TEHERÁN.- El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, ha asegurado este domingo que su discurso en el que anunciaba un cese condicional de ataques iraníes en la región, que EEUU interpretó como un acto de rendición, ha sido malinterpretado y, en medio de fuertes críticas internas, ha reiterado su total compromiso con la defensa del país.
"El enemigo se ha hecho una idea errónea de mis palabras y la realidad es que no vamos a permitir que se apoderen de ni un solo centímetro del suelo del país", ha asegurado este domingo el presidente iraní.
Pezeshkian forma parte de un triunvirato de transición instaurado tras la muerte el sábado de la semana pasada del ayatolá Alí Jamenei en un ataque conjunto de EEUU e Israel.
El presidente, de corte reformista y relativamente moderado, tendió ayer la mano a los países vecinos con una crítica velada al Ejército: los contraataques iraníes fueron fruto, aseguró, de una causa de fuerza mayor ante el vacío dejado por Jamenei.
La respuesta del ultraconservador Parlamento iraní se reflejó en una declaración del diputado Hamid Rasaee, que críticó el "débil, poco profesional e inaceptable mensaje televisivo" del presidente mientras los ayatolás animaban a la elección inmediata de un sucesor para Jamenei y restablecer así la primacía del estamento clerical, como lleva en el poder desde la Revolución Islámica de 1979 en el país.
Pezeshkian, en opinión del diputado, "no habló por ignorancia, sino conscientemente y en línea con un proyecto conjunto para imponer un alto el fuego y salvar a Estados Unidos e Israel del atolladero en el que están atrapados".
Este domingo, y en comentarios más próximos a la línea tradicional, Pezeshkian ha asegurado que Irán "no se han doblegado ni se doblegará fácilmente ante la intimidación, la opresión y la agresión" antes de matizar que sus disculpas iban dirigidas a la población de los países vecinos atacados antes de reiterar que los contraataques iraníes iban dirigidos a las bases estadounidenses en la zona.

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