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miércoles, 3 de julio de 2024

El 50% de comida desechada evitaría hambruna a 153 millones de personas

 PARÍS.- Reducir a la mitad el desperdicio alimentario evitaría que hasta 153 millones de personas sufran hambruna, al mismo tiempo que se reducen las emisiones de gases de efecto invernadero, destacaron el martes la FAO y la OCDE.

Según el informe sobre las perspectivas del sector agrícola hasta 2033, reducir a la mitad las pérdidas y desperdicios a lo largo de la cadena alimentaria, desde los campos hasta los consumidores, podría disminuir en un 4% las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con la agricultura y reducir el número de personas subalimentadas en 153 millones, según la OCDE y la FAO.

"Aunque este objetivo es extremadamente ambicioso, requeriría cambios profundos tanto por parte de los consumidores como de los productores", reconocieron.

La FAO ha estimado que "casi un tercio" de los alimentos destinados al consumo humano se pierden o desperdician, lo cual representa un despilfarro de recursos (semillas, fertilizantes, agua, energía...) y emisiones de gases que contribuyen al calentamiento global (metano de los rumiantes, nitrógeno de los fertilizantes, entre otros).

En los países en desarrollo, los agricultores carecen de instalaciones adecuadas para conservar sus cosechas en buen estado, mientras que en otros lugares, el consumo excesivo conduce a toneladas de alimentos desperdiciados.

Las frutas y verduras representan más de la mitad de las pérdidas y desperdicios debido a su naturaleza perecedera y su corta vida útil. Le siguen los cereales.

"La proporción en peso de las carnes y productos lácteos es baja, probablemente porque los hogares tienden a desperdiciar menos productos de alto valor", según el informe.

Reducir el desperdicio alimentario podría "incrementar significativamente el suministro de alimentos en todo el mundo, ya que más alimentos estarían disponibles y los precios bajarían, asegurando así un mejor acceso a la comida para las poblaciones de bajos ingresos", argumentan las organizaciones internacionales.

viernes, 12 de febrero de 2021

Casi 400.000 niños yemeníes correrán peligro de muerte en 2021 por los efectos de la malnutrición


GINEBRA.- Casi 2,3 millones de niños de Yemen menores de cinco años sufrirán los efectos de la malnutrición severa a lo largo de este año y de ellos 400.000 correrán grave peligro de muerte si no reciben tratamiento médico urgente, según las últimas estimaciones de hasta cuatro agencias de Naciones Unidas, en lo que, avisan, se trata del momento más grave para la población infantil del empobrecido país desde el estallido de la guerra a finales de 2014.

Estas cifras de niños en peligro suponen un incremento del 16 y del 22 por ciento respecto de los pequeños afectados en 2020, respectivamente, y se debe muy en parte a la creciente vulnerabilidad a la que han estado expuestas las mujeres embarazadas del país desde el estallido del conflicto entre el Gobierno yemení y los rebeldes huthis.

Este año, casi un millón y medio de mujeres embarazadas estarán en peligro de hambruna, y tendrán niños expuestos a un deterioro físico y cogntivo por malnutrición, de consecuencias "fundamentalmente irreversibles", en lo que supondrá la perpetuación de la "enfermedad, pobreza y desigualdad" que asolan al país.

Se trata, pues, de una erosión constante, marcada por años de conflicto armado y declive económico, agravados por la pandemia de coronavirus y la escasez de fondos internacionales, factores que están "arrastrando a comunidades agotadas al filo del abismo", y obligando a familias a restringir el número de calorías que consumen cada día.

Esta crisis no se circunscribe a poblaciones remotas del país: está presente en la capital, Saná, bajo dominio de los huthis; en Adén, la sede del Gobierno reconocido por la comunidad internacional; o en Hodeida, la ciudad portuaria que sirve de centro neurálgico de comercio en el país, así como en gobernaciones como Taiz o Al Dale.

"Este aumento debería consternarnos hasta el punto de ponernos en marcha a todos", ha pedido la directora ejecutiva de UNICEF, Henrietta Fore. "Necesitamos recursos urgentes y constantes, y acceso sin restricciones a las comunidades afectadas", añade.

Mientras, la OMS recuerda los devastadores efectos de la malnutrición, tanto por sí misma como por la vulnerabilidad adicional que provoca ante enfermedades como la malaria, en el principio de "un ciclo vicioso y, muy a menudo, mortal, que podría romperse con intervenciones relativamente rápidas y baratas", añade su director general, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus.

UNICEF, la OMS y las otras dos agencias que han colaborado en este estudio --la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimientos (PMA)-- coinciden por último en la escasez crónica de fondos internacionales de ayuda, que tanto limita las operaciones de atención a los menores.

En 2020, de los 3.400 millones de dólares (cerca de 2.808 millones de euros) solicitados, el plan de respuesta humanitaria de Naciones Unidas recibió solo unos 1.900 millones (unos 1.570 millones de euros), menos del 80 por ciento del montante solicitado.

martes, 15 de diciembre de 2020

Cómo acabar con el hambre sin tener que despejar nuevos terrenos para ser cultivados

 NUEVA YORK.- Para finales de este año, 270 millones de personas podrían vivir en condiciones de hambruna, según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas, un aumento en comparación con los 149 millones de personas que ya estaban en este riesgo antes del covid-19. Si agregamos los efectos disruptivos del cambio climático y la población cada vez mayor de nuestro planeta, vemos tiempos difíciles por delante.

Para 2050 —el año en que una creciente lista de países tiene como meta haber reducido a cero sus contribuciones al cambio climático—, la ONU proyecta que la población mundial será de 9.700 millones, y estará bien encaminada para alcanzar los 11.000 millones en 2100. 

La presión para producir más alimentos, o al menos para ganar más dinero con la agricultura, está llevando a países a despejar bosques y humedales para granjas y a desviar la escasa agua dulce para cultivar en el desierto. ¿Pero es esto realmente necesario? ¿Podríamos aumentar la oferta de alimentos y al mismo tiempo proteger los preciosos recursos silvestres?

Dada la cantidad de personas en la Tierra y la cantidad que cada una normalmente come, ¿podríamos alimentarlas a todas utilizando tan solo nuestra infraestructura agrícola existente? La respuesta fue “sí”, y hasta más. Hipotéticamente, al menos, podríamos alimentar a la población de dos planetas Tierra sin despejar una sola hectárea de tierra. Así es como lo lograríamos.

Hay cerca de 7.800 millones de personas en el planeta ahora, y cada una necesita aproximadamente 1,4 kilogramos de comida en promedio por día, sin incluir el agua. Eso significa que necesitamos alrededor de 3.700 millones de toneladas métricas de alimentos al año para alimentar a todos.

En este momento, el mundo produce cerca de 4.000 millones de toneladas métricas de alimentos al año, pero aproximadamente 1.300 millones de toneladas se desperdician, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés). Un estudio internacional dirigido por investigadores de la Universidad de Edimburgo elevó esta cifra aún más, lo que sugiere que hasta 44% de la producción agrícola nunca se consume.

Las naciones en desarrollo desperdician tanta comida como las desarrolladas, lo diferente es cómo se desperdicia. En los países ricos, más de 40% de las pérdidas se producen a nivel minorista y de consumo. Si bien algunos están tratando de limitar esas pérdidas desviando los alimentos que expiran hacia la población pobre, las regulaciones de seguridad usualmente dejan poca opción a los restaurantes aparte de descartar los alimentos no consumidos.

En los países más pobres, donde los hogares desperdician mucho menos, la ONU estima que más del 40% de las pérdidas de cultivos ocurre entre los campos y los estantes de las tiendas. En India, por ejemplo, algunas de las mayores pérdidas se producen durante la cosecha misma, y los productos frescos a menudo se pudren en el camino al mercado debido a retrasos en el transporte y la falta de refrigeración. 

Una investigación de Esri, un proveedor global de datos geográficos, sugiere que si consideramos el potencial desperdiciado de las tierras agrícolas mal utilizadas, entonces solo del 30% al 50% de lo que podríamos cultivar llega a nuestros estómagos.

La mayor parte de las ganancias potenciales en la producción provendría de cultivar la tierra que tenemos de manera más eficiente, a través de la mecanización, mejores semillas y opciones de cultivo y un mejor riego. Algunos desperdicios e ineficiencia son inevitables: malas cosechas, plagas, mal tiempo y dificultades logísticas son algunas características de un sistema imperfecto. 

Pero, en un mundo perfecto, utilizando la estimación de Esri, junto con las estimaciones de desperdicio de alimentos de la ONU y otros, podríamos suministrar 9.000 millones de toneladas métricas de alimentos al año, o 2,4 veces más de lo que necesitaríamos para alimentar a cada persona en el planeta.

Es posible aumentar el suministro mundial de alimentos sin depender de una eficiencia mejorada o un menor desperdicio. Según una investigación citada por la ONU, 890.308.413 hectáreas de antiguas tierras de cultivo degradadas podrían restaurarse a través de un uso más responsable de fertilizantes y riego. Parte de esa tierra se utilizaría para la reforestación, pero aun así, el resto podría producir cerca de 500 millones de toneladas de alimentos al año.

Mejores hábitos alimenticios también podrían ayudar. Investigaciones de Italia sugieren que hasta 140 millones de toneladas métricas de exceso de alimentos, suficientes para alimentar a más de 270.000 personas, se consumen cada año. Esto genera obesidad y problemas de salud crónicos como presión arterial alta y diabetes tipo 2 (llevar esa comida a la población desnutrida, por supuesto, sería un asunto completamente diferente y extremadamente complicado).

No todos los cultivos comestibles tienen como destino la plataforma alimentaria. Por ejemplo, se utilizan casi 600 millones de hectáreas de tierra para producir etanol. Esto significa que grandes cantidades de maíz, trigo, arroz, sorgo, caña de azúcar, yuca y remolacha llegan a los tanques de combustible de los automóviles en lugar de la boca de las personas. 

El giro hacia los autos impulsados por electricidad e hidrógeno podría eliminar una parte significativa de este mercado. Si toda esa tierra volviera nuevamente a la producción de alimentos (una gran suposición, pero hagámosla) podríamos alimentar a 280 millones de personas más, según un estudio de la Universidad de Virginia.

Finalmente, está la comida que cultivamos para alimentar a los animales que consumimos. Casi la mitad de los granos en el mundo se destina a la alimentación del ganado, según la ONU. La cría de animales forma parte de muchas culturas; el ganado se usa para producir otras cosas además de la carne, como lana y productos lácteos. 

Mucho ganado, especialmente en los países en desarrollo, consume pasto o materias vegetales que los humanos no comen. Aun así, reducir el consumo de carne a la mitad podría liberar una cuarta parte del suministro mundial de granos para los humanos.

Cualquier cantidad de combinaciones de las medidas descritas aquí ubicarían la producción mundial de alimentos muy por encima de los 7.400 millones de toneladas métricas necesarias para alimentar a casi 16.000 millones de personas. 

Por supuesto, estos son solo cálculos de fondo. La política, la economía, la cultura y el comercio juegan un papel importante en el desarrollo y el comercio, lo que hará que ningún sistema agrícola sea óptimo. Pero incluso con objetivos más realistas para reducir el desperdicio, recuperar tierras de cultivo perdidas y redistribuir nuestro suministro de alimentos, tenemos más que suficiente tierra para cuidar a una familia global en crecimiento.

Ese no es el único beneficio que podría provenir de una mejor gestión agrícola. Los animales rumiantes por si solos —por ejemplo, ovejas, cabras y vacas— representan al menos 2,5% de la producción de gas de efecto invernadero global. Comer menos de estos animales significa criar menos, por lo que las emisiones se reducirían. 

Entretanto, la ONU estima que restaurar el carbono y los nutrientes en los suelos degradados para su cultivo costaría unos US$300.000 millones (relativamente razonable) y absorbería el equivalente de todas nuestras emisiones de carbono durante las próximas dos décadas, lo que nos regala un tiempo valioso para alinear al resto de la economía global con la meta de cero neto.

lunes, 30 de noviembre de 2020

"Save the Children" alerta de que miles de niños podrían morir de hambre por la situación crítica actual

LONDRES.-  La confluencia de la pandemia de coronavirus, los conflictos armados y el cambio climático han dejado a unos 11 millones de niños menos de cinco años en riesgo de padecer hambre extrema o inanición en once países, empezando por Yemen y Sudán del Sur, donde planea la hambruna, según ha alertado este lunes Save the Children.

Según la ONG, millones de familias están al límite en las circunstancias actuales, por lo que es necesaria una respuesta mundial urgente y a gran escala para ayudar a evitar una catástrofe humanitaria. En particular, preocupa la situación en Afganistán, Yemen, Sudán del Sur, República Democrática del Congo (RDC) y el Sahel central (Malí, Níger y Burkina Faso), ya que en ellos la crisis alimentaria es extremadamente grave y además sufren una enorme inseguridad.

"Los niveles de hambre extrema, que ya estaban en niveles récord en todo el mundo antes de la pandemia, continúan aumentando. La situación es crítica. Estamos viendo la posibilidad muy real de que miles de niños mueran", ha advertido la directora ejecutiva de Save the Children, Inger Ashing.

Además, ha subrayado, "esta crisis amenaza con retrasar los avances logrados durante décadas por muchos países para reducir la mortalidad infantil y aliviar la pobreza". 

"Acabar con el hambre y la desnutrición en el mundo no será fácil, ha reconocido en un comunicado. Para ello, "la comunidad internacional debe abordar las causas profundas de la escasez de alimentos y al mismo tiempo, brindar apoyo inmediato a los niños y las niñas que padecen hambre", ha sostenido.

La ONG ha recordado que los primeros cinco años de la vida de un niño son fundamentales puesto que sin suficientes alimentos nutritivos para comer o sin la capacidad de absorber los nutrientes adecuados, corren un alto riesgo de sufrir desnutrición aguda, enfermedad que a su vez puede causar retraso en el crecimiento, impedir el desarrollo mental y físico, aumentar el riesgo de desarrollar otras enfermedades y, en última instancia, causar la muerte.

En Yemen, 10,3 millones de niños se enfrentan a escasez de alimentos y solo en la mitad sur del país, más de 587.000 menores de 5 años tienen desnutrición aguda, incluidos casi 100.000 en alto riesgo de morir de hambre. Las organizaciones humanitarias llevan semanas advirtiendo del riesgo real de hambruna en el país, que se enfrenta a la mayor crisis humanitaria actual como resultado del conflicto en que está inmerso desde hace más de cinco años.

En Sudán del Sur, donde a las consecuencias del conflicto que arrancó a finales de 2013 se han sumado este año una graves inundaciones, más de la mitad de la población --6,5 millones-- se ha enfrentado a inseguridad alimentaria este año, incluidos casi un millón de niños menores de cinco años. Unos 300.000 niños padecen desnutrición aguda grave en este país, que se enfrenta además a un riesgo potencial de hambruna.

"No tengo comida en casa para alimentar a mis hijos por la mala cosecha tras la sequía de 2019 y las inundaciones en 2020. La mayoría de las veces, el dinero que gano no es suficiente para comprar comida y alimentar a mi familia", cuenta a Save the Children Aker, una madre sursudanesa con tres hijos.

"Mi hija estuvo tres días sin comer. Yo tampoco tenía suficiente para comer y mi cuerpo no generaba suficiente leche para alimentarla", relata tras acudir caminando 60 kilómetros hasta la clínica gestionada por la ONG para que su hija reciba atención por la desnutrición severa que presenta.

Por lo que se refiere a Afganistán, un tercio del país se enfrenta a una grave escasez de alimentos, incluidos más de 1,5 millones menores de cinco años. La COVID-19, las restricciones de movimiento, la incapacidad para encontrar trabajo y el aumento de los precios de los alimentos también están empujando esta crisis alimentaria a las áreas urbanas en una escala nunca antes vista, a lo que se suma la creciente inseguridad y la violencia armada, ha destacado Save the Children.

En cuanto a RDC, aquí la inseguridad y los conflictos armados han tenido un impacto devastador en la capacidad de las personas para acceder a los alimentos y 21,8 millones de personas en este país se enfrentan al hambre, incluidos casi 4 millones de menores de cinco años. Según la ONG, un reciente repunte de la inseguridad en el este plantea otro desafío para la seguridad alimentaria en una región que ya vive una de las crisis humanitarias más grandes y complejas del mundo.

Por su parte, los países del Sahel central se han visto afectados durante años por los impactos del cambio climático, que a su vez han interrumpido la disponibilidad y el acceso a los alimentos y han creado la actual crisis nutricional. La creciente inseguridad en la región ha agravado el problema al interrumpir el acceso a los servicios sociales, la producción de alimentos y la economía pastoril. Aquí, más de 650.000 menores de cinco años padecen hambre grave.

Ante esta situación, Save the Children ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que actúe con rapidez para evitar la pérdida de millones de vidas e instado a los líderes mundiales a que den prioridad a las respuestas humanitarias que brindan asistencia urgente a las familias que sufren la crisis alimentaria.

Desde la ONG, han propuesto como medidas urgentes transferencias de dinero en efectivo, cupones para cambiar por alimentos y tratamientos esenciales nutricionales.

Para Save the Children, no es una coincidencia que muchos de los países que ahora corren mayor riesgo de padecer hambre sean también los que están sumidos en un conflicto, por lo que ha pedido a los líderes mundiales que acaten la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que pidió un alto el fuego global para ayudar a abordar la pandemia.

viernes, 17 de julio de 2020

La pandemia provocará niveles "devastadores" de hambre en cerca de 25 países durante los próximos meses

ROMA.- La pandemia de coronavirus provocará niveles "devastadores" entre la población de alrededor de 25 países, la mayoría de ellos africanos, durante los próximos meses, según un informe publicado este viernes por el Programa Mundial de Alimentos (OMS) y la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

"Hace tres meses dije a los líderes mundiales ante el Consejo de Seguridad de la ONU que corríamos el riesgo de una hambruna de proporciones bíblicas", ha indicado el director ejecutivo del PMA, David Beasley, quien ha incidido en que los datos revelan que "desde entonces, millones de las familias más pobres del mundo se han visto forzadas a estar aún más cerca del abismo"
Así, ha explicado que "los sustentos están siendo destruidos a un ritmo sin precedentes y ahora sus vidas están ante un peligro inminente de hambruna". "Que no haya errores, si no actuamos ahora para poner fin a esta pandemia de sufrimiento humano, mucha gente morirá", ha agregado.
La mayoría de los países afectados se encuentran en África, si bien la alerta se extiende igualmente a países de América Latina y el Caribe, Oriente Próximo y Asia, motivo por el que el PMA ha indicado que incrementará su entrega de ayuda humanitaria a 138 millones de personas, una cifra sin precedentes.
El coste de esta respuesta se calcula en torno a los 4.900 millones de dólares (cerca de 4.285 millones de euros), con otros 500 millones de dólares (alrededor de 437 millones de euros) destinados a evitar brotes de hambre en los países que están ante un mayor riesgo.
La cifra supone más de la mitad del Plan de Respuesta Humanitaria Internacional ante la COVID-19, lanzado este mismo viernes para recaudar 10.000 millones de dólares (unos 8.745 millones de euros), el mayor llamamiento en petición de ayuda de la ONU hasta la fecha.
Los citados organismos han detallado que las personas en situación de inseguridad alimentaria grave en los países en riesgo podría aumentar de 149 millones a 270 millones antes de que acabe el año si esta ayuda no es distribuida de forma urgente.
Además, ha alertado de que sus cálculos apuntan a que cerca de 6.000 niños podrían morir al día por causas prevenibles durante los próximos seis meses a causa de las alteraciones provocadas por la pandemia en los servicios básicos de sanidad y nutrición.
La alerta emitida por estos organismos afecta principalmente a África, donde se verían afectados un total de 15 países: Burkina Faso, Camerún, Etiopía, Liberia, Malí, Mozambique, Níger, Nigeria, República Centroafricana (RCA), República Democrática del Congo (RDC), Sierra Leona, Somalia, Sudán, Sudán del Sur y Zimbabue.
En el caso de África Oriental, han recordado que ya antes de la pandemia había 27,6 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria grave, además de hacer frente a la peor plaga de langostas del desierto en 25 años y haber sufrido graves inundaciones entre marzo y mayo que afectaron a cerca de 1,3 millones de personas.
Por su parte, 12,3 millones de personas residentes en África Occidental se encontraban en situación de crisis en diciembre de 2019, incluidos los países del Sahel, que han sido escenario de un grave repunte de la inseguridad durante los últimos meses debido al incremento de los ataques yihadistas y los enfrentamientos intercomunitaros.
De esta forma, ha destacado que la región de Liptako-Gourma, en la frontera entre Burkina Faso, Malí y Níger, es uno de los puntos más preocupantes en la región, afectada además por el creciente número de refugiados y desplazados internos que huyen del conflicto y la violencia.
En el sur de África, marcado por las sequías e inundaciones recientes, tanto Mozambique como Zimbabue hacen frente a un empeoramiento de la ya complicada situación humanitaria, mientras que RCA y RDC cuentan además con conflictos activos en varias zonas del país que endurecerán el sufrimiento de la población.
Los organismos han incluido además en su previsión de países afectados a Afganistán, Bangladesh, Irak, Líbano, Siria y Yemen, en el caso de Asia, y Colombia, Ecuador, El Salvador, Guatemala, Haití, Honduras, Nicaragua, Perú y Venezuela en la región de América Latina y Caribe.
El informe recoge que, tras décadas de una disminución significativa del hambre en la región, en los últimos años ha aumentado con 18,6 millones de personas en niveles de crisis de inseguridad alimentaria, o peores, en América Latina y Caribe.
"En la región, el hambre proviene predominantemente de la pobreza y no de la falta de alimentos. Ahora, bajo el impacto de COVID-19, la tasa de pobreza podría aumentar del 30,3 al 37,2 por ciento, con la pobreza extrema subiendo del 11 al 15,5 por ciento, según el Informe de Políticas sobre el Impacto del Coronavirus en América Latina y el Caribe.
Así, señala que los tres principales focos son Haití, la zona de América Central integrada por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua, y Venezuela, país que ya contaba en septiembre de 2019 con 9,3 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria, en la que fue la cuarta mayor crisis de este tipo en 2019.
El documento recoge que el impacto del coronavirus y las restricciones para hacerle frente, además de la caída de los precios del petróleo, tendrán un amplio impacto en Venezuela, donde la población sigue perdiendo poder adquisitivo.
De acuerdo con las cifras de la Plataforma de Coordinación para los Refugiados y Migrantes de Venezuela, en junio de 2020 había 5,2 millones de migrantes, refugiados y solicitantes de asilo venezolanos en la región.
En el caso de Colombia, Ecuador y Perú, unos 500.000 migrantes venezolanos se encuentran excluidos en su mayoría de los sistemas de protección social, mientras que el deterioro económico en los países de acogida podría "afectar aún más" a sus medios de vida, así como a los grupos sociales marginados en estos países.
Las medidas de prevención y las restricciones han afectado además las fuentes de ingresos y el poder adquisitivo en los citados países de América Central, lo que se ha visto sumado a una caída de las remesas, por lo que el PMA ha dicho que es probable que la situación "dé lugar a un continuo deterioro de la situación de la seguridad alimentaria".
Sin embargo, ha manifestado que "las condiciones meteorológicas parecen favorables para el desarrollo de los cultivos en la primera temporada, que suele terminar en septiembre", si bien las tormentas 'Amand1' y 'Cristóbal', que azotaron la zona en junio, "podrían tener un efecto negativo en la producción de alimentos".
Por todo ello, el informe ha recomendado mantener y ampliar la ayuda alimentaria, adaptar las actividades de ayuda a las restricciones por la COVID-19, reducir al mínimo las interrupciones en las cadenas de suministro de alimentos esenciales y apoyar a los gobiernos a ampliar los sistemas de protección social.
Asimismo, ha abogado por incrementar el acceso a grupos excluidos y considerar el impacto de la COVID-19 en las mujeres y las niñas, promover la recopilación de datos y la evaluación de programas a partir de pruebas, adecuar las actuaciones para garantizar la inclusión e incrementar la coordinación.

miércoles, 10 de junio de 2020

La ONU alerta de que la crisis derivada del coronavirus aumentará "rápidamente" el hambre en el mundo

NUEVA YORK.- El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha avisado este martes de que la crisis derivada de la pandemia del coronavirus aumentará "rápidamente" la cantidad de personas que sufren hambre o desnutrición en el mundo.

"Nuestros sistemas alimentarios están fallando y la pandemia de la enfermedad por coronavirus está empeorando aún más las cosas", ha indicado Guterres, que ha insistido en que, si no se toman medidas "inmediatamente", habrá una emergencia alimentaria mundial con repercusiones de largo plazo para "cientos de millones" de personas.
Guterres, que se ha pronunciado durante la presentación del 'Informe de políticas sobre la seguridad alimentaria', ha recordado que más de 820 millones de personas pasan hambre en un mundo que cuenta con alimentos más que suficientes para sus 7.800 millones de habitantes.
Según datos de Naciones Unidas, en la actualidad, unos 144 millones de niños menores de cinco años, es decir, el 20 por ciento de los niños del mundo, tienen retrasos del crecimiento causados por la desnutrición. En este sentido, la pandemia de la COVID-19 podría empujar a la pobreza extrema a 49 millones de personas más este año.
Así, el informe, que analiza el impacto de la pandemia en el ámbito de la alimentación y la nutrición, arroja tres conclusiones. La primera de ellas, ha explicado Guterres, es que debe haber una movilización para salvar vidas y medios de subsistencia, sobre todo donde haya mayor riesgo.
Esto implica la designación de los servicios alimentarios y de nutrición como "esenciales", así como la protección adecuada a los trabajadores del sector de la alimentación.
También quiere decir mantener la asistencia humanitaria a los grupos más vulnerables y llevar alimentos a los países con crisis alimentaria. 
Por su parte, los gobiernos tienen que apoyar más la producción, el transporte y la comercialización de comida en los mercados locales, además de asistir a la población más pobre y atender las necesidades de liquidez de los pequeños productores y las empresas rurales.
La segunda conclusión del informe es que hay que reforzar los sistemas de protección social para la nutrición por medio de programas nacionales que salvaguarden el acceso a alimentos seguros y nutritivos, especialmente para los niños y otros grupos de riesgo. En este punto, además, se incluye el apoyo a los niños que ya no reciben las comidas escolares.
Por último, debe invertirse en el futuro para construir un mundo más inclusivo y sostenible con sistemas alimentarios que atiendan mejor las necesidades de los productores y trabajadores y que, además, brinden un acceso "más justo" a alimentos sanos y nutritivos a toda la población para así poder erradicar el hambre.
Los sistemas sostenibles suponen una relación equilibrada y armónica con la naturaleza. Actualmente, los sistemas alimentarios producen hasta el 29 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero y afectan la biodiversidad.
Guterres ha insistido en que, si se siguen estas guías, podrían evitarse algunas de las peores consecuencias de la pandemia en cuanto al acceso a los alimentos y la nutrición. Mientras, se avanza hacia la transición de una economía verde que mitigue el cambio climático.

martes, 21 de abril de 2020

El coronavirus amenaza con agudizar el hambre en el mundo, que afecta ya a 135 millones de personas

PARÍS.- El nuevo coronavirus podría agudizar este año la situación de las poblaciones al borde de la hambruna, tras un 2019 marcado por un aumento del número de personas en el mundo que sufrieron hambre extrema, según un informe publicado este martes. 

Unas 135 millones de personas en 55 países experimentaron inseguridad alimentaria en 2019, según el informe sobre crisis alimentarias 2020 presentado de forma conjunta por la Unión Europea (UE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PAM).
Se trata de la cifra más alta registrada en los cuatro años de existencia de este documento, y el aumento de la inseguridad alimentaria está provocado principalmente por los conflictos armados --en particular en la República Democrática del Congo y Sudán del Sur-- y a la creciente gravedad de la sequía y las crisis económicas en Venezuela, Haití, Pakistán y Zimbabue.
El aumento de 22 millones de personas en relación a 2019, refleja la inclusión de nuevos países en la lista. Si la comparación se limita a los 50 países que figuran en el informe de este año y del año pasado, el número de personas en crisis alimentaria subió 11 millones de personas, hasta 123 millones.
Y la situación podría empeorar con la pandemia del nuevo coronavirus, advierten los autores del informe, sobre todo en los 55 países más vulnerables, que "tienen una capacidad muy limitada o nula para hacer frente a los aspectos sanitarios o socioeconómicos" de esta crisis.
Además la covid-19 podría hacer que aumenten los niveles de inseguridad alimentaria aguda en los países que dependen de las importaciones de alimentos, el turismo y las exportaciones de petróleo, alertan, en momentos en que el oro negro registra un desplome histórico.
Según una proyección del Programa Mundial de Alimentos, 265 millones de personas podrían sufrir de hambre en 2020, es decir casi dos veces más que en 2019, debido al impacto económico de esta crisis sanitaria.
"Las personas que necesitaban ayuda van a necesitarla durante más tiempo y nuevas personas van a sufrir inseguridad alimentaria debido al covid-19", dijo Arif Husain, economista del PAM y coautor del informe, para quien el nuevo coronavirus "no pudo llegar en peor momento".
Por segundo año consecutivo, tres países golpeados por conflictos -Yemen (15,9 millones de personas afectadas), República Democrática del Congo (15,6) y Afganistán (11,3)- registraron los peores resultados a nivel mundial.
"Los conflictos siguen siendo la principal causa de las crisis alimentarias en 2019, pero las condiciones climáticas extremas y las crisis económicas son cada vez más importantes", señala el texto.
Venezuela, que atraviesa una grave crisis económica y política, figura en el cuarto puesto, con 9,3 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria aguda y necesidades de asistencia urgente.
Además, añade el informe, 1,2 millones de migrantes venezolanos sufrieron en 2019 inseguridad alimentaria aguda en Colombia y Ecuador, dos de los principales destinos de los venezolanos que huyen de la severa escasez de alimentos y la hiperinflación que ha reducido drásticamente el poder adquisitivo en su país.
El año pasado Venezuela no figuraba en este informe debido a que no se disponía de cifras fiables.
Los autores del informe advierten sobre el impacto del cambio climático en varios países.
Unas 4,4 millones de personas se enfrentaron en 2019 a crisis alimentarias en el llamado corredor seco de América Central, integrado por El Salvador, Guatemala, Honduras y Nicaragua.
La inseguridad alimentaria en esta zona, una de las más susceptibles al cambio climático en el mundo, se debió principalmente a la sequía, que afectó a los cultivos de maíz y frijoles, a los pequeños caficultores y a los trabajadores agrícolas que aún no se habían recuperado plenamente de la sequía de 2018.
"Dado que se prevé que el cambio climático aumente la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, los países del Caribe se enfrentan a formidables desafíos para proteger a las personas, los medios de subsistencia y las infraestructuras y para mantener sus logros económicos, sociales y ambientales", alertan los autores del informe.
Por su parte los ministros de Agricultura del grupo de 20 países más industrializados (G20) emitieron el martes una declaración en la que se comprometieron a garantizar un aprovisionamiento "suficiente" de alimentos para el mundo, "en cantidad suficiente y a precios razonables".

martes, 11 de septiembre de 2018

El hambre aumenta y llega a los 821 millones de personas

ROMA.- Seis millones de personas entraron a engrosar la lista de quienes pasan hambre a diario y no saben de dónde vendrá su próxima comida durante el año 2017, lo que eleva el total a 821 millones de personas y confirma la tendencia al alza de los últimos tres años, alejando así las perspectivas de lograr el objetivo de hambre cero para 2030.

Como resultado de ello, una de cada nueve personas en todo el mundo pasa hambre tras el incremento que se ha producido en África y América del Sur, según se desprende del informe 'El estado de la seguridad alimentaria y la nutrición en el mundo', elaborado por la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), UNICEF, el Programa Mundial de Alimentos (PMA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Según los máximos responsables de estas agencias de la ONU, el aumento del hambre en el mundo está estrechamente relacionado con el aumento de los conflictos y la violencia en diversas partes del mundo, pero también con los efectos del cambio climático, por lo que defienden que "las iniciativas para combatir el hambre deben ir de la mano con las que encaminadas a mantener la paz" e igualmente es necesario "fomentar la resiliencia al clima en favor de la seguridad alimentaria y la nutrición".
Asia es el continente con más personas hambrientas, con 515 millones, lo que supone el 11,4 por ciento de su población, mientras que en términos de porcentaje el continente más golpeado por el hambre es África, con casi el 21 por ciento de sus habitantes afectados por este problema, o lo que es lo mismo, 256 millones.
El hambre golpea especialmente al África Subsahariana, donde el 23,2 por ciento de la población está hambrienta. En esta parte del globo, el número de hambrientos pasó de 181 millones en 2010 a casi 222 millones en 2016 --un 22,6 por ciento más en seis años--, y en 2017 se situó en más de 236 millones.
La principal consecuencia del hambre es la desnutrición en sus diversas formas. Por un lado, se estima que hay 151 millones de niños menores de 5 años en el mundo que presentan retraso en su crecimiento, un nivel "inaceptablemente alto", ya que supone 22 por ciento del total de menores de esta edad.
Y ello pese a que, según el informe, se han logrado avances en este ámbito --se ha reducido la cifra en un 9 por ciento desde los 165,2 millones que había en 2012-- y se ha aumentado la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses de vida --del 36,9 por ciento en 2012 al 40,7 por ciento en 2017--.
Por otra parte, hay 51 millones de niños menores de 5 años que presentan emaciación, es decir, que tienen un peso por debajo de su talla y por tanto un mayor riesgo de muerte. Esto supone que el 7,5 por ciento de los niños de esta edad sufre esta forma de desnutrición, una cifra que va desde el 1,3 por ciento en América Latina al 9,7 por ciento en Asia. El dato está lejos de la meta de menos del 3 por ciento prevista para 2030.
En algunos países, la prevalencia es superior al 15 por ciento, entre ellos Yibuti, Eritrea, India, Níger, Papua Nueva Guinea, Sri Lanka, Sudán del Sur, Sudán y Yemen. Algunos de estos países atraviesan situaciones de emergencia como consecuencias de conflictos armados, como es el caso de Yemen o Sudán del Sur, pero la mayoría no.
 La inseguridad alimentaria además de desnutrición también provoca sobrepeso y obesidad, lo que explica la coexistencia de estas dos formas de malnutrición en algunos países. De acuerdo con el informe de las agencias de la ONU, en el mundo había en 2017 38 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso, representando África y Asia el 25 por ciento y el 46 por ciento del total, respectivamente.
A esto se suma que la obesidad entre los adultos es un problema que se está agravando y que actualmente afecta a más de uno de cada ocho, lo que se traduce en 672 millones de obesos a nivel mundial. Como resaltan las jefes de las agencias de la ONU, este problema es más significativo en América del Norte, "pero resulta preocupante que incluso África y Asia, que siguen presentando las tasas de obesidad más bajas, también estén mostrando una tendencia ascendente".
Además, han advertido en el prólogo del informe, "el sobrepeso y la obesidad están aumentando el riesgo de enfermedades no transmisibles, tales como diabetes de tipo 2, hipertensión, ataques cardíacos y algunas formas de cáncer".
Según el informe, las familias que se exponen a inseguridad alimentaria y tienen problemas para obtener los alimentos necesarios para una vida saludable, pueden tener un riesgo más alto de sobrepeso y obesidad. Esto es así porque "el escaso acceso a los alientos hace que aumente el riesgo de bajo peso al nacer y retraso del crecimiento en los niños, que están asociados a un mayor riesgo de sobrepeso y obesidad en etapas posteriores de la vida".
Así, un escaso acceso a alimentos, y especialmente a alimentos saludables, contribuye a la desnutrición pero también al sobrepeso y la obesidad. En general, los alimentos nutritivos suelen ser más caros, lo que complica su adquisición para las familias con bajos recursos, que optan pues por dietas menos saludables.
A la coexistencia entre los casos de retraso en el crecimiento infantil como consecuencia de la desnutrición y el sobrepeso y la obesidad se la suele denominar "doble carga" de la malnutrición. Además, según resalta el informe, quienes padecen esta segunda forma de malnutrición pueden verse afectadas también por carencias de micronutrientes, es decir de vitaminas y minerales.
Estas personas padecen lo que se da en llamar "hambre encubierta". Se estima que 1.500 millones de personas en todo el mundo adolecen de una o más carencias de micronutrientes. Dentro de estas carencias figura la anemia, que afecta a una de cada tres mujeres en edad reproductiva.
La inseguridad alimentaria viene motivada en muchos casos por conflictos y violencia, pero "la variabilidad del clima y la exposición a eventos climáticos más complejos, frecuentes e intensos" también incide y está "mermando los logros alcanzados en la eliminación del hambre y la malnutrición".
"Para que podamos lograr un mundo sin hambre ni malnutrición en todas sus formas de aquí a 2030, resulta imperativo que aceleremos la aplicación de medidas y ampliemos su escala, a fin de fortalecer la resiliencia y la capacidad de adaptación de los sistemas alimentarios y los medios de vida de las personas en respuesta a la variabilidad y las condiciones extremas del clima", han advertido los máximos responsables de FAO, PMA, UNICEF, OMS y FIDA.
"Los alarmantes indicios de una creciente inseguridad alimentaria y los altos niveles de las diferentes formas de malnutrición son una clara advertencia de que es mucho lo que resta por hacer para asegurarnos de 'no dejar a nadie atrás'" en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para 2030, entre los que figura acabar con el hambre y todas las formas de malnutrición, han reconocido José Graziano da Silva, David Beasley, Henrietta H. Fore, Tedros Adhanom Ghebreyesus y Gilbert F. Houngbo.

viernes, 3 de febrero de 2017

La ONU advierte que Somalia está al borde de una hambruna

MOGADISCIO.- Somalia está a punto de afrontar una hambruna para la cual carece de una ayuda emergente internacional adecuada, advirtió un funcionario de la ONU citado hoy por el sitio local Hiiraan Online. 

La gravedad de la situación a causa de una severa sequía tras dos temporadas de escasa precipitación despierta preocupación por el peligro de que se repita la anterior gran hambruna (2011), que mató a más de un cuarto de millón de personas, añadió el coordinador humanitario del organismo mundial en el país, Peter de Clercq.

Las lluvias inadecuadas y la falta de agua destruyeron los cultivos y mataron al ganado en las zonas más afectadas, mientras que las comunidades venden sus activos y piden dinero prestado y comida para sobrevivir, expresó el directivo en un comunicado.

'Si no ampliamos de inmediato la respuesta a la sequía, se perderán muchas vidas, se destruirán más los medios de subsistencia y ello atentará contra la búsqueda de iniciativas claves de construcción del Estado y consolidación de la paz', aseguró de Clercq en alusión al actual proceso somalí de institucionalización.

Según el funcionario de la ONU, el número de personas que necesitan asistencia aumenta rápidamente, pues en septiembre eran solo cinco millones y ahora son más de 6,2 millones, en un país sumido en la guerra y el caos durante más de dos décadas.

Los precios de mano de obra se desploman, los de los alimentos aumentan y disminuye la disponibilidad de víveres, los animales perecen por la sequía y suben las tasas de malnutrición entre los niños, alertó, por su parte, el enviado aquí de la ONU para la Agricultura y la Alimentación, Richard Trenchard.

El directivo recordó que cuando se declaró de modo oficial la hambruna somalí de 2011, estaban ya muertas al menos la mitad de sus 260 mil víctimas, lo que demuestra que cuando las condiciones se vuelven tan nefastas, el anuncio del hambre puede ser demasiado tardío.

Somalia, asolada además por los ataques del grupo terrorista al-Shabab, atraviesa por un complejo proceso político, en el que fue elegido un nuevo Parlamento y la Comisión Nacional Electoral anunció para el 8 de febrero próximo las elecciones presidenciales, tras su postergación en cuatro ocasiones.

Esa organización islamista, surgida en 2006 como ala radical joven del ya desaparecido Consejo de Tribunales Islámicos, considerada terrorista en 2008 y vinculada desde 2012 a Al Qaeda, lucha por imponer un Estado islámico basado en la ley islámica o Sharía.

El ejecutivo local enfrenta a esas milicias, apoyado por unos 17 mil soldados de la Misión de la Unión Africana en el país procedentes de diez Estados, entre ellos Kenya, Burundi, Sierra Leona, Uganda y Djibouti, en medio de un caos gubernamental y social reinante desde el derrocamiento en 1991 del presidente Mohamed Siad Barre.

viernes, 27 de enero de 2017

Unos 6,5 millones de niños podrían morir de hambre por sequía en el Cuerno de África

LONDRES.- Save the Children ha advertido este viernes de que 6,5 millones de niños podrían estar en riesgo de morir de hambre como consecuencia de las sequías que viven Somalia, Etiopía y Kenia, en el Cuerno de África, por lo que ha llamado a incrementar los esfuerzos para ayudar a los menores y sus familias.

Según ha explicado la ONG, varias estaciones de lluvias escasas han provocado graves problemas de falta de agua y la muerte del ganado, dejando en los tres países a casi 15 millones de personas con necesidad urgente de asistencia y a casi medio millón de niños en situación de desnutrición aguda severa.
“Se espera que la próxima temporada de lluvias traiga precipitaciones por debajo de la media en toda la región, con lo que la ya desesperada situación de niños y familias en Somalia, Etiopía y Kenia no hará sino empeorar, dejando a millones de ellos en riesgo de hambre e incluso de muerte”, ha explicado el director de Save the Children en Etiopía, John Graham, quien acudirá este fin de semana a la cumbra de la UA en Adís Abeba.
“Instamos a los donantes, a los líderes políticos y al secretario general de Naciones Unidas que se preparan para reunirse en Adís Abeba, a no olvidar la difícil situación de estos niños y familias incrementando sus esfuerzos para financiar esta respuesta”, ha reclamado Graham.
El responsable de Save the Children ha advertido de que “la vida de millones de personas está en juego”. 
“No debemos permitir que se repitan muchos de los errores que se cometieron en el pasado y que propiciaron la muerte de 130.000 niños menores de cinco años en la última hambruna que padeció Somalia”, ha denunciado.
Según la ONG, la mitad de la población de Somalia se enfrenta a la posibilidad de morir de hambre por la grave escasez de alimentos y agua que sufre el país, donde las tasas de desnutrición ya han alcanzado niveles críticos y se espera que empeoren en las próximas semanas.
Miles de familias están desplazándose en busca de alimentos y agua, y muchas de ellas buscan ayuda cruzando la frontera hacia Etiopía, país que también está sufriendo los efectos de la sequía. El 93 por ciento de los niños que son examinados por Save the Children, cuando llegan al campamento de Dollo Ado, en Etiopía, presentan signos de desnutrición.
En Etiopía, la sequía está obligando a muchos niños a abandonar el colegio, lo que aumenta el riesgo de que se vean expuestos al matrimonio infantil y la emigración forzosa. El Gobierno de Etiopía está solicitando financiación por valor de 948 millones de dólares, de los cuales ya se han comprometido más de 47, para ayudar a 5,6 millones de personas necesitadas.
En el caso de Kenia, más de 1,25 millones de personas necesitan alimentos de manera urgente, y se espera que los niveles de hambre empeoren en los próximos meses.
Save the Children trabaja para paliar los efectos de la sequía en Somalia, Etiopía y Kenia, y ayuda a los refugiados somalíes que llegan al campamento de Dollo Ado. Para ello, proporciona transferencias de efectivo, cupones de comida, camiones cisterna para distribuir agua y clínicas móviles, además de proporcioniar ayuda nutricional, educación y protección a la infancia.

domingo, 7 de agosto de 2016

El hambre, arma de guerra en Siria, Nigeria y Yemen

PARÍS.- El hambre se usa más que nunca como arma de guerra en países como Siria, Nigeria y Yemen, en donde la violencia ha diezmado la agricultura.

Más de 50 millones de personas que viven en 17 países en situación de conflicto prolongado sufren una "grave inseguridad alimentaria", alertaron dos agencias de la ONU.
Yemen y Siria figuran en esta lista de países publicada a finales de julio por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).
Respectivamente, 14 y 8,7 millones de personas -lo que equivale a más de la mitad de la población en Yemen y el 37% en Siria- "necesitan de forma urgente alimentos y reforzar sus medios de existencia", principalmente a través de la agricultura, según estas agencias.
La situación es similar en el noreste de Nigeria, sobre todo en los enclaves afectados desde 2009 por la violencia del grupo islamista Boko Haram, en donde Médicos Sin Fronteras estima que más de 500.000 personas se encuentran en una "situación sanitaria catastrófica".
Fue necesario esperar hasta finales de julio para que miles de desplazados recibieran una primera ayuda alimentaria en esta región.
Paralelamente, se prevén cosechas de trigo excepcionales en 2016 en varios países productores.
Esto ha provocado una caída de los precios de las materias primas agrícolas en los mercados mundiales y ha permitido que países como Egipto, primer importador mundial de trigo, llene sus almacenes aprovechando los precios bajos.
Pero, en los países en guerra, la importación de trigo es un lujo fuera del alcance.
Conservar la agricultura, ya sea la más tradicional, es por lo tanto decisivo, aunque sea para mantener a la población en los campos y evitar que se sumen a las filas de migrantes, y luego de refugiados, subraya Dominique Burgeon, director de Urgencias de la FAO en Roma.
"Está claro que la agricultura desempeña un papel importante en la resistencia de las poblaciones al impacto de la guerra", dijo.
Este verano, en algunas regiones de Siria, parte de las labores agrícolas y de las cosechas están en manos de desplazados, expulsados de otras regiones por la violencia.
Pero esta resistencia no ha impedido el colapso del sector agrícola de este país, otrora el granero de trigo de Oriente Medio y en donde el 80% de la población rural depende de la agricultura.
"Todos los criaderos industriales de aves de corral han sido destruidos en Siria, lo que afecta a los más pobres porque el pollo es la fuente de proteína más accesible", explicó Burgeon.
El pronóstico de la FAO relativo a la cosecha de trigo en Siria este año se cifra en 1,9 millones de toneladas. Antes de la guerra, Siria producía más de 4 millones de toneladas.
Pese a esto, la organización internacional no logra convencer a los países donantes de la ONU para financiar la compra de semillas, fertilizantes y herramientas para los agricultores sirios.
"Queremos mostrar el impacto de la seguridad alimentaria en la estabilización de la población", destacó Burgeon, quien dijo "lamentar" que el "llamamiento a recolectar fondos para obtener 86 millones de dólares" haya recibido hasta ahora solo el 10% de la suma necesaria.
A finales de junio, el papa Francisco se dijo indignado de que el hambre sea utilizada como "arma de guerra" y lamentó que las armas circulen con más facilidad que los alimentos en una visita a la sede del PMA en Roma.
Pero la ayuda alimentaria y agrícola se debe llevar a cabo correctamente durante y después de una catástrofe. En caso contrario, puede causar más problemas.
Burgeon lanza una advertencia a algunas ONG que distribuyen semillas en Siria.
"No sirve de nada distribuir semillas que no corresponden con las características [clima, sol, agua...] del país. Esto puede afectar la investigación agronómica y hacer retroceder al país varios años", dijo.
En Siria, los agricultores no tenían acceso a ninguna de las semillas desarrolladas por los agrónomos locales, a causa de la guerra.
Por ello, el conservatorio mundial de Noruega, una especie de Arca de Noé vegetal, tuvo que retomar el material genético sirio que almacenaba para poder reproducir las plantas en los países vecinos de Siria.

lunes, 1 de agosto de 2016

La Comisión Europea crea una plataforma para combatir el desperdicio alimentario

BRUSELAS.- La Comisión Europea (CE) lanzó hoy una nueva plataforma para luchar contra el desperdicio alimentario que reúne a 70 organizaciones y está centrada en la prevención del despilfarro en la cadena de valor alimentaria, la cooperación intersectorial o la promoción de buenas prácticas.

Formarán parte de esta plataforma los Estados miembros, el Comité de Regiones, el Comité Económico y Social Europeo, la FAO, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), el programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente y una lista de 37 organizaciones seleccionadas por la CE.
Entre estas organizaciones figuran la Asociación Española de Codificación Comercial (Aecoc), la Organización de Consumidores Europea (BEUC), la asociación europea del lácteo (EDA), cooperativas como COPA y Cogeca, la Federación Europea de Bancos de Alimentos (FEBA), la organización italiana Slow Food o la ciudad de Milán.
La CE informó en un comunicado de que estas organizaciones han sido seleccionadas por "su experiencia en la prevención del desperdicio, su capacidad para influir a grupos de interés y la cobertura de actividades relacionadas con la cadena de valor alimentaria".
El objetivo de esta plataforma es lograr uno de los objetivos de desarrollo sostenible impulsados por Naciones Unidas, el pasado mes de enero, en concreto el centrado en la lucha contra el desperdicio alimentario para impulsar el consumo y la producción responsables.
Según la CE, cada año se tiran alrededor de 88 millones de toneladas de comida en la Unión Europea (UE).
En España, el séptimo país europeo que más comida en buen estado tira a la basura, se desperdician al año 7,7 millones de toneladas de alimentos, de las cuales un 42 % se tiran en el hogar, siendo los productos frescos sin elaborar los más desechados, seguidos por el pan y los cereales.
Otro 39 % del despilfarro se produce en el proceso de fabricación, un 14 % en la restauración y un 5 % en la distribución.
Casi 1.000 millones de personas en el mundo están mal alimentadas.

lunes, 18 de enero de 2016

La ONU alerta de que millones de malauís pueden padecer de hambruna

LILONGÜE.- Cerca de tres millones de personas, el 16 por ciento de la población de Malawi, pueden padecer de hambruna, informó hoy el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas (PMA).

Un comunicado de ese programa de la ONU difundido en esta capital estima que el país será el territorio más afectado a nivel mundial debido a la sequía exacerbada por el fenómeno climático El Niño.

El PMA considera que unos 14 millones de personas se enfrentarán al hambre en el sur de África, debido al mismo mal.

Unos dos millones de malgaches están incluidos en ese estimado, por lo cual Madagascar sería el segundo país más afectado por la pronosticada carencia de alimentos.

Con las escasas lluvias en muchas zonas y con la posibilidad de siembra de cereales cerrándose o casi cerrada en muchos países, las perspectivas son alarmantes, vaticinó el PMA.

viernes, 16 de octubre de 2015

El Papa Francisco llama a liberar a la Humanidad del hambre

CIUDAD DEL VATICANO.- El papa Francisco llamó hoy a liberar a la humanidad del hambre y a promover el desarrollo de la actividad agrícola, en un mensaje por el Día Mundial de la Alimentación.

En carta enviada al director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, José Graziano da Silva, el Sumo Pontífice describió el momento actual como "un doloroso escenario".

Pese a los esfuerzos realizados, subrayó, son muchas las personas que "pasan hambre y malnutrición, sobre todo por la distribución inicua de los frutos de la tierra, pero también por la falta de desarrollo agrícola".

De acuerdo con el Obispo de Roma, la búsqueda afanosa del beneficio, los intereses particulares y los efectos de políticas injustas impiden una cooperación eficaz en la comunidad internacional para enfrentar la problemática, por lo que "queda mucho por hacer en cuanto a seguridad alimentaria".

El primer Papa latinoamericano llamó a trabajar para satisfacer las necesidades reales de las diversas áreas del planeta, un objetivo que consideró ambicioso, pero que "se debe perseguir con renovada voluntad".

Francisco recordó que dos tercios de la población mundial carecen de la protección social necesaria y ello comprende a pequeños agricultores, ganaderos, pescadores y agentes forestales obligados a una vida precaria llena de vulnerabilidades.

En este sentido, demandó: "¿es todavía posible concebir una sociedad en la que los recursos queden en manos de unos pocos y los menos favorecidos se vean obligados a recoger solo las migajas?".

Frente a ello, estimó que la ausencia de una justicia distributiva genera siempre violencia y atenta contra la paz social, que se refiere a la estabilidad y seguridad de un cierto orden.

El Sumo Pontífice hizo alusión, además, a la Agenda de Desarrollo Sostenible para el 2030 y confió en que no quede solo en un conjunto de reglas o de posibles acuerdos, sino inspire un modelo diverso de protección social, tanto en el plano internacional como nacional".

martes, 18 de noviembre de 2014

Padecen hambre crónica más de 800 millones de personas

ROMA.- Más de 800 millones de personas sufren hambre crónica, cerca del 11 por ciento de la población mundial, según un comunicado conjunto de las máximas autoridades de la FAO y la OMS divulgado aquí. 

El director general de la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Margaret Chan, señalan en el documento, además, que la subalimentación es la causa subyacente de casi la mitad de todas las muertes infantiles.

Ambos opinan que la obesidad constituye actualmente otra forma preocupante de malnutrición.

Ella mantiene, añadieron, una orientación ascendente y afecta hoy a 500 millones de adultos, como resultado de dietas que contienen exceso de grasa, azúcares y sal, lo que expone a las personas a un mayor riesgo de enfermedades no transmisibles, como las dolencias cardíacas, ictus, diabetes y cáncer.

Según el mensaje de la FAO y la OMS, estas enfermedades se han convertido en las principales causas de muerte en el mundo.

De acuerdo con el documento, el coste de la malnutrición, en todas sus formas, se calcula entre el cuatro y el cinco por ciento del Producto Interno Bruto mundial.

Los dos organismos anuncian en el comunicado que líderes gubernamentales, científicos, nutricionistas, agricultores y representantes de la sociedad civil y del sector privado de todo el mundo se reunirán en Roma del 19 al 21 próximos para la Segunda Conferencia Internacional sobre Nutrición.

Se trata de una oportunidad que no pueden dejar escapar: hacer del derecho de los pueblos a una alimentación saludable, una realidad global, se subraya en el texto.

lunes, 13 de octubre de 2014

Padecen hambre en el mundo 805 millones de personas

BERLÍN.- La organización alemana Ayuda contra el Hambre en el Mundo (Welthungerhilfe) difundió hoy que 805 millones de personas padecen ese flagelo a nivel global, en tanto 1.200 millones se encuentran en condiciones de subalimentación. 

De acuerdo con la entidad, el número de seres humanos hambrientos no disminuye tan rápido como se esperaba, y en 16 países -entre ellos Iraq, Suazilandia, Comores y Burundi- el problema es muy serio, incluso grave.

La presidenta de Welthungerhilfe, Bañrbel Dieckmann, señaló en conferencia de prensa que los conflictos armados como los de Siria e Iraq agravan la situación, pues quienes huyen están expuestos a la llamada hambre encubierta o subalimentación, lo que trae enfermedades y desarrollo físico precario.

Al dar a conocer su Índice 2014, en la ciudad alemana de Bonn, indicó que el peor resultado del año lo registra Iraq, donde hay violencia continua y un elevado número de personas que se mueven de un punto a otro del país para conseguir refugio, todo ello con un abastecimiento primordial cada vez peor.

En América Latina, en cambio, se reporta un desarrollo positivo, pues la cifra de ciudadanos en esas condiciones se redujo de 67 a 37 millones de personas desde 1990 hasta la fecha.

Tal resultado se debe en gran medida al desarrollo económico de la región, donde si bien todavía existen esos males, es a un nivel calificado por la organización germana como bajo.

El informe, presentando junto al Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI) y la organización irlandesa Concern Worldwide, apuntó que 26 naciones, entre las que figuran Brasil, Perú, Angola, Ghana y Vietnam, vieron reducido el problema a la mitad.

La lucha contra el hambre y la malnutrición debe avanzar consecuentemente en el siglo XXI. El fin de semejante dimensión de sufrimiento humano crea la oportunidad para millones de personas de llevar una vida sana y plena, subrayó Klaus von Grebmer, investigador del IFPRI.

Welthungerhilfe recordó que en noviembre próximo tendrá lugar en Roma, Italia, la Segunda Conferencia Internacional sobre la Alimentación, encaminada a hacer que ese tema tenga una mayor relevancia y presencia en la agenda internacional y en la política nacional.

Según la institución, durante esa cita se establecerán metas y medidas concretas para la lucha contra el hambre, de manera que el derecho a contar con alimentos suficiente en cantidad y en calidad sea realidad para todos.

lunes, 22 de septiembre de 2014

América Latina lidera la reducción mundial del hambre, según la FAO

LA HABANA.- América Latina y el Caribe es la región con mayor número de países que lograron el Objetivo de Desarrollo de Milenio (ODM) relativo al hambre, aseveró hoy aquí el representante de la FAO en Cuba, Theodor Friedrich.

A propósito de la reciente presentación por la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), del informe sobre seguridad alimentaria, el diplomático informó sobre el progreso en el área para alcanzar esa meta y la propuesta en la Cumbre Mundial de la Alimentación (CMA).

El número total de personas que viven con hambre en la región, destacó Friedrich, también ha bajado desde 68,5 millones en 1990-92 a 37 millones en 2012-14, lo que significa que en poco más de dos décadas 31,5 millones de hombres, mujeres y niños salieron de la condición de subalimentados.

Lo anterior quiere decir que el compromiso de la CMA, efectuada en 1996, de reducir a la mitad la cantidad total de personas con hambre, está también al alcance, agregó el representante de la FAO.

No obstante, los 37 millones de personas que sufren aún ese flagelo en la región es una cifra alta todavía, la cual constituye un reto, al igual que la erradicación de la pobreza, dos males estrechamente vinculados, significó.

El diplomático también resaltó que en el área 14 naciones, incluida Cuba lograron la meta de los ODM respecto al hambre, mientras que otras tres están en condiciones de lograrla.

Destacó el compromiso reafirmado por los líderes en el área en las últimas cumbres de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac), en cuanto al objetivo de llegar a hambre cero en 2025.

Según reconoce la FAO, este gran acuerdo político diferencia la situación de América Latina y el Caribe, y se replica a todo nivel: la seguridad alimentaria es una aprioridad de los principales organismos de integración regional política y económica, como Celac, Mercosur, ALBA, Caricom, CAN, SELA, SICA y el Parlamento Latinoamericano.

Friedrich señaló que esta área geográfica enfrenta además el problema de la obesidad, ya que el 20 por ciento de las personas adultas tienen sobrepeso por exceso de consumo, refirió.

En cuanto a la cooperación de la FAO con Cuba precisó que se ejecuta un proyecto destinado a fortalecer la nutrición de los cerdos, mientras está en proceso de aplicación otro en la esfera de la apicultura y existen otras propuestas de ese organismo, el cual brinda fundamentalmente asesoría técnica a los países.

martes, 16 de septiembre de 2014

Una de cada nueve personas en el mundo padece hambre

ROMA.- Aún cuando en la última década la cifra disminuyó, cerca de 805 millones de personas en mundo padecen hambre, es decir, una de cada nueve, según un informe especializado publicado hoy. De acuerdo con el texto El estado de la inseguridad alimentaria en el mundo (SOFI 2014), en los últimos 10 años el número de personas que sufren hambre a nivel mundial bajó en más de 100 millones, y desde 1990-1992, en más de 200 millones.

El informe es publicado anualmente por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Sus autores aseguran que la tendencia general en la reducción del hambre en los países en desarrollo significa que el Objetivo de Desarrollo del Milenio (ODM) de disminuir a la mitad la proporción de personas subalimentadas para 2015 puede alcanzarse "si se intensifican los esfuerzos apropiados de forma inmediata".

Hasta ahora 63 países en desarrollo alcanzaron la meta de los ODM y seis más están en camino de conseguirla en 2015.

"Esta es la prueba de que podemos ganar la guerra contra el hambre, y debería inspirar a los países a seguir adelante, con la ayuda de la comunidad internacional en lo que sea necesario", subraya el documento.

Enfatiza que una reducción del hambre acelerada, sustancial y sostenible es posible con el necesario compromiso político, el cual tiene que contar con información suficiente y una buena comprensión de los problemas nacionales, las opciones de política pertinentes, amplia participación y lecciones de otras experiencias.

SOFI 2014 alerta que, a pesar del progreso significativo en general, varias regiones y subregiones se han quedado rezagadas, como sucede en África subsahariana, donde más de una de cada cuatro personas permanecen crónicamente subalimentadas.

En tanto, en Asia, la región más poblada del mundo, vive la mayoría de los hambrientos: 526 millones de personas.

En contraste, destaca, América Latina y el Caribe han logrado los mayores avances globales en el aumento de la seguridad alimentaria.

Mientras, Oceanía registra sólo una modesta mejora (una disminución del 1,7 por ciento) en la prevalencia de la subalimentación, que se situó en el 14 por ciento en 2012-2014.

Con una cifra de personas todavía desnutridas "inaceptablemente alta", los responsables de la FAO, el FIDA y el PMA destacaron la necesidad de renovar el compromiso político para combatir el hambre y de transformarlo en acciones concretas.

martes, 26 de agosto de 2014

Las hambrunas aumentarán casi un 50% hasta 2050 en los países subdesarrollados

MADRID.- Las hambrunas aumentarán casi el 50 por ciento hasta 2050 en los países subdesarrollados, a menos que se tomen medidas para reducir la contaminación, según un estudio revelado hoy. 

 La investigadora española María Val, coautora de la investigación, precisó que la caída promedio mundial será del 15 por ciento en la producción de trigo, arroz, soja y maíz, cultivos que brindan más de la mitad de las calorías consumidas por los humanos.

En entrevista con la revista especializada Materia, Val explicó que para el estudio se usó el superordenador Yellowstone, del Centro Nacional de Investigación Atmosférica de Estados Unidos, el cual permitió simular la evolución de clima y contaminación hasta 2050.

Ante la perspectiva, la investigación recomienda elegir cultivos resistentes al ozono, pero insiste en la necesidad de reducir la concentración de este gas para mejorar la agricultura y también la salud pública.

En relación con la producción de trigo en España, el pronostico indica que caerá en los próximos años en todos los escenarios previsibles debido a la polución por ozono.

Aproximadamente en 2050 el cultivo de trigo se reducirá en España un siete por ciento en el escenario optimista y en 10 por ciento según el pesimista, principalmente por la contaminación, afirmó Val.

En cambio, Europa sólo vería afectada su producción en el escenario más pesimista, con una caída del 15 por ciento, pero en el otro aumentaría en cinco por ciento, según la investigación publicada en Nature Climate Change.

Los gráficos muestran a España junto a Portugal como los países más afectados de Europa en lo tocante al trigo, incluso en el escenario optimista y pese a la reducción de las emisiones contemplada en Europa.

Eso significa que para la protección del trigo España necesitará medidas más restringentes en el control de emisiones que el resto de Europa, en opinión de Val, quien trabaja en la Universidad de Colorado, Estados Unidos, y en la de Sheffield, Reino Unido.

viernes, 18 de abril de 2014

Hambrientos más de un millón de españoles, según denuncia Plataforma Rural

MADRID.- La Plataforma Rural de España denunció hoy que más de un millón de personas pasan hambre y uno de cada cuatro niños padece subnutrición como resultado de la política agraria neoliberal en el país. 

 Un comunicado por el Día del Campesino emitido por organizaciones campesinas, ecologistas y de consumidores miembros de la plataforma agrega que las empresas agroindustriales no cumplen las necesidades acuciantes de alimentos sanos a toda la población.

Ese modelo, expresa la declaración, expulsa a los agricultores de las tierras, propicia el abandono del medio rural con el desmantelamiento de los servicios públicos y universales y erosiona los recursos naturales que mantienen un medio rural vivo.

Agrega que existe un empobrecimiento de la biodiversidad de los ecosistemas agrarios por la intensificación de la producción agraria, la contaminación por el uso indiscriminado de biocidas y la generalización de prácticas agrarias agresivas.

Asimismo estima que no existen políticas de apoyo institucional a quienes desean volver al campo y con la imposición de paquetes legislativos se impide el desarrollo de una agricultura local y la industria agroalimentaria a pequeña escala.

La Plataforma Rural advierte igualmente que el llamado Tratado Trasatlántico de Estados Unidos y la Unión Europea (UE), actualmente en negociación, provocará el incremento de la pobreza.

En tal sentido llama a la movilziación contra el acuerdo que se considera pretende terminar con muchas normas de la UE, lo cual afectará la seguridad alimentaria.

El proyecto es acusado también de constituir una herramienta, en caso de ser aprobado, para abrir la entrada de más cultivos y alimentos transgénicos.

Los tratados comerciales, como el que amañan la UE y Estados Unidos a espaldas de los pueblos, y con efectos negativos para la sociedad, provocarán ajustes estructurales que arrastrarán a millones de personas a la pobreza y la exclusión, agrega el documento.