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martes, 9 de febrero de 2021

Las sociedades que usan menos el dinero son más felices


 BARCELONA/MONTREAL.- Que el dinero no da la felicidad no es solo un refrán porque un estudio científico acaba de certificar que las sociedades donde el dinero juega un papel menos relevante tienen niveles de felicidad más altos.

El estudio, que publica la revista científica PLOS ONE, lo han llevado a cabo el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universidad Autónoma de Barcelona (ICTA-UAB) y la Universidad McGill de Canadá tras entrevistar a habitantes de zonas urbanas y rurales de las Islas Salomón y de Bangladesh y comparar los resultados con las estadísticas de los países escandinavos, que son los que tienen los índices de felicidad más altos.

La investigación, publicada recientemente en la revista PLOS ONE, ha analizado cómo las personas califican su bienestar subjetivo en las sociedades donde el dinero juega un papel mínimo y que generalmente no se incluyen en las encuestas globales de felicidad.

Según los resultados, la mayoría de los ciudadanos de las zonas donde se usa menos el dinero expresan niveles de felicidad más altos, especialmente en aquellas donde predomina una economía de subsistencia.

En estas comunidades, los autores del estudio encontraron que los ciudadanos manifiestan un grado de felicidad comparable al de los países escandinavos, que suelen obtener la calificación más alta del mundo.

"Los resultados sugieren que se pueden lograr niveles altos de bienestar subjetivo con una monetización mínima, desafiando así la percepción de que el crecimiento económico produce un aumento automático de la satisfacción vital entre las poblaciones menos desarrolladas económicamente", según los autores del trabajo.

Para analizar cómo la monetización afecta a la sensación de bienestar, los investigadores convivieron con pequeñas comunidades pesqueras con diversos grados de monetización, en las Islas Salomón y en Bangladesh, dos países con ingresos muy bajos.

Durante unos meses, con la ayuda de traductores locales, entrevistaron a 678 personas con edades comprendidas entre los 20 y los 50 años (promedio de edad de 37 años), residentes tanto en áreas rurales como urbanas.

Las entrevistas fueron diseñadas para obtener información sobre lo que significaba la felicidad para ellos, así como para conocer mejor sus estados de ánimo, su estilo de vida, sus actividades domésticas y relacionadas con la pesca, sus ingresos y el nivel de integración en el mercado.

Los investigadores descubrieron que en las comunidades donde el dinero se usaba más, como en las zonas urbanas de Bangladesh, los residentes expresaban niveles de felicidad más bajos.

"En los sitios menos monetizados, vemos que las cosas que más felices les hacen sentir son pasar el mayor tiempo posible con su familia y estar en contacto con la naturaleza", ha detallado Sara Miñarro, investigadora del ICTA-UAB y autora principal del estudio.

"Sin embargo, a medida que aumenta la monetización, encontramos que los factores sociales y económicos comúnmente reconocidos en los países industrializados juegan un papel más importante. En general, nuestros hallazgos sugieren que la monetización, especialmente en sus primeras etapas, en realidad puede ser perjudicial para la felicidad", ha destacado Miñarro.

Según los autores, "curiosamente, mientras que investigaciones previas han determinado que la tecnología y el acceso a la información sobre sociedades lejanas con estilos de vida diferentes, al ofrecerles estándares con los que comparar sus vidas, pueden afectar a la evaluación de las personas sobre su propio bienestar, no sucede así en estos países".

"Nuestro estudio apunta a posibles formas de lograr la felicidad que no están relacionadas con los altos ingresos y la riqueza material", ha indicado en un comunicado Eric Galbraith, profesor del Departamento de Ciencias Planetarias y Terrestres de McGill y coautor del estudio.

Los autores subrayan que su trabajo demuestra que "las fuentes de felicidad no están relacionadas con la producción económica" y que "cuando las personas se sienten cómodas, seguras y libres para disfrutar de la vida dentro de una comunidad fuerte son felices, independientemente de si ganan dinero o no".

sábado, 9 de marzo de 2019

Filadelfia se opone a un futuro exento de dinero en efectivo

FILADELFIA.- Filadelfia obligará a sus comerciantes a aceptar dinero en efectivo, convirtiéndose así en la primera gran ciudad estadounidense en negarse a que las tarjetas y los teléfonos inteligentes sean los únicos medios de pago. Otras urbes de EE UU podrían seguirla.

El alcalde de Filadelfia ratificó una ordenanza municipal que entrará en vigor el 1 de julio, cuya filosofía está resumida en su título: "Protecciones contra discriminaciones ilegales".
Un número creciente de comercios estadounidenses, en particular restaurantes, no aceptan efectivo, considerado por muchos como menos práctico e incluso potencialmente peligroso debido a los robos.
Estados Unidos permanece, sin embargo, rezagado en materia de penetración tecnológica, en particular respecto a China, donde el pago por smartphone se ha vuelto masivo.
Según cifras publicadas por la Reserva Federal de San Francisco, el 32% de las transacciones en el comercio minorista se hacían en efectivo en 2015, contra 40% en 2012.
Legisladores estiman que esta tendencia va en detrimento de poblaciones no bancarizadas, que a menudo son las más vulnerables.
De acuerdo a un estudio de Fondos de garantías de depósitos bancarios (FDIC), 6,5% de los hogares estadounidenses no tenían una cuenta bancaria en 2017, lo que representa a casi 8 millones de hogares.
Además de Filadelfia, el Parlamento de Nueva Jersey votó a principios de febrero un texto que también obliga a las empresas locales a aceptar efectivo, pero el gobernador demócrata, Phil Murphy, aún no lo ha ratificado.
En Nueva York y San Francisco se han presentado propuestas similares que se están abriendo camino, pero aún no se ha programado ninguna votación a nivel municipal.
Washington y Chicago también han aprobado leyes, pero permanecen como letra muerta.
Por ahora, Massachusetts es el único estado cuya ley exige, en teoría, que todas las empresas acepten efectivo. Pero, en los hechos, este texto adoptado hace más de 40 años nunca se ha aplicado.
La cadena de restaurantes Sweetgreen, que no acepta efectivo en ninguno de sus establecimientos, se negó a indicar cómo se adaptará a la medida adoptada en Filadelfia.

miércoles, 10 de mayo de 2017

El sistema bancario paralelo representaba 92 billones de dólares en 2015


PARÍS.- El sistema bancario paralelo, llamado 'shadow banking', continúa creciendo y se situó en 92 billones de dólares a finales de 2015, según un informe del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) publicado este miércoles.

En 2015, su volumen creció en 3 billones de dólares, señaló el FSB en la sexta edición de este informe, que se publica cada año desde 2011 para seguir la evolución y los riesgos asociados a esta actividad del sistema financiero.
El FSB, un organismo al que el G20 le encargó que llevara las reformas a buen puerto tras la crisis financiera de 2007-2008, atribuyó este crecimiento, en parte, a un alza de las valorizaciones en Bolsa y a un aumento del crédito fuera del sector bancario.
Las sociedades fiduciarias, los fondos monetarios y los fondos de inversión mixtos (además de los fondos especulativos, de acciones o de títulos de ingresos fijos) son los segmentos que han registrado un mayor crecimiento, precisó el FSB.
Desde la cumbre del G20 en Seúl en noviembre de 2010, el FSB ha realizado cada año un ejercicio de seguimiento del sistema bancario paralelo, es decir, de las entidades que facilitan crédito al margen del sistema bancario.
Engloba tanto a organismos como los fondos de títulos con ingresos fijos o los fondos inmobiliarios como a las compañías de seguro de crédito o las empresas de crédito para el consumo.
Habida cuenta de su estrecha conexión con el sistema bancario tradicional, el 'shadow banking' puede suponer una fuente de desestabilización para el sistema financiero, como ocurrió tras la quiebra del banco estadounidense Lehman Brothers.
El ejercicio de seguimiento, que se ha ido perfeccionando cada año desde su lanzamiento, estudia los datos de 28 jurisdicciones y en esta ocasión ha agregado los de Bélgica y las Islas Caimán.
Desde el año pasado, el FSB ha reforzado con criterios más concretos sus análisis. Según este filtro más estricto, la suma fruto del sistema bancario paralelo ascendía a finales de 2015 a 34 billones de dólares, es decir, un aumento del 2,5%.

sábado, 2 de julio de 2011

Casi 2.000 familias piden cobrar el dinero que el dictador Franco les incautó

BARCELONA.- Casi 2.000 familias de toda España, entre ellas unas 800 de Cataluña, solicitan al Estado recuperar el dinero republicano que les fue incautado a partir de 1938 y hasta bien entrada la posguerra.

   Todas ellas se han unido en la Agrupación de Perjudicados por la Incautación Franquista que este sábado ha celebrado en Barcelona un encuentro anual.
   La entidad se constituyó en 2005, desde cuando recoge copias de todos los recibos que se emitieron entonces y que certificaron oficialmente el dinero que estas familias tuvieron que entregar.
   Todas ellas se quedaron al margen de la Ley de Memoria Histórica aprobada en la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero, y habían llegado a ser más de 2.500, "pero muchos de los agrupados se están muriendo porque ya son mayores, y ya no podrán nunca recuperar el dinero que les incautaron", ha explicado una de las impulsoras de la entidad, Lídia Jiménez.
   A sus abuelos maternos les incautaron 1.365 pesetas, y el recibo lo tuvo como dote la madre de ella, Montserrat Capdevila y que desde los años 60 ha acudido en un sinfín de ocasiones a la oficina del Banco de España en la plaza de Cataluña de Barcelona para intentar cobrarlo.
   "La respuesta siempre ha sido la misma: que aún no tocaba", explica Lídia, que sigue guardando como un bien preciado el recibo heredado de sus abuelos, con la esperanza de cobrarlo cuanto antes.
   Miembros de la entidad llevan años indagando en los archivos oficiales pruebas documentales que pongan de manifiesto la incautación, que estiman que fue de 3.500 millones de pesetas de la época, según las actas del Banco de España franquista.
   Estiman que una peseta republicana equivale a día de hoy a 1,5 euros, por lo que en la actualidad, el valor de la cantidad confiscada superaría los 5.300 millones de euros.
   Jiménez indica que llevan años trabajando con los grupos del Congreso para lograr una iniciativa parlamentaria al respecto y, como la situación está enquistada, la entidad contempla llevar el caso a la justicia española y europea.
   En plena Guerra Civil, concretamente en 1938, un decreto del Ministerio de Hacienda del gobierno franquista, con sede en Burgos, ordenó la prohibición de "la tenencia de papel moneda puesto en curso por el enemigo", según reza el Boletín Oficial del Estado (BOE) de 1938.
   Esta orden gubernativa, además, ordenaba la incautación del papel moneda impreso por el Gobierno republicano a partir de 1936, que también pusieron en circulación algunos ayuntamientos situados en territorio republicano e incluso cooperativas.
   Con esta finalidad, se creó el "Fondo de Papel Moneda puesto en Circulación por el Enemigo", y así, vecinos de toda España tuvieron que entregar sus ahorros al Banco de España, entidades bancarias privadas y a los Ayuntamientos, y nunca cobraron la cantidad abonada.
   Este no es el primer caso de víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo que no se han beneficiado de la Ley de la Memoria Histórica acudan a los tribunales para reclamar sus derechos.
   Este marzo el Tribunal Europeo de Derechos Humanos admitió a trámite una demanda de la Iglesia Evangélica Española (IEE), denominación protestante más antigua de España, ya que los pastores evangélicos que ejercieron durante el franquismo "están discriminados".
   El motivo es que la Seguridad Social de la época no reconocía la profesión de pastor protestante, por lo que no pudieron cotizar, y el Estado sigue sin reconocerles su derecho a cobrar pensiones para ellos y sus viudas.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Las transferencias de dinero por teléfono crecen en Estados Unidos

NUEVA YORK.- Así como las tarjetas de crédito y debito desplazaron a los cheques, lo mismo podría pasarle ahora al plástico a manos de los teléfonos inteligentes y otros aparatos móviles.

La tecnología está facilitando cada vez más los pagos a través de aparatos móviles. Además, las empresas minoristas están aprovechando la posibilidad de hacer ofertas a través de sitios como Facebook y Twitter, por un costo muy bajo y sin tener que gastar en papel y correo para hacérselas llegar a los clientes.
Mientras las compañías como PayPal y las principales tarjetas de crédito cobran 2% o más por cada transacción, otros servicios de transferencia de dinero están creciendo, como los que permiten hacer compras a distancias a negocios pequeños o mandar fondos a familiares o amigos sin tener que enviarles un cheque.
Estas transferencias electrónicas directas entre individuos ya alcanzan los 3 billones de dólares por año y se prevé que seguirán creciendo. Esto significa que hay un gran potencial de ganancias, lo que debería estimular el surgimiento de nuevos emprendedores.
Uno de los más recientes es la compañía Dwolla Corporation, de Des Moines, Iowa, que lanzó el miércoles a nivel nacional un servicio de procesamiento de pagos a bajo costo para empresas y particulares. Dwolla ya estaba operando en Iowa y en California.
El servicio cobra una comisión fija de 25 centavos de dólar por cada transacción.
Los bancos han dependido durante mucho tiempo de las tarjetas de crédito y débito, que vienen con altas comisiones, dijo Matt Harris, socio de Village Ventures, un fondo de inversiones en emprendimientos con sede en Nueva York.
"Esto ha desatado muchos emprendimientos por parte de gente que cree que puede hacer las cosas mejor que estos gigantes somnolientos", explicó.

lunes, 9 de agosto de 2010

Los billetes de las economías desarrolladas cuentan con menor presencia de bacterias

LA HAYA.- La presencia de bacterias en los billetes de los países más desarrollados y economicamente más abiertos es inferior a la detectada en los de aquellos países con economías más cerradas y menos boyantes, según refleja un estudio desarrollado por la Universidad holandesa de Wageningen, que analizó billetes recogidos en una decena de países desde EEUU a Burkina Faso.

El estudio, que analizó la presencia de bacterias en 1.280 billetes recogidos en establecimientos comerciales a pie de calle de Australia, Burkina Faso, China, Irlanda, México, Países Bajos, Nueva Zelanda, Nigeria, Reino Unido y EEUU, fue encabezado por el microbiólogo holandés Rijkelt Beumer.

Así, los investigadores afirman en la página web de la Universidad que encontraron una "fuerte correlación" entre la cantidad de bacterias por centímetro cuadrado encontradas en cada billete y los niveles de determinados indicadores de riqueza de los países, apuntando que los países con peor puntuación en el índice de libertad económica cuentan probablemente con mayor presencia de bacterias que los que aparecen en los puestos más altos.

Asimismo, el estudio revela la importancia de factores como la antigüedad de los billetes, ya que los más antiguos, al estar más arrugados y sucios proporcionan más facilidades a la expansión de las bacterias, algo a lo que también contribuye aparentemente de manera sustancial el material con el que se fabriquen los billetes, ya que aquellos fabricados con algodón procesado son más propensos a la aparición de bacterias, mientras que los billetes basados en un sustrato de polímeros, como el euro, cuentan con una incidencia hasta un 25% inferior a la de los fabricados en algodón.

lunes, 24 de mayo de 2010

El dinero no puede comprar la felicidad, pero ayuda

NUEVA YORK.- El dinero no puede comprar la felicidad, pero para muchos estadounidenses parece que ayuda. Aunque un tercio de los encuestados en un sondeo de Harris se describió como muy feliz, el número varió del 28 por ciento de quienes tenían unos ingresos anuales medios de 35.000 dólares (unos 27.800 euros) al 38 por ciento de los que llevaban a casa 75.000 dólares o más al año.

"El dinero supone una pequeña diferencia", dijo Regina Corso, directora de Harris Poll. "No es una diferencia enorme pero cuando vemos que el 82 por ciento de quienes tienen un nivel inferior de ingresos no son muy felices, creo que eso dice mucho", añadió.

El sondeo también mostró que las mujeres casadas tendían a estar más contentas que las solteras y que los hombres. El número de personas felices ha caído ligeramente frente a años anteriores.

"Apenas un tercio de los estadounidenses dice estar muy feliz este año. Es una tendencia ligeramente a la baja frente al año pasado y el anterior, cuando esa cifra fue del 35 por ciento", dijo Corso.

Los hallazgos de Harris están basados en una encuesta online a 2.755 personas a las que se le preguntó sobre sus relaciones con familias y amigos, frustraciones laborales, tiempo para sus aficiones, preocupaciones sobre salud, su situación financiera, sus creencias espirituales y su impacto en determinadas situaciones.

"Una de las cosas en la que apreciamos una gran caída frente al año pasado fue en que la población no siente que se esté escuchando su voz en la toma de decisiones nacionales", dijo Corso.

"Ocurrieron cosas a su alrededor sobre las que no tuvieron control", añadió en una entrevista.

Sin embargo, uno de los puntos más positivos en el sondeo fue la relación con familia y amigos. Casi dos tercios de los estadounidenses estuvo de acuerdo con que los lazos eran importantes y que representaban una fuente de felicidad.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

El dinero podría reducir la sensación de dolor y anular la necesidad de popularidad social

MADRID.- El dinero podría reducir la sensación de dolor de una persona y anular su necesidad de popularidad social, según un estudio de la Universidad Sun Yat-Sen en Guangzhou (China) y las universidades de Minnesota y Florida (Estados Unidos) publicado en la revista 'Psychological Science' y que ahora recoge el sitio web 'Faculty of 1000'. Los investigadores evaluaron las relaciones entre dinero, exclusión social y dolor físico.

Según explica Harriet de Wit, directora del Laboratorio de Farmacología Conductual Humana de la Universidad de Chicago y colaboradora de 'Faculty of 1000', "esta investigación extiende nuestro conocimiento de las relaciones entre el dolor social y el dolor físico y, de forma destacable, muestra cómo el valor simbólico del dinero adquirido, quizá debido a asociaciones con el poder o el control, puede influir en las respuestas tanto al dolor emocional como al físico".

Los investigadores determinaron que el rechazo interpersonal y el dolor físico producía un aumento del deseo por el dinero. Según los autores de la investigación, el dinero puede posiblemente sustituir la aceptación social al conferir la capacidad de obtener beneficios del sistema social. Además los autores añaden que trabajos anteriores sugerían que las respuestas al dolor físico y el malestar social comparten mecanismos subyacentes comunes.

El trabajo mostró que manejar dinero, en comparación con manejar papel, reducía el malestar en relación a la exclusión social y disminuía el dolor físico al sumergir una parte del cuerpo en agua caliente. Los participantes, sin embargo, al recordar un gasto económico mostraban un mayor malestar social y dolor físico.

Wit concluye que estos descubrimientos tienen una gran importancia para el sistema social como el actual, caracterizado por amplias diferencias en el bienestar financiero.

domingo, 12 de abril de 2009

El Tribunal Supremo ratifica la tasa que pagan en España las entidades financieras por instalar cajeros en la vía pública

MADRID.- El Tribunal Supremo de España ha ratificado la tasa que pagan las entidades financieras por el uso del dominio público que hacen los clientes al utilizar los cajeros automáticos instalados en las fachadas de las sucursales, según sentencia de 12 de febrero de 2009.

El Alto Tribunal concluye que "la instalación de cajeros automáticos implica una utilización física del dominio público, ya que el cajero no es susceptible de ser utilizado con su mera visión, sino que exige una parada física para ante él para realizar operaciones".

La Sección Segunda de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Tribunal Supremo ha desestimado el recurso de casación presentado por la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) contra la sentencia dictada por el Tribunal Superior de Justicia de las Islas Baleares de 7 de noviembre de 2006, que rechazó la retirada de la tasa.

"La tasa debe exigírsele a los bancos o cajas de ahorros, ya que son éstos los que resultan beneficiados por las operaciones que se realizan en el cajero", explica la sentencia acogiéndose al artículo 20 de la Ley 39/1988 Reguladora de las Haciendas Locales.

La CECA recurrió la aprobación de la tasa por parte del pleno del Ayuntamiento de Palma de Mallorca del 23 de septiembre de 2004, al considerar que la utilización de los cajeros supone "un aprovechamiento común general de la vía pública" y una vulneración del artículo 76 del Reglamento de Bienes de las Entidades Locales.

La patronal de las cajas de ahorro alegó que los cajeros no están situados en el dominio público sino en la fachada de un edificio de propiedad particular. El Supremo también aclara que son los bancos y cajas los que deben abonar la tasa y no los clientes.

La sentencia obliga a la recurrente a pagar las costas del proceso, sin que los honorarios del letrado del Ayuntamiento de Palma puedan exceder de 3.000 euros, y matiza que no se considera que las "portadas, escaparates, vitrinas, rótulos o carteles" utilicen el espacio del dominio público.

El coste de las tasas depende de la categoría de la calle donde se ubica el cajero, según la clasificación de las vías municipales aplicable al Impuesto Municipal sobre Actividades Económicas.

sábado, 7 de marzo de 2009

Fabricar más dinero, el último cartucho contra la recesión

PARÍS.- Emitir más moneda para dinamizar el sistema de crédito, tal y como decidió hacer el jueves el Banco de Inglaterra y considera hacerlo el Banco Central Europeo, es uno de los 'últimos cartuchos' de las autoridades monetarias para relanzar la actividad a riesgo de aumentar la inflación.

Al igual que hizo la Reserva Federal estadounidense (Fed) en diciembre, el Banco de Inglaterra adoptó el jueves una política monetaria llamada de "flexibilización cuantitativa", por la cual el banco central emite moneda para desbloquear el sistema crediticio.

El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Jean-Claude Trichet, indicó el mismo día que éste estudia posibles "medidas no convencionales", entre ellas "crear dinero".

"Los bancos centrales han recortado las tasas de interés al mínimo para relanzar la economía. Con la flexibilización cuantitativa, llegamos a los últimos cartuchos que pueden sacar los bancos centrales", observa Agnès Benassy-Quéré, directora del Centro de Estudios Prospectivos y de Informaciones Internacionales (CEPII).

La Fed ya redujo su tasa directriz al 0,25%, el Banco de Inglaterra la 0,50%, el Banco de Japón al 0,10%, y el BCE al 1,50%, pero no consiguieron reactivar la economía.

El principio de la 'flexibilización cuantitativa' es que cuando las inyecciones previas de liquidez clásicas en los circuitos económicos no han producido el resultado deseado, el banco central 'crea' dinero, que circula sólo de forma electrónica. Con ese dinero compra a los bancos comerciales activos financieros, como créditos del Estado o de las empresas.

Mediante estas operaciones, permite a los bancos recuperar liquidez. El fin último es que gracias a la liquidez, los bancos comerciales aumenten sus esfuerzos para otorgar préstamos a los hogares y las empresas.

"Al hacer eso, (el banco central) reeemplaza a los bancos comerciales para financiar la economía, por considerarlos demasiado reacios", explica Henri Sterdyniak, director del departamento de economía de la globalización en el Observatorio Francés de Coyunturas Económicas (OFCE).

Aunque la mayoría de los economistas considera pragmática esta estrategia, el consenso sobre su aplicación es menor, por temor a que el Banco Central Europeo introduzca distorsiones entre Estados miembros o sectores económicos, o que se produzca un riesgo inflacionista.

"Es como cuando, en los viejos tiempos, los gobiernos hacían funcionar la plancha de billetes para pagar a los soldados", explica Agnès Benassy-Quéré.

En sus diez años de existencia, el BCE nunca ha recurrido a tales instrumentos, y se ha esforzado en mostrarse ante los mercados como un garante contra la inflación. "Es un giro ideológico para el BCE, pero también la situación es muy nueva. Es una medida temporal que corresponde a una situación de depresión y a una inflación muy débil en la zona euro", comenta Henri Sterdyniak.

De hecho, según los economistas la tendencia actual apunta a un riesgo de deflación. "Hará falta que (el BCE) dé indicaciones sobre su estrategia de salida, cómo va a destruir esa liquidez dentro de cuatro o cinco años, si no los agentes (económicos) anticiparán una inflación", explica Agnès Benassy-Quéré.

La eficacia de la medida tampoco está demostrada. Japón ya recurrió a la 'flexibilización cuantitativa' en los años 1990, sin mucho éxito.