NUEVA YORK.- El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva,
ha alertado en la Asamblea General de Naciones Unidas que la autoridad
de este foro "está en jaque" ante el empuje cada vez mayor de "fuerzas
antidemocráticas" representadas en "atentados contra la soberanía,
sanciones arbitrarias e intervenciones unilaterales".
"Los
ideales que inspiraron a sus fundadores están amenazados como nunca
antes en su historia", ha dicho Lula, en el que ha sido el primer
discurso de líderes de esta octogésima edición de la Asamblea General.
"Cuando la sociedad internacional vacila en la defensa de la paz, las
consecuencias son trágicas", ha advertido.
Lula
ha puesto como ejemplo de estas "fuerzas antidemocráticas" a quienes
han intentado revertir en Brasil cuatro décadas de democracia, en clara
alusión al expresidente Jair Bolsonaro, a quien no se ha referido
directamente.
Lula ha defendido la limpieza y transparencia del
proceso judicial por golpe de Estado al que se ha tenido que enfrentar
su antecesor y ha criticado a quienes han intentado en represalia atacar
a la democracia brasileña y a su economía con medidas unilaterales y
arbitrarias, en referencia a la Administración Trump.
"Brasil
dio un recado a los candidatos a autócratas y a quienes les apoyan.
Nuestra democracia y nuestra soberanía son innegociables. Seguiremos
como nación independiente y como pueblo libre de cualquier tipo de
tutela", ha dicho el mandatario brasileño entre aplausos de la Asamblea
General.
Lula
ha advertido de que las amenazas a las que se enfrenta la democracia
tiene varias caras, como la desigualdad entre hombres y mujeres, los
problemas de acceso a la educación, la salud y la vivienda, el aumento
de la pobreza y del hambre, los ataques en internet, el cambio
climático, o la persecución de los inmigrantes.
Lula
ha apostado por un cambio de paradigma mundial, en el que las
principales potencias reviertan sus prioridades, principalmente
enfocadas hacia el conflicto, hacia el desarrollo, aliviando de la deuda
externa de los más pobres y legislando para que sean los "súper ricos"
quienes paguen más impuestos.
Como ya hiciera en
anteriores intervenciones y foros, Lula ha defendido América Latina
como un continente de paz, libre de armas de destrucción masiva y
conflictos étnico-religiosos, si bien ha reconocido que existe un
problema de violencia e inseguridad, principalmente por el tráfico de
drogas.
El
presidente brasileño ha insistido en el diálogo como única salida
viable a conflictos en ciernes en lugares como Venezuela, o Ucrania, en
donde "todos" saben, ha subrayado", "que no habrá solución militar".
"Es
necesario construir una solución realista, eso significa tener en
cuenta las legítimas preocupaciones de seguridad de todas las partes",
ha incidido.
En relación a Oriente Próximo, Lula
ha destacado que no existe una ejemplo tan claro "de un uso
desproporcionado e ilegal de la fuerza como el que tiene lugar en
Palestina" y ha señalado que los "indefendibles" atentados de Hamás del 7
de octubre "no justifican el genocidio en curso en Gaza".
"Allí,
sobre toneladas de escombros, están enterrados decenas de miles de
mujeres y niños inocentes, están sepultados el Derecho Internacional y
el mito de la superioridad moral de Occidente. Esta masacre no sucedería
sin la complicidad de quienes podrían evitarlo", ha expresado en medio
de otra ovación.
Lula ha aprovechado para
expresar su "admiración" hacia los judíos que fuera de Israel se han
manifestado en contra de ese "castigo colectivo" y ha advertido de que
"el pueblo palestino corre el riesgo de desaparecer" y que sólo
sobrevivirá como Estado independiente de pleno derecho.
"Esa
es la solución defendida por más de 150 miembros de la ONU", ha
remarcado, al tiempo que ha lamentado que sea "un único veto" quien
obstruya las aspiraciones del pueblo palestino. Asimismo, ha afeado a
Estados Unidos que no haya permitido que el presidente de la Autoridad
Palestina, Mahmud Abbas, acudiera al debate.
Lula
ha finalizado haciendo hincapié en la necesidad de un mundo multipolar,
con reformas profundas en varios foros internacionales, entre ellos la
propia organización de Naciones Unidas y su Consejo de Seguridad.
"La
voz del Sur Global ha de ser respetada y oída", ha dicho.
"La
confrontación es inevitable. Necesitamos liderazgos con visión clara,
que entiendan que el orden internacional no es juego en las sombras", ha
expresado.