WASHINGTON.- El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth,
aseguró que la ofensiva lanzada por su país contra Irán fue una
«victoria histórica» que ha diezmado las fuerzas de la República
Islámica y reducido su capacidad militar durante los «años venideros».
«En menos de 40 días, uno de nuestros comandos combatientes, el Comando
Central, utilizando menos del 10 % del poder de combate total de Estados Unidos, desmanteló uno de los ejércitos más grandes del mundo», dijo Hegseth en una rueda de prensa, celebrada un día después del anuncio de un alto el fuego de dos semanas.
También dijo que que su país mantendrá su presencia militar en Oriente Medio
para asegurarse de que Irán cumpla con el cese el fuego temporal
alcanzado la pasada noche y advirtió de que aunque están preparados para
actuar espera que la tregua se sostenga.
«Nos mantendremos en la zona. No nos iremos a ninguna parte. Nos aseguraremos de que Irán cumpla con este alto el fuego y, en última instancia, se siente a la mesa de negociaciones para alcanzar un acuerdo», dijo Hegseth en una rueda de prensa en el Pentágono.
Según el secretario, Teherán debería «encontrar la manera de enviar
una paloma mensajera» a sus tropas en zonas remotas para que estas sepan
«que no deben disparar ni seguir lanzando ataques o misiles
unilaterales», algo que insistió, sería «sumamente imprudente».
«Los
ceses del fuego a veces tardan en hacerse efectivos. Estamos vigilando la situación y preparados si es necesario, pero esperamos y confiamos en que se mantenga», afirmó.
Irán y Estados Unidos
acordaron anoche una pausa de dos semanas en las hostilidades, periodo
en el que negociarán el fin de una guerra que comenzó el 28 de febrero.
Según Hegseth, Irán «suplicó por este alto el fuego, y todos lo
sabemos».
La base de la negociación será un plan de diez puntos
presentado por Teherán esta madrugada para poner fin a 40 días de guerra.
La propuesta iraní, que servirá de hoja de ruta para la cita del
viernes, incluye el levantamiento de las sanciones internacionales y la
retirada de las tropas estadounidenses de la región a cambio de un
compromiso iraní de no fabricar armas nucleares y garantizar el paso
seguro por el estrecho de Ormuz, vías estratégica de crudo.
No está
claro cómo afectará la presencia de los miles de efectivos y
equipamiento militar que Washington envió a Oriente Medio a la marcha de
las conversaciones, previstas para el próximo viernes en Islamabad con la participación del Gobierno de Pakistán.
El secretario de Guerra clamó hoy una «victoria contundente» sobre
Irán, que según aseguró, «ya no puede fabricar misiles, cohetes, ni
vehículos aéreos no tripulados. Sus fábricas han sido arrasadas hasta
los cimientos, sufriendo un revés de proporciones históricas. Lo poco
que les queda, enterrado en búnkeres, es todo lo que tendrán», agregó.
«Nuestras tropas están preparadas para defenderse, preparadas para pasar a la ofensiva y preparadas para reanudar las operaciones con un preaviso mínimo, empleando cualquier paquete de objetivos que resulte necesario para garantizar que Irán cumpla con lo acordado», insistió el estadounidense.
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