MOSCÚ/TEHERÁN.- Las autoridades de Irán han reiterado este miércoles que el futuro de las reservas de uranio iraní no está siendo objeto de las negociaciones con Estados Unidos, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, venga planteando que el uranio enriquecido sea destruido o entregado a Washington.
En declaraciones a la agencia iraní Fars, el subdirector de Política Exterior y Seguridad Internacional de la Secretaría del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Alí Baqeri, ha insistido en que la cuestión nuclear no forma parte del proceso abierto con Washington, que en las últimas horas ha experimentado avances aunque de momento insuficientes para cerrar un acuerdo que ponga fin a las hostilidades.
"Este tema no está en la agenda de las negociaciones", ha afirmado sobre el traslado del material nuclear iraní.
Precisamente Baqeri, que ejerció brevemente como ministro de Exteriores entre mayo y agosto de 2024, se encuentra en Moscú, a donde ha viajado para una conferencia internacional de altos funcionarios de seguridad, país que se ha ofrecido a mantener esta reservas en caso de que Estados Unidos e Irán llegaran a este pacto.
Trump ha insistido en que el uranio enriquecido tiene que ser entregado "de inmediato a Estados Unidos para traerlo a casa y ser destruido" o que se encargue Irán de "destruirlo" en las propias instalaciones nucleares del país.
En todo caso, Teherán afirma que el foco de las conversaciones "es poner fin a la guerra" y en esta etapa de las negociaciones no se discuten "detalles sobre el programa nuclear".
Según el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Esmaeil Baqaei, Estados Unidos e Irán han llegado a una conclusión sobre "gran parte de los asuntos bajo discusión", pero ha alejado que las negociaciones puedan culminar de forma inmediata.
Por otra parte, un alto cargo de la Guardia Revolucionaria de Irán ha asegurado este miércoles que la posibilidad de un reinicio de la guerra con Estados Unidos e Israel es "baja" debido a "la debilidad del enemigo", en medio de las negociaciones mediadas por Pakistán para alcanzar un acuerdo de paz que cierre el conflicto abierto tras la ofensiva sorpresa lanzada el 28 de febrero por las fuerzas estadounidenses e israelíes contra el país asiático.
"Las Fuerzas Armadas están esperando con sus arsenales repletos a pesar de que la probabilidad de una guerra es baja debido a la debilidad del enemigo", ha señalado Mohamad Akbarzadé, 'número dos' de la Armada de la Guardia Revolucionaria iraní.
Así, ha destacado que Estados Unidos sigue sin ser capaz de poner fin a las restricciones iraníes a la navegación en el estrecho de Ormuz, antes de ahondar en que "el pueblo iraní ha dejado claro al mundo que el periodo de posguerra incluye un nuevo Irán en las ecuaciones internacionales".
"Los estadounidenses piensan que pueden hablar con la República Islámica a través del lenguaje de la fuerza, pero parece que no han aprendido que uno no debe hablar a la comunidad iraní a través de las amenazas", ha señalado Abkarzadé, que ha incidido en que esto debería ser "una lección histórica" para Washington.
En este sentido, ha hecho hincapié en que las fuerzas iraníes "convertirán la zona entre Chabahar y Mahshahr --en referencia a localidades ubicadas a ambos extremos de la costa sur iraní, en el golfo Pérsico y el golfo de Omán-- en un cementerio para los agresores".
"Nuestros guerreros albergan hoy en sus corazones el deseo de luchar cuerpo a cuerpo contra el enemigo y, con un celo ejemplar, son los garantes de una severa venganza contra quienes desean el mal a esta nación", ha zanjado Abkarzadé, según ha informado la agencia de noticias Tasnim.

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