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martes, 5 de noviembre de 2019

Primeras señales de estabilización en la economía global


FRÁNCFORT/HONG-KONG.- Lo peor puede haber pasado para la desaceleración más profunda de la economía mundial en una década.Una ola de recortes de tasas de interés por parte de los bancos centrales, incluida la Reserva Federal de EE.UU., y las crecientes esperanzas de un acuerdo comercial entre Estados Unidos y China están aumentando la confianza en los mercados financieros, así como los indicadores económicos clave muestran signos de estabilización después de los recientes descensos.

Si bien es posible que todavía no se produzca un fuerte repunte, la mejora relativa podría poner fin a los temores de hace solo unas semanas de que la economía mundial se precipitaba hacia la recesión. Tal entorno parece ser suficiente para que el presidente de la Fed, Jerome Powell, y sus colegas encargados de la política monetaria hagan una pausa en los estímulos monetarios.
“Vemos múltiples razones para una estabilización en el crecimiento global en 2020 versus 2019”, asegura David Mann, economista jefe de Standard Chartered Plc en Singapur, que comparte la expectativa del Fondo Monetario Internacional de que el crecimiento mundial se acelerará el próximo año.
Entre los motivos de confianza: si bien el índice de fabricación global de JPMorgan Chase & Co. se contrajo por sexto mes en octubre, avanzó por tercer mes, a medida que la producción y los pedidos se confirmaron.
En Estados Unidos, el indicador de actividad de fábrica del Instituto para la Gestión de Suministros (ISM, por sus siglas en inglés) se estabilizó en octubre, mientras que el informe de trabajos del gobierno el viernes mostró que las ganancias de nómina excedieron las previsiones y la contratación en los dos meses anteriores se revisó hacia mucho más arriba. El medidor de servicios del ISM también muestra señales de mejora.
En Europa, también hay signos tentativos de salud, después de que la guerra comercial y el brexit agitaran el continente. La economía de la zona de euro se expandió más de lo pronosticado en el tercer trimestre, y aunque Alemania ya puede estar en recesión, el Instituto Ifo informó que las expectativas entre sus fabricantes subieron en octubre.
En cuanto a Asia, los inventarios de semiconductores en Corea del Sur cayeron más en más de dos años en septiembre, en una señal de que está terminando una caída en la tecnología global.
Los mercados financieros se están sintonizando con el optimismo. Los valores de referencia de las acciones estadounidenses subieron a máximos históricos el lunes y el rendimiento de las notas del Tesoro a 10 años aumentó. Las acciones europeas y asiáticas también han avanzado.
“Solo miro la combinación fiscal/monetaria, es la más estimulante que creo haber visto”, dijo el multimillonario gestor de fondos de cobertura Paul Tudor Jones el martes. “No es de extrañar que el mercado de valores esté alcanzando nuevos máximos. Es, literalmente, el entorno más propicio, ciertamente a corto plazo, para el crecimiento económico y la fortaleza que he visto”.
Una razón clave para el giro potencial es la ola de recortes de tasas de interés de los bancos centrales mundiales. De las 57 instituciones monitoreadas por Bloomberg, más de la mitad redujo los costos de endeudamiento este año: la Fed lo hizo tres veces y el Banco Central Europeo empujó su tasa de depósito aún más en territorio negativo. Los recortes de tasas también operan con un retraso, por lo que los efectos positivos de una política monetaria más relajada aún no se han transmitido por completo y probablemente habrá un impulso adicional.
Powell insinuó la semana pasada que el banco central de EE.UU. podría haber terminado de reducir los costos crediticios, ya que dijo que la postura de la política ahora era “apropiada” para mantener el crecimiento económico moderado. “Se necesitaría un cambio material en las perspectivas para pensar que se requerirían más ajustes”, dijo el lunes la presidente del Banco de San Francisco, Mary Daly.

lunes, 9 de septiembre de 2019

Estados Unidos lanza una macroinvestigación contra Google por supuesto monopolio

WASHINGTON.- Los fiscales generales de los 50 estados de EEUU ha anunciado este lunes el inicio de una macroinvestigación contra el gigante tecnológico Google por una supuesta violación de las leyes antimonopolio.

"Es un tema muy importante de nuestra era. Muchos consumidores creen que Internet es libre pero hemos aprendido que no es así. Google es una compañía que domina todos los aspectos de la publicidad", ha señalado en rueda de prensa el fiscal general de Texas, el republicano Ken Paxton, que encabeza la coalición de fiscales.
Los únicos dos estados de EEUU que no participan en la iniciativa son California, donde tiene su sede la empresa, y Alabama.
Google se ha enfrentado a acusaciones de que su servicio de búsqueda lleva a los consumidores a sus propios productos a costa de los competidores.
"Nos hemos unido en una investigación tan importante. Es importante que descubramos más sobre la información que estamos revelando y el precio que estamos jugándonos (...) Si bien los demócratas y los republicanos son de diferentes partidos, tenemos la responsabilidad de proteger a los ciudadanos de nuestros estados", ha explicado Ashley Moody, fiscal de Florida, en la misma comparecencia.
A nivel federal, el Departamento de Justicia y la Comisión Federal de Comercio investigan a Facebook, Apple y Amazon, también por posibles violaciones de la ley antimonopolio.
El pasado viernes, Google comunicó que había recibido una demanda de investigación civil, esencialmente una citación, del Departamento de Justicia el 30 de agosto.
"Esperamos recibir en el futuro demandas de investigación similares de los fiscales generales estatales. Continuamos cooperando [con el Departamento de Justicia], los reguladores federales y estatales en los Estados Unidos y otros reguladores en todo el mundo", señaló la compañía entonces.
La acción de este lunes se produce después de que el pasado viernes otra coalición de fiscales generales de ocho estados abriera una investigación sobre si Facebook puso en peligro los datos de los consumidores o si se violó la ley antimonopolio.
"La plataforma de redes sociales más grande del mundo debe cumplir con la ley", sentenció la fiscal general de Nueva York, Letitia James, al anunciar esas pesquisas.
El mes pasado, Facebook acordó pagar 5.000 millones de dólares como parte de un acuerdo con la Comisión Federal de Comercio por cargos de violación de privacidad.

sábado, 22 de junio de 2019

Según Merkel, los problemas globales no se solucionan con medidas nacionales

BERLÍN.- La canciller alemán, Angela Merkel, advirtió en su tradicional mensaje de video de los fines de semana, y de cara a la próxima cumbre del G20, que los grandes problemas globales no pueden solucionarse con medidas nacionales unilaterales por lo que es necesario defender el multilateralismo.

"Los problemas globales no se pueden solucionar con medidas nacionales en solitario", dijo Merkel.
Merkel, a pocos días de la cumbre del G20 en Osaka, recordó una serie de retos globales que existen actualmente como la defensa del libre comercio, la digitalización, la protección del clima o cuestiones sanitarias globales.
La canciller destacó que justamente para Alemania, como nación exportadora, hay temas claves como la defensa del libre comercio para los que necesita cooperación internacional lo mismo que para otros retos del presente.
"Solos no podemos superar los retos, tenemos que trabajar juntos", dijo Merkel.
Por otra parte, la canciller destacó que la presidencia japonesa del G20 había continuado desarrollando temas que ya Alemania había introducido en 2017 como el de la participación de las mujeres en el mercado laboral.
"Japón, además, ha puesto nuevos temas en la agenda como el del papel de la inteligencia artificial y el marco ético que necesitamos en el uso de datos", señaló.
Merkel se declaró consciente de que entre los países miembros del G20 habrá diferencias de opinión y dijo que hay que trabajar a partir de ellas.
"Debemos hablar unos con otros, no unos sobre otros", dijo Merkel.
Merkel recordó que el G20 había sido fundado como respuesta a una crisis financiera internacional y que actualmente representa un tercio de la población mundial, un 80 % del PIB global y dos tercios del flujo del comercio global.
"Por eso vale la pena, aunque haya diferencias de opinión, esforzarse para encontrar soluciones comunes", dijo.

lunes, 22 de abril de 2019

Stiglitz acusa a Trump de abordar asuntos comerciales con la "ley de la jungla"

NUEVA YORK.- El premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz critica en un nuevo libro la "mala gestión" que EE.UU. ha hecho de la globalización, discute que los acuerdos comerciales fueran injustos para este país y acusa al presidente, Donald Trump, de aplicar la "ley de la jungla" en los conflictos de este ámbito.

El medio estadounidense CNBC publica este lunes una columna firmada por Stiglitz y extraída de "People, Power and Profits: Progressive Capitalism for an Age of Discontent" (Gente, poder y beneficios: capitalismo progresista para la era del malestar), en la que el economista ahonda en los problemas de la globalización.
Stiglitz señala que las críticas actuales a la globalización, de las que se hace eco Trump, le atribuyen el drama de una clase media con sus ingresos menguados o las negociaciones que han generado acuerdos comerciales "injustos" para EE.UU., mientras que los contrarios al proteccionismo culpan de ello al progreso tecnológico.
"Durante más de 20 años he criticado la manera en que se ha gestionado la globalización, pero desde un ángulo completamente diferente", resuelve el también execonomista jefe del Banco Mundial, que se dio cuenta ocupando ese cargo de que las reglas del juego global estaban sesgadas en favor de los más fuertes.
Los acuerdos comerciales, negociados generalmente a finales del siglo XX, eran "injustos: en beneficio de Estados Unidos y Europa, y en detrimento de los países en desarrollo", sostiene el nobel, quien los resume en que "promueven intereses corporativos a costa de los trabajadores de los países desarrollados y países en desarrollo".
"Nosotros, como país, no hicimos lo que debíamos para ayudar a los trabajadores a quienes perjudicaba la globalización. Podíamos haber asegurado que la globalización beneficiaba a todos, pero la avaricia corporativa era simplemente demasiado grande", reconoce el reputado economista, profesor en la Universidad de Columbia.
No obstante, descarta que sus ideas sobre la globalización lo acerquen al presidente Donald Trump y se desmarca de él defendiendo la "importancia del estado de derecho, de un sistema basado en la legalidad para gobernar el comercio internacional" frente a la "ley de la jungla" por la que, dice, apuesta el mandatario.
"Trump quiere volver a la ley de la jungla: cuando hay un conflicto comercial entre dos países, lo 'resuelven a puñetazos' y gana el más fuerte", denuncia Stiglitz, para quien eso puede generar un "régimen de comercio internacional que ejerza de sirviente para los intereses estadounidenses".
En su opinión, el mandatario "no entiende dos cuestiones clave": que los países no se unirían a un sistema que se aproveche de ellos, sino que se centrarían en los socios que los traten bien; y, por otra parte, que se pueden unir entre ellos "contra" quien tiene poder, en referencia a China y Europa frente a Estados Unidos.
"Trump se equivoca al culpar a la globalización, ya sea por reglas comerciales injustas o inmigrantes no deseados, de los males del país, pero los defensores de la globalización también se equivocan" al argumentar que ésta no ha influido en el drama de la población y culpar solo a la tecnología.
Stiglitz pone también el "peso de la culpa" sobre los ciudadanos por haber "gestionado mal las consecuencias de la globalización y el progreso tecnológico", y concluye que "necesitamos mejores reglas internacionales, y más justas" pero, sobre todo "EE.UU. necesita una mejor gestión de los cambios" que traen ambos fenómenos.

viernes, 15 de marzo de 2019

La UE acuerda facilitar el acceso a las ayudas del Fondo de Globalización

BRUSELAS.- Los ministros de Empleo y Asuntos Sociales de la Unión Europea (UE) acodaron hoy una nueva regulación del Fondo Europeo de Adaptación a la Globalización que amplía los casos en que puede utilizarse este instrumento, destinado a apoyar a trabajadores despedidos en reestructuraciones empresariales.

Las nuevas normas reducen de 500 a 250 el número mínimo de despidos necesario para poder optar a estas subvenciones y elevan la cuota que financia la UE en algunos casos.
El FEAG proporciona ayudas para la formación y reinserción laboral de trabajadores que hayan sido despedidos o trasladados debido a reestructuraciones empresariales ligadas a los efectos de la globalización.
En este sentido, la regulación aprobada hoy también amplía los motivos de reestructuración por los que podría solicitarse la ayuda.
Con las normas vigentes solo pueden beneficiarse cuando los despidos se deban a cambios en los patrones de comercio o a las consecuencias de una crisis económica y financiera, mientras que con la nueva entran también casos vinculados a la transición a una economía baja en carbono o a la digitalización.
Además fija que la tasa de cofinanciación por parte de la UE será la más alta de la que pueda beneficiarse un país según las normas del Fondo Social Europeo y, en todo caso, siempre un mínimo del 60 %. Esto significa que los Estados tendrían que costear como mucho un 40 % de las medidas que pongan en marcha.
Los ministros, sin embargo, no pactaron todavía el volumen que tendrá este instrumento para el periodo 2021-2027 puesto que eso se determinará en la negociación del presupuesto plurianual de la UE.
La Comisión Europea ha propuesto atribuirle una dotación de 1.600 millones de euros para eso siete años, por encima de los 1.500 millones con que contó para 2014-2020.
Las ayudas del fondo son gestionadas por los Estados y de ellas pueden beneficiarse empleados o autónomos, pero no pueden servir para pagar compensaciones como subsidios por paro ni para mantener funcionando una empresa o financiar su reestructuración.

martes, 15 de enero de 2019

Brasil y México están cansados del orden global

NUEVA YORK.- Los líderes latinoamericanos han sido célebremente reacios a denunciar las transgresiones de sus pares. Solo el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, ha logrado irritar al club de reservados caballeros.

Solo tres líderes regionales se presentaron a la posesión de Maduro en Caracas el jueves. Paraguay ha roto relaciones diplomáticas con Venezuela, Perú puso a Maduro en una lista de personas no gratas y, en una rara muestra de resolución vecinal, 19 miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) acordaron no reconocer el nuevo mandato de Maduro, debido a "la negligencia de su gobierno para cumplir con los lo criterios básicos interamericanos de derechos humanos y democracia".
Entonces, ¿gana la diplomacia hemisférica y el golpe del orden liberal internacional? Aún no. Romper con Maduro, cuya terrible represión y falta de gestión ha dejado en escombros la democracia electoral, el estado de derecho y la economía rica en petróleo, es importante; y el autocrático presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, podría ser el próximo objetivo de las amonestaciones de la OEA. Sin embargo, impulsar a América a cooperar mediante instituciones transfronterizas y labrar acuerdos internacionales parece ser un desafío profundo en el futuro.
Sin duda, la gobernanza global y el multilateralismo han alcanzado nuevos mínimos, en parte gracias a la tendencia unilateral del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de mirarse el ombligo. Pero las apuestas son altas en Latinoamérica, donde el mal desempeño económico y el repentino aislamiento diplomático han disminuido el auge internacional de la región en el momento en que más lo necesita. 
"Estamos en un punto bajo de la integración latinoamericana. La región está más fragmentada que nunca", me dijo Michal Shifter, presidente del Diálogo Interamericano. "No es que los países vayan hacia la izquierda o hacia la derecha. Simplemente van en el sentido equivocado. El problema es que, a medida que se debilita el multilateralismo, también se debilita Latinoamérica".
Analicemos a las dos principales potencias económicas de la región: Brasil y México. El presidente Andrés Manuel López Obrador ha bajado el tono de su retórica nacionalista de campaña y prefirió renegociar a deshechar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte. Sin embargo, no es un internacionalista. 
En un cambio abrupto, México se apartó de sus vecinos y se abstuvo en la resolución de la OEA sobre Venezuela, lo que le ganó a López Obrador el sobrenombre de "facilitador" de Maduro.
No es que López Obrador tenga afinidades con Maduro: su timidez parece más inclinada a mantener en calma a las facciones izquierdistas de su coalición y a protegerse de las posibles consecuencias diplomáticas negativas. "Hay una complicidad familiar en juego", asegura el exdiplomático mexicano Jorge Guajardo. 
"La idea es: yo paso por alto tus problemas de derechos humanos y espero que hagas lo mismo".
El giro interno de México es un retroceso a otra época, en que los gobiernos nacionales se ocupaban de sus propios asuntos y esperaban que los demás devolvieran el favor. A menudo, los líderes y los autócratas de la región han invocado una doctrina similar para esconder jurídicamente la arbitrariedad y el exceso. 
Basta con mirar a Guatemala, donde el presidente Jimmy Morales ha anunciado que su país se retirará de una comisión anticorrupción de las Naciones Unidas, en vez de seguir alojando al panel de investigadores.
El retiro del presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, de los asuntos globales, tiene un trasfondo más ideológico. Durante sus primeros días en el cargo, canceló los planes de Brasil de celebrar la Conferencia sobre el Clima de Naciones Unidas en 2019 –una "farsa marxista", según el ministro de Relaciones Exteriores, Ernesto Araujo– y degradó la autoridad ambiental del Ministerio de Relaciones Exteriores. 
Brasil tampoco tendrá nada que ver con el "globalismo", el término suave con el que Araujo se refiere a las instituciones de gobernanza global y vigilancia multilateral que desprecia.
Entonces, aunque los refugiados venezolanos están llegando al norte de Brasil, el gobierno ha anunciado su retiro de un pacto entre 160 Estados de Naciones Unidas sobre la migración internacional. 
En ese sentido, la loable amonestación a Venezuela en la OEA no parece tanto un voto de solidaridad regional sino un guiño, no tanto a EE.UU., sino a Trump, cuyas exhortaciones de "Estados Unidos primero" han sido ampliamente alabadas y replicadas por Bolsonaro. ¿Cómo más se puede explicar que, a pesar de haber denunciado el pacto migratorio de la ONU, supuestamente para preservar la soberanía nacional, Bolsonaro también haya dado a entender que está dispuesto a albergar una base militar estadounidense, una sugerencia que al brazo militar del país le cuesta aceptar?
Los expertos en política exterior advierten que esos movimientos no implican necesariamente un retiro del escenario mundial. "Los nuevos gobiernos tienen derecho a equivocarse", asegura el antiguo diplomático brasileño Marcos Azambuja. Sin embargo, el hipernacionalismo es riesgoso en una región con pocas ambiciones globales.
A pesar de todo el desdén actual, Brasil, México y sus vecinos han sido beneficiarios y, en ocasiones, protagonistas de las instituciones multilaterales. 
Los diplomáticos y los juristas latinoamericanos contribuyeron a la creación de la ONU, influyeron en el sistema monetario de Bretton Woods y ayudaron a modernizar los derechos humanos tras la caída de las dictaduras militares.
Los brasileños lideraron la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU y la Organización Mundial del Comercio. Los países latinoamericanos han sido de los más activos participantes en la resoluciones de controversias de la OMC de 1995 a 2017, liderados por Brasil, México y Argentina. Brasil es reconocido como uno de los usuarios más exitosos del mecanismo de resolución de la Organización.
Es verdad que los líderes latinoamericanos a menudo se quejan de ser socios menores en la mesa de las políticas globales, pero definitivamente están mejor con un asiento trasero que sin asiento. 
"El derecho internacional ha protegido a los latinoamericanos –aunque sea un poco– de los estados más poderosos, ya sean acreedores con bombarderos o en la ONU", asegura Tom Long, académico de relaciones internacionales en la Universidad de Warwick. 
"En general, el sistema posterior a la Guerra Fría ha ayudado a Latinoamérica, tanto en la transición a la democracia como en el rechazo a algunas amenazas".
La exhaustiva persecución a la corrupción de la región habría sido mucho más difícil de juzgar sin la cooperación global y una gran variedad de medidas antisoborno, como la Ley Estadounidense de Prácticas Corruptas en el Extranjero. 
"El orden global no se nos impuso. Ayudamos a crearlo y a darle forma", dice Azambuja. "Espero que Brasil siga honrando sus compromisos y evite las aventuras de política exterior".
Lo más importante es que aún hay trabajo por hacer para moldear el sistema de modo más conveniente para Latinoamérica. "Sin duda, el sistema multilateral de hoy tiene fallas y está incompleto, empezando por la OMC. Los subsidios a la agricultura quedaron por fuera de las negociaciones de la Ronda de Doha, y Brasil es una potencia agrícola", asegura Jose Alfredo Graca Lima, del Centro de Relaciones Internacionales de Brasil. 
"El comercio es un instrumento crucial para ayudarnos a crecer, luchar contra la pobreza y corregir nuestras inequidades históricas".
Esa laguna debería ser una razón para reformar el multilateralismo, no para abandonarlo. "EE.UU. puede darse el lujo de avanzar solo, pero Brasil nunca ha sacado nada del aislamiento", dice Graca Lima. Bolsonaro haría bien en recordarlo este mes cuando haga su debut en el Foro Económico Mundial, la máxima cumbre de los globalistas en Davos, Suiza, donde no aparecerá Trump.

sábado, 22 de septiembre de 2018

Clinton pide en Brasil cautela ante la "reacción contra la globalización"


SAO PAULO.- El expresidente estadounidense Bill Clinton afirmó hoy que existe en el mundo "una reacción contra la globalización" y dijo que los ciudadanos y políticos "deberían ser muy cautelosos antes de tirar a la basura todos los logros conquistados", durante un foro con inversores en Sao Paulo.

"Es verdad que hay una reacción contra la globalización. Hay un cierto temor respecto al comercio, a las fronteras", pero "creo que deberíamos ser muy cautelosos antes de descartar todos los logros conquistados", dijo Clinton en un discurso ante más de 7.000 asistentes que acudieron este viernes a la feria Expert 2018, la mayor cita de inversores en América Latina.
Al lado del expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso, el exmandatario estadounidense coincidió en que la democracia enfrenta una crisis generalizada en el mundo y ambos defendieron el "diálogo" como principal herramienta para hacer frente a la "intolerancia".
Los dos ex jefes de Estado evitaron comentar las elecciones presidenciales en Brasil, que tendrán lugar el próximo 7 de octubre y que se presentan como las más inciertas desde que el país regresó a la democracia, en 1985.
"Democracia es mucho más que un grupo mayoritario. Democracia es obtener un grupo mayoritario que garantice los derechos de las minorías, los derechos individuales", recalcó Clinton.
El exmandatario estadounidense (1993-2001) expresó además que las personas deberían tomar sus decisiones basadas en "cómo les gustaría que fuera el país de sus hijos en el futuro", así como "reflexionar sobre la política y posibles soluciones a diario".
En su opinión, Brasil debe "dejar de quejarse" y "solucionar sus problemas". 
"No es posible preservar la democracia cuando se ha perdido la confianza. No es posible tomar buenas decisiones si solamente hay rabia y amargura entre la población", sostuvo.
Por su parte, el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso (1995-2002) subrayó que "hay una crisis generalizada en las democracias representativas alrededor del mundo" debido a "las transformaciones de la vida".
"Antes los partidos intentaban representar las distintas clases con una ideología. Pero hoy uno se siente perdido en la nueva sociedad, que es más fragmentada", opinó Cardoso.
Para el sociólogo, la intolerancia extrema que se instauró en Brasil es consecuencia de los escándalos de corrupción destapados "en los partidos políticos de manera general", pero la única manera de mantener los principios democráticos es a través del "diálogo y de la comprehensión".
Los dos mandatarios también criticaron el fenómeno de las llamadas 'fake news' (noticias falsas), pero coincidieron en que el mundo "interconectado" e influenciado por las redes sociales "ya es una realidad".
"El mundo es interconectado, uno tiene que desarrollar individualmente sus habilidades. Vivimos en un mundo de relativa incertidumbre y la política tendrá que lidiar con esa incertidumbre creciente", dijo Cardoso.
A su vez, Clinton condenó a quienes afirman que las redes sociales son el "problema" y abogó por una mayor educación social para que las personas "sepan distinguir cuál es la verdad".

miércoles, 10 de mayo de 2017

Europa reconoce las razones para temer a la globalización

BRUSELAS.- En el mundo de hoy en día, no se puede ser “ingenuo”. Lo avisa la Comisión Europea que, a tres días de la derrota -con más de diez millones de votos, no obstante- de Marine Le Pen en Francia, publica este miércoles un papel que pone el dedo sobre la candente llaga de la globalización. 

En el documento, al cuyo borrador ha tenido acceso El Confidencial, la Comisión llama a quitarse la venda de los ojos y reconocer que, aunque estrechar las relaciones con otros puntos del globo pueden ser enormemente beneficioso, también puede causar serios problemas. Y un gran descontento.
“Los miedos (ante la globalización) son sencillamente reales y, en algunos casos, justificados”, avisa Bruselas. Ignorarlos no solo no soluciona nada, sino que abre la puerta a que se enquisten y alimenten los peligrosos fantasmas nacionalistas de Europa. El auge de Marine Le Pen en Francia, de Geers Wilders en Holanda y de Norbert Hofer en Austria son más que un toque de atención, por no hablar de la victoria del Brexit y de la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.
En pleno proceso de renacimiento europeo, la Comisión pide a los países que aborden de una vez esta cuestión que parece tan abstracta, pero a la vez, provoca cambios tan tangibles en las vidas de los europeos. Para ello es necesario abandonar la retórica librecambista incapaz de autocrítica que ha predominado en las últimas décadas. Y, lo que es aún más difícil, lograr que los países se pongan de acuerdo para dar pasos concretos. Cuanto antes, puesto que hasta los envites proteccionistas de Trump pueden entorpecer la globalización, pero difícilmente retrasarla.
“Salvo que se den pasos de manera activa, hay un riesgo de que la globalización agrave el efecto de los avances tecnológicos y de la reciente crisis económica, y que contribuya a aumentar aún más las desigualdades y la polarización social”, avisa la Comisión.
Bruselas mantiene su defensa de la globalización, pero avisa de que a día de hoy no es simétrica, ni en el modo en que se juega el juego, ni en las consecuencias que tiene. “No debemos dudar en tomar medidas para restaurar una igualdad de condiciones allí dónde ésta esté amenazada”, afirma la Comisión. El problema es que “hay situaciones en las que existen reglas, pero no se respetan. 
Y arreglar las lagunas que hay en las normas internacionales, así como elevar los estándares, puede llevar tiempo”, afirma la institución.
Los casos abundan: comercio internacional desleal, dumping social, países que se benefician de la apertura de los mercados ajenos pero mantienen los suyos cerrados, sobrecapacidad, inversión extranjera que buscan más el espionaje industrial que el desarrollo de un negocio en Europa… Y los sospechosos, son los habituales. Por ejemplo China, con la que Bruselas protagoniza de tanto en tanto encontronazos, a cuenta de su política en el sector siderúrgico o de los paneles solares, entre otros.
Otro de los caballos de batalla de la Comisión Europea, y muy especialmente de los comisarios Margrethe Vestager y Pierre Moscovici, es la persecución de la evasión fiscal. Desde su poderosa cartera de Competencia, Vestager ha hecho historia al reclamar a Apple que devolviera a Irlanda 13.000 millones de euros de impuestos que habría eludido pagar en su territorio. 
Pese a que Dublín -y otros países como Holanda, Malta, Bélgica o Luxemburgo- prefieren seguir haciendo la vista gorda ante ésta y otras prácticas de agresiva ingeniería fiscal. El papel de la Comisión parece apuntar a que mantendrá esta línea, sea o no controvertida.
Y es que ante el laxismo de algunos países, Bruselas advierte de que “estas estrategias privan a los gobiernos europeos de ingresos fiscales, y contribuyen a una sensación de injusticia, así como de que la integración global solo beneficia a las grandes compañías y los ciudadanos ricos”. Un caldo de cultivo idóneo para el auge de los movimientos populistas y anti-liberales que temen los Gobiernos europeos.
Pero la globalización no se detiene en cuestiones económicas, fiscales, financieras o monetarias, en absoluto. La Comisión también apunta a cuestiones clave que necesitan más atención, como el reto de gestionar la inmigración, la lucha contra el cambio climático y el fomento de las energías limpias, la persecución del terrorismo, la protección de los datos digitales y el combate contra el ciber-crimen, la promoción de la seguridad alimentaria, el fomento del desarrollo y la erradicación de la pobreza, por mencionar algunas. Y todo esto “es un reto político que al que tenemos que hacer frente ahora”, sin más retrasos.

domingo, 29 de enero de 2017

El sueño británico del comercio global es la segunda mejor opción

LONDRES.- ¿Quién necesita a Europa cuando el mundo está disponible? La primera ministra británica Theresa May parece tener la esperanza de que los acuerdos comerciales con Estados Unidos, China y otros puedan contrarrestar los efectos de salir del mercado único europeo.

La reunión de May con Donald Trump podría haber allanado el camino para un acuerdo con la mayor economía del mundo. El presidente de EEUU ya ha dicho que daría la bienvenida a un rápido acuerdo. Pero cualquier pacto parece que no será suficiente para contrarrestar el comercio que Reino Unido perdería dejando la Unión Europea.
La geografía es un factor: cuando dos países están más cerca los flujos comerciales tienden a ser mayores, puesto que los costes del transporte y las barreras culturales son menores. La economía china es 15 veces más grande que la de Holanda, pero las exportaciones británicas que van a su vecino al otro lado del canal de La Mancha casi doblan a las que van a la república popular. Aunque la era digital debería hacer que la geografía fuera menos importante, hay pocas evidencias de esto en los datos comerciales.
La pertenencia al mercado único de Europa también ha dado al comercio transfronterizo un impulso extra. El comercio británico con los otros 27 miembros de la UE es un 55 por ciento mayor de lo que puede ser explicado por razones geográficas y de tamaño, según muestra un estudio del Centro para la Reforma Europea.
Asumamos que las exportaciones a la UE caen un 10 por ciento después del Brexit. Para compensar esta diferencia, Reino Unido necesitaría incrementar sus ventas a Estados Unidos más de un 25 por ciento o más que doblar sus exportaciones a China. Esto es optimista. En base al impacto de otros acuerdos históricos, los tratos con China y Estados Unidos impulsarían las exportaciones británicas a estos países hasta un 5 y un 8 por ciento respectivamente, según Monique Ebell, un economista del 'think tank' Niser de Londres. Estos efectos habitualmente tardan una década en materializarse completamente.
Los servicios, que suponen un 35 por ciento de las exportaciones británicas a la UE, son particularmente complicados. Reducir las barreras comerciales requiere un acuerdo sobre complejas reglas regulatorias como el mutuo reconocimiento de las licencias profesionales. Por lo tanto, banqueros, abogados y arquitectos podrían tener dificultades para remplazar los negocios perdidos en la UE con nuevos clientes en China, Estados Unidos o en otros países.
Theresa May quiere que Reino Unido "salga al mundo y redescubra su papel como una gran nación comercial global". Sin embargo, esta es la segunda mejor opción después de retener sus lazos con la UE.

domingo, 15 de enero de 2017

Con Trump, la globalización entra en la era del 'cada cual a lo suyo'

PARÍS.- Proteccionismo puro y duro, patriotismo económico o un mejor reparto de la riqueza. Los Gobiernos buscan remedios ante una globalización cada vez más rechazada por los electores, que denuncian las deslocalizaciones. 

Tras la victoria de Donald Trump en Estados Unidos y la de los partidarios del Brexit en Reino Unido, numerosos economistas han constatado lo mismo: la globalización provocó una desigualdad que ha golpeado principalmente a las clases populares de los países ricos en los últimos treinta años.
Los países emergentes tampoco se han librado, como reconoció recientemente el Fondo Monetario Internacional (FMI) en una publicación titulada 'El comercio internacional puede profundizar las desigualdades en las economías en desarrollo'.
Desigualdades crecientes sobre las que el economista francés Thomas Piketty arrojó luz en su base de datos en línea Wid.world. "La parte que corresponde a los ingresos más altos está en alza en la casi totalidad de los países en las últimas décadas, ya sea en países desarrollados o en países en desarrollo", constató.
Hasta aquí en cuanto al diagnóstico. En lo que respecta al remedio, las opiniones varían acerca de los medios para combatir las deslocalizaciones.
En Estados Unidos, Trump ha amenazado con tomar medidas proteccionistas contra las importaciones chinas y mexicanas. Se ha arrogado un primer éxito con la decisión del grupo automovilístico Ford de renunciar a construir una nueva fábrica en México.
En Europa, los países también buscan soluciones. Los secretarios de Estado franceses Christophe Sirugue y Matthias Fekl han defendido un 'Buy European Act' y el 'make in Europe' en un artículo reciente publicado en el diario francés Libération.
Para Xavier Timbeau, director principal de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), la victoria de Trump no tiene que ver con el "aislamiento". Al contrario, se trata de una voluntad de velar más por los intereses, explicó el economista.
"Entramos en una etapa en la que ya no hay benevolencia por parte de los países desarrollados respecto a aquellos en desarrollo sino, al contrario, la defensa de los intereses (propios) contra los de los otros", agregó.
Y para hostigar a la globalización, los Estados cuentan con varias herramientas, como las tasas contra la competencia desleal, toleradas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) en algunos casos.
Para el politólogo Thomas Guénolé, autor de 'La globalización infeliz', los Gobiernos tienen la posibilidad de aplicar otras tasas para proteger su industria.
Como la del carbono, por ejemplo, que penalizaría las importaciones de productos procedentes de países contaminantes que no respeten los acuerdos de la COP21, o "las tasas 'antidumping' sociales frente a los Estados que no reconozcan el derecho a huelga".
"Si esas tasas son suficientemente fuertes, hacen que la economía local vuelva a ser competitiva", evitando nuevas deslocalizaciones y favoreciendo incluso relocalizaciones, aseguró.
Sin embargo, para Radu Vranceanu, profesor de economía en Essec, esas medidas son arriesgadas. "Las medidas proteccionistas prometidas por Trump sólo debilitarían las capacidades de la economía estadounidense de desarrollarse", consideró. "Sería ir en contra del compromiso del candidato de dar un impulso fuerte al crecimiento de Estados Unidos", señaló.
Para este economista, la solución radicaría en un mejor reparto de los beneficios de la globalización. "En los países ricos, se ha descuidado a los perdedores demasiado a menudo, pues los empleados tienen que competir con las importaciones de países con bajos salarios", afirmó.
Instituciones internacionales como el FMI o la OCDE comparten este punto de vista y han reiterado los llamados a una globalización más equitativa.
"Un discurso lenitivo e ingenuo hoy en día", opina Timbeau, recordando que, frente a los altermundialistas, esas mismas instituciones aseguraban hace 15 años que la globalización beneficiaría a todo el mundo.
"Los remedios no deberían agravar el problema", advirtió en un reciente artículo el premio Nobel de Economía Angus Deaton. Según él, el "verdadero peligro" en la globalización actual es la "búsqueda de réditos". En otras palabras, la voluntad de "hacerse rico a costa de los demás sin aportar valor a la economía".
Deaton apunta contra los bancos "cuyo rescate dio sumas pasmosas de dinero público a gente que ya era rica".

martes, 6 de diciembre de 2016

Tres bancos alemanes financiarán la nueva fábrica de BMW en México

FRÁNCFORT.- Varios bancos alemanes, el estatal Banco alemán de Crédito para la Reconstrucción y el Desarrollo (KfW), el DZ Bank y el de BayernLB de Baviera, financiarán una nueva fábrica de BMW en San Luis Potosí (México).

El KfW IPEX-Bank, que responde dentro del grupo KfW a la financiación internacional de exportaciones y proyectos, informó hoy de que el volumen de crédito es similar en los tres bancos y que el préstamo tiene un vencimiento de diez años.
BMW va a construir hasta 2019 una nueva fábrica en México, en la que va a invertir 1.000 millones de dólares y donde creará 1.500 nuevos empleos, como mínimo.
En la fábrica de San Luis Potosí, con una capacidad de producción anual de 150.000 automóviles, se fabricará en el futuro la serie 3.
El KfW es propiedad en un 80 por ciento del Estado y en un 20 por ciento los estados federados alemanes.
KfW, creado tras la II Guerra Mundial como parte del Plan Marshall para ayudar a la reconstrucción de Alemania, ofrece créditos a pymes y estudiantes, y tiene programas de desarrollo por todo el mundo.

miércoles, 16 de noviembre de 2016

Obama advierte de que la globalización debe «cambiar de rumbo»

ATENAS.- El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ensalzó hoy desde Atenas, cuna de la democracia, los valores de las libertades fundamentales y emplazó a todos los países a no olvidar que los gobiernos están para servir al pueblo y no al revés. 

El presidente americano ha advertido de que "la desigualdad es uno de los mayores desafíos para la democracia". Ha declarado que estamos viviendo la "paradoja" de que "las mismas fuerzas tecnológicas" que han mejorado las condiciones de vida "globalmente" han creado "desigualdades" que han alentado a "movimientos a izquierda y derecha" a volver atrás, por lo que ha enfatizado que la globalización debe "cambiar de rumbo". 
Mucha gente, ha aseverado en su discurso, pronunciado en el Centro Cultural Stavros Niarchos, "siente que pierde el control y quiere volver atrás", pero "no podemos buscar soluciones mirando atrás, sino hacia adelante". 

martes, 19 de julio de 2016

El 'Brexit' no afectará a la economía global de 2016, según JP Morgan

NUEVA YORK.- Las expectativas de crecimiento global para 2016 se han rebajado a pesar de que se sigue esperando un crecimiento similar al de los últimos años que ronde el 2,5%, según afirman los expertos de la institución financiera JP Morgan en su análisis trimestral en el que sostienen que no ven riesgo de recesión para una economía mundial que no se verá afectada por el 'Brexit'.

Asimismo se muestran confiados en que a finales de 2016 se sigan produciendo discretos crecimientos positivos en la mayor parte de los países y en que tampoco afectará a la economía de España.
Los analistas de JP Morgan califican el transcurso del año como "decepcionante pero resistente", dos adjetivos que hacen referencia a al incumplimiento sistemático de las expectativas establecidas por los analistas cada año desde el inicio de la crisis.
"Por resistente, nos referimos a que a pesar de todo lo vivido en estos 7 años, la economía a nivel global ha llegado a crecer una media del 2,5%", ha explicado la subdirectora de estrategia del grupo financiero en España y Portugal, Lucía Gutiérrez, en un encuentro con la prensa.
Según las previsiones de la empresa financiera, el impacto del 'Brexit' a corto plazo pasará por la reducción de contrataciones e inversiones por parte de las compañías inglesas.
"Este freno también afectará a los consumidores por la bajada de la libra y el aumento del precio de las importaciones", explica Gutiérrez, que asegura que sus gestores calculan que el impacto del 'bréxit' en la economía será de entre un 1% y un 1,5% en 2016. "No vemos un escenario de recesión fuerte para Reino Unido aunque pueda haber algún trimestre de crecimiento negativo", ha añadido la subdirectora de Estrategia de JP Morgan.
En su análisis trimestral la institución financiera se ha mostrado sorprendida por las últimas decisiones de los bancos centrales europeos y ha asegurado que esperaban que el Banco de Inglaterra (BoE) anunciara una bajada de tipos en su reunión del pasado jueves, algo que creen que acabará sucediendo a finales de año.
En cuanto al Banco Central Europeo (BCE), los analistas no esperan grandes cambios. Aunque no descartan la posibilidad de que si los datos macroeconómicos empeoran y los mercados ejercen presión, la institución presidida por Mario Draghi pueda bajar la tasa de depósito, prolongar su programa de compras hasta 2018 o llevar a cabo nuevas subastas de liquidez que agilicen la economía real.
"La Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) se ha mostrado muy dubitativa hasta ahora", ha recalcado Gutiérrez, que ha recalcado que finalmente esperan que la subida de tipos en EE.UU. se produzca antes de que acabe el año.
"Aunque el anuncio de la subida de tipos en septiembre pueda ser precipitada, no está descartada", explica la subdirectora de estrategia de JP Morgan, que recalca que el gran crecimiento del dólar de los últimos tiempos ya ha pasado aunque "seguirá creciendo pero de manera más discreta".
En cuanto a los resultados de las empresas en el segundo trimestre, la institución financiera es positiva. "Las empresas ya han tocado fondo, así que somos optimistas porque cada año tienen que ir siendo un poco mejores", han concluido desde JP Morgan.

jueves, 14 de julio de 2016

Lagarde ve como principal riesgo "rehuir la globalización" y "replegarse"


WASHINGTON.- El principal riesgo mundial actual "es rehuir la globalización" y "replegarse", ante las crecientes voces que critican los logros de la integración mundial, aseguró hoy la directora gerente del FMI, Christine Lagarde.

En una conferencia en el centro de estudios Center for Global Development, en Washington, Lagarde dijo que "no hace falta el voto del 'brexit' para comprender que el débil crecimiento, el alza de la desigualdad y la falta de empleo son conjugadas por las inquietudes sociales y geopolíticas para alimentar el auge del populismo".
La jefa del Fondo Monetario Internacional (FMI) reiteraba así sus críticas a los políticos que en EEUU y Europa recientemente han atacado los avances de la mayor integración mundial y la liberalización comercial, como es el caso de Donald Trump, virtual candidato republicano a la Casa Blanca, y los impulsores de la campaña a favor de la salida británica del bloque europeo.
Asimismo, expresó "su poca esperanza de que se puedan revisar al alza" las últimas previsiones económicas globales que presentará el Fondo la próxima semana, actualmente en el 3,2 % de crecimiento mundial para 2016.
"De hecho, debido al "brexit" existe "una seria preocupación de que se rebajen".
El economista jefe del Fondo, Maurice Obstfeld, presentará el próximo martes 19 de julio las nuevas proyecciones del organismo para la economía mundial, con las renovadas sombras de fondo del brexit y la desaceleración de China.

miércoles, 6 de julio de 2016

El Brexit o el fiasco de la globalización

PARÍS.- Del Brexit al fenómeno Donald Trump, pasando por el auge de la ultraderecha en Austria, los electores han desafiado a las élites imponiendo un "repliegue nacional" ante las desigualdades crecientes provocadas por la globalización, explican economistas y personalidades.

"Hay varias formas de responder al aumento de las desigualdades y una de ellas es, por desgracia, el repliegue nacional o la xenofobia", explica el economista francés de izquierda Thomas Piketty, autor del éxito internacional 'El capital en el siglo XXI'.
"Ésa es la vía que encarna el Brexit en Reino Unido y que también es fuerte en Francia con el Frente Nacional y en Estados Unidos con Donald Trump, que fustiga a los mexicanos o el islam. Adopta diferentes formas según los países", constata Piketty.
Y es que aunque la riqueza aumenta cada año (el PIB mundial creció un 3,1% en 2015), su reparto es cada vez más desigual.
Según la ONG británica Oxfam, el año pasado el patrimonio acumulado del 1% más rico del planeta superó el del 99% restante, con un año de adelanto sobre las previsiones.
Ya no se trata sólo de la desigualdad manifiesta entre los países ricos y los pobres. Las sociedades más avanzadas tienen una parte considerable de desheredados, ya sean ganaderos aplastados por la competencia internacional, obreros privados de su fábrica deslocalizada, empleados expulsados de las grandes ciudades por la disparada de los precios de la vivienda o vecinos exasperados por la proximidad de un campamento de refugiados.
"Las desigualdades no dejan de aumentar en la mayor parte de países de la OCDE [Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico]. En Estados Unidos están alcanzando niveles que no se veían desde los años veinte" del siglo pasado, explica Jennifer Blanke, economista en jefe del Foro Económico Mundial (WEF), que organiza cada año en Suiza el foro de Davos.
"Si se analiza el Brexit, el país aparece dividido entre las regiones que sacan provecho de la globalización y aquellas en las que la gente no tiene la impresión de estar beneficiándose del crecimiento", destaca la economista.
Un diagnóstico similar al del exministro francés conservador y excomisario europeo Michel Barnier.
"El verdadero problema es: ¿de dónde viene este sufrimiento social? ¿De dónde viene este desempleo, este sentimiento de exclusión o de abandono? Ciertamente, están en cuestión las consecuencias de la globalización", reconoce.
Según él, "mucha gente que manifiesta su cólera, su frustración y su sufrimiento social" han votado en Reino Unido por abandonar la Unión Europea.
"Las desigualdades en términos de renta, patrimonio, bienestar y oportunidades se han incrementado en la mayoría de países" miembros, destacaba la OCDE en junio, apuntando a la preponderancia de las finanzas en la economía, un fenómeno del que la City londinense es el máximo exponente.
"El peso creciente de las finanzas en la economía mundial podría haber desviado la inversión de las actividades productivas y provocado una concentración más fuerte de la riqueza en la cima de la distribución de la renta", explicaba la organización con sede en París.
"Después de la Segunda Guerra Mundial, y durante tres décadas, pensábamos de verdad que íbamos en una dirección en la que la clase media compartiría más los beneficios de la economía", recuerda Blanke.
Hoy en día, ya no es más el caso. "Los salarios medios no han aumentado desde hace tiempo".
Para Frédéric Dabi, director general adjunto del instituto de sondeos francés Ifop, "hay una división entre grandes y pequeños, los grandes que salen beneficiados con la UE y los pequeños que no sacan ventaja y se sienten aplastados. Está muy claro".
"El sentimiento de que mi país pierde más de lo que gana y de que yo mismo, personalmente, pierdo más de lo que obtengo con la UE, es un motor fuerte del escepticismo respecto a Europa", destaca.
Para Piketty, queda la vía de "la llamada izquierda radical", representada en Estados Unidos por Bernie Sanders o por los partidos Syriza en Grecia y Podemos en España.
"¿Quisieron humillar a Syriza? ¡Enhorabuena! ¿Le han dado miedo a los electores españoles? ¡Magnífico! ¿Y ahora? Ahora se encuentran con el Brexit", constata el economista francés.
"Se ha cometido un tremendo error y ahora hay que intentar subsanarlo", concluye.

jueves, 5 de mayo de 2016

El secretario general de la ONU llama a "un cambio radical de la economía global"

WASHINGTON.- El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, apostó hoy por un "cambio radical en la economía global" que facilite un crecimiento económico sostenible, en la apertura de la Cumbre de Acción Climática, que busca soluciones específicas para aplicar los Acuerdos de París del pasado año.

"Debemos convertir la promesa de París en acción e implementación tan pronto como sea posible. Necesitamos actuar ahora. Necesitamos acelerar la velocidad, el alcance y la escala de nuestra respuesta, local y globalmente", señaló Ban en su intervención al inicio de la reunión de dos días que tiene lugar en Washington.
En una posterior rueda de prensa, el secretario general de las Naciones Unidas afirmó que necesita la colaboración "de todo el mundo" y apuntó "a ratificar el Acuerdo de París el próximo año como muy tarde".
De manera similar se expresó Jim Yong Kim, presidente del Banco Mundial (BM), quien aseguró que cada día que pasa "el desafío climático crece" y "los días y meses de calor récord se han convertido en la nueva norma".
De hecho, Kim subrayó el rápido proceso de deshielo del Ártico, e indicó que este invierno las temperaturas han sido 6 grados Celsius por encima de la media.
Durante la cumbre, que se prolongará hasta mañana, el foco se centrará en las soluciones prácticas para reducir el calentamiento global, con un especial énfasis en las contribuciones de los gobiernos de las ciudades, claves para el éxito de este esfuerzo.
Entre los sectores representados figuran el empresarial, filántropos, sociedad civil, profesores y científicos, además de los gobiernos en sus diversos niveles.
El Acuerdo de París, llamado a cambiar el modelo de desarrollo del planeta hacia uno libre de combustibles fósiles, entrará en vigor cuando al menos 55 países, que sumen en total el 55 por ciento de las emisiones globales, lo hayan ratificado.

jueves, 17 de marzo de 2016

La victoria de Trump, una amenaza a nivel global

LONDRES.- La posibilidad de que el millonario Donald Trump se convierta en presidente de Estados Unidos supone una amenaza a nivel global, equiparable a las consecuencias económicas del auge del yihadismo, según un informe de Economist Intelligence Unit (EUI).

En la última edición de su estudio sobre las amenazas que afectan al mundo, el servicio de análisis del prestigioso semanario británico The Economist considera que la victoria del republicano supone una amenaza en una lista en la que el mayor riesgo global es la caída súbita de la economía china.
Para justificar su análisis, EUI se basa en el alejamiento de Trump respecto a China y en su propuesta de prohibir la entrada de musulmanes en Estados Unidos, que supondría "una potente herramienta de reclutamiento para los grupos yihadistas".
Los analistas también temen una guerra comercial si Trump llega a la presidencia. "Ha sido excepcionalmente hostil al libre comercio, incluyendo el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), y ha calificado varias veces a China de 'manipuladora de divisas", indica el informe.
EUI considera una amenaza igual de importante las consecuencias económicas del auge del grupo Estado Islámico (EI), que podría poner fin a cinco años de crecimiento de los mercados de divisas en Estados Unidos y Europa.
El informe también señala otros riesgos globales que considera menos graves, como la posibilidad de un conflicto armado en el mar de la China Meridional o la salida de Reino Unido de la Unión Europea.

martes, 8 de marzo de 2016

Grandes migraciones involuntarias y fenómenos climáticos extremos, principales riesgos globales de la década

DAVOS.- Las migraciones involuntarias a gran escala, los fenómenos meteorológicos extremos y la falta de mitigación y adaptación al cambio climático son los principales riesgos globales más probables para la próxima década, según concluye la duodécima edición del Informe de Riesgos Globales elaborado por el Foro Económico Mundial sobre las perspectivas de casi 750 expertos y dirigentes mundiales.

El estudio destaca el aumento de la probabilidad para todos los riesgos ambientales, sociales, económicos y tecnológicos evaluados, un hecho que "sin duda" marcará la agenda global del presente año. El informe evalúa 29 riesgos globales divididos en cinco categorías: riesgos ambientales, geopolíticos, sociales, tecnológicos y económicos.
De ellos, los más probables en 2016 serán las migraciones involuntarias a gran escala (1º), los fenómenos meteorológicos extremos (2º), la falta de mitigación y adaptación al cambio climático (3º), los conflictos interestatales con consecuencias regionales (4º) y los grandes desastres naturales (5º).
Frente a las amenazas más probables, el riesgo con mayor impacto potencial en 2016 por primera vez es ambiental: la falta de mitigación y adaptación al cambio climático (1º). Por detrás se sitúan el impacto de las armas de destrucción masiva (2º), la crisis del agua (3º) y las migraciones involuntarias a gran escala (4º) y un importante shock en el precio de la energía (5º).
El Informe de Riesgos Globales 2016 revela que existe un panorama de riesgos sin precedentes, ya que por primera vez cuatro de las cinco categorías principales -ambientales, geopolíticas, sociales y económicas- figuran entre los riesgos de mayor impacto y la única categoría que no aparece es la de riesgos tecnológicos, donde los ciberataques ocupan la onceava posición tanto en probabilidad como en impacto.
Los datos del informe sugieren que las interrelaciones entre riesgos son cada vez más estrechas, como entre el cambio climático y las migraciones involuntarias o la seguridad internacional, ha informado la aseguradora en un comunicado.
El desempleo y el subempleo son los riesgos globales que más preocupan a la hora de hacer negocios, según el informe, que revela que el shock del precio de la energía es el siguiente rasgo más extendido, seguido por los ataques cibernéticos.
En Europa, las principales amenazas percibidas por las empresas son riesgos económicos, como las crisis fiscales, el desempleo, las burbujas de precios de activos y los precios de la energía.

miércoles, 7 de octubre de 2015

La economía global se juega hasta tres puntos de PIB en la normalización financiera y monetaria, según el FMI

LIMA.- Una normalización satisfactoria o fallida de las condiciones financieras y monetarias, incluyendo el comienzo del alza de los tipos de interés en EEUU, puede llegar a suponer hasta tres puntos porcentuales de diferencia en el crecimiento de la economía mundial durante los próximos años, según ha destacado el Fondo Monetario Internacional (FMI) en su 'Informe sobre la estabilidad financiera mundial'.

"Lo que queremos alcanzar es una normalización satisfactoria de las condiciones financieras y las políticas monetarias al mismo tiempo que una recuperación económica sostenida", ha indicado en rueda de prensa el consejero financiero y director de Asuntos Monetarios y Mercados de Capitales del FMI, José Viñals.
Sin embargo, el directivo español del Fondo ha advertido de que los errores en las medidas o sacudidas adversas "podrían resultar en unas prolongadas turbulencias en el mercado global, lo que podría estancar la recuperación en una normalización fallida".
"La diferencia entre estos dos escenarios es bastante marcada, alcanzando prácticamente tres puntos porcentuales del PIB global en 2017", añadió Viñals.
La normalización satisfactoria de las condiciones financieras y monetarias aportaría beneficios macrofinancieros y mitigaría considerablemente los riesgos a la baja, señala la institución en su informe, donde analiza las perspectivas de normalización en tres escenarios: un escenario base, uno optimista, que contempla una normalización satisfactoria, y otro pesimista, caracterizado por trastornos en los mercados.
Según las simulaciones realizadas por el FMI, en el peor de los escenarios previstos, el PIB mundial agregado resultaría un 2,4% inferior para 2017, mientras que en un escenario optimista la economía global crecería un 0,4% más para 2018.
En concreto, en el escenario pesimista, el crecimiento de la zona euro y Japón sería más de un puntos y medio porcentual menos que en el escenario base, mientras que en el modelo más optimista sus economías recibirían un impulso en torno a 1% con respecto al escenario base.
Contra el telón de fondo de una recuperación cíclica ininterrumpida, el panorama financiero mundial se ve empañado por una "triada de retos generales" que se han puesto en evidencia en los últimos meses, incluyendo las vulnerabilidades de los mercados emergentes, el legado de la crisis para las economías avanzadas y la escasa liquidez de mercado.
De este modo, el FMI considera que la normalización satisfactoria de las condiciones financieras y monetarias, así como una transición fluida hacia niveles de crecimiento más altos, requerirán nuevas medidas para superar estas dificultades.
En este sentido, la institución reclama a la Reserva Federal de EEUU un esfuerzo continuo por mantener una comunicación clara y congruente que permita absorber el aumento de las tasas de interés sin sobresaltos, "algo esencial para la salud financiera mundial".
Asimismo, la institución aboga por un el reequilibramiento y desapalancamiento gradual en China, así como por un mayor control por parte de las autoridades de países emergentes de las exposiciones de las empresas en moneda extranjera.
Por otro lado, el FMI pide a la zona del euro nuevos avances en el fortalecimiento de la arquitectura financiera de la moneda común para apuntalar la confianza de los mercados y las empresas, así como medidas que permitan hacer frente al sobreendeudamiento privado y a los préstamos bancarios en mora, lo que promovería la actividad financiera de los bancos y la salud de las empresas, estimulando la inversión.
En concreto, el FMI calcula que dar respuesta al problema de los crédito morosos de la banca europea contribuiría a liberar unos 600.000 millones de euros en nueva capacidad de préstamo.
"Si las autoridades manejan mal esta triada de desafíos, la prevista descompresión de las primas de riesgo podría volverse en un abrupto escenario bajista", advierte la institución internacional.
El análisis de la institución reitera por otro lado las divergencias entre las economías avanzadas, donde la estabilidad financiera ha mejorado y se mantienen "intactos" los cimientos para una recuperación modesta en 2015 y 2016, y los países emergentes, "particularmente expuestos" al descenso en los precios de las materias primas y el endurecimiento de las condiciones financieras a nivel global.
El FMI advierte de que a medio plazo las perspectivas de las economías desarrolladas siguen viéndose lastradas por la desfavorable demografía, el débil crecimiento de la productividad, un elevado desempleo y problemas heredados de la reciente crisis, como el endeudamiento y la baja inversión.
En el caso de las economías emergentes, Viñals ha advertido de que las empresas y entidades bancarias de estos países acumulan un sobreendeudamiento de 3 billones de dólares (2,7 billones de euros).
"El mayor endeudamiento del sector privado y la mayor exposición a las condiciones financieras globales han hecho a las empresas más susceptibles ante las crisis económicas y a los mercados emergentes a las fugas de capitales y el deterioro de la calidad del crédito", añadió.