A medio plazo, la AIE estima en un informe publicado este viernes que
el conflicto podría provocar la pérdida acumulada de unos 120.000
millones de metros cúbicos de suministro de GNL entre 2026 y 2030, lo
que equivale a cerca del 15 % del volumen previsto.
Este impacto se concentrará especialmente en 2026 y 2027, retrasando
los efectos positivos del crecimiento del sector, señala la agencia con
sede en París. Pese a ello, el organismo considera que estas pérdidas podrían ser compensadas progresivamente con la entrada en operación de nuevas plantas de licuefacción.
No obstante, advierte de la necesidad de reforzar las inversiones en
toda la cadena de valor del gas y diversificar las fuentes energéticas
para garantizar la seguridad del suministro.
La AIE subraya en su estudio que la elevada volatilidad de los precios
pone de relieve la importancia de contar con carteras diversificadas de
contratos a largo plazo y de fortalecer la cooperación internacional
entre productores y consumidores para hacer frente a crisis de esta
magnitud.
La guerra en la región ha interrumpido bruscamente la normalización
de los fundamentos del mercado global de gas natural a comienzos de
2026, tras el cierre de facto del estrecho de Ormuz a principios de
marzo, constata la AIE en su informe.
Esta situación ha generado «una perturbación sin precedentes» en el suministro y en los precios.
La crisis ha distorsionado profundamente el equilibrio a corto plazo y
está modificando las perspectivas a medio plazo, señala la agencia.
Así, la pérdida temporal de cerca del 20 % del suministro mundial
de gas natural licuado (GNL) ha provocado una fuerte volatilidad,
elevando los precios en Asia y Europa a niveles no vistos desde la
crisis energética de 2022-2023, al tiempo que ha forzado ajustes en la
demanda, señala el documento.
En Oriente Medio, los ataques de Estados Unidos e Israel contra infraestructuras energéticas han reducido la disponibilidad de gas para los mercados domésticos.
Asimismo, añade el informe, los daños en las plantas de licuefacción
han deteriorado las perspectivas de suministro global, retrasando el
impacto de la expansión prevista del GNL, uno de los pilares de sus
previsiones energéticas recientes.
La AIE recuerda que antes de la escalada del
conflicto, el mercado mostraba señales de reequilibrio. Así, durante la
temporada de calefacción 2025/2026, el comercio mundial de GNL creció un
12 % interanual, impulsado por nuevos proyectos -principalmente en
Norteamérica- y por el aumento de producción de exportadores
tradicionales.
Este incremento permitió una caída de precios en los
principales mercados: el índice TTF europeo descendió un 24 % en los
primeros meses del año, mientras que el indicador asiático JKM cayó un
27 %.
Sin embargo, el cierre del estrecho de Ormuz
revirtió esta tendencia, señala la AIE.
De manera que la producción
mundial de GNL cayó un 8 % interanual en marzo, debido principalmente a
la disminución de los envíos desde Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Aunque parte de esta caída fue compensada por nuevos proyectos en
América del Norte y África, el impacto global continúa ampliándose.
Asimismo, los precios al contado se dispararon en marzo hasta su
nivel más alto desde enero de 2023, reflejando el endurecimiento de la
oferta. La volatilidad también se intensificó significativamente, incentivando el desvío de cargamentos hacia Asia, donde los precios ofrecían mayores márgenes.
En paralelo, la demanda comenzó a debilitarse en los principales
mercados importadores, afectada por el encarecimiento del gas, factores
climáticos y políticas de contención del consumo.
En Europa, en
concreto, la caída de la demanda se vio acentuada por un mayor peso de
las energías renovables en la generación eléctrica.
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