domingo, 7 de diciembre de 2014
Merkel alerta ante un plan ruso de desestabilización en Europa del Este
viernes, 6 de julio de 2012
Edmond de Rothschild Asset Management, ve en países como Rusia, Turquía o Polonia interesantes oportunidades de inversión
Según Ananyan, de entre todos los mercados emergentes de Europa del Este, uno destaca por encima del resto. “Rusia es un país ignorado por los mercados, pero es el más barato de renta variable”, comenta el gestor. Asimismo, vive un momento en el que la inflación está en mínimos históricos y hay espacio para una política fiscal monetaria flexible.
Polonia y Turquía son otros de los mercados donde Ananyan encuentra oportunidades de inversión. El primero, por ser un país con un elevado potencial para las exportaciones y con un consumo que está en auge. El segundo, porque fue el único que creció en 2009 con la crisis al tener una estructura de crecimiento estable.
Además de Rusia, Polonia y Turquía, desde la gestora francesa ya se fijan en países como Kazakhstan, Rumania o Ucrania, que tienen poblaciones muy grandes y donde hay economías de escala. Eso sí, a la hora de invertir, la gestora francesa exige una serie de requisitos: las compañías de esos países tienen que cotizar fuera de los mismos.
¿Qué producto aprovecha estas oportunidades? Precisamente EdRAM ha reforzado su gama de fondos de renta variable con el lanzamiento de un nuevo producto, el Edmond de Rothschild Eastern Europe, que invierte en acciones de Europa emergente que ofrecen valoraciones atractivas y crecimiento de los ingresos.
El fondo está gestionado por Thomas Gerhardt y se encuentra en proceso de registro en la CNMV. La exposición a los mercados emergentes de Europa del Este está liderada por Rusia con un 68,3%; seguida de Turquía, con un 14,8%, y Polonia, con un 10%. Algunas de las principales apuestas son la compañía rusa Gazprom en el sector energético o el distribuidor de alimentos Magnit, también ruso.
martes, 8 de diciembre de 2009
Europa del Este apuesta por vehículos de bajo consumo para la crisis
"La demanda de pequeños vehículos crece después del último aumento de los precios del petróleo", indicó el analista Pavel Sobisek, del banco UniCredit Bank en Praga.
Los pequeños vehículos se venden relativamente bien, incluso durante la crisis, gracias a la prima al desguace introducida en varios países de Europa para ayudar a sobrevivir al sector automovilístico.
"Sin la prima al desguace en ciertos países de la Unión Europea (UE), la caída sería sin duda más dramática", estimó el director de la Asociación checa de Industrias Automotrices (SAV), Antonin Sipek.
"Para nosotros el año 2009 fue un éxito. Gracias a la prima al desgüace", confirmó de su lado el portavoz del grupo francés PSA Peugeot Citroën implantado en Eslovaquia, Peter Svec.
"Pensamos producir más de 200.000 unidades en 2009, es decir un 10% más que en 2008", indicó.
Entre los constructores automotores que aprovechan este interés por los pequeños vehículos figura también la filial polaca del italiano Fiat, instalada en Tychy (sur de Polonia).
"Hemos previsto producir este año un número récord de cerca de 600.000 vehículos y parece que ese plan se concretará", declaró el portavoz de la fábrica, Boguslaw Cieslar.
Pero el incentivo al desguace es solo una medida temporal y los constructores de Europa del Este están obligados a buscar otros medios para enfrentar el retroceso de las ventas.
"No le voy a decir cuál es nuestra estimación de producción para el año 2010. Pero lo que es seguro es que nos espera un período más difícil en el primer semestre, con el final de la prima al desguace", admitió el portavoz de PSA Peugeot Citroën.
Como el futuro se presenta más que incierto, los constructores centran sus esperanzas en el lanzamiento de nuevos modelos.
La fábrica polaca de General Motors acaba de iniciar la producción en serie del nuevo modelo Opel Astra IV.
De su lado, la fábrica checa de la automovilística surcoreana Hyundai situada en Nosovice (noreste) acaba de comenzar a comercializar el Kia Venga MPV.
La fábrica eslovaca del alemán Volkswagen en Bratislava anunció recientemente que agrandaría su planta para lanzar en 2011 la producción de su nueva generación de vehículos pequeños.
Pero si algunos esperan al menos mantener los niveles de producción, otros constructores ya comenzaron a recortar sus cifras.
La filial húngara del japonés Suzuki (que produce Swift, Splash, SX4), prevé un recorte de su producción de 281.686 vehículos en 2008 a 180.000 en 2009, según su portavoz Viktoria Ruska.
jueves, 5 de noviembre de 2009
En 20 años, la Europa ex comunista ha acatado las leyes del mercado
"Todos lo hemos logrado, y eso que en aquel momento el éxito no estaba para nada garantizado", se felicitó el ministro polaco de Finanzas, Jacek Rostowski, en un reciente foro económico regional en Krynica (sur del país).
Polonia, la mayor economía entre los diez nuevos miembros de la UE en 2004, fue la primera que lanzó una reforma sistemática en 1990. Hoy en día es el único país de la UE que ha preservado un crecimiento económico a lo largo de la crisis.
Los cambios han transformado totalmente el paisaje económico de los países llamados del Este, barriendo buen número de pilares de la economía comunista, como los astilleros polacos, cuna de la lucha contra el antiguo régimen y ahora a punto de desaparecer.
Solo algunos, privatizados parcial o completamente, han renacido. El fabricante automovilístico rumano Dacia (Renault) y el checo Skoda (Volkswagen), la petrolera polaca Orlen y la húngara MOL, se han convertido en actores a escala europea, al lado de recién nacidos locales o grupos internacionales que invirtieron en el Este.
"Al principio nos decíamos: 'si pasar de una economía de mercado a una economía planificada es como preparar una sopa de pescado a partir de un acuario, la inversa será infinitamente más difícil'", recuerda Ivan Miklos, padre de la reforma eslovaca.
El objetivo parecía común: la economía de mercado. Pero el punto de salida, los métodos adoptados y el ritmo de los cambios han variado.
Hungría, Checoslovaquia o Alemania oriental estaban considerados países de ensueño en una Polonia donde ciertos productos estaban racionados, un país con una inflación cercana a 750% en diciembre de 1989.
Los países bálticos, que recobraban su independencia de la Unión Soviética en 1991, estaban obligados a construir de nuevo sus propias economías.
Al principio, "nosotros ni siquiera sabíamos a qué país iba nuestra producción", recuerda Kazimiera Prunskiene, la primera jefa de un Gobierno lituano independiente.
Polonia apostó por su 'Big Bang' desde el 1 de enero de 1990.
"Había que apagar rápidamente el incendio (de la hiperinflación), liberalizar y lanzar cambios institucionales profundos: privatizaciones, creación de una bolsa de valores, de un banco central independiente...", explicó a AFP Leszek Balcerowicz, autor de la "terapia de choque" polaca.
Hungría lanzó su reforma gradual en 1992. Bulgaria puso en marcha oficialmente sus primeras privatizaciones en 1997.
"La ex RDA es una excepción. No tuvo que salir adelante ella sola porque la rica hermana mayor, la ex RFA, la tomó bajo su manto", explica Karl Brenke, especialista de la reunificación en el instituto DIW de estudios económicos.
Las reestructuraciones masivas, de las que se beneficiaba a menudo la ex nomenclatura, estuvieron acompañadas de abusos y generaron desempleo, un fenómeno nuevo en el bloque del Este, donde trabajar era una obligación.
El paro en la ex Alemania oriental sigue siendo el doble que en el Oeste. Los ingresos de un ciudadano de la ex RDA está compuesto hoy por ayudas sociales en un 40% como promedio.
El cierre de minas rumanas costó su puesto a 90.000 mineros. Un nuevo proyecto prevé la supresión 48.000 empleos suplementarios de aquí a 2012.
Según Witold Orlowski, experto de PricewaterhouseCoopers, "ningún Gobierno occidental hubiera sobrevivido ni seis meses con semejante programa de sacrificios.
