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lunes, 8 de marzo de 2021

Las poblaciones costeras sufren cuatro veces más la subida del mar


LONDRES.-  Las poblaciones costeras están experimentando un aumento relativo del nivel del mar hasta cuatro veces más rápido que el promedio mundial. Una nueva investigación internacional publicada en la revista 'Nature Climate Change', ha sido la primera en analizar el aumento global del nivel del mar combinado con mediciones de la tierra que se hunde y en la misma han colaborado investigadores de la Universidad de East Anglia, la Universidad de Bournemouth y la Universidad de Southampton, en Reino Unido; el Foro Global del Clima, la Universidad Humboldt y la Universidad de Kiel, en Alemania); la Universidad de Toulouse, en Francia, y la Universidad Normal del Este de China.

   El impacto del hundimiento combinado con el aumento del nivel del mar se ha considerado hasta ahora un problema local más que global. Pero el nuevo estudio muestra que los habitantes de la costa están viviendo con un aumento medio del nivel del mar de 7,8 mm a 9,9 mm por año durante los últimos veinte años, en comparación con un aumento medio mundial de 2,6 mm por año.

   Y los impactos son mucho mayores que las cifras globales reportadas por el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC).

   El investigador principal, el profesor Robert Nicholls, director del Centro Tyndall para la Investigación del Cambio Climático del Reino Unido y presidente de Adaptación Climática en la Universidad de East Anglia, explica que "el aumento del nivel del mar inducido por el clima es causado por el derretimiento de los glaciares y la expansión térmica del agua debido al aumento temperaturas globales".

   "Las rápidas tasas de hundimiento en los deltas y especialmente en las ciudades en los deltas también son causadas por el hombre, principalmente debido al bombeo de aguas subterráneas, también la extracción de petróleo y gas, y el reabastecimiento de sedimentos evitado por represas aguas arriba, defensas contra inundaciones, extracción de arena o minería", añade en un comunicado.

   El experto apunta que "aproximadamente el 58 por ciento de la población costera del mundo vive en deltas donde la tierra se está hundiendo. Menos del 1 por ciento de la población costera mundial vive donde la tierra se está elevando".

   "Queríamos ver el panorama general a nivel mundial, para comprender mejor el impacto del aumento global del nivel del mar combinado con las mediciones de la tierra que se hunde --explica--. Descubrimos que las poblaciones costeras viven con un aumento del nivel del mar tres o cuatro veces mayor que el promedio mundial y que los impactos del aumento del nivel del mar que se experimentan hoy son mucho mayores que las cifras globales que informa el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC)".

   "Abordar el hundimiento inducido por el hombre es importante a corto plazo, ya que es una adaptación costera esencial para proteger a las personas y las economías", agrega.

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   El equipo de investigación evaluó cuatro componentes del cambio relativo del nivel del mar: el cambio del nivel del mar inducido por el clima, los efectos de la eliminación del peso de los glaciares que provocan el levantamiento o hundimiento de la tierra, las estimaciones de la subsidencia del delta del río y la subsidencia en las ciudades.

   Las mediciones del nivel del mar se tomaron a partir de datos satelitales. Luego, el equipo sopesó sus resultados por población para mostrar su importancia para las personas.

   El análisis general utilizó el modelo de Evaluación de vulnerabilidad interactiva dinámica (DIVA), que está diseñado para comprender las necesidades de gestión costera.

   Descubrieron que las altas tasas de aumento relativo del nivel del mar son más urgentes en el sur, sudeste y este de Asia, ya que el área tiene muchos deltas y llanuras costeras aluviales que se hunden, megaciudades costeras en crecimiento y más del 70 por ciento de la población costera mundial.

   También descubrieron que durante el siglo XX, la ciudad de Tokio experimentó un hundimiento neto de 4 m, mientras que Shanghai, Bangkok, Nueva Orleans y Yakarta han experimentado un hundimiento de entre 2 y 3 metros.

   En Tokio, Shanghai y Bangkok, el hundimiento se ha detenido o reducido en gran medida por la reducción de la extracción de agua subterránea, mientras que en otras ciudades ha habido poca respuesta directa para reducir el hundimiento.

   El profesor Robert Nicholls apunta que "una de las principales razones por las que Yakarta, la capital de Indonesia, se traslada a Borneo es porque la ciudad se está hundiendo debido a la extracción de agua subterránea de pozos poco profundos. Esperamos que nuestro análisis mejore la comprensión de cómo el aumento y el hundimiento del nivel del mar van de la mano para la ciencia y la política de gestión costera en todo el mundo. Yakarta podría ser solo el comienzo", alerta.

“Debido a su coincidencia con grandes centros poblacionales, el hundimiento tiene implicaciones sociales y económicas globales”, dice la investigación revisada por pares y escrita por científicos de China, Francia, Alemania y el Reino Unido. “Estos resultados indican que los impactos y las necesidades de adaptación son mucho mayores de lo que sugieren las mediciones del aumento global del nivel del mar reportadas”.

Si bien los niveles del mar han aumentado en cerca de 2,5 milímetros al año a nivel mundial en las últimas dos décadas, los residentes costeros que representan alrededor del 58% de la población mundial han experimentado aumentos relativos promedio del nivel del mar de 7,8 a 9,9 milímetros al año, según la investigación, que utilizó datos satelitales para medir los cambios en la elevación del terreno.

Los riesgos de extracción de las aguas subterráneas se conocen desde hace tiempo en áreas urbanas como el condado de Miami-Dade, en Florida, que está construido sobre el acuífero de Biscayne, cerca de 10360 kilómetros cuadrados (unas 4.000 millas cuadradas) de piedra caliza inusualmente poco profunda y porosa, cuyas diminutas cavidades de aire se llenan de agua de lluvia y escorrentía que sacia a unos 2,7 millones de personas. La nueva investigación sugiere que los encargados de política podrían regular el desarrollo y la extracción de aguas subterráneas para frenar y mitigar el impacto del alza de los océanos.

“La subsidencia inducida por el hombre en las ciudades costeras y sus alrededores se puede reducir rápidamente con una política adecuada para la utilización y el drenaje de las aguas subterráneas”, escribieron los investigadores. “Dicha política ofrecería beneficios sustanciales y rápidos para reducir el aumento de la exposición a inundaciones costeras debido al alza relativa del nivel del mar”.

martes, 23 de febrero de 2021

El tiempo de los océanos también se acaba, advierten los expertos en Lisboa


LISBOA.- La urgencia no puede centrarse solo en la atmósfera y los termómetros: el tiempo para salvar los océanos también se está acabando, han advertido este martes especialistas desde Lisboa, sede de una conferencia telemática que ha alertado de que el plástico que los contamina solo es una parte del problema.

'No podemos tener un planeta sano sin un océano sano', así ha cerrado Peter Thomson, enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, la cita de dos días 'El océano que nos pertenece a todos', organizada por la asociación Clube de Lisboa.

Thomson ha subrayado la urgencia actual: 'Antes de que sea demasiado tarde, y ese momento se acerca, tenemos que hacer las paces con el planeta', y aunque hay buenas señales en el horizonte, como el Pacto Verde de la Unión Europea o el regreso de Estados Unidos al Acuerdo de París, hay que hacer más.

Y ese más, ha insistido, tiene que poner en el punto de mira la situación de los océanos, potenciando en primer lugar la investigación científica para protegerlo mejor, porque 'el 90 % del océano es desconocido para la ciencia'.

Sus palabras han cerrado un evento que en su primera jornada se esforzó en dejar claro que la contaminación de plásticos que sufren estas aguas, que cubren el 70 % del planeta, es apenas uno de los muchos problemas, y que en su segunda jornada, este martes, ha luchado por definir soluciones concretas.

El debate, pensado para aportar líneas de acción a medio plazo, no ha evitado el presente, marcado por la pandemia de coronavirus, que deja importantes enseñanzas.

'La covid no es un apagón, para después volver a tener luz y que todo sea como antes. Nos ha enseñado que la única seguridad para la vida humana depende de la biodiversidad. Y la biodiversidad se está destruyendo', ha expuesto el presidente de la Comisión Ejecutiva de petrolera Partex, António Costa Silva.

Costa Silva intervenía en una conferencia sobre la economía azul en la que se expusieron las enormes potencialidades de los océanos, que en su profundidad albergan 'recursos biológicos 10 veces mayores a lo que estábamos acostumbrados a estimar', según el responsable de Partex.

Oportunidades para una economía futura que debe ser circular y sostenible, no solo para proteger los océanos, sino el conjunto de la vida.

Cómo hacerlo dependerá no solo del conocimiento científico sobre los océanos, sino de la capacidad que este saber tenga para transformarse en políticas, han enfatizado en la siguiente conferencia especialistas más jóvenes, de la generación milenial, de acuerdo en afirmar que apenas seguir hablando ya no es aceptable.

'No basta con los académicos, no basta con la investigación. Es fundamental que los académicos se involucren también en acciones políticas', ha dicho el representante de Hispanoamérica en la organización Alianza por un Océano Sostenible (SOA, por sus siglas en inglés), Daniel Cáceres.

Hacerlo sería, ha asegurado, 'más efectivo': 'Educar permite tener un impacto de largo plazo, pero no necesitamos largo plazo. Hay un sentimiento de urgencia', ha dicho este especialista, que ha abogado por que la divulgación científica se enfoque precisamente en conseguir nuevas políticas.

La conferencia ha servido además para adelantar algunas de las consecuencias de fenómenos que parecen imparables, como el deshielo del Ártico, que abre nuevas rutas de navegación.

'Nuevas rutas marítimas serán posibles, además como el acceso a nuevas fuentes de recursos naturales', señaló en una de las charlas Carlos Ventura Soares, director general del Instituto Hidrográfico de Portugal.

'La logística de la industria de la navegación y la pesca cambiaría, las nuevas rutas serían muy eficientes y absorberían el trafico marítimo de unos barcos que se estima estén libres de emisiones en 2050', observó por su parte Jorge D'Almeida, director de la consultora Saconsult.

Según Karen Sack, directora de la plataforma Ocean Unite, estas nuevas rutas abrirían una batalla por el control político de las rutas entre las potencias árticas como Rusia y Estados Unidos 'por barcos militares y submarinos, no solo de mercancías'.

lunes, 22 de febrero de 2021

Los océanos adquieren en Lisboa un lugar central contra el cambio climático


LISBOA.- Los problemas de los océanos, tradicionalmente vistos como meros sufridores del cambio climático, son en realidad pieza clave para combatirlo. Es una de las ideas principales de la primera jornada de una conferencia internacional organizada en Lisboa que aborda desde el impacto del plástico al deshielo ártico.

"El océano que nos pertenece a todos" es el nombre de la cita, que este lunes y mañana martes reúne por videoconferencia a expertos de varios países por invitación de la asociación Clube de Lisboa, organizadora del evento.

El ambicioso programa pretende no dejar fuera ninguno de los problemas ya conocidos que sufren los océanos, como la contaminación por plásticos, el deshielo del ártico y su consiguiente impacto en el aumento del nivel del mar, o retos como la economía azul, pero ha dado un giro para que estos asuntos formen parte de un todo mayor. Luchar contra el cambio climático a partir de la acción.

Porque los problemas de los océanos "influyen en los niveles de carbono y en la atmósfera", porque "40 % de la población" vive cerca de las costas y porque, en definitiva, "es fundamental para nuestras vidas", ha resumido en el inicio de la conferencia la directora ejecutiva de la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA), Maja Markovcic Kostelac.

Razones de sobra para enfrentar un problema ante el que, ha asegurado, "ya hemos perdido demasiado tiempo".

 "No podemos seguir diciendo apenas que estamos preocupados por esto. Necesitamos un acercamiento coordinado, el compromiso de todos".

La cuestión ha empezado a desgranarse con una conferencia dedicada al problema de los plásticos donde se ha incidido en el papel que han jugado para llevar la contaminación de los océanos al "primer lugar del debate internacional".

"Nosotros humanos, que tendemos a ver las crisis de las océanos como problemas de los peces pero no nuestros, que son las crisis financieras, empezamos a ver las crisis de los océanos como algo que nos afecta directamente", ha expuesto Tiago Pitta e Cunha, director de la Comisión Ejecutiva de la Fundación Océano Azul, de Lisboa.

No toda la contaminación por plásticos es igual. Diez ríos en Asia y África son origen de una mayor contaminación de plásticos, al tener deltas sin medidas para paliar que lleguen a mares, pero si se habla de microplásticos "Europa y Estados Unidos tienen una responsabilidad grande en la contaminación", sostuvo Pitta y Cunha.

Más datos ha presentado Bernhard Friess, responsable de la Dirección de Política Marítima y Economia Azul, de la Comisión Europea.

"Cientos de miles de toneladas" de plástico ensucian cada año los océanos, sin perspectivas de que mejore a medio plazo, afirmó, ya que la estimación es que haya "cuatro veces más de plásticos en los océanos en veinte años".

El principal problema, aseveró, es la "enorme" huella de carbono que dejan. También sus reducidas posibilidades de reutilización, con casi la mitad de los plásticos destinados a un solo uso.

Limpiar los océanos completamente, ha dicho, sería una tarea imposible, y el reciclaje es una gran ayuda en esta batalla, pero no solo. El gran avance sería encontrar materiales alternativos.

"La industria puede reemplazar otras cosas dañinas, tenemos que encontrar alternativas a los plásticos", alentó Atsushi Sunami, presidente del Instituto de Investigación sobre Políticas para el Océano de Tokio, que pidió unir esfuerzos de científicos de todo el mundo y llegar a compromisos internacionales.

"Cada vez hay más cosas embaladas en pequeñas unidades, todas con plástico. Con la covid, pedimos más Ubereats en lugar de ir a restaurantes y eso viene con plásticos. No es fácil que esta tendencia se revierta, por eso tenemos que seguir dialogando y conseguir un modelo al que se puedan adaptar todas las economías", apuntó.

"Y luego, pasar a una fase en la que (los plásticos) eventualmente se puedan sustituir", concluyó.

Las consecuencias de la extensión de las plataformas continentales fue otro de los puntos abordados en la jornada inaugural, en la que quedó claro que este asunto cuenta aún con muchas lecturas más basadas en la geopolítica que en la protección de esas zonas abiertas a explotación.

Una tendencia sobre la que llamó la atención Larry Mayer, director de la Escuela de Ciencias Marinas e Ingeniería Oceánica de la Universidad de New Hampshire.

Ampliar las plataformas, subrayó, "da más recursos, pero también más obligación de cuidarlo. Ese es el equilibrio que hay que lograr".

La conferencia será clausurada mañana martes por el enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, Peter Thompson.

domingo, 21 de febrero de 2021

Los plásticos, el deshielo y otros retos de los océanos, a debate en Lisboa desde el lunes


 LISBOA.- La invasión de los plásticos, el deshielo del Ártico o la transición a una economía azul son algunos de los temas que tres decenas de ponentes debatirán desde este lunes en una conferencia organizada en Lisboa, con motivo de la Década de la Ciencia del Océano de la ONU.

La conferencia "El océano que nos pertenece a todos", organizada por la asociación Clube de Lisboa, se celebra los días 22 y 23 de forma virtual y será clausurada precisamente por el enviado especial del secretario general de la ONU para los océanos, Peter Thompson.

La apertura correrá a cargo de la directora ejecutiva de la Agencia Europea de Seguridad Marítima (EMSA), Maja Markovcic Kostelac, y del presidente del Clube de Lisboa, Francisco Seixas da Costa, que darán inicio a varios paneles en los que ponentes de diversas disciplinas analizarán los desafíos que afrontan los océanos en esta década.

La invasión de los plásticos y cómo afectan a las cadenas alimentarias centrará el primer panel, en el que participarán, entre otros, el director de Política Marítima y Economía Azul de la Comisión Europea, Bernhard Friess, y la presidenta de la Fundación Sasakawa para la Paz, Atsushi Sunami.

La siguiente mesa estará dedicada a la extensión de las plataformas continentales, donde los participantes analizarán si constituye un desafío estratégico y seguridad, y cuáles son los principales obstáculos en el camino.

Será abordado por el director de la Escuela de Ciencias Marítimas e Ingeniería Oceánica de la Universidad de New Hampshire, Larry Mayer, y el investigador Tetsuo Kotani, del Instituto Japonés de Relaciones Internacionales, entre otros.

El director del Instituto Hidrográfico Portugués, Carlos Ventura Soares, y la asesora para el alto mar de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, Kristina M. GJerde, liderarán un debate sobre el deshielo del Ártico, el desastre climático que supone y la apertura de una ruta de contenedores por la costa rusa.

La jornada del lunes se cerrará con un panel sobre las amenazas a la seguridad marítima, donde se tratarán temas como la piratería, con la presencia del ministro luso de Defensa, João Gomes Cravinho, y del jefe de Seguridad y Fiscalización de la EMSA, Leendert Bal.

El ministro del Mar luso, Ricardo Serrão Santos, encabeza el panel que marca del inicio de la jornada del martes, dedicado a la economía azul más allá de la pesca y la extracción mineral y a su papel en las energías renovables.

Otro miembro del Ejecutivo portugués, el ministro de Ciencia, Tecnología y Enseñanza Superior, Manuel Heitor, dará después una ponencia sobre las prioridades en la investigación sobre el océano.

La última mesa estará dedicada al futuro de los océanos y reunirá a jóvenes de diferentes geografías: Lisboa, Lima, Tokio, Buenos Aires, Yakarta y Dar-es-Salam.

En la organización del evento colaboran la Embajada de Japón en Portugal, la Agencia Marítima de Seguridad Europea, el Instituto Hidrográfico Portugués y la Alianza por la Sostenibilidad de los Océanos.

jueves, 4 de febrero de 2021

El ruido provocado por el ser humano altera la vida en los océanos


MADRID.- Una investigación en España del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) plantea que ese ruido se considere como un factor de estrés, que se usen nuevas tecnologías de monitorización y se desarrollen políticas de gestión para mitigar sus efectos en los ecosistemas.

La contaminación acústica causada por el tráfico marítimo, la pesca y otras actividades industriales altera la fisiología, la reproducción e incluso la supervivencia de los animales, según un estudio que publica este jueves Science.

La investigación, en la que ha participado el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), plantea que ese ruido se considere, a escala mundial, como un factor de estrés, que se usen nuevas tecnologías de monitorización y se desarrollen políticas de gestión para mitigar sus efectos en los ecosistemas.

Los animales marinos son sensibles al sonido, que usan como una señal sensorial prominente que guía todos los aspectos de su comportamiento y ecología, y los científicos han concluido, tras revisar la literatura científica, que el ruido causado por las actividades humanas afecta desde los invertebrados a las ballenas.

"Debido a que el sonido viaja lejos y rápidamente bajo el agua, el paisaje sonoro cobra especial relevancia", según Víctor Eguíluz, del Instituto de Física Interdisciplinar y Sistemas Complejos (IFISC-CSIC-UIB) y de la Universidad de las Islas Baleares.

El tráfico marítimo, la exploración de recursos y el desarrollo de infraestructuras han incrementado la antropofonía (los ruidos generados por la actividad humana), mientras que la biofonía (los sonidos de origen biológico) se han reducido debido a la caza, la pesca y la degradación de los ecosistemas, dicen los investigadores.

La crisis climática y otras presiones humanas han provocado el deterioro de hábitats como los arrecifes de coral, las praderas marinas y los lechos de algas marinas, y han silenciado sonidos característicos que sirven de guía a las larvas de peces y a otros animales para encontrar sus hábitats.

El estudio, liderado por la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudí), ha revisado más de 10.000 artículos científicos en los que se evidencia el impacto del ruido generado por el ser humano en la vida marina en todo el mundo.

Este esfuerzo, sin precedentes, "ha demostrado la abrumadora evidencia de la prevalencia de los impactos del ruido provocado por el hombre en los animales marinos, hasta el punto de que no se puede ignorar la urgencia de tomar medidas", según Michelle Havlik, investigadora de la citada universidad.

El estudio señala que el problema de la contaminación acústica "se puede revertir de manera rápida" y apunta como evidencia lo ocurrido en los océanos durante el confinamiento por la pandemia de covid-19, cuando los ruidos predominantes volvieron a ser los generados por los animales marinos.

El estudio propone impulsar acciones de gestión como fomentar el uso de nuevas tecnologías: disminuir el ruido de motores o de hélices, mejorar los materiales del casco de los barcos, el uso de motores eléctricos.

También sugiere el impulso de medidas reglamentarias para reducir el ruido de los barcos comerciales bajo el agua, algo que desde 2014 promueve la Organización Marítima Internacional a través de una serie de directrices voluntarias.

El líder del equipo, Carlos Duarte, también de la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá destaca hasta qué punto está conectada acústicamente la superficie del océano, donde se genera la mayor parte del ruido humano, con las profundidades marinas.

El científico relata que, hace años, mientras escuchaba una grabación de hidrófonos en la costa oeste de Estados Unidos, le sorprendió escuchar claramente el sonido de la lluvia, cayendo sobre la superficie, como el sonido dominante en el entorno del océano profundo.

lunes, 22 de junio de 2020

El 20% del fondo marino se encuentra mapeado

NUEVA YORK.- Durante los últimos años investigadores marinos de todo el mundo han mapeado una quinta parte del fondo oceánico mundial en la Tierra, llegando a completar un total del 20%. Según informó The Verge, en la actualidad existe una iniciativa que buscar tener registrado la totalidad del fondo marino para el año 2030.

El proyecto ha sido llamado Seabed 2030 y actualmente trabajan en el la fundación Nippon (Japón), en conjunto con la organización intergubernamental que recibe la colaboración de la Carta Batimétrica General de los Océanos (GEBCO).
Con el actual trabajo realizado por estas agrupaciones se espera que los científicos puedan comprender de mejor forma procesos marinos, como la formación de las mareas o el contexto submarino necesario para que se provoque un tsunami.
Por otra parte, el mapa completo podría ser de ayuda para las industrias que actualmente se dedican a buscar y  explotar gas, petróleo y minerales en las profundidades del mar.
Sin ir más lejos, han aparecido algunas compañías especializadas en colocar cables submarinos, a quienes también les sería útil saber los relieves y estructuras rocosas que existen al fondo del mar.
A través de un comunicado oficial, Jamie McMichael –Phillips, director del proyecto afirmó que “es alentador ver lo que se puede lograr trabajando con diversas organizaciones en el mundo, por lo que estamos buscando nuevas alianzas y avances tecnológicos porque todos tienen un papel que desempeñar para contribuir a nuestro mapeo oceánico, que beneficiará a toda la humanidad”.
Por ahora el trazado conocido en detalle es equivalente a dos veces el tamaño de Australia, por lo que todavía queda mucho trabajo para los expertos, quienes esperan completar todo el mapa en los próximos 10 años.

jueves, 7 de mayo de 2020

Los océanos, bajo la amenaza de volver al "precolapso" ambiental


MADRID.-La previsible recuperación de emisiones de CO2 tras el parón por el coronavirus amenaza con devolver a los océanos al anterior estado de "precolapso" al borde de la saturación, sin capacidad de absorber "ad infinitum" la excesiva producción humana de ese gas invernadero.

Además de haberse reducido durante el confinamiento la producción de dióxido de carbono emitido a la atmósfera, ha caído la actividad pesquera y el tráfico marítimo de mercancías y de pasajeros, siendo los grandes buques mercantes y petroleros la habitual fuente principal de contaminación y vertidos en los océanos.
La contrapartida a las mejoras ambientales de estos días ha sido el aumento de mascarillas y guantes de látex que están llegando a los mares, un problema que se agravará en la fase poscoronavirus y que está siendo especialmente visible en las costas asiáticas, según los expertos.
Con la recuperación de la actividad industrial y comercial, es previsible que todo vuelva a la situación anterior de "precolapso", advierte el catedrático de biología de la Universidad de Granada (UGR) Pedro Sánchez Castillo, tras instar a tomar conciencia de "la escalada de destrucción ambiental" para frenarla al igual que "estamos doblegando" la curva de la evolución del coronavirus.
Sánchez Castillo, responsable de CEI-Mar en la Universidad de Granada, ha defendido "un cambio de ritmo" en las ayudas europeas hacia políticas verdes y azules en el tema de los océanos, en donde la conservación y la sostenibilidad sean "partes esenciales de la ecuación del nuevo modelo de desarrollo".
El océano, que es el hábitat más grande del planeta, desempeña un papel crucial en la regulación del cambio climático global al absorber y almacenar calor y dióxido de carbono, aunque su capacidad es limitada.
Este ecosistema "se está saturando y no podrá continuar así ad infinitum", asegura el científico Fernando Valladares, del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), tras referirse a "los síntomas" que muestran que el océano es incapaz de aumentar el ritmo de captación de CO2 de la atmósfera tan rápido como "nosotros incrementamos nuestras emisiones".
"Los océanos responden, tienen cierta capacidad de respuesta, pero están dando síntomas de saturación", tras lamentar el científico los graves problemas a los que se enfrentan los mares como el aumento de la temperatura y la enorme energía acumulada durante años, además de la acidificación del agua por la excesiva absorción de dióxido de carbono con el blanqueamiento de grandes extensiones de corales.
El calentamiento de las aguas, "que es un proceso acumulado de años y años", recuerda el experto, está provocando que el hielo de los polos se derrita, con la consecuencia de niveles del mar cada vez más altos que hacen peligrar poblaciones costeras enteras, con un aumento además de fenómenos meteorológicos cada vez más extremos.
Ante la gravedad del problema, en 2019 los expertos de la ONU publicaron un informe sobre el cambio climático y los océanos en donde se alertaba del riesgo del incremento de los niveles del mar, mientras que en la última cumbre climática mundial, que se celebró en Madrid bajo presidencia chilena, el lema fue la COP Azul, en referencia a los ecosistemas marinos.
Inicialmente estaba previsto que este 2020 fuera un año clave para la defensa de los ecosistemas marinos con citas como la segunda Conferencia sobre los Océanos que iba a celebrarse en junio en Lisboa, pero finalmente se ha pospuesto por el coronavirus.
"La crisis sanitaria amenaza con rebajar a niveles decepcionantes la ambición ambiental" que planeaba en el mundo para este año, lamenta la directora ejecutiva de Oceana en Europa, Pascale Moehrle.
En su opinión, "debemos seguir adelante" con el Pacto Verde en la Unión Europea (UE) y seguir frenando mediante legislación la producción de plásticos de un solo uso y la promoción de envases y botellas reutilizables para que no lleguen a los océanos, un problema especialmente visible en costas asiáticas donde también están apareciendo ya mascarillas y guantes, advierte, por su parte, la bióloga Pilar Marcos, directora de biodiversidad de Greenpeace España.
En este país, continúa Marcos, también han aumentado los residuos de guantes y mascarillas estos días a causa del coronavirus además del riesgo de colapso de la red por el vertido de toallitas húmedas que pueden acabar llegando al mar, en donde perdurarían cientos de años junto a la fauna marina.
Las mascarillas y los guantes de látex no son envases, no se reciclan, "y es muy importante que se tiren a las papeleras y no a la calle, ni a la red de saneamiento", insiste la experta.

lunes, 3 de septiembre de 2018

El mundo inicia la negociación de un gran tratado para proteger los océanos

NUEVA YORK.- Los países de todo el mundo iniciarán mañana la negociación de un tratado que regule el alta mar de los océanos, una iniciativa que lleva preparándose una década y considerada clave para proteger el medio ambiente.

La sede de Naciones Unidas en Nueva York será el escenario de las discusiones, que se prolongarán en esta primera fase durante dos semanas.
El objetivo es cerrar un acuerdo para 2020, según decidió el pasado diciembre la Asamblea General de la ONU al aprobar el inicio del proceso de discusiones intergubernamentales.
En juego está el futuro las aguas internacionales, que suponen dos tercios de la superficie total de los océanos.
Esa zona, también conocida como el alta mar, abarca todas las aguas situadas a más de 200 millas marinas de la costa y es compartida por todos los países.
Hasta ahora, las aguas internacionales han estado gestionadas bajo una serie de acuerdos y organismos internacionales, pero sin una jurisdicción clara, sin demasiada coordinación y con unas normas inadecuadas para su protección.
"Hay una grieta en la gobernanza internacional", explica Liz Karan, directora de la campaña sobre los océanos de la ONU The Pew Charitable Trusts.
Según Karan, existe una "verdadera necesidad" de crear un mecanismo internacional que permita proteger los mares y que abarque a todos los sectores, desde la pesca a la extracción de petróleo y gas.
Su expectativa es que, tras años de preparación, los Gobiernos lleguen a Nueva York listos para comenzar rápidamente a redactar ese instrumento.
"Los océanos más allá de las fronteras cubren la mitad de nuestro planeta y nos pertenecen a todos. No tienen banderas, idiomas o divisiones nacionales. No tienen departamentos gubernamentales que los protejan", explica Sandra Schoettner, de Greenpeace.
Para esta y otras organizaciones ecologistas, las negociaciones que arrancan esta semana suponen una oportunidad única para salvar los mares de la sobrepesca, el cambio climático y otros problemas.
Schoettner sostiene que se trata de una ocasión "única en la historia para proteger el azul de nuestro planeta azul".
"La ciencia es clara: necesitamos proteger al menos el 30 % de nuestros océanos para 2030. La vida en nuestros mares depende del resultado de los próximos dos años de negociaciones", insiste.
Los ecologistas y muchos países defienden para ello la creación de reservas marinas, que serán una de las partes clave de las negociaciones.
A día de hoy, media docena de países (China, Taiwán, Japón, Indonesia, España y Corea del Sur) se reparten el grueso de la pesca en alta mar, a través de compañías apoyadas en muchos casos por importantes subsidios públicos.
Según numerosos estudios, sin esas ayudas gran parte de esa flota no sería sostenible económicamente, lo que unido al impacto que la industria tiene en los ecosistemas marinos, ha llevado a algunas voces a proponer una prohibición total de ese tipo de pesca.
Según un estudio liderado por la Universidad de la Columbia Británica canadiense, las capturas en alta mar representan únicamente un 10 % del total mundial, pero tienen un gran impacto, dados los enormes barcos y cantidades de combustible necesarios.
Los autores del informe aseguran que cerrar las aguas internacionales a la pesca permitiría reponer muchas especies y, como consecuencia, aumentar en un 18 % las capturas costeras.
En la resolución aprobada en diciembre por la Asamblea General de la ONU se subraya la necesidad de garantizar una pesca sostenible, combatiendo las capturas ilegales, no reguladas o excesivas y mejorando la cooperación entre países.
Además de para proteger a las especies marinas, salvaguardar el océano es clave frente al cambio climático, pues las aguas absorben calor y gases de efecto invernadero, gracias sobre todo a la labor de muchas especies de plancton.
Según Ocean Unite, una organización que promueve la protección de los mares, el océano se queda con un cuarto de las emisiones de dióxido de carbono y el 90% del calor derivado de ellas.