RABAT.- Marruecos celebra el miércoles unas elecciones legislativas de las que saldrá el nuevo Gobierno y los 395 diputados de su Parlamento por un periodo de cinco años. Una cita marcada por el desencanto y el fantasma de la abstención.
Se trata de unas elecciones con importantes diferencias sobre el modelo europeo. Por ejemplo, no se permiten las encuestas, el jefe de Gobierno no necesariamente tiene que ser candidato y el Palacio real está estrechamente vinculado a carteras estratégicas del Ejecutivo, los llamados «ministros de soberanía».
A continuación, claves para entender las legislativas marroquíes:
1. ¿Qué se vota?
Marruecos es una monarquía constitucional en la que el rey Mohamed VI, también considerado «Comendador de los creyentes», conserva importantes poderes ejecutivos.
Cada cinco años, las legislativas renuevan la Cámara de Representantes (Parlamento), con 395 miembros elegidos mediante un sistema proporcional de listas.
El reparto de escaños se calcula sobre los electores inscritos en cada circunscripción y no sobre los votos válidos emitidos, una fórmula que favorece la fragmentación parlamentaria, hace imposible que un partido obtenga la mayoría absoluta y obliga a formar gobiernos de coalición.
Los escaños se dividen en circunscripciones locales (305) y regionales (90).
Marruecos afronta estos comicios con una representación femenina todavía limitada: sólo seis mujeres accedieron a la actual Cámara de Representantes (Cámara Baja, 395 escaños) tras competir con candidatos varones, mientras que las 90 restantes (22,8 % de la Cámara) obtuvieron su escaño a través de una cuota femenina.
En las elecciones legislativas de Marruecos, las mujeres, de acuerdo con esa cuota, concurren por dos vías diferentes: un total de 92 circunscripciones locales mixtas, compitiendo con los hombres, y 12 regionales, estas últimas reservadas exclusivamente a candidatas.
Según la Constitución, el rey nombra al jefe de Gobierno «entre el partido político que haya quedado en primera posición en las elecciones a la Cámara de Representantes, atendiendo a los resultados obtenidos». No es necesario que sea candidato, sino que pertenezca al partido más votado.
Además, hay carteras estratégicas con relación directa con el Palacio: Asuntos Religiosos, Defensa, Interior y Relaciones Exteriores.
2. ¿Quién vota?
Para votar es necesario ser mayor de edad e inscribirse en las listas gestionadas por el Ministerio del Interior, institución que organiza las elecciones.
Esta vez hay 15,8 millones de inscritos, cifra que según el Consejo de Europa es «netamente inferior al de las elecciones precedentes y muy por debajo de la población que se estima en edad de votar», 28 millones según las estadísticas.
Además, solo el 3% son jóvenes, lo que evidencia la falta de interés en el sistema electoral un año después del surgimiento del movimiento juvenil GENZ212, que pedía mejoras sociales y quedó diluido tras miles de detenciones.
De los registrados para votar, un gran porcentaje se abstiene: un 57% en 2016 y casi un 50% en 2021. Los analistas vaticinan una importante abstención el día 23.
3. ¿Y la diáspora?
La Constitución reconoce el derecho a voto de los marroquíes que viven en el extranjero -más de cinco millones, una de las principales fuentes de ingresos de divisas del país-, pero no existe el voto por correo o urnas en los consulados.
El marroquí residente en el exterior debe viajar a Marruecos para votar o autorizar a un familiar o conocido inscrito para que vote en su nombre mediante una plataforma digital del Ministerio de Interior.
4. ¿Cómo funciona el sistema electoral?
A estas elecciones se presentan 7.288 candidatos agrupados en 1.850 listas de 28 partidos para disputarse los 395 puestos en el Parlamento, más de 18 aspirantes por cada escaño.
Las mujeres representan el 36,47% de las candidaturas registradas, impulsadas por la cuota mínima (90 escaños) y un avance en las cabezas de las listas locales.
El 57 % de los diputados del actual Parlamento vuelve a presentarse. Y al menos 15 legisladores, según medios locales, han cambiado de partido apresuradamente en un mes para garantizar su asiento.
5. ¿Cuáles son los principales partidos?
Los tres partidos que han gobernado Marruecos desde 2021 y se perfilan como posibles ganadores de estas elecciones son RNI, PAM e Istiqlal:
Agrupación Nacional de Independientes (RNI, centro-derecha), formación del actual presidente del Gobierno, el millonario Aziz Ajanuch.
Autenticidad y Modernidad (PAM, liberal). Principal rival del RNI y con protagonismo creciente tras fichar a Fouzi Lekjaa, presidente de la Federación Marroquí de Fútbol y favorito para acceder a la Jefatura de Gobierno, según expertos locales.
Istiqlal (PI, nacionalista), encabezado por el ministro de Obras Públicas y Agua, Nizar Baraka. Fundado en 1944, el más antiguo de los grandes partidos marroquíes cuenta con un importante bastión electoral en las provincias del Sáhara Occidental.
La oposición está liderada por el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), que gobernó una década (2011-2021) y ahora apenas cuenta con 13 escaños.
La Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP, miembro de la Internacional Socialista), el Partido del Progreso y Socialismo (PPS, excomunista), y el Movimiento Popular (MP, berberista), son tres formaciones históricas que aspiran a recuperar el peso perdido.
6. Libertades, las líneas rojas
Tras la represión del GENZ212 -más de mil procesados y 660 en prisión- organizaciones civiles internacionales, como Amnistía Internacional y Human Rights Watch, alertan de un aumento de la represión en el país.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH), la más critica, considera que existe una regresión en las libertad de expresión y prensa. En Marruecos existe un margen de crítica contra el Gobierno, pero hay tres ámbitos considerados «líneas rojas» y cuya vulneración puede ser castigada por la ley: la monarquía, la religión y la integridad territorial, que incluye el concepto de soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

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