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viernes, 9 de abril de 2021

La OIT cifra en 26 millones los empleos perdidos en Latinoamérica por la pandemia


GINEBRA.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha cifra en 26 millones los empleos perdidos en América Latina y el Caribe como consecuencia de la pandemia de Covid-19, según un nuevo informe del organismo, que recoge que 2021 ha arrancado con un panorama laboral "complejo" y "agravado" por las nuevas olas de contagios y los lentos procesos de vacunación que hacen más inciertas las perspectivas de recuperación en materia laboral.

"La búsqueda de una mejor normalidad va a requerir de acciones ambiciosas para recuperarnos de los retrocesos en el mundo del trabajo", ha advertido el director de la OIT para América Latina y el Caribe, Vinícius Pinheiro, quien apuesta por generar oportunidades de trabajo decente y lograr consensos para que 2021 "sea el año de la vacunación y de la recuperación económica con generación de más y mejores puestos de trabajo".

Para alcanzar estos objetivos, el director regional cree que será clave abordar las condiciones laborales preexistentes en la región, las cuales explican buena parte de la magnitud del impacto de la contingencia sanitaria en el empleo latinoamericano. "Muchos de los desafíos que teníamos antes de la pandemia continúan vigentes, aunque ahora son más urgentes", ha apostillado.

Entre otros factores característicos de la región, el representante de la OIT apunta la alta informalidad, los reducidos espacios fiscales, la persistente desigualdad, la baja productividad y la escasa cobertura de protección social, todo ello sumado a problemas como el trabajo infantil y forzoso.

Los impactos en el trabajo más graves en el segundo trimestre de 2020, cuando los indicadores de ocupación y participación se desplomaron, y luego se recuperaron parcialmente.

Aún así, al concluir 2020 la tasa de ocupación promedio de la región se había reducido de 57,4% a 51,7%, una caída que equivale a la pérdida de alrededor de 26 millones de empleos, de los cuales un 80%, más de 20 millones de personas, salieron de la fuerza laboral latinoamericana.

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La caída de la fuerza laboral contrasta con la contracción del desempleo, que ascendió desde el 8,3% hasta el 10,6% en 2020. Según la OIT, la desocupación solo muestra de forma parcial la magnitud de las dificultades que atraviesan los mercados laborales de la región.

La autora del nuevo informe, Roza Maurizio, ha comentado la posibilidad de un aumento importante de la tasa de desocupación una vez que vuelvan a la fuerza laboral las millones de personas que habían dejado de participar en ella.

Otra consecuencia de la pandemia en Latinoamérica es la reducción de horas trabajadas, que ha sido la mayor a nivel mundial. La institución señala que esta crisis tanto en el empleo formal como informal experimentaron contracciones muy pronunciadas, pero fue más intenso en el segundo, lo que generó una reducción (temporal) de la tasa de informalidad, una situación que ya ha comenzado a cambiar.

En este escenario, Maurizio advierte de que existe un alto riesgo de informalización que se suma a los ya elevados niveles de informalidad laboral que tenían los países antes de la pandemia.

Según los datos disponibles de siete países, la recuperación del empleo en la segunda mitad de 2020 ha llevado a cabo casi por completo por el crecimiento del empleo informal. Estos trabajos estarían dando cuenta de más del 60% del aumento total del empleo.

La integrante de la OIT ha indicado que este déficit del trabajo formal se hará más evidente en ciertos grupos poblacionales como los jóvenes y las mujeres, los cuales "exhiben mayores dificultades para insertarse en un puesto formal".

"Las perspectivas de recuperación económica para 2021 son modestas y aún muy inciertas, por lo que las expectativas acerca de una posible reversión de la situación crítica del mercado de trabajo deberían ser muy cautelosas", ha añadido Maurizio.

martes, 23 de febrero de 2021

La OIT busca dignificar el creciente empleo a través de plataformas digitales


GINEBRA.- Las plataformas digitales de trabajo (redes en línea de conductores, repartidores, empleados por cuenta propia, etc) se han quintuplicado en una década, un crecimiento que debe ir acompañado de una regulación para lograr un empleo más digno, advierte hoy la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En un nuevo informe, la OIT señala que este creciente sector plantea aún numerosos problemas, como horarios de trabajo "prolongados e imprevisibles" y bajos salarios, dado que la mitad de estos empleados cobran menos de dos dólares por hora.

La organización también denuncia "la imposibilidad de gozar de los derechos a la protección social, la libertad de asociación y de negociación colectiva" para muchos trabajadores de este tipo.

En lo que respecta a las empresas, el informe denota que estas plataformas plantean problemas de competencia desleal, falta de transparencia en datos y fijación de precios, además de comisiones costosas.

Por otro lado, el naciente sector "está volviendo cada vez más difusa la clara distinción que solía haber entre asalariados y autónomos", con unas condiciones laborales que suelen venir determinadas por un contrato de servicios unilateral.

El informe añade que es cada vez más común que las tareas de evaluación y supervisión de los trabajadores en estas plataformas "dependan de algoritmos, y no de seres humanos".

Estos algoritmos "definen y alteran cómo los trabajadores son contratados y remunerados, y no son para nada neutrales, pues son diseñados por programadores siguiendo instrucciones que en ocasiones pueden resultar en prácticas discriminatorias", advirtió al presentar el informe el director general de la OIT, Guy Ryder.

La economista de la organización Uma Rani, una de las autoras del estudio, subrayó que uno de los puntos que sorprenden de estas plataformas es que "los empleados en ellas tengan que pagar una comisión para trabajar, algo que no ocurre en el mercado laboral fuera de internet".

Ryder subrayó que éstos y otros problemas que surgen con el auge de estas nuevas formas de empleo "deben solucionarse mediante el diálogo social internacional a fin de que los trabajadores, los empleadores y los gobiernos puedan beneficiarse plenamente y por igual de estos avances".

Matizó, no obstante, que "las plataformas digitales de trabajo están abriendo oportunidades que antes no existían, en particular para las mujeres, los jóvenes, las personas con discapacidad y los colectivos marginados en todo el mundo".

El estudio también evidencia una distribución aún desigual del sector en el mundo, ya que el 96 % de las inversiones en estas plataformas se concentra en Asia, Norteamérica y Europa, y el 70 % de las ganancias se acumula en sólo dos países, China y Estados Unidos.

Al mismo tiempo, mucho del trabajo en esas plataformas es externalizado desde empresas del mundo desarrollado a países en desarrollo, donde sus trabajadores cobran menos, una desigualdad que, en opinión de la OIT, "perpetúa la brecha digital y podría agravar las desigualdades".

La OIT pide a la vista de este informe "transparencia y rendición de cuentas" respecto de los algoritmos usados en este tipo de plataformas, así como permitir la negociación colectiva de los trabajadores, y un mejor acceso a prestaciones de seguridad social.

Los servicios de taxi y de reparto en línea (como Uber, Lyft, Deliveroo, Just Eat) aumentaron en el mundo de 142 en 2010 a más de 777 en 2020 y aún se concentran en unos pocos países, como Estados Unidos (que representa un 29 % del total), India (8 %) o el Reino Unido(5 %).

La mayoría de los trabajadores de estas plataformas es menor de 35 años con un alto nivel de estudios, en particular en los países en desarrollo, y trabaja en ellas unas 23 horas semanales, aunque a menudo complementadas con otro tipo de empleos.

Las largas jornadas son frecuentes en conductores y repartidores de estas plataformas, que trabajan en torno a unas 60 horas semanales.

Una elevada proporción de estos conductores y repartidores, superior al 70 %, dice sufrir algún grado de estrés asociado al trabajo "por la congestión del tráfico, la escasa remuneración, la falta de pedidos o clientes, la excesiva duración de la jornada, el riesgo de sufrir lesiones laborales o la presión para conducir rápido".

Sorprende el hecho de que el estudio no dé cifras sobre cuántos trabajadores en el mundo dependen de estas plataformas, aunque -según explicó Ryder- es algo difícil de cuantificar, en parte porque muchos de estos negocios no comparten esta información, pero también por la diversidad de circunstancias de los empleados.

"No es fácil incluir a personas que trabajan una o dos horas semanales en estas plataformas junto a otras que pueden llegar a trabajar 65 horas semanales, así que somos cautos en dar una cifra redonda", justificó.

jueves, 17 de diciembre de 2020

La pandemia deja más de 30 millones de desempleados en América Latina

 GINEBRA.- La pandemia de Covid-19 ha dejado a más de 30 millones en situación de desempleo en América Latina y el Caribe, otros 23 millones de personas han salido de la fuerza de trabajo este año ante la falta de oportunidades y la tasa de desempleo se ha incrementado en 2,5 puntos porcentuales, pasando del 8,1% hasta el 10,6%, según el informe 'Panorama Laboral 2020' realizado por la Organización Internacional de Trabajo (OIT).

Las consecuencias de la pandemia sobre el mercado laboral latinoamericano no tienen precedentes en la región, que en los últimos 10 meses retrocedió al menos 10 años en términos de empleo. Lo peor, que la crisis está lejos de terminar, según el director regional de la OIT, Vinícius Pinheiro.

"Llegamos a 2021 con el empleo en terapia intensiva", ha señalado Pinheiro este jueves durante una rueda de prensa, en la que ha apostillado que "esta es la crisis más grande que haya registrado este informe", que comenzó a editarse en 1994. 

De hecho, las previsiones de desempleo para la región el año que viene apuntan a una tasa del 11,2%, teniendo en cuenta factores como un crecimiento del PIB moderado (3,5%), una cifra insuficiente para recuperar todo lo perdido durante la crisis. Además, se suma la incertidumbre sobre la evolución de la pandemia.

Con este panorama, los gobiernos regionales se enfrentarán al desafío de "sentar las bases para una nueva y mejor normalidad", lo que implicará adoptar estrategias para generar más y mejores empleos en la medida que se vaya reactivando la producción y vaya disminuyendo la emergencia sanitaria.

"Ahora es indispensable lograr crecimiento económico con empleo. El empleo es crucial para reducir la pobreza y enfrentar la amplificación de las desigualdades que está dejando como secuela esta pandemia", ha agregado el director regional de la OIT.

Sin embargo, el análisis de la OIT advierte de que no solo el alto desempleo es el único problema en el mercado laboral latinoamericano. En 2020 se registró un inédito tránsito hacia la inactividad por parte de personas que desistieron de buscar trabajo ante la falta de oportunidades. Así, la tasa de participación laboral se desplomó en 5,4 puntos porcentuales, hasta el 57,2%, de acuerdo con los datos disponibles al cierre del tercer trimestre de 2020.

En la medida en la que las economías se recuperen, el regreso de estas personas a los mercados de trabajo generará presiones adicionales para los indicadores de desocupación del año próximo.

El informe destaca que antes de la crisis sanitaria, lo que sostenía la participación y ocupación regional era la incorporación de las mujeres en el mercado laboral.

Sin embargo, la pandemia ha supuesto un retroceso en este proceso, de manera que la reducción en la participación laboral fue mayor entre las mujeres (-10,4%) que entre los hombres (-7,4%). "La crisis sanitaria en 2020 ha tenido un impacto aún más significativo en el desempeño de los indicadores laborales de las mujeres", recoge el documento.

En el caso de la población de entre 15 y 24 años, durante los primeros tres trimestres de 2020 las tasas de participación y de ocupación juveniles cayeron en torno a los 5,5 puntos porcentuales, hasta ubicarse en 42,7% y 33%. La tasa de desocupación juvenil subió 2,7 puntos porcentuales, hasta el 23,2%, un nivel que no había sido registrado antes, y que implica que uno de cada cuatro jóvenes estaba sin empleo al tercer trimestre de 2020.

Por sectores, la contracción del empleo fue particularmente severa en sectores de servicios como hoteles (-17,6%) y comercio (-12,0%). Por otra parte, también se observa que la crisis sanitaria afectó fuertemente al empleo en la construcción (-13,6%) y la industria (-8,9%). La menor caída de la ocupación se observó en la agricultura (-2,7%).

Pinheiro ha asegurado que no hay un dilema entre preservar la salud y la economía, ya que sin salud, no hay ni producción ni consumo. Por ello, ha subrayado que en el futuro será importante considerar las lecciones aprendidas durante la epidemia, destacando que la seguridad y la salud en el trabajo serán un tema clave para la reactivación económica. 

El director también ha puesto de relieve la importancia del diálogo social entre gobiernos, empresas y trabajadores, que es "más relevante que nunca".

Los salarios a nivel regional experimentaron variaciones muy diferentes durante el año en función del país, de manera que en Brasil (+7,2%) y Costa Rica (+2,4%) se registraron incrementos salariales, mientras que en Colombia se contrajeron (-2,4%).

No obstante, el análisis de la OIT señala que los incrementos salariales de algunos países se vieron afectados por el entorno particular de la pandemia, de modo que los asalariados de menores ingresos fueron los más afectados por la pérdida de empleos, lo que redujo la importancia relativa de los salarios más bajos en la región.

Con respecto al salario mínimo, la mayoría de países registró subidas salariales en enero como parte de sus ajustes anuales periódicos, salvo Nicaragua, que realizó ajustes del salario durante el primer trimestre, y Chile, que realizó ajuste en el salario mínimo dos veces, una durante el primer trimestre y otra en septiembre.

"La región fue duramente golpeada por esta crisis, incluso más que otras en el mundo, y eso se debió en gran parte a problemas estructurales que existían y conocíamos", ha explicado Pinheiro, que ha destacado que algunos de estos problemas estructurales son la persistente falta de espacio fiscal, las brechas de cobertura en la protección social, la elevada desigualdad social y la alta informalidad, que han puesto en evidencia la precariedad de grandes sectores de la sociedad.

Con respecto a la informalidad, el director regional ha apuntado que en esta crisis no será un mecanismo de protección como fuera en otras anteriores, ya que durante la pandemia la informalidad laboral se contrajo, por lo que el rol estabilizador de esta no se ha demostrado.

Por su parte, el informe ha señalado que pese a un esfuerzo importante de varios gobiernos latinoamericanos durante la crisis, en algunos casos "hubo la sensación de que las ayudas llegaron tarde, o bien que no eran suficientes para cubrir los ingresos perdidos".

La receta para la recuperación laboral pasa por varios factores según la OIT. Entre ellos, se encuentra la necesidad de repensar el modelo de inserción económica, la implementación de un desarrollo tecnológico combinado con la sostenibilidad ambiental, el impulso al emprendimiento empresarial, la formalización del empleo y políticas de empleo que respondan a las nuevas realidades.

"El camino hacia una nueva y mejor normalidad no será fácil, ni será corto", ha señalado Pinheiro, que ha precisado que "ese es el legado de 2020, el año que vivimos con la Covid-19".

miércoles, 2 de diciembre de 2020

La pandemia golpea con más fuerza los salarios más bajos y los de las mujeres, según la OIT

 BERLÍN.- Los salarios mensuales cayeron o se estancaron en muchos países en los primeros seis meses de 2020, y la pandemia golpeó con más fuerza a los trabajadores con los salarios más bajos y a las mujeres, dijo el miércoles la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

Es probable que la crisis "ejerza una enorme presión a la baja sobre los salarios en un futuro próximo", dijo la agencia de la ONU en un informe.

Si bien los salarios cayeron o crecieron más lentamente en dos tercios de los países de los que se disponía de datos, en el tercio restante, el aumento se debió en gran medida a que muchos trabajadores que ganaban menos perdieron sus empleos, lo que elevó el promedio.

Sin subsidios como los planes de permiso por coronavirus, las mujeres habrían perdido el 8,1% de sus salarios en el segundo trimestre, en comparación con el 5,4% de los hombres, según una muestra de 28 países europeos, según el informe de la OIT.

Aquellos en trabajos menos cualificados perdieron más horas de trabajo que los trabajos directivos y profesionales mejor pagados, según el informe.

"El crecimiento de la desigualdad creado por la crisis de COVID-19 amenaza con un legado de pobreza e inestabilidad social y económica que podría ser devastador", dijo el director general de la OIT, Guy Ryder.

lunes, 15 de junio de 2020

La OIT ve en los planes anticrisis "una oportunidad irrepetible" para acometer "transformaciones pendientes"

MADRID.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cree que en los planes de reconstrucción para superar la crisis provocada por la pandemia del virus Covid-19 hay "una oportunidad irrepetible" para acometer "transformaciones pendientes", como la transformación digital, la transición ecológica o la igualdad de género.

Así lo ha manifestado este lunes en el Congreso su director en la Oficina de la OIT para España, Joaquín Nieto, que, en su comparecencia ante el grupo de trabajo de la Comisión para la reconstrucción social y económica dedicado a la Unión Europea ha señalado que la crisis requerirá "inversiones multimillonarias" que, espera, se dediquen hacia un horizonte de "pleno empleo" y con un acceso entre territorios "equilibrado".
Y es que, tal y como ha subrayado, salir de esta crisis con una mayor desigualdad entre territorios por falta de financiación o un acceso "inequitativo" a los fondos "comprometería el futuro del proyecto europeo", ha dicho, reivindicando suficiencia en unos fondos ante la incapacidad de los Estados para acometer estos planes por no tener soberanía monetaria.
Nieto ha explicado que el 94% de los 3.300 millones de trabajadores que hay en el mundo viven en países en los que se han aplicado restricciones que han afectado a centros de trabajo y que 350 millones de personas corren el riesgo de perder el empleo. Ante ello, ha destacado la importancia de los sistemas de protección social para cubrir la carencia de rentas, así como las facilidades a las empresas para resistir esta situación.
En este sentido, ha elogiado el papel llevado a cabo por España, por sus medidas pero también la forma en las que las has ejecutado, con el acuerdo y el diálogo con sindicatos y empresarios, pues considera que este diálogo social "ha funcionado permanentemente", con reuniones "al más alto nivel" y contacto semana a semana.
Respecto a la ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha informado a la Cámara Baja de que su organización le ha invitado como ponente para una cumbre europea que prepara para principios de julio.
El director de la Oficina de la OIT para España ha incidido en la importancia del acuerdo para llevar a cabo reformas, como en el ámbito educativo como en el laboral, y ha señalado, en el debate sobre si derogar o no la última reforma de 2012, que esta se aprobó sin acuerdo.
También ha pedido acuerdo para dar una continuidad al teletrabajo, y ha planteado la ratificación del Convenio 177 de la OIT sobre el trabajo a distancia para la nueva regulación. "La nueva normalidad no tendría por qué retomarse con medios precarios, sino acordado entre empleados y empresa", ha dicho.
Para Nieto, esta crisis revela la importancia de contar con sistemas de salud y protección social, y ha reclamado el reconocimiento de empleos como los de recogida de alimentos, distribución y transporte, tiendas de alimentación o de seguridad.
En lo que respecta a propuestas concretas, ha pedido una mayor inversión para la protección de trabajadores afectados por la transformación digital y ecológica, programas sociales, inclusión laboral de migrantes y refugiados y reforzar la inversión en instituciones que potencien el diálogo social.
Asimismo, también ha abogado por llevar a cabo un programa "transformador" para la igualdad de género, para lo cual ha planteado la ratificación de dos convenios de la OIT, el 189 sobre trabajo doméstico y el 190 sobre violencia y acoso en el trabajo.

miércoles, 29 de abril de 2020

Más de la mitad de trabajadores del mundo podrían perder sus medios de subsistencia, según la OIT

GINEBRA.- Más de la mitad de los 3.300 millones de trabajadores del mundo corren el riesgo de perder sus medios de vida durante este segundo trimestre debido a la pandemia viral, advirtió el miércoles la Organización Internacional del Trabajo.

El director general de la OIT, Guy Ryder, presentó un nuevo estudio sobre las consecuencias económicas del confinamiento debido a la pandemia del coronavirus, y dijo que se espera un "enorme impacto en materia de pobreza".
Tres cuartas partes de los trabajadores informales, es decir 1.600 millones de personas, se enfrentan al "peligro inmediato que sus medios de subsistencia se vean destruidos", advierte la OIT, añadiendo que casi todos laboran en unidades de menos de 10 asalariados.
Aunque estas personas figuran entre las más vulnerables en el mercado de trabajo, "todos debemos pensar en el sufrimiento humano que se esconde detrás de esta cifra", señaló Ryder, precisando que estas previsiones se refieren al segundo trimestre.
En el primer mes de la crisis, los ingresos de los trabajadores informales cayeron 60% en todo el mundo. La caída fue del 81% en África y América, del 21,6% en la zona Asia-Pacífico y del 70% en Europa y Asia Central.
Sin fuentes alternativas de ingresos, estos trabajadores y sus familias no tendrán medios de subsistencia.
"Millones de empresas en todo el mundo tienen problemas para mantenerse a flote. No tienen ahorros o no tienen acceso al crédito. Esta es la realidad que enfrenta el mundo del trabajo. Si no les ayudamos ahora, van a desaparecer", señaló Ryder en un comunicado.
Según el informe, la proporción de trabajadores que viven en países en los que la clausura de los lugares de trabajo es recomendado u obligatorio se redujo del 81% al 68% en las dos últimas semanas, principalmente debido al levantamiento de los cierres en China.
Según las estimaciones de la OIT, en el primer trimestre las horas de trabajo en todo el mundo disminuyeron 4,5% (lo que equivale a unos 130 millones de empleos a tiempo completo, sobre la base de una duración semanal de 48 horas) en comparación con el cuarto trimestre de 2019.
Se prevé que la situación se agrave aún más en el segundo trimestre debido a la prolongación y ampliación de las medidas de confinamiento.
Durante este período, la OIT estima que el total de horas de trabajo en el mundo debería ser 10,5% inferior al del trimestre anterior a la crisis.
Esa caída equivale a 305 millones de puestos de trabajo a tiempo completo, lo que representa un claro deterioro con respecto a la estimación anterior de 195 millones, publicada hace dos semanas.
Aunque la situación empeoró en todas las regiones, las estimaciones indican que América (-12,4%), Europa (-11,8 %) y Asia Central (también -11,8%) experimentarán las mayores pérdidas de horas de trabajo en este segundo trimestre.
Según la OIT, los sectores más afectados por la parálisis económica son los servicios de alojamiento y alimentación, la industria, el comercio mayorista y minorista, la vivienda y las actividades comerciales.

lunes, 27 de abril de 2020

La OIT pide a las empresas preparar medidas para el desconfinamiento

GINEBRA.- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) pidió el martes a las empresas, algunas de las cuales están a punto de reabrir tras varias semanas de confinamiento, que respeten las medidas de protección frente al coronavirus para evitar una nueva ola de contagios. 

"La aplicación de medidas de seguridad y de salud en el trabajo es indispensable tanto para proteger la vida de los trabajadores, de sus familias y de las poblaciones que los rodean, como para garantizar la continuidad del trabajo y la supervivencia económica", señaló el director general de la OIT, Guy Ryder, citado en un comunicado.
El llamado ocurre en momentos en que Europa avanza hacia una salida prudente del confinamiento, mientras que en China, que empezó su reactivación a fines de marzo, teme una segunda ola de la pandemia.
A fin de asegurar un retorno a la actividad laboral en buenas condiciones de seguridad y evitar nuevas interrupciones, la OIT entregó una lista de recomendaciones a las empresas, como mejorar la ventilación en el lugar de trabajo, proceder a la limpieza regular de las superficies, o poner a disposición los medios necesarios para lavarse las manos y garantizar la desinfección.
Manal Azzi, especialista técnica en Seguridad y Salud en el Trabajo de la OIT, subrayó en conferencia de prensa que las empresas deben recordar cuáles son las medidas de higiene elementales, destacando que incluso en Suiza, famoso por su limpieza, "se ve en la calle gente que no respeta" las medidas de distanciamiento físico.
Azzi también explicó que las empresas podían, por ejemplo, dejar las puertas abiertas "para que la gente no tenga que tocar las manillas", introducir sistemas de rotación y garantizar la "limpieza continua de las superficies".
La OIT también pide a las empresas proveer gratuitamente al personal equipo de protección personal cuando sea necesario, y prever la posibilidad de aislar los casos sospechosos rastreando sus contactos.
La organización llamó además a los empleadores a llevar a cabo una evaluación de riesgos para garantizar que sus locales cumplan desde el principio criterios muy estrictos en materia de seguridad y salud, y reducir así "los riesgos de una segunda ola de contaminación en el lugar de trabajo".

martes, 7 de abril de 2020

En tres meses se perderán en el Mundo 230 millones de empleos, segun la OIT

GINEBRA.- La pandemia del coronavirus ha puesto el mundo entero en modo de guerra. No solo por el sacrificio en vidas humanas que está suponiendo esta contienda, también por el impacto económico de la misma. 

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el mundo se enfrenta a la "crisis más severa desde la II Guerra Mundial" con una grave pérdida de empleo y puestos de trabajo en todo el mundo. El organismo ha actualizado sus previsiones del impacto de la pandemia y son alarmantes: solo en el segundo trimestre del año, se perderá el 6,7% de las horas de trabajo, equivalente a 230 millones de puestos de trabajo (de 40 horas semanales). 
Esta cifra incluye todo tipo de ajustes en el empleo, desde despidos hasta reducciones de jornada o suspensiones de empleo (figura que en España se ha canalizado a través de los ERTE).
La OIT llega a esta conclusión después de constatar que el 81% de la fuerza laboral mundial está sufriendo ya las medidas para contener la propagación de la pandemia. En torno al 50% de los trabajadores vive en países que han aprobado cierres de empresas y locales para frenar los contagios, y otro 30% vive en países que han recomendado los cierres, lo que suele ser el paso previo a la obligatoriedad. 
Esto significa que casi no hay rincón del planeta que sea ajeno a la pandemia y a sus costes económicos.
Tal magnitud de la crisis sanitaria provocará una pérdida masiva de horas de trabajo en los próximos meses. "En la situación actual, los negocios en una gran variedad de sectores se enfrentan a pérdidas catastróficas que ponen en peligro sus operaciones y su solvencia, especialmente en las pymes, mientras que millones de trabajadores son vulnerables a la pérdida de ingresos y despidos", alerta la OIT.
El impacto será desigual por regiones, en buena medida como consecuencia del diferente ritmo de contagios en los diferentes territorios y de las medidas de confinamiento para frenar la pandemia. Europa será el continente más afectado entre abril y mayo, llegando a perder el 7,8% de las horas de trabajo, equivalentes a 15 millones de empleos. 
También la región de Asia-Pacífico sufrirá con severidad el impacto económico, perdiendo el 7,2% de sus horas de trabajo, que equivalen a 150 millones de empleos. En América, el coste en términos de empleo se 'limitará' al 6,3% de las horas trabajadas, lo que significa la pérdida de 29 millones de empleos.
El 38% de la fuerza laboral del mundo se localiza en aquellos sectores más afectados por la crisis económica derivada del coronavirus, según las estimaciones de la OIT. Estas actividades se centran en cuatro sectores: hostelería, comercio, industria e inmobiliario. "Estos sectores son intensivos en empleo y dan trabajo a millones de personas que, habitualmente, son trabajadores de salarios bajos y baja formación, particularmente en el caso de los alojamientos y los servicios de comida y comercio minorista", explica la OIT. Ellos serán los perdedores de esta crisis. En total, estos cuatro sectores dan trabajo a 1.250 millones de personas en el mundo, esto es, en torno al 38% del empleo.
La OIT también alerta sobre los 2.000 millones de trabajadores en el mundo que no tienen un contrato y que están en la economía sumergida. La gran mayoría de ellos perderá su empleo y apenas contará con protección social, ya que no estaba cotizando. La mayoría de ellos se sitúan en los países emergentes y en los subdesarrollados, lo que agrava más su situación. 
Es por eso que la OIT pide a los gobiernos que sus medidas económicas para combatir la crisis incluyan a todos estos trabajadores de la economía sumergida. De lo contrario, se dispararán las bolsas de pobreza, que afectarán, una vez más, a los más vulnerables.
"Se necesitan medidas específicas y bien dirigidas en los países con elevados niveles de economía sumergida, que incluyan transferencias para ayudar a los más afectados por los cierres y la reutilización de la capacidad productiva para ofrecer un empleo alternativo", explica el organismo. 
También es necesario ayudar a las empresas de la economía regular para evitar que opten por irse a la economía sumergida.

jueves, 26 de marzo de 2020

Decenas de millones de personas enfrentan la pérdida del trabajo por la crisis del virus

GINEBRA.- Las pérdidas mundiales de empleo por la crisis del coronavirus podrían superar los 25 millones que se estimaban hace unos días, dijeron el jueves funcionarios de la ONU, justo cuando las solicitudes de subsidios de desempleo en Estados Unidos subieron a un récord y mostraron la magnitud del desastre económico.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT), un organismo de la ONU, había estimado hace una semana que, basándose en diferentes escenarios para el impacto de la pandemia en el crecimiento, las filas de desempleados en el mundo aumentarían entre 5,3 millones y 24,7 millones.
Sin embargo, Sangheon Lee, director del departamento de política de empleo de la OIT, dijo  en Ginebra el jueves que la escala de desempleo temporal, los despidos y el número de peticiones de ayuda por desempleo fue mucho más alto de lo esperado.
"Estamos tratando de tener en cuenta el impacto masivo temporal en nuestro modelo de estimación. La magnitud de la fluctuación es mucho mayor de la esperada", señaló. "La proyección será mucho más alta que los 25 millones estimados".
La crisis financiera mundial de 2008/2009 aumentó el desempleo mundial en 22 millones de personas.
En Estados Unidos, donde las medidas para contener la pandemia han detenido repentinamente al país, la cantidad de personas que presentaron solicitudes de beneficios por desempleo aumentó a más de 3 millones la semana pasada.
El total rompió el récord de 695.000 de 1982. Economistas encuestados habían pronosticado que los pedidos aumentarían a 1 millón, pero algunas estimaciones eran tan altas como 4 millones.
Los datos se agregaron a un escenario alarmante esbozado por James Bullard, presidente del Banco de la Reserva Federal de St. Louis, quien advirtió que hasta 46 millones de estadounidenses, casi un tercio de los trabajadores, podrían perder sus empleos en el corto plazo.

Países de todo el mundo han sentido el intenso dolor humano y económico provocado por el coronavirus, que ha infectado a más de 480.000 personas, ha matado a más de 21.000 y se espera que desencadene una recesión mundial.
En India, donde el primer ministro Narendra Modi anunció una cuarentena nacional de 21 días esta semana para detener la propagación de la enfermedad, los gremios de empresas advirtieron que la pérdida de empleos podría llegar a las decenas de millones.
Garish Oberoi, tesorero de la Federación de Asociaciones de Turismo de India, dijo que el grupo estima que podrían perderse alrededor de 38 millones de empleos solo en el sector del turismo y la hotelería.
Entre los más afectados estarán los aproximadamente 120 millones de trabajadores migrantes de India, para quienes la cuarentena significa que los salarios desaparecen. Muchos no pueden pagar el alquiler o la comida en las ciudades y, con los sistemas de transporte paralizados, muchos tendrán que caminar cientos de kilómetros para regresar a sus aldeas.
En Europa, Francia está haciendo todo lo posible para convencer a las empresas de que no despidan empleados, incluso a través de un esquema que les permite reducir las horas de trabajo sin que el trabajador sufra un golpe salarial.
En Gran Bretaña, el gobierno dijo que 477.000 personas solicitaron en los últimos nueve días un pago para ayudar a los desempleados o personas con bajos ingresos. El grupo de expertos de la Resolution Foundation, que maneja el subsidio, dijo que hubo un aumento de más del 500% frente al mismo período de 2019.
La tasa de desempleo de Irlanda podría elevarse a alrededor de un 18% en el verano boreal desde el 4,8% del mes pasado, dijo el jueves el grupo de expertos del Instituto de Investigación Económica y Social, que proyecta una recesión con una contracción de la producción de un 7,1% en 2020.
"El desempleo es extremadamente sensible y volátil en respuesta a la actividad económica, eso es bastante preocupante en nuestra opinión", dijo Lee, de la OIT.
"La percepción de las empresas es que tal vez llevará más tiempo volver a las actividades normales", señaló. 
"Están tomando decisiones rápidas para ajustar su fuerza laboral en lugar de mantener a los trabajadores".

miércoles, 18 de marzo de 2020

La OIT advierte que el brote de coronavirus podría destruir hasta 25 millones de empleos

GINEBRA.- La pandemia de coronavirus podría desencadenar una crisis económica global y destruir hasta 25 millones de empleos alrededor del mundo si los gobiernos no actúan con rapidez para proteger del impacto a los trabajadores, dijo el miércoles la Organización Internacional del Trabajo. 

“Sin embargo, si vemos una respuesta internacional coordinada, como sucedió en la crisis financiera global del 2008/9, entonces el impacto del desempleo global podría ser significativamente menor”, dijo la OIT.
La organización llamó a que se tomen medidas urgentes, coordinadas y a gran escala para proteger a los trabajadores en sus lugares de empleo, estimular la economía y apoyar los empleos e ingresos.
Dichas medidas deberían incluir el aumento de la protección social, el apoyo a la conservación del empleo a través del trabajo en jornada reducida o las licencias remuneradas, así como la desgravación financiera y fiscal, incluso para las micro, pequeñas y medianas empresas, agregó la OIT.
Basándose en diferentes escenarios para el impacto de la epidemia en el crecimiento económico global, la OIT estimó que los desempleados a nivel global aumentarían entre 5,3 millones (escenario “bajo”) y 24,7 millones (escenario “alto”).
En comparación, la crisis financiera mundial de 2008/9 aumentó el desempleo mundial en 22 millones de personas.
“Esto ya no es solo una crisis mundial de salud, también es una importante crisis económica y del mercado laboral que está teniendo un gran impacto en las personas”, dijo el director general de la OIT, Guy Ryder.
“En 2008, el mundo presentó un frente unido para abordar las consecuencias de la crisis financiera y se evitó lo peor. Necesitamos ese tipo de liderazgo y resolución ahora”, agregó.

martes, 28 de enero de 2020

América Latina tiene 25 millones de desempleados y aumentarán en 2020, dice la OIT

GINEBRA.- Más de 25 millones de latinoamericanos y caribeños están desempleados, y la cifra seguramente aumentará en 2020 debido al débil crecimiento de las economías, dijo este martes la OIT en un informe anual.

El reporte destaca que entre las mujeres el desempleo está aumentando más entre los hombres, y que la situación de los jóvenes latinoamericanos "es alarmante", pues ahora uno de cada cinco "no puede conseguir empleo", la tasa más alta en una década.
"Los mercados del trabajo de América Latina y el Caribe atraviesan por un momento de incertidumbre reflejado en una leve alza de la tasa de desocupación regional e indicios de precarización que podrían empeorar en 2020", advirtió el organismo al presentar en Lima su informe anual Panorama Laboral.
La tasa de desempleo en la región al cierre de 2019 es de 8,1%, una décima más del 8,0% de 2018. "Es un alza leve, pero aun así significa que más de 25 millones de personas están buscando empleo activamente y no lo consiguen", dice el informe.
El desempleo aumentó el último año en nueve de 14 países latinoamericanos incluidos en el estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que tiene su oficina regional en la capital peruana.
En tanto, en el Caribe angloparlante, que tiene menos población, "hubo un descenso del desempleo de 0,7 décimas", precisa el reporte.
"La situación del mercado del trabajo es compleja", declaró el director regional de la OIT, Juan Felipe Hunt, al presentar el informe a la prensa, acompañado del coordinador del estudio, Hugo Ñopo, y del jefe regional de comunicaciones, Luis Córdova.
"La dinámica de desaceleración económica observada desde mediados de 2018 ha impactado tanto en la estructura como en la calidad de los empleos", dijo Ñopo.
Hay una "precarización" en los empleos que se crean en la región, así como un aumento del trabajo por "cuenta propia no calificado", lo que obedece a una necesidad y no a un anhelo de emprendimiento, explicó.
La OIT dijo que debido a las condiciones económicas la tasa de desempleo puede empinarse a 8,4% este año, lo que significaría que la región tendría 27 millones de personas sin trabajo.
"Hay un rezago en las estadísticas laborales, por lo que en el segundo o tercer trimestre comenzaría a verse el impacto", indicó Ñopo.
El informe expresa que a pesar del aumento de la participación laboral de las mujeres (a 50,9%), "ésta sigue estando más de 20 puntos porcentuales por debajo de la de los hombres" (74,3%).
Destaca además que la tasa de desempleo femenino subió dos décimas a 10,2%, mientras que la de los hombres se mantuvo sin cambios en 7,3%, "lo que indicaría que el peso del aumento del desempleo regional afectó en forma desproporcionada a las mujeres"
La OIT destacó que la situación de los jóvenes latinoamericanos es "alarmante", porque el nivel de desempleo al cierre del estudio es el más alto en la última década.
"Al tercer trimestre (de 2019) la tasa de desocupación (juvenil) regional fue de 19,8%, lo que implica que uno de cada cinco jóvenes en la fuerza laboral no puede conseguir empleo", dice el informe.
"La falta de oportunidades de trabajo decente para los jóvenes causa gran preocupación, pues es fuente de desaliento y frustración. Esto se ha visto reflejado en la primera línea de recientes protestas registradas en la región, pidiendo cambios para aspirar a un futuro mejor", declaró Hunt.
Ñopo, por su parte, explicó que así como el desempleo y las precarias condiciones laborales estimulan las protestas, éstas también impactan en el crecimiento económico, lo que a su vez afecta las tasas de empleo.
"Hay que pensar que en Chile una movilización en donde se tuvieron a centenas de miles o millones de personas en la calle sin trabajar. Eso tiene algo que ver con los impactos en la generación de producto, que después va a tener que ver con el desempleo. Habría que preguntarse de qué tamaño va a ser" el impacto, dijo el experto de la OIT.
"Tenemos que prestar atención a ambos tipos de causalidades porque es un fenómeno al que no debemos dejar de prestar atención", agregó.

lunes, 20 de enero de 2020

La OIT prevé un aumento del paro global y advierte sobre sus costes sociales

GINEBRA.- El desempleo mundial subirá ligeramente en 2020 y 2021, tras una década de lento descenso, y o podría aumentar la conflictividad social, que ya se tradujo en numerosas protestas globales durante 2019, alertó este lunes la Organización Internacional del Trabajo (OIT).

En su informe anual de perspectivas sociales y de empleo en el mundo para 2020, la OIT prevé que este año la cifra de desempleados aumente en números absolutos (de los 187,7 millones de 2019 a 190,3 millones en este ejercicio), aunque debido al crecimiento demográfico la tasa se mantendrá en el 5,4 %.
Sin embargo, para 2021 ya augura que esa tasa crezca al 5,5 %, con 193,7 millones de desempleados, después de una década en la que, tras la crisis financiera de 2008, la tendencia fue a la baja, aunque en algunos años el indicador se estabilizó y en 2016 también experimentó una leve subida.
El informe no sólo alerta sobre la subida del paro sino también del mantenimiento de la precariedad de muchos empleos, teniendo en cuenta que junto a los 187,7 millones de parados hay 165 millones de subempleados (personas que trabajan menos horas remuneradas de lo deseado) y 119 millones que han dejado de buscar empleo.
Todo ello suma cerca de 480 millones de personas, un 13 por ciento de la fuerza laboral global infrautilizado, "lo que da una idea más amplia de los obstáculos y la falta de oportunidades que la gente encuentra para lograr un trabajo digno", recalcó en la presentación del informe el director general de la OIT, Guy Ryder.
"Incluso cuando la gente tiene acceso a un empleo asalariado, éste no garantiza una vida decente, muchas personas están forzadas a aceptar ocupaciones poco gratas que no cumplen con los estándares de un trabajo digno", añadió el alto cargo, para recordar que un 61 por ciento de los trabajos en el planeta son informales.
Esos trabajos están caracterizados por salarios bajos, inseguridad, falta de acceso a protección social y a derechos laborales, recordó Ryder, quien también subrayó que casi uno de cada cinco trabajadores del planeta (630 millones) vive en la pobreza moderada o extrema.
Las cifras se publican tras un año en el que el descontento social, por motivaciones políticas, económicas, o una mezcla de ambas, ha crecido en todo el mundo, con muchos ejemplos en Latinoamérica (Chile, Bolivia, Ecuador, Venezuela, Colombia) pero también en lugares como Irak, Líbano, Hong Kong o Sudán.
"Las condiciones del mercado laboral contribuyen a la erosión social en muchas de nuestras sociedades", reconoció Ryder, quien puso a Chile como ejemplo de un país que, pese a tener unas cifras macroeconómicas aceptables, ha mostrado problemas en la estructura del empleo y la protección de los trabajadores.
Sobre Latinoamérica, por ejemplo, el informe apunta que "el subempleo, la informalidad y la situación de los jóvenes indican que muchos trabajadores de la región carecen de las oportunidades necesarias para tener un trabajo digno".
"La urgencia en afrontar ese persistente déficit ha quedado subrayada en la ola de protestas populares que azotó la región en Latinoamérica", concluyó el documento.
El director general de la OIT destacó asimismo que los recursos laborales están distribuidos de forma desigual, como prueba el hecho de que el 20 por ciento más pobre de los trabajadores globales gana en 11 años lo que el 20 por ciento más rico en un año.
También resaltó que la participación de la mujer en el mercado laboral se mantiene a larga distancia del hombre (un 47 por ciento de las mujeres en edad de trabajar lo hacen, 27 puntos menos que el porcentaje masculino).
Ryder lo consideró "uno de los mayores dramas sociales de nuestros tiempos" el paro juvenil, e indicó que un 22 por ciento de los jóvenes del mundo (267 millones del mundo) no trabajan ni estudian.
El informe, resumió, "muestra que para millones de trabajadores es cada vez más difícil construir una mejor vida a través de su trabajo, y sigue habiendo desigualdades que les impiden encontrar un empleo decente, algo que tiene profundas implicaciones para la cohesión social".
El problema "debe ser afrontado por los gobiernos mediante la política, porque sólo lograremos desarrollo sostenible si afrontamos estas brechas y desigualdades", concluyó.

lunes, 7 de octubre de 2019

Uno de cada diez trabajadores españoles es pobre, un porcentaje sólo superado en Europa por Rumanía y Grecia

MADRID.- El 13% de los trabajadores asalariados españoles están por debajo del 60% de la mediana de ingresos del país, por lo se encuentran por debajo del umbral de la pobreza, un porcentaje que supera la media europea, situada en el 9,5%, y que pone a España en el tercer país a la cola de la UE en pobreza laboral, solo superado por Grecia (17%) y Rumanía (24%).

Así lo ha trasladado el director de la oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Joaquín Nieto, que ha presentado este lunes el informe 'Estado del Trabajo Decente del Mundo', donde ha alertado de que la recuperación social de la crisis en España "está lejos de culminar" y "queda mucho por avanzar.
"La recuperación social ha empezado pero está lejos de culminar", ha asegurado Nieto durante la presentación del informe este 7 de octubre, Día Internacional del Trabajo Decente. En su opinión, en España "todavía queda mucho por avanzar para salir de la crisis en términos de recuperación social", a pesar de la mejoría en crecimiento del Producto Interior Bruto (PIB) o en términos macroeconómicos. 
"La recuperación social no ha ido al mismo tiempo que la recuperación económica", ha añadido, señalando la mejora de la calidad del empleo como "la asignatura pendiente" del país.
El director de la oficina de la OIT en España considera que el país tiene una "oportunidad" ante los "retos" de la transición digital y energética para "modificar su estructura económica" y "remodelar su modelo productivo" para "reorientarlo en términos positivos".
"La necesidad de transición energética implica cambios en el transporte, la edificación o la agricultura, casi todos los sectores productivos se van a ver afectados, pero España tiene la oportunidad de hacerlo", ha afirmado Nieto, que también ha apuntado al sector de los cuidados como un asunto a afrontar en el futuro próximo.
"El envejecimiento de la población está ahí, y plantea nuevos retos para modificar la política de cuidados, que tiene una desigual distribución", ha apuntado recordado que el 75% de estas labores recaen en mujeres, un porcentaje que es menor en España, del 66%, pero desproporcionado para el director nacional de la OIT. 
"Esto hay que resolverlo, primero reconociendo ese trabajo de ciudados no remunerados como trabajo, y habrá que reducir esos trabajos de ciudados y empezar a ofrecer servicios de cuidados, porque va a ser una de las mayores fuentes de empleo en el futuro.
En la presentación del informe, Joaquín Nieto ha recordado que la reivindicación del trabajo decente está en la fundación hace un siglo de la OIT, y ahora forma parte de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, aunque la situación internacional tenga mucho margen de mejora.
Según los datos incorporados al informe 'Estado del Trabajo Decente en el Mundo', existen 2.000 millones de personas en el mundo, más de la mitad de los trabajadores de todo el planeta, con empleos en la economía informal, lo que les priva de condiciones dignas. "No lo hacen por decisión propia, sino por la falta de oportunidades en el mercado de trabajo formal", apunta la OIT.
Muchos de estos trabajadores son además trabajadores pobres. En todo el mundo, hay 300 millones de personas en situación de pobreza extrema a pesar de tener algún tipo de empleo. Es decir, no alcanzar a disponer ni dos dólares diarios para subsistir. Al rango de 'pobreza moderada' se suman otros 800 millones de trabajadores de todo el planeta.
En cuanto a la población sin empleo, la OIT estima que son casi 200 millones de personas en todo el mundo, una cifra que puede aumentar un millón cada año según las previsiones de población activa. 
"Estas cifras resultan más alarmantes si tenemos en cuenta que desde el año 2013 la cobertura de desempleo ha ido retrayéndose en la mayoría de los países", se lee en el informe. De los casi 200 millones de desempleados a nivel internacional, 64,8 son jóvenes.
El informe también presta atención a la desigualdades de género: las mujeres reciben un 20% menos de ingresos que los hombres por realizar un mismo trabajo, asegura la OIT. En cuanto a la siniestralidad laboral, cada año mueren 2,7 millones de personas como consecuencia de un accidente de trabajo o una enfermedad profesional. 
"Esto implica que cada menos de cinco segundos muere un trabajador en algún lugar del mundo a causa de un accidente o enfermedad profesional", sostiene la OIT.

viernes, 21 de junio de 2019

La OIT aprueba una normativa internacional contra la violencia y el acoso en el trabajo

GINEBRA.- El mundo del trabajo se puso este viernes de acuerdo para dar luz a la primera norma internacional de tolerancia cero a la violencia y acoso en el trabajo, sea de tipo física, psicológica, sexual o económica, se produzca fuera o dentro del centro laboral, de forma esporádica o repetitiva.

Más de cuatro años de trabajos y negociaciones "difíciles, y por momentos emotivas y tensas" -como las describieron algunos de los delegados que participaron en ellas- fueron necesarios para llegar a un texto aceptable para gobiernos, empleadores y sindicatos, que votaron masivamente a su favor.
En la última jornada de la conferencia del centenario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la Convención para la Eliminación de la Violencia y el Acoso en el Trabajo fue aprobada por 439 votos, frente a 7 en contra y 30 abstenciones, en un sistema único en el mundo y que hace que los gobiernos solo tengan la mitad del poder de decisión.
En el sistema tripartito de la OIT, patronales y sindicatos tienen derecho a voto, pero los del gobierno tienen doble peso.
El nuevo instrumento jurídico cubre todas las categorías de trabajadores, independientemente de su estatus contractual, así como a personas en formación (incluidos aprendices y becarios), así como a aquellos cuyos trabajos han terminado, voluntarios y personas que buscan empleo.
Su aplicación se extiende al empleo informal, que a nivel mundial representa al menos el 60 % del total.
El convenio abarca la violencia de género y reconoce el vínculo que puede existir entre el mundo del trabajo y este tipo de violencia.
Sin embargo y pese a los esfuerzos de patronales y sindicatos, no se incluyó finalmente de forma explícita a las personas LGTBI como un colectivo especialmente vulnerable a la violencia en el trabajo, por oposición de numerosos países.
"En favor del compromiso se optó por una referencia genérica a los grupos vulnerables en lugar de enumerarlos e incluir a los LGTBI, pero lo que está claro es que todos tienen derecho a una vida laboral libre de violencia", reconoció ante la prensa el director general de la OIT, Guy Ryder, después de la votación.
Los negociadores también quisieron dar un enfoque de prevención a este nuevo convenio y para ello los Estados tendrán que identificar -en colaboración con organizaciones empresariales y sindicatos- los sectores, ocupaciones y el tipo de organización del trabajo que más expone a los empleados a la violencia y al acoso.
Se ha pensado, por ejemplo, en los nocturnos, los que se realizan de forma aislada, en los servicios sociales y de emergencia, en hospitales, en el transporte, la educación y el entretenimiento, así como en el trabajo doméstico.
Uno de los temas más polémicos durante las negociaciones fue la definición del ámbito geográfico y de las formas que podía adoptar el acoso, con los sindicatos que promovían un enfoque más amplio que los empleadores, quienes temían asumir responsabilidades que iban más allá de su capacidad de acción.
El convenio considera como lugar de posible violencia no sólo el espacio de trabajo, sino otros entornos como donde los empleados reciben su remuneración, hacen una pausa o comen, y los servicios sanitarios y vestuarios.
También se incluyen situaciones como los viajes de trabajo, las capacitaciones, los eventos sociales en relación al mismo, los lugares de hospedaje facilitados por el empleador y el trayecto de ida y vuelta del trabajo.
Asimismo, se reconoce que la violencia y el acoso pueden ocurrir mediante comunicaciones virtuales vinculadas al trabajo.
Ryder dijo que ahora corresponderá a las organizaciones de empleadores y trabajadores vigilar que los gobiernos busquen rápidamente la aprobación del convenio en sus parlamentos para proceder a su ratificación.
Una vez ratificada por tan solo dos países, la convención entrará en vigor y se convertirá en la 190 que se adopta bajo los auspicios de la OIT en sus cien años de existencia y la primera desde 2011, cuando se aprobó el convenio para la protección de los trabajadores y trabajadoras domésticas.

miércoles, 12 de junio de 2019

Unos 152 millones de niños son víctimas del trabajo infantil

MADRID.- El director de la Oficina de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) para España, Joaquín Nieto, ha señalado que en España no han detectado trabajo infantil, y si lo hay sería "marginal", pero ha advertido de que "los españoles están consumiendo trabajo infantil sin saberlo".

"Hay 152 millones de niñas y niños atrapados en el trabajo infantil en el mundo. Los productos que elaboran pueden llegar a manos de consumidores españoles, en la medida en que no existen mecanismos que informen de que tal producto está libre o no de trabajo infantil. Los españoles están consumiendo trabajo infantil sin saberlo", ha avisado Nieto con motivo del Día contra el Trabajo Infantil, que se celebra este miércoles 12 de junio.
Lo más "duro", según ha precisado, es que suelen ser productos "amables" como "vestidos, juguetes, bombones, flores y joyas". 
"Cuando regalamos estos productos, en realidad, estamos regalando trabajo infantil, no siempre, pero muy a menudo", ha alertado, al tiempo que ha hecho un llamamiento a los españoles para que reaccionen.
"La sociedad española debería reaccionar, ser exigente para que las autoridades pongan dispositivos que eviten que llegue a las tiendas y a los hogares, porque en España no hay trabajo infantil, o el que hay es marginal; sin embargo, lo consume", ha subrayado.
La solución podría ser doble, según Nieto: por vía regulatoria y por vía voluntaria. "Las compañías podrían interesarse por garantizar que están libres de trabajo infantil, igual que dicen que sus productos están libres de contaminación", ha planteado.
Aunque el director de la OIT en España reconoce que una empresa no tiene por qué saber que un producto lo ha fabricado un niño, dice que lo que sí puede hacer es buscar en toda la cadena de suministro para asegurarse de que no se explota a niños y que no se vulneran los derechos humanos. 
Así, por ejemplo, una empresa textil tendría que revisar de dónde procede el hilo que utiliza para la confección de sus prendas.
Tomar medidas en este sentido ayudaría, según precisa Nieto, a erradicar el trabajo infantil en el mundo, que precisamente es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (el 8.7), que debe cumplirse en 2025. 
Además, apunta que hay países como Francia que sí cuentan con una ley que obliga a las empresas con un determinado volumen a rendir cuentas de todo el proceso de la cadena de suministro.
En cualquier caso, Nieto ha precisado que en lo que va de siglo, se ha reducido un tercio el trabajo infantil en el mundo. Según los últimos datos del informe que realizan cada cuatro años (el último es de 2016), en el mundo hay 152 millones de niñas y niños sometidos a trabajo infantil.
Los índices más elevados de trabajo infantil se dan en África Subsahariana, aunque también destacan países productores como América y Asia. En concreto, subraya el caso de América donde el número de niños atrapados en el trabajo infantil se ha reducido a la mitad gracias a una iniciativa de América Latina y el Caribe libres de trabajo infantil.
En 2020, la OIT publicará de nuevo los datos actualizados sobre trabajo infantil en el mundo y estas cifras darán "la alarma" sobre la necesidad de actuar "de manera acelerada" para cumplir el ODS 8.7, según apunta Nieto. 
En España, considera que sería bueno revisar el Plan de empresas y derechos humanos que se adoptó hace un tiempo y "no satisfizo las expectativas" y redactar uno nuevo más efectivo para erradicar el trabajo infantil.

martes, 11 de junio de 2019

Merkel y Macron aluden al miedo profundo que causa la robotización de la economía

GINEBRA.- Los líderes de Alemania, Angela Merkel, y de Francia, Emmanuel Macron, reconocieron hoy el miedo que se ha apoderado de los trabajadores de sus países frente a la digitalización y robotización de la economía, y urgieron a que se protejan sus derechos en medio de estos cambios inéditos.

"La relación clásica entre el empleado y empleador también se va a transformar, cómo podrán protegerse, por ejemplo, los derechos de trabajadores de plataformas (digitales), cómo podrán complementarse la inteligencia humana y la artificial", son preguntas que están en la cabeza de todos, dijo la canciller alemana.
Merkel y Macron reflexionaron por separado sobre el futuro del trabajo en la conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que dedica su centenario a promover una reflexión profunda sobre esas cuestiones.
"Los puestos de trabajo serán diferentes y exigirán nuevas competencias. Esto afectará a muchas personas y en Alemania los trabajadores se preguntan si podrán seguir adelante con sus competencias o si encontrarán un buen trabajo", comentó Merkel, quien agregó que esto anticipa los grandes desafíos a los que tendrán que hacer frente los políticos.
En su alocución, Macron fue más lejos en su reflexión y no dudó en decir y repetir que el mundo afronta una crisis casi existencial, "de civilización", y que ésta es a la vez social, económica y medioambiental.
"En los últimos 40 años el capitalismo de acumulación ha pervertido la organización de nuestras sociedades", denunció, tras reconocer que, pese al grave impacto social que tuvo la crisis financiera que arrancó en 2008, el modelo económico actual sigue siendo el mismo que imperaba en ese entonces.
"Los que escucharon hace tiempo que la apertura del mundo era buena descubrieron luego el otro lado de la medalla: deslocalizaciones, degradación de las condiciones de vida y de trabajo, 'dumping' social y medioambiental", relató Macron.
Francia, agregó, está decidida a impulsar estas reflexiones y la lucha contra la desigualdad durante su actual presidencia del G7.
A nivel europeo impulsará la idea de un salario mínimo, de la que Merkel dijo en su intervención que su Gobierno comparte.
"Tenemos que ver cómo tener un salario mínimo comparable teniendo en cuenta el nivel de vida en los diferentes países, pero al menos que haya condiciones mínimas de trabajo", defendió la canciller.
Ambos dijeron que apoyan sin ambigüedades la declaración con motivo del centenario de la OIT, que más allá que un cúmulo de buenas intenciones se espera que ofrezca orientaciones concretas a los gobiernos sobre cómo abordar los acelerados y drásticos cambios en el mundo del trabajo.
"Cuando se habla de robotización, de inteligencia artificial, de digitalización, la gente tiene miedo, no ve oportunidades, sino amenazas", recalcó el presidente francés.
Además, Macron prometió el decidido apoyo de su Gobierno a una Convención Internacional sobre Violencia y Acoso en el Trabajo, que está en un estado avanzado de negociación y que la OIT espera reciba el apoyo definitivo de sus miembros -gobiernos, sindicatos y patronales- durante esta conferencia, que concluye el próximo día 21.
Entre los puntos pendientes para la adopción de esta convención está el reclamo del sector de los empleadores para que se defina mejor lo que son violencia y acoso, y las conductas que los caracterizan.
Asimismo, esperan que se limite el carácter temporal y geográfico de una situación de acoso, así como la responsabilidad que tendría o no el empleador en caso de que ocurriese entre colegas pero fuera del lugar de trabajo.
La saliente primera ministra británica, Theresa May, es esperada también hoy en la conferencia de la OIT, en la que se anticipa que expondrá el futuro del trabajo en su país en el contexto del "brexit".
Esta será la última participación de May en un foro internacional antes de la elección de su sucesor al frente del Partido Conservador y del Gobierno británico, que debe concretarse a finales de la próxima semana.

lunes, 6 de mayo de 2019

Un 15% de los trabajadores europeos trabaja más de 48 horas a la semana

GINEBRA/BRUSELAS.- El 15% de los trabajadores en países de la UE trabaja más de 48 horas a la semana y al menos un 10% trabaja en su tiempo libre, según un informe conjunto elaborado por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y Eurofound.

El estudio refleja que en países como China o la República de Corea más del 40% de trabajadores desempeña su actividad laboral más de 48 horas a la semana, en Chile más del 50% y en Turquía la cifra se eleva a casi el 60%.
Asimismo, aunque en la mayoría de países los hombres muestran más horas de trabajo remunerado que las mujeres, cuando se incluyen las horas de trabajo no remunerado entonces, en todo el mundo y sin excepción, las mujeres trabajan durante más horas que los hombres.
Más del 70% de los trabajadores de la República de Corea señala que les resulta muy fácil conseguir una o dos horas libres del trabajo para ocuparse de asuntos personales o familiares, mientras que en el caso de Estados Unidos, Europa y Turquía lo afirma entre un 20% y un 40% de los trabajadores.
En cuanto a la exposición a riesgos físicos, el estudio muestra que más de la mitad de los trabajadores de las regiones y países analizados están expuestos a movimientos repetidos de manos y brazos, constituyendo así el riesgo físico que más se notifica.
Una quinta parte de los trabajadores se expone con frecuencia a elevadas temperaturas en el trabajo, y una proporción similar, aunque inferior, comunica sufrir una exposición a temperaturas bajas. Además, entre una quinta parte y una tercera parte de los trabajadores, y hasta un 44% en Turquía, asegura enfrentarse a fuertes ruidos.
A la hora de valorar a sus directivos, cerca del 70% de los trabajadores de los países encuestados evalúa positivamente el desempeño de sus directivos a la hora de gestionarles, y señala elevados niveles de apoyo social por parte de los compañeros. Sin embargo, hasta un 12% sufre insultos, conductas humillantes, intimidaciones, conductas no deseadas de naturaleza sexual o acoso sexual.
Otro aspecto que revela el informe es que, independientemente del país, los que cuentan con menor formación tienen menos acceso a oportunidades para crecer y desarrollar sus competencias. El porcentaje de trabajadores que señala que aprende cosas nuevas en el trabajo varía entre el 72% y el 84% en Estados Unidos, la UE y Uruguay, pero los porcentajes son inferiores en China (55%), Turquía (57%) y la República de Corea (32%).
El porcentaje de trabajadores que apunta tener autonomía a la hora de realizar tareas se sitúa entre el 45% y el 70%, mientras que el porcentaje que tiene influencia en decisiones importantes para su trabajo va desde el 33% al 66%.
Respecto a las perspectivas de futuro, la inseguridad laboral es preocupante en muchos de los países, con uno de cada seis trabajadores en la UE y uno de cada diez en Estados Unidos, con temores de que podría perder su trabajo en los próximos seis meses. En el lado positivo, entre el 30% y el 60% señala que su trabajo ofrece perspectivas de avance profesional.
El informe proporciona un análisis comparativo de la calidad del trabajo que incluye aproximadamente a 1.200 millones de trabajadores de todo el mundo: UE-28, China, República de Corea, Turquía, Estados Unidos, países hispanoparlantes de América Central (Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), Argentina, Chile y Uruguay.

miércoles, 10 de abril de 2019

Guterres pide abordar las incertidumbres de los trabajadores en el centenario de la OIT

NUEVA YORK.- El secretario general de la ONU, António Guterres, instó este miércoles a la movilización "como nunca antes" de los gobiernos y todos los actores para abordar las "incertidumbres, los trastornos y la transformación tecnológica" que está viviendo el mundo laboral.

Con motivo del centenario de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Guterres elogió la capacidad de las innovaciones tecnológicas, como la inteligencia artificial, para reforzar las economías y favorecer el progreso en el marco de los objetivos del desarrollo sostenible.
Sin embargo, también advirtió de "los tremendos trastornos" que estos pueden causar en el mercado laboral con la creación y la destrucción de un gran número de puestos de trabajo.
Alertó de que el propio "concepto de trabajo cambiará", al igual que la relación entre el trabajo, el ocio y otras ocupaciones y subrayó que el mundo todavía no está preparado para ello.
"Obviamente, necesitamos una inversión masiva en educación, pero también un tipo diferente de educación, no únicamente aprender cosas, sino a aprender cómo hay que aprender", dijo antes de hacer hincapié en la necesidad de desarrollar una nueva generación de políticas para apoyar y ofrecer protección social a las personas.
En este sentido, alabó la creación de la Comisión para el Futuro del Trabajo, en el seno de la OIT, por su "acercamiento centrado en las personas" en su aproximación al futuro del trabajo.
"Desde que la economía digital opera en un mundo sin fronteras, más que nunca, las instituciones internacionales deben jugar un papel vital en el diseño del futuro del trabajo que queremos", subrayó antes de instar a renovar el "compromiso colectivo para la cooperación internacional, la paz y la justicia social", coincidiendo con el aniversario de la OIT.
Por su parte, el director General de la OIT, Guy Ryder, calificó la organización que dirige como "el producto más duradero y positivo" nacido del tratado de Versalles, que en 1919 marcó el final de la Primera Guerra Mundial.
Asimismo, declaró ante la Asamblea de Naciones Unidas que el centenario de su nacimiento es una oportunidad, más que para celebrar, para reflexionar sobre el futuro y sobre los objetivos de la OIT.
Al igual que Guterres, Ryder subrayó que "el mundo del trabajo está experimentando unos cambios transformativos sin precedentes".
Unos cambios que "si bien para mucho suponen nuevas oportunidades, para otros están generando una profunda sensación de inestabilidad, ansiedad e incluso miedo".
"Las demandas de los pueblos en todo el planeta han sido y son renovar el contrato social entre los gobiernos y la gente y, en el trabajo, entre el trabajador y el capital" sobre los conceptos de justicia, equidad, cooperación, desarrollo, prosperidad y oportunidades compartidas.
Ryder también destacó la Comisión para el Futuro del Trabajo, que publicó su primer informe el pasado enero, e insistió en que el futuro no es una imposición dictada por el desarrollo tecnológico "sino el resultado de las decisiones que tomamos sobre el futuro que queremos y sobre nuestro objetivo común".
Sobre este punto, instó a continuar luchando para seguir mejorando las condiciones laborales y los retos que afronta el mundo laboral, al igual que los fundadores de la OIT proclamaron hace ahora un siglo.