TEHERÁN.- El recién nombrado Líder Supremo de Irán, Mojtaba Jameneí, resultó levemente herido,
pero continúa en activo, según declaró a Reuters un funcionario iraní
este miércoles. El funcionario no dio detalles sobre cuándo resultó
herido ni por qué no había hecho ninguna declaración pública desde su nombramiento.
En las últimas horas el gobierno israelí ha asegurado que la ofensiva militar de su país y Estados Unidos a Irán continuará sin límite de tiempo.
Asimismo, Teherán pasará de los «ataques recíprocos» a ataques continuos contra sus adversarios, y Washington no podrá controlar los precios del petróleo,
afirmó el miércoles el portavoz del cuartel general militar Jatam
al-Anbia.
«No permitiremos que ni un solo litro de petróleo llegue a
Estados Unidos, a los sionistas (Israel) y a sus socios. Cualquier buque o petrolero con destino a ellos será un objetivo legítimo», dijo Ibrahim Zolfaqari.
«Prepárense para que el barril de petróleo alcance los 200 dólares, porque el precio del petróleo depende de la seguridad regional que ustedes han desestabilizado», añadió.
En este contexto funcionarios israelíes han reconocido en
conversaciones privadas que no hay certeza de que la guerra contra Irán
vaya a provocar el colapso de su gobierno clerical, según ha declarado a
Reuters un alto funcionario israelí, ya que no hay indicios de un levantamiento iraní en medio de los bombardeos.
Sin embargo, a pesar de los comentarios del presidente estadounidense
Donald Trump de que la guerra podría terminar pronto, la valoración de
Israel es que Washington no está cerca de ordenar el fin del conflicto,
según han declarado dos funcionarios israelíes.
La intensa campaña de bombardeos de Estados Unidos e Israel ha matado al líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, así como a una serie de altos
mandos militares, pero también ha matado a civiles y destruido
viviendas y edificios públicos, lo que ha enfurecido a muchos ciudadanos
persas.
Con misiles cayendo sobre Teherán y otras ciudades, y
con las autoridades iraníes amenazando con emplear la fuerza letal
contra cualquiera que se atreva a protestar, los iraníes que de otro
modo saldrían a las calles también pueden temer hacerlo hasta que
termine la guerra.
Aun así, los retos a largo plazo de Irán parecen
peores que nunca, con sanciones cada vez más duras que
estrangulan la economía y pocas perspectivas de tiempos mejores para
una población cuyas protestas en enero fueron aplastadas con miles de
muertos.
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