domingo, 1 de marzo de 2026

Trump se abre a dialogar con el ejecutivo provisional de Irán y alimenta la idea de la "vía venezolana"


 NUEVA YORK.- La rapidez con la que el presidente de EEUU tiende un ramo de olivo tras la ejecución del ayatolá Jamenei hace pensar que Trump podría buscar un rápido reemplazo con gobernantes más afines más que un cambio de régimen, como sucedió en Venezuela. Trump se abre a dialogar con el ejecutivo provisional de Irán y alimenta la idea de la "vía venezolana".

 El presidente busca un efecto como el de la captura de Maduro en un contexto mucho más arriesgado y sin un plan, de momento, evidente.

Trump dejó claro que espera se genere un vacío de poder y llamó a la oposición iraní a aprovechar una "oportunidad que solo se da una vez en la vida". 

La primera pregunta que surge es: ¿quiere un cambio de régimen a la vieja usanza o se conforma con el formato que inauguró en Caracas y negociará con quien quede a cargo de la República Islámica y acepte poner fin -al menos en los hechos- a la histórica enemistad con Washington? 

Entonces, surge la segunda pregunta: ¿la estructura de poder de Irán se convertirá en un socio amigable como sucedió con Delcy Rodriguez -quien recibió a los jefes de la CIA y del Comando Sur, cambió la ley de hidrocarburos y aprobó una amnistía para los presos opositores en apenas semanas- o dará pelea hasta que la guerra se vuelva muy costosa al gobierno de Donald Trump en este año electoral?

De entrada y por las obvias diferencias de capacidades militares y realidades sociales entre Venezuela e Irán, Trump eligió una estrategia distinta este fin de semana: no fue una operación limitada y rápida ni buscó secuestrar a la cabeza política del país.  

Lanzó una ola masiva de bombardeos, apuntó directamente contra la oficina del ayatolá Jamenei para matarlo y no actuó sólo, sino con Israel. Asumió bajas propias -según el Comando Central estadounidense murieron tres militares y cinco fueron heridos- e Irán respondió no sólo contra sus bases militares en Medio Oriente sino contra objetivos civiles de sus aliados regionales: Israel, Jordania, Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Bahrein, Qatar, Kuwait y, este domingo, sumó a Omán.

 Mientras Irán denunció cientos de muertos en su territorio, las víctimas de sus represalias ya suman decenas.

La única información disponible es que la ofensiva fue efectiva en destruir en gran parte la residencia y oficina de Jamenei, donde no sólo murió el líder supremo sino también parte de su familia.

 Además, Trump afirmó en diálogo con la cadena Fox News que ya mataron a casi 50 dirigentes iraníes. “Está avanzando rápidamente. Nadie puede creer el éxito que estamos teniendo; 48 líderes se han ido de golpe. Y avanza rápidamente”, contó la periodista Jacqui Heinrich que le dijo. Poco después, le dijo a otro medio que creía que la guerra podría durar "cuatro semanas".

De lo que no hay duda es que la República Islámica no pudo rearmar sus defensas después de los ataques de junio pasado ni los duros golpes que Israel le asestó en los últimos años a sus aliados regionales. 

 Hezbollah en Líbano aún no se recuperó, Hamas quedó diezmado en la Franja de Gaza, Siria sigue sumido en conflictos internos tras el derrocamiento de la familia Al Assad, los hutíes quedaron muy debilitados tras el asesinato de la primera línea de su gobierno en Yemen y ya el año pasado las milicias chiitas de Irak eligieron su supervivencia a salir en apoyo de Teherán y atacar bases estadounidenses en ese país. 

Irán fue perdiendo uno de sus principales activos: amenazar creíblemente con desestabilizar la región en un abrir y cerrar de ojos. Pero eso no significa que la República Islámica perdió todo su poder para sobrevivir. 

En primer lugar, demostró que no lograron destruir su sistema de misiles y aún tiene capacidad de golpear a sus vecinos y provocar daños, tantos humanos como materiales. Incluso, puede afectar a la economía global.

Un cambio de régimen, parece muy difícil conseguirlo sin una operación militar terrestre. Pese a las descripciones que suelen aparecer en los medios occidentales y aún si en los últimos meses el país fue testigo de una nueva ola de masivas protestas opositoras, lejos está el Gobierno de haber perdido el monopolio de la fuerza dentro del territorio. 

Además, la estructura de poder de la República Islámica tiene varios liderazgos fuertes, ubicados en distintos poderes del Estado. Este mismo domingo, el presidente Masud Pezeshkian, el dirigente reformista que ganó en las últimas elecciones de 2024, anunció la activación de un órgano colegiado para asumir la transición hasta que se elija un nuevo líder supremo. 

El llamado Consejo de Liderazgo está compuesto por él, el jefe del poder Judicial, Gholamhosein Mohseni-Ejei, y el ayatolá Alireza Arafi como representante del poderoso clero.

Pero no es el único peso pesado. Una de las amenazas más duras que se escucharon contra Estados Unidos e Israel en las últimas horas desde Teherán fue la de Ali Larijani, un veterano dirigente de 67 años que en agosto pasado fue designado al frente del estratégico Consejo Supremo de Seguridad Nacional y al que muchas veces en la prensa occidental se describe como un pragmático. 

"Hoy los vamos a golpear con una fuerza como la que no sintieron antes", sentenció en sus redes el hombre al que hace sólo una semana el diario The New York Times señaló como el posible sucesor de Jamenei.

Aunque aún es muy temprano para hacer pronósticos, por ahora la estructura de poder iraní no muestra grietas ni quedó teñida por las sospechas de una traición, como sucedió con el secuestro de Maduro en Venezuela. 

Todos los gestos de las autoridades en Teherán indican (por ahora) que continuarán atacando a los aliados de Estados Unidos en Medio Oriente mientras Washington e Israel continúen bombardeando su territorio.

 De hecho, analistas militares coinciden en que esta es la mejor estrategia que tiene hoy la República Islámica para sobrevivir. Mientras la apuesta de Trump suele ser someter por la fuerza a sus enemigos hasta que se quiebren y acepten sus condiciones, la única opción que tiene la teocracia iraní en este escenario es resistir, prolongar el conflicto lo más posible hasta que el costo -político y económico- sea demasiado para una Casa Blanca que no transita su mejor momento puertas adentro. 

En la teoría política, se pueden dividir en dos las guerras: guerras por necesidad o guerras por elección. En las primeras, un líder o un régimen político lucha para sobrevivir, no tiene opción, pelea o es derrotado y deja de existir; en las segundas, un líder o un gobierno elige combatir, sin que sus intereses vitales estén en juego, es decir, si es derrotado no desaparece ni mucho menos. 

 Es muy pronto para pronosticar si será posible un giro en Irán como el que dio el chavismo con el gobierno actual de Delcy Rodríguez, si Trump no aceptará nada menos que el fin de la República Islámica o si el mundo se encamina a una guerra que incluya a todo Medio Oriente, sin excepciones, y hasta incluso el mundo islámico como se vio este domingo en Pakistán con protestas y violencia frente a sedes diplomáticas estadounidenses.  

La salida venezolana no es un escenario pues tan posible ni verosímil. En los ataques de junio de 2025, Israel asesinó a 20 altísimos mandos de la Guardia Revolucionaria y de la inteligencia del país, un ataque del que Irán no se ha recuperado.

 Con esa acción, Israel no solo consiguió “decapitar” el ejército, sino también a la dirección política del país, dado el enorme poder que tienen las fuerzas armadas en Irán. “No son los ayatolás los que mandan en Irán, son los militares”, sostiene. 

Y el poder del ejército también se extiende a la economía, donde las fuerzas armadas controlan amplios sectores y juegan un papel preponderante en las decisiones. El descabezamiento del ejército contribuyó a una crisis económica que llevó al colapso del rial iraní, una situación que ha potenciado las protestas contra el Gobierno.

Estados Unidos no busca una guerra larga ni una invasión terrestre sino más bien “un militar sin barba que tome el poder desde el mismo sistema” para conseguir también desactivar cualquier atisbo de “revolución democrática y republicana” que pueda sustituir el modelo de gobierno vigente desde 1979. 

La debilidad del Estado iraní, todavía tocado por las sanciones, las protestas y el descabezamiento de su cúpula militar, explican por qué la tentación de la vía venezolana ha sido tan fuerte.

 Sin embargo, el transcurrir del primer día de operación militar contra Irán deja claro que a EEUU no le resultará tan fácil salirse con la suya pese a la “debilidad histórica” demostrada por Irán tras semanas de movilizaciones que provocaron miles de muertes de manifestantes.

El ataque preventivo contra Irán pretende forzar la caída del sistema heredado de la Revolución de 1979 que destituyó al Sha, siguiendo la llamada Doctrina Carter, establecida por el presidente de EEUU en 1980, en la que defendía el derecho de utilizar la fuerza militar para controlar el Golfo Pérsico, también para evitar que cualquier otra potencia pudiera ejercer este control. 

Donald Trump ha establecido hoy una conexión directa entre sus acciones en
Venezuela y su estrategia actual hacia Irán, calificando la intervención en el país sudamericano como el "escenario perfecto" para lo que busca lograr en Teherán.
Esta "vía venezolana" se resume en los siguientes puntos clave:
 
1. El Modelo de Cambio de Régimen "Eficaz"
Trump sostiene que el operativo que llevó a la captura de Nicolás Maduro el 3 de enero de 2026 por fuerzas especiales (Delta Force) es el ejemplo a seguir para Irán. Según su visión, este método permite descabezar un gobierno hostil de manera rápida y violenta sin necesidad de una ocupación prolongada.
2. Presión Militar y Despliegue de Flotas
Al igual que hizo con Venezuela mediante un bloqueo naval y operaciones contra el narcotráfico, Trump ha desplegado una "armada masiva" hacia el Golfo Pérsico, afirmando que es incluso superior a la enviada a costas venezolanas. El objetivo es forzar una negociación bajo amenaza de destrucción total.
3. Control de Recursos y Bloqueo de Alianzas
La administración busca replicar el control sobre el petróleo venezolano (vetando ventas a Rusia, China e Irán) para asfixiar económicamente al régimen iraní. 
 Trump ha declarado que "el escenario perfecto" es aquel donde las fuerzas de seguridad locales terminen "entregando sus armas al pueblo", algo que él asocia con la transición actual bajo la presidencia de Delcy Rodríguez en Venezuela tras la salida de Maduro.
 
4. Ultimátum y Negociación  
Pese a las amenazas, Trump ha abierto una vía diplomática similar a la intentada con Caracas, dando a Irán plazos cortos (como el ultimátum de 60 días en 2025) para alcanzar un nuevo acuerdo nuclear que reemplace al de 2015.
Contexto actual: Tras los ataques recientes que resultaron en la muerte del líder supremo Ali Jameneí, Trump ha reiterado que Irán debe negociar ahora o enfrentar consecuencias "peores que las de Venezuela".

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