LONDRES.- El ministro de Defensa británico, John Healey,
presentó este jueves su dimisión, una decisión que tomó a todo el mundo
por sorpresa. Healey hizo pública una carta al primer ministro Keir Starmer
argumentando que «no tenía otra opción» por los desacuerdos entre ambos
con respecto al Plan de Inversión de Defensa y a lo que considera
escasa financiación.
El ya exministro, de 66 años, señala en su carta que lamenta que Starmer haya sido «incapaz de dedicar los recursos que la nación necesita para defender al país en tiempos de amenazas crecientes».
Healey detalla que el pasado lunes recibió el informe sobre el plan de
inversión, que llevaba esperando un año, y al leerlo vio que se queda
por debajo de lo que se necesita ya que pospone hasta 2030 una inyección
financiera cuando «lo imperativo es acelerar nuestra capacidad de
batalla en los primeros dos años».
Las demandas de financiación de Healey eran difícilmente asumibles
para Starmer, que enfrenta un déficit público del 4,3 %, el nivel más
alto desde la pandemia del coronavirus, con una ministra de Finanzas centrada precisamente en limitar el gasto público británico.
De hecho, en su carta, Healey se queja de la influencia que el
departamento de Finanzas ha tenido para impedir una mejora de la
financiación para Defensa.
Un aumento de la financiación del sector de la defensa es, por otra
parte, un requisito de la Alianza Atlántica aplicable a todos sus
miembros, demanda que es apoyada de forma agresiva por el presidente de
Estados Unidos, Donald Trump.
La dimisión de Healey abre un nuevo frente
al ya debilitado Gobierno de Keir Starmer, que hace menos de un mes
perdió a otro ministro, el titular de Sanidad Wes Streeting, quien
declaró poco después que aspiraba a disputar el liderazgo del Partido
Laborista al propio Starmer.
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