empleo, una opción que en Barcelona ha comenzado a estudiarse.

Por si fuera poco, en este contexto tan complicado, Puertos del Estado ha decidido echar más gasolina al fuego y se ha descolgado con un anteproyecto de ley que ha puesto en pie de guerra a los estibadores, cuya capacidad para paralizar puertos está sobradamente demostrada.

La Coordinadora ha advertido de que «la nueva norma pondrá en jaque al sector y nos va a llevar a la batalla», según su representante legal, Vidal Aragonés. Puertos del Estado quiere exigir a las empresas que usan a estibadores a contar con un 25% de personal fijo, y en 15 años llegar al 50%, para poder negociar un convenio colectivo de ámbito superior a la empresa.

En la práctica totalidad de los puertos españoles, salvo alguna excepción en el País Vasco, las empresas contratan el servicio que prestan los estibadores a una sociedad que cuenta con una bolsa de personal fijo y otra de eventuales.

«No habrá empresas legitimadas para negociar el convenio colectivo, lo que nos aboca a un escenario muy complicado desde el punto de vista sindical: volvemos a la situación de los años 80, cuando se tenían que negociar las condiciones de la plantilla empresa por empresa, barco por barco». Ya hay una convocatoria de huelga de la estiba en España para los días 23 y 24 de marzo.

La crisis está produciendo situaciones que, en otras circunstancias, parecerían una excentricidad. Por ejemplo, las grandes navieras se encuentran con que hasta un 50% de sus contenedores (cajones metálicos de 6,096 metros de largo, 2,438 metros de ancho y 2,591 metros de alto) se están quedando ociosos al no haber encargos para utilizarlos. Su estrategia está consistiendo en trasladarlos a China y apilarlos allí, donde existe suelo en abundancia y mucho más barato.

En otros casos, se bordea el drama. Es el caso de los transportistas autónomos de contenedores. Hasta hace poco el exceso de tráfico permitía que asumieran el trabajo del que no podían hacerse cargo los flotistas, pero ahora hay excedentes. El resultado es que en las tres primeras semanas de 2009 muchos camioneros autónomos del Puerto de Valencia apenas habían realizado un viaje. Con ese bagaje resulta imposible hacer frente a sus costes fijos.

Los efectos en el interior

El desplome del comercio exterior se percibe también tierra adentro.En el Puerto Seco de Coslada (Madrid) la caída de la actividad es evidente. La dinámica de crisis comenzó a sentirse en el transporte de productos a granel -especialmente el carbón y el cemento-, que ha experimentado un retroceso brutal por el 'parón' de la construcción. Luego se extendió al sector del automóvil y ha acabado impactando en el movimiento de contenedores a partir de los meses de octubre y noviembre por la fuerte contracción del consumo interno en España.

Los bancos 'zombis' / Luis de Guindos

La expresión bancos zombis proviene de la década perdida de Japón durante los 90. Se trataba de bancos con enormes pérdidas en su activo, superiores a sus recursos propios, y por tanto insolventes, lo que les impedía realizar sus operaciones habituales. La oposición social dificultaba su recapitalización y rescate por parte del Gobierno con dinero de los contribuyentes, mientras que por otro lado existía un rechazo institucional a su nacionalización.

De este modo, la economía japonesa convivió durante 10 años con unas instituciones bancarias que no realizaban su función principal, dar crédito, y que simultáneamente impedían que los impulsos monetarios del Banco de Japón se trasladaran a las familias y empresas. Esta situación alargó y profundizó la crisis japonesa, que sólo empezó a resolverse gracias al fuerte tirón experimentado por las exportaciones a China con la llegada del nuevo siglo.

En las últimas semanas hemos visto una reaparición de las tensiones en los mercados crediticios y un ajuste importante en los precios de las acciones de los bancos en todo el mundo. Parece como si los temores que surgieron después de la caída de Lehman se reprodujeran con renovada intensidad. La evidencia de estas tensiones es especialmente visible en los Credit Default Swaps (CDS) -el coste de protección frente a impagos- de los bancos. ¿Cómo es posible que los CDS de los bancos se amplíen a pesar de los programas de rescate de los gobiernos?

La respuesta es muy simple: el deterioro de los CDS de los propios países, que se han visto afectados por los programas de estímulo fiscal y de rescate financiero, cuyo coste necesariamente tendrá que ser cubierto con emisiones adicionales e ingentes de deuda pública. Como no podía ser de otro modo, el CDS de los bancos se encuentra íntimamente ligado al del gobierno que los rescata o garantiza.

El empeoramiento de la situación proviene de la percepción de que el tamaño de las pérdidas por activos tóxicos crece exponencialmente como consecuencia de la recesión mundial. En concreto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) eleva las pérdidas originadas por activos en EEUU hasta los 2,2 billones de dólares, frente a una estimación de 1,4 billones de hace sólo unos meses. La suerte para los bancos americanos es que la mitad de estos activos se encuentran en balances bancarios fuera de los Estados Unidos.

Sin embargo, la extensión de la recesión en el resto del mundo está contaminando numerosos activos extranjeros que se encuentran en los balances de los bancos americanos, en una especie de infección global. En esta situación, no resulta extraño que el valor de mercado de los bancos americanos haya caído por debajo de los 400.000 millones de dólares y que se hable de la necesidad de acabar nacionalizando los dos buques insignia de la banca en EEUU, el Citi y el Bank of America.

Un nuevo frente se ha abierto con bastante virulencia: la extensión de la crisis a los países emergentes, muy especialmente a las economía del centro y el este de Europa. En los últimos días hemos visto un desplome importante de sus monedas ante los desequilibrios de estos países, especialmente la existencia de un elevado déficit externo y una alta dependencia de la financiación internacional.

En concreto, en los tres últimos años estos países han triplicado su financiación bancaria del exterior, superando los 1,6 billones de dólares. Se trata de una crisis clásica parecida a la que tuvo lugar a finales de los 90 o en 1994 con la crisis del tequila en México. En estos momentos, tres países de la zona -Hungría, Letonia y Ucrania- ya han acordado una financiación de emergencia con el FMI, mientras que Serbia está en conversaciones y Rumanía ha señalado su voluntad de iniciarlas.

Como casi siempre ocurre en este tipo de crisis, la situación de los países no es idéntica, aunque por desgracia los mercados no discriminan en exceso. En el caso de los países del Este, aparte de Letonia, la peor situación la tienen Bulgaria y Hungría, que cuentan con un porcentaje de deuda externa que excede el 100% de su PIB, lo que supera ampliamente los ratios de los países asiáticos al inicio de la crisis de finales de los 90.

Por el lado de los prestamistas, seguramente el país más afectado es Austria, cuya exposición a la zona excede el 70% de su PIB, seguido por Suecia con un 30%. Sin embargo, más allá de lo que son los flujos de capital, la recesión que va a vivir la zona golpeará especialmente a Alemania, que es el principal exportador a estos países.

De cualquier modo, y esto es lo más relevante, la exposición de los bancos europeos a la totalidad de los países emergentes va más allá de los 3,3 billones de euros, una cifra que supera en más de siete veces la de los bancos de Estados Unidos, lo cual nos hace especialmente sensibles a una crisis en estas economías.Esta preocupación se encuentra, sin duda, detrás de la reciente debilidad del euro en los mercados de divisas.

Por último, otro factor que ha impactado negativamente en la percepción de la salud de los bancos ha sido la reacción negativa de los mercados al plan del nuevo secretario del Tesoro americano, Tim Geithner, que se ha hecho público hace unas semanas.

A pesar de que incrementa los recursos de su antecesor, el famoso TARP de Paulson, mediante la creación de un nuevo fondo destinado a adquirir titulizaciones de préstamos y la ampliación de las facilidades crediticias de la Reserva Federal, se considera que no aborda el problema de solvencia de los bancos americanos, al mantener el importe de dinero público para inyecciones de capital y no aclarar suficientemente los detalles del nuevo fondo público-privado de compra de activos tóxicos. En definitiva, se piensa que los bancos americanos seguirán sin funcionar, actuando como zombis en terminología japonesa.

El problema es que pueden contagiar al resto de la economía, al igual que ocurrió en Japón.Además, ahora, por desgracia, no podemos contar con el tirón de la economía china para sacarnos de la crisis.

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Los europarlamentarios no saben qué es la crisis

BRUSELAS.- Pierre Trudeau, carismático y algo extravagante primer ministro de Canadá durante 16 años, solía decir que «el ingrediente esencial de la política es la oportunidad». Cuando se une a la preparación, el resultado es aquello que llamamos suerte; la dirección contraria puede acabar en catástrofe.

Mientras la UE se hunde en la recesión, las empresas anuncian despidos, congelan y bajan los sueldos, y los gobiernos -como el de EEUU- intentan dar ejemplo de contención salarial, el próximo julio, con la nueva legislatura del Parlamento Europeo, entrará en vigor la reforma, aprobada en 2005, que doblará el sueldo a la mayoría de los eurodiputados, se escribe en 'El Mundo'.

Tras las elecciones del 7 de junio, se aplicará la equiparación salarial básica para los Veintisiete de 7.665 euros brutos, que acabará con las diferencias de los sistemas nacionales por las que un italiano, con sus más de 12.000 euros mensuales, cobra ahora un 1.500% más que un representante húngaro.

Los españoles, que reciben lo mismo que los miembros del Congreso de los Diputados (algo más de 3.100 brutos), aumentarán su nómina en más de 4.000 euros. El salto será mucho más radical para búlgaros o húngaros, que ahora no llegan ni a mileuristas.

Los únicos que, en teoría, podrían notar el recorte son los italianos y, temporalmente, los británicos, por la bajada de la libra.Sin embargo, todavía tienen la opción de quedarse en el viejo sistema durante un periodo de transición y sus gobiernos ya se han ofrecido a completar la diferencia.

Aún así, estas cifras -modestas para los parámetros de las instituciones europeas- esconden que la reforma, tal vez, ahorre dinero al contribuyente europeo. De hecho, el nuevo estatuto del eurodiputado recorta el grueso de las ganancias extra de las que viven los parlamentarios: los gastos no justificados.

Además de la dieta de 287 euros por día de sesión (es decir, más de 5.000 al mes), según el sistema actual, los eurodiputados reciben por sus billetes de avión una cantidad no según el precio pagado, sino según un baremo artificial muy generoso.

Por ejemplo, por un pasaje Madrid-Bruselas que puede costar 80 euros o menos -comprado con tiempo, como ellos pueden hacer, ya que el calendario se conoce con meses de antelación-, cada parlamentario recibe el precio de una tarifa completa (800 euros ó más), el desplazamiento al aeropuerto, calculado por kilómetros, sin ninguna factura de por medio, y un extra adicional por la distancia total de su ciudad a Bruselas (unos 400 euros más en el caso de Madrid), es decir, un pago que se acerca, con tranquilidad, a los 2.000 euros.

Con la reforma se acabará este chollo y el pago será el real del billete. Además, se controlarán más otras asignaciones mensuales, como los 4.000 euros por gastos de oficina y los 17.000 para asistentes.

«Es un gran avance en la buena dirección. Nos gustaría más control y auditorías independientes, pero, al menos, los gastos están más controlados», explica por teléfono Richard Corbett, laborista británico que, con su grupo, somete sus cuentas a controles externos y ha convertido la transparencia comunitaria en su batalla personal.Esta semana, se ha indignado con la insistencia de su colega Gérard Onesta en un proyecto para ampliar el gimnasio del Parlamento en Bruselas con una polémica piscina de acqua-gym y sesiones de fisioterapia para diputados, funcionarios y asistentes.

«El gimnasio fue creado en los 90, cuando éramos 15 países, y ahora somos 27. Practicar deporte aumenta entre un 20 y un 50% la productividad y disminuye entre un 20 y un 40% las bajas por enfermedad», explica a este diario Onesta, que lleva años luchando por una idea que, según el francés de los Verdes, ahorrará gastos en facturas médicas.

Su propuesta, en realidad, es que la empresa a la que se adjudique el gimnasio pague el precio de la reforma, estimada entre 5,5 y 9 millones de euros, y la amortice con una subida de la mensualidad de suscripción o la aceptación de funcionarios de otras instituciones.

El concurso está ahora abierto, si bien, en plena crisis, será difícil encontrar a alguien dispuesto a encargarse de esos costes, que la UE sólo adelantaría. «Se necesita una empresa estable en el tiempo», explica Ralph Pine, portavoz del Parlamento.

Los titulares de que en la Eurocámara se construye «un gimnasio de lujo» en plena recesión asustan a alemanes y británicos. Onesta, que asegura haber bloqueado la compra de Blackberrys para todos, reconoce que puede haber un problema de imagen, aunque dice que «en tiempo de recesión, se deberían dar trabajo», y proyectos así crearán nuevos puestos.

El eurodiputado, responsable de los edificios de la Eurocámara en Bruselas, Estrasburgo y Luxemburgo, repite que no pretende montar una piscina, sino un espacio de hidromasaje: «En una piscina se puede nadar, en ésta, no». Algunos expertos, sin embargo, discuten la idea de Onesta incluso desde el punto de vista arquitectónico y comentan por los daños que el cloro puede ocasionar al hormigón.Uno de los lemas básicos de los aparejadores es «nunca metas agua dentro de un edificio ya construido».

¿Austeridad?

Los sueldos no son iguales para todos. Los italianos cobran 12.000 euros al mes, los búlgaros o los húngaros no llegan ni a 'mileuristas'.

La reforma reduce extras muy 'jugosos'. Un diputado cobra 287 euros de dieta por sesión (5.000 euros al mes) y unos 2.000 euros por cada viaje en avión.

Asistentes: Los miembros de la Cámara reciben 4.000 euros al mes por gastos de oficina y 17.000 para que paguen a sus asistentes.

¿Perdedores?: Aquellos, como italianos e ingleses, que cobren menos tras la reforma podrán quedarse con el viejo sistema durante un periodo de transición.

La piscina: Esta semana, la polémica ha surgido por la intención del francés 'verde' Gérard Onesta de ampliar el gimnasio con una piscina de 'acqua-gym'.

¿El final de los 'paraísos fiscales'?

MADRID.- Hace apenas unos días, Andorra, uno de los últimos bastiones de Europa para los que buscan pagar menos impuestos que el resto, anunció que quiere dejar de ser un paraíso fiscal, según recuerda 'El Mundo'.

Según la OCDE, en la actualidad sólo hay tres países catalogables con la ambigua etiqueta de «paraísos fiscales no cooperadores»: la propia Andorra, Liechtenstein y Mónaco. El principado pirenáico, el más débil de los tres, parece que no podrá mantener un modelo de gestión que la Unión Europea, como aseguró José Luis Rodríguez Zapatero en Berlín esta semana, quiere «erradicar».

Pero, ¿es una buena idea acabar con los paraísos fiscales? Hace unos meses, el economista Daniel J. Mitchell publicó un artículo en la revista Foreign Policy titulado Por qué los paraísos fiscales son una bendición, en el que, evidentemente, no se mostraba partidario de su eliminación. Su tesis es sencilla: si los impuestos (tanto sobre individuos como sobre empresas) se han reducido notablemente en los últimos 30 años es precisamente porque hay lugares en el mundo donde son más bajos.

Mitchell trata a los impuestos como a cualquier otro producto, material o financiera, y argumenta que siguen la ley de la oferta y la demanda. Los países de la OPEP tienen petróleo, los coreanos fabrican coches y los paraísos fiscales ofrecen impuestos bajos.Y, gracias a ellos, el resto de naciones se ven forzadas a ajustar sus niveles impositivos para no perder competitividad.

Sin embargo, las instituciones internacionales no comparten este enfoque y han vuelto a desencadenar una ofensiva contra los países que facilitan tanto la confidencialidad bancaria como regímenes fiscales benevolentes. El problema es que estos organismos no logran definir qué es un paraíso fiscal ni han conseguido, siquiera, hacer una lista fiable de países sospechosos.

La OCDE, por ejemplo, además de a los tres principados «no cooperadores» tiene en su lista de paraísos fiscales a 35 «jurisdicciones» que están «comprometidas con la transparencia y el intercambio efectivo de información», entre las que incluye a las Bahamas, Bermudas, las Islas Vírgenes, Panamá, Gibraltar(en la imagen) o Jersey.

La ONU, en cambio, tiene a casi 80 países bajo vigilancia por sus prácticas fiscales y bancarias, mientras que la Guardia Civil española, en un informe de 2004, identificaba hasta 48, sin contar a Suiza.

Las estimaciones más pesimistas de la OCDE cifran el capital acumulado en los paraísos fiscales en unos seis billones de dólares (de los cuales, 1,4 billones están en las Islas Caimán), y la Tax Justice Network, un grupo anti paraísos fiscales, estima que cada año los países dejan de ingresar 255.000 millones de dólares por culpa de estos lugares.

¿Son más los beneficios que las pérdidas? El cálculo real nunca se ha hecho, pero el debate, ahora mismo, está marcado por las razones políticas y, con la crisis internacional apretando, no es probable que la benevolencia fiscal gane amigos. Al menos entre los menos ricos.

El 'banco malo' de las cajas de ahorro españolas se llama Ahorro Corporación

MADRID.- Un buen número de cajas de ahorro tiene ya creada la estructura que les permitirá sacar de su balance los activos inmobiliarios que han ido adquiriendo en el último año, bien para evitar nuevos morosos o bien como ejecución de hipotecas impagadas. Este particular banco malo se llamará Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias (ACSI) y aglutinará los activos de unas 17 cajas por valor de varios miles de millones de euros. Bancaja, Caixa Galicia, Caja Castilla-La Mancha y Unicaja -precisamente las que más exposición tienen a crédito promotor- serán algunas de las entidades que lo integren, según 'El Mundo'.

La fórmula de esta nueva sociedad inmobiliaria ha sido diseñada por Ahorro Corporación, el grupo de servicios financieros de las cajas de ahorro. Este vehículo dispondrá de una parte financiera, encargada de gestionar las financiaciones de las cajas, e inmobiliaria, para la que se han contratado a profesionales de la firma especializada en gestión inmobiliaria Hoque.

El objetivo de ACSI es crear distintas unidades de negocio en las que se empaquetarán los activos inmobiliarios dependiendo de su tipología. Así, todas las cajas que tengan suelo rústico aportaran sus activos a una división especializada en este tipo.Las que tengan promociones ya terminadas irán a otro paquete, los locales comerciales y oficinas, a otro. Y así sucesivamente hasta un total de 23 unidades que el holding financiero de las cajas pretende crear.

La elección de este sistema se sustenta en varias razones prácticas.Por un lado, como las cajas no tienen activos del mismo tipo, se pretende que cada una participe en estas unidades en función de los activos que aporte. De hecho, hay cajas que cuentan con inmuebles de todos los tipos (vivienda libre, VPO, promociones, locales, hoteles, etc.) y otras que sólo tienen una tipología concreta. Además, esta fórmula permitirá a la sociedad gestora comercializar de manera más eficaz los productos, ya que será más accesible para grandes fondos inmobiliarios al aglutinar todos los activos en función de su categoría.

Desde una de las entidades que participará en esta sociedad explican que este sistema tiene una ventaja primordial para las cajas de ahorro: permite sacar de su balance estos activos y reduce los requerimientos de provisiones que hace el Banco de España respecto a los activos propios. Así, las cajas transmitirán los activos a los diferentes vehículos, de los que ellas mismas son las propietarias en un porcentaje proporcional a lo que hayan aportado en cada uno de ellos. ASCI será la encargada de gestionar todas las unidades y darle la mejor salida posible en el mercado.

Un proceso largo

El proceso de formación de este holding inmobiliario será largo y puede no estar completado hasta finales de 2009, ya que Ahorro Corporación se está encontrando con problemas a la hora de unificar algunas tipologías de inmuebles. Hay vehículos que se pueden constituir rápidamente con importes superiores a los 500 millones, como los que aglutinan viviendas libres, ya que muchas cajas tienen en su cartera este tipo de activos. Sin embargo, hay otras unidades en las que sólo una entidad aporta activos, y eso hace difícil diluir la participación del vehículo y permitir que la caja saque de su balance el inmueble en cuestión.

Ahorro Corporación Soluciones Inmobiliarias nace con una cartera de varios miles de viviendas, edificios comerciales, naves industriales, dos hoteles, promociones todavía en ejecución y suelo rústico distribuido por toda España y perteneciente a 17 cajas de ahorro.El importe de todos estos activos alcanza varios miles de millones de euros, según fuentes próximas a la operación, lo que convierte a ASCI en el mayor fondo inmobiliario de España.

Una de las cajas que más aportará a este fondo será Caja Castilla-La Mancha, que ha gastado, por ahora, 450 millones de euros en comprar activos inmobiliarios de clientes con riesgo de impago. La cantidad es muy desproporcionada en comparación con su balance (de algo más de 20.000 millones de euros) y son sólo 100 millones menos de los que se ha gastado, por ejemplo, La Caixa, cuyo tamaño es alrededor de siete veces superior al de la caja manchega.

La caja catalana, al igual que Caja Madrid, no formarán parte de la sociedad que ha creado Ahorro Corporación ya que estas dos entidades no son socias del holding financiero. Sin embargo, eso no significa que estas dos entidades no se estén viendo obligadas a comprar activos inmobiliarios para saldar créditos dudosos de sus clientes. Además, en el caso de Caja Madrid, la entidad cuenta con un 51% de la inmobiliaria Realia a través del brazo inversor RB Business Holding.

Ahora, tras su intención de controlar la inmobiliaria mediante participaciones directas, Caja Madrid podría tener el vehículo perfecto para dar salida a los pisos, promociones y solares que están engordando su cartera de activos.

domingo, 1 de marzo de 2009

El Papa pide que la prioridad sea ayudar a los trabajadores ante la crisis

CIUDAD DEL VATICANO.- El Papa Benedicto XVI solicitó a dirigentes políticos y a empresarios que prioricen a "los trabajadores y a sus familias" en tiempos de crisis económica. La petición la realizó después de saludar a una delegación de obreros de una fábrica de Fiat, de Pomigliano D'Arco, cerca de Nápoles, y tras hablar desde la ventana del Vaticano a los fieles reunidos en la Plaza de San Pedro para la oración dominical del Ángelus.

"Deseo alentar a las autoridades políticas y civiles así como a los empresarios para que con el apoyo de todos, se pueda afronterar este momento delicado", declaró Benedicto XVI, quien también exhortó a "recordar que la prioridad debe ser otorgada a los trabajadores y a sus familias".

Fiat es el primer empleador privado en Italia con 78.000 empleados, de los cuales 5.000 trabajan en Pomigliano D'Arco. En medio de la crisis, el grupo recurrió de forma masiva al desempleo técnico. El 5 de febrero, una manifestación en esa fábrica terminó en choques con la policía.

Benedicto XVI pidió hoy, pues, a los empresarios y a los políticos que la prioridad sea tutelar a los trabajadores y sus familias ante la crisis financiera.

"Animo a las autoridades políticas y civiles y a los empresarios para que conjuntamente puedan afrontar este delicado momento", expresó el Papa, quien puntualizó que "la prioridad" debe ser tutelar a los trabajadores y a sus familias.

Benedicto XVI explicó que estos trabajadores estaban manifestando "la preocupación por el futuro de esta fábrica y por los miles de personas que, directa o indirectamente, dependen de ella".

Asimismo, recordó las difíciles situaciones laborales de otros trabajadores italianos y citó la crisis que golpea al sector industrial de las localidades de Sulcis-Iglesiente, en la isla de Cerdeña, y en Prato, en Toscana.

Expreso su cercanía a todas las familias que atraviesan estos mismos problemas laborales y les aseguró sus rezos a María y a San José, patrón de los trabajadores.

Las inmobiliarias españolas pierden 6.000 millones en 2008 por el desplome de ventas y precios

MADRID.-Las principales inmobiliarias cotizadas cerraron 2008 con unas pérdidas conjuntas de 6.000 millones de euros, frente al beneficio de casi 1.450 millones obtenido un año antes, debido a la caída de las ventas y los precios, que ha provocado la depreciación de los activos de estas compañías.

El ajuste de un mercado que estaba sobrevalorado ha hecho necesario adaptar a la situación actual el valor de los inmuebles, lo que ha obligado a las inmobiliarias a hacer provisiones por cientos de millones de euros para cubrir esa devaluación.

En paralelo, las inmobiliarias se han visto obligadas a renegociar su endeudamiento financiero en un entorno de restricción de crédito.

La mayoría ha conseguido aplazar pagos, aunque en algunos casos ha sido a costa de ceder el control de las empresas a los propios bancos acreedores, como ha ocurrido con Colonial y Metrovacesa.

Entre las que no lograron salvar la situación está Martinsa-Fadesa, que en julio optó por el concurso de acreedores, y que de momento no ha presentado las cuentas de 2008, aunque hasta septiembre había perdido 2.250,7 millones de euros por la caída del valor de sus activos.

La depreciación de los inmuebles es la causa común del quebranto de todas las inmobiliarias, a las que también perjudicó la paralización de las ventas de vivienda, lo que se tradujo en una caída de sus ingresos conjuntos del 2,6 por ciento, hasta 5.350 millones de euros.

Reyal Urbis es de las pocas que consiguió incrementar significativamente sus ingresos gracias a la venta de suelo, lo que no sirvió para compensar el deterioro de sus activos, que le provocó unas pérdidas de 875 millones.

Colonial perdió más de 3.980 millones, tras destinar 2.372,1 millones a cubrir la depreciación de sus inversiones en el grupo FCC y en Riofisa, así como otros 1.969,9 millones para compensar la caída del valor de mercado de sus activos inmobiliarios, en tanto que su volumen de negocio disminuyó el 13 por ciento.

Las pérdidas de Afirma, un 14 por ciento superiores a las registradas en 2007, fueron consecuencia de la dotación de 322 millones para adaptar a precios de mercado el valor de sus inmuebles, a pesar de que su negocio creció el 4 por ciento, impulsado por los ingresos procedentes de la venta de suelo.

En el caso de Metrovacesa, el importe provisionado fue de 335,9 millones, a lo que se suma un descenso de las ventas de vivienda de más del 31 por ciento y a una caída de las preventas de casi el 89 por ciento.

De las grandes, sólo Testa mantuvo las ganancias -aunque fueron un 34 por ciento inferiores a las de 2007-, gracias a la subida de casi el 5 por ciento del negocio del alquiler, principal fuente de ingresos de esta filial del grupo Sacyr-Vallehermoso.

También le fue bien a Realia el negocio del arrendamiento, pero no fue suficiente para contrarrestar la caída de otros ingresos, lo que unido a las provisiones de 126 millones para reparar la disminución de valor de sus activos, se tradujo en unas pérdidas de cerca de 46 millones.

España confía en la coordinación del esfuerzo en la Unión Europea para salir de la crisis

BRUSELAS.- El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, indicó este domingo en la cumbre europea de Bruselas que la "coordinación de esfuerzos" entre los países de la Unión Europea (UE) es la clave para salir de la actual crisis económica "cuanto antes".

"Los ciudadanos españoles deben saber que el Gobierno de España está plenamente convencido que la coordinación y el alcance europeo de la respuesta es imprescindible para la recuperación económica cuanto antes", dijo Zapatero en una conferencia de prensa al final de la cumbre extraordinaria de la UE sobre la crisis económica.

"La coordinación de esfuerzos y de estrategias es la hoja de ruta que tiene marcada la Unión Europea", insistió hablando de "compartir las dificultades y las respuestas" y "arrimar el hombro juntos".

Según Zapatero, la reacción de la UE mediante cumbres especiales de jefes de Estado y de gobierno y planes de impulso coordinados representa una suerte de "gobierno común" europeo ante la crisis.

"Se podría decir que hemos establecido un gobierno común ante la crisis económica y financiera desde la Unión Europea, cuyo objetivo es coordinar las medidas de los Estados, trabajar de manera conjunta con las instituciones europeas, especialmente la Comisión y el Banco Central Europeo", afirmó.

Para el líder español, este consenso a nivel europeo "es extraordinariamente positivo" y representa una "garantía de seguridad".

Si bien defendió las medidas adoptadas hasta el momento, Zapatero admitió que la UE tiene delante de sí "un reto de grandes dimensiones" y advirtió a los ciudadanos de que "va a costar mucho" salir de la crisis.

En cuanto a la situación en España, el presidente del Gobierno reiteró que espera los "primeros efectos positivos" de la batería de medidas tomadas por la UE en "marzo y abril".

Los líderes de la UE rechazaron este domingo en una cumbre extraordinaria en Bruselas sobre la crisis económica la creación de un plan de ayuda específico para Europa del Este, así como también toda forma de proteccionismo para enfrentar la recesión.

En ese sentido, Zapatero dijo que el proteccionismo es "un espejismo económico que lastra la competitividad y en definitiva puede ser pan para hoy y hambre para mañana", y rechazó que el plan de ayuda al sector automotor presentado por su Gobierno siga esa línea.