EDIMBURGO.- El ministro principal de Escocia, John Swinney, ha instado este sábado a apostar por un referéndum de independencia ante la amenaza que supone el líder de Reform UK, el ultraderechista Nigel Farage, tras revalidar su mandato en las elecciones locales.
"Reino Unido podría tener pronto un primer ministro que es abiertamente hostil a los grupos minoritarios, que ha pedido la privatización del Servicio Nacional de Salud y la abolición del Parlamento escocés", ha expresado en un discurso desde Edimburgo.
En este sentido, ha afirmado que su compromiso es que "Farage y Reform UK queden excluidos de la gobernanza en Escocia", por lo que ha instado a todos los actores a estar "unidos" para asegurar que el Parlamento esté blindado y sea "a prueba de balas" frente al líder ultraderechista.
Swinney ha insistido así en que si el líder de Reform UK consigue llegar al número 10 de Downing Street esto sería un "escenario absolutamente desastroso".
"Creo que existe una amenaza muy real de ello", ha argüido, afirmando que la perspectiva de un gobierno liderado por Farage es "más probable que no".
El líder de Reform UK en Escocia, Malcolm Offord, ha criticado a Swinney por "despreciar" a los 383.425 escoceses que han votado por la formación ultraderechista pese a que ha afirmado con anterioridad que quiere ser "el ministro principal" de todo Escocia.
"No importa. Puede excluirnos de su club acogedor, pero no puede impedir que sus voces se escuchen en Holyrood", ha señalado en un breve mensaje publicado en redes sociales en respuesta al discurso de Swinney desde Edimburgo este sábado.
Esto se produce después de que el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) haya logrado su quinta victoria consecutiva en las elecciones locales, si bien el no haber obtenido la mayoría absoluta complicará la 'hoja de ruta' a Swinney.
Reform UK ha irrumpido en el Parlamento escocés con 15 diputados. Pese a no alcanzar el umbral de 65 escaños fijado por el SNP para lograr la mayoría absoluta, la suma de nacionalistas y Verdes mantiene una mayoría favorable a la independencia en Holyrood, lo que vuelve a situar sobre la mesa el debate sobre una eventual consulta de secesión en Escocia.
Los resultados obtenidos prolongan el liderazgo del SNP al frente del Ejecutivo escocés más allá de las dos décadas, aumentando también la presión política sobre el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien se ha exigido su dimisión tras los malos resultados cosechados por los laboristas en distintos puntos de Reino Unido.

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