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domingo, 19 de noviembre de 2023

El 1% más rico de la población mundial contamina tanto como los dos tercios más pobres, según Oxfam Intermón


BARCELONA.- El 1 por ciento más rico de la población mundial generó en 2019 la misma cantidad de emisiones de carbono que los 5.000 millones de personas que componen los dos tercios más pobres de la Humanidad, según revela 'Igualdad climática: un planeta para el 99%', un nuevo informe de Oxfam Intermón.

La ONG ha dado a conocer la investigación con motivo de la cumbre de las Naciones Unidas sobre el clima, que se celebrará en Dubái, "en un contexto lleno de dudas sobre los acuerdos que mantengan el aumento de la temperatura global por debajo de 1,5°C".

Según ha alertado, estas emisiones "desmedidas" del 1 por ciento más rico "causarán 1,3 millones de muertes más sobre lo previsto asociadas al calor, una cifra que equivale aproximadamente a la población de toda la ciudad de Dublín (Irlanda)". 

Además, ha añadido que la mayor parte de estas muertes tendrán lugar antes de 2030.

"Los efectos del cambio climático afectan más a quienes son menos responsables: personas en situación de pobreza y exclusión y a las generaciones futuras. El modelo económico y de consumo actual es insostenible. Se tiene que poner fin a prácticas destructivas e implantar soluciones sostenibles", ha declarado Lourdes Benavides, la responsable de Justicia Climática de Oxfam Intermón.

Benavides ha explicado que "los mayores contaminadores del planeta, las corporaciones de combustibles fósiles y los súper ricos del mundo, son los principales responsables de la crisis climática".

 "Están obteniendo ganancias récord, mientras que los menos responsables de la emergencia climática son golpeados por sus devastadoras consecuencias. Quienes más contaminan deben asumir el coste", ha subrayado.

El informe se basa en la investigación llevada a cabo junto al Stockholm Environment Institute (SEI), y analiza las emisiones ligadas a los hábitos de consumo de distintos grupos de renta en 2019, último año para el que se dispone de datos.

De este modo, apunta que el 1 por ciento más rico (77 millones de personas) fue responsable del 16 por ciento del total de emisiones según sus hábitos de consumo en 2019, una cifra mayor que la totalidad de las emisiones generadas por desplazamientos en coche y el transporte por carretera. El 10 por ciento más rico generó la mitad (50%) de las emisiones totales.

En España, la investigación señala que el 10 por ciento de las personas con mayores ingresos (4,7 millones de personas) generó casi una tercera parte de todas las emisiones en 2019, lo que equivale a las emisiones del 53 por ciento de las personas con menores ingresos (24,8 millones de personas).

Asimismo, la ONG calcula que cualquier persona perteneciente al 99 por ciento más pobre de la Humanidad tardaría alrededor de 1.500 años en generar las emisiones que los milmillonarios más ricos producen en un año. Las emisiones que produce, cada año, el 1 por ciento más rico de la población mundial "anulan" los ahorros en emisiones de carbono que generan casi un millón de turbinas eólicas.

En comparación con la mitad más pobre de la Humanidad, desde la década de 1990, el 1 por ciento más rico ha consumido el doble de carbono disponible para emitir sin provocar un aumento de la temperatura global superior al límite seguro de 1,5ºC. El 1 por ciento con mayores ingresos en España necesitaría reducir sus emisiones en un 95 por ciento de aquí al 2030 para limitar el aumento de temperatura a 1,5ºC.

De cara a 2030, la ONG prevé que el nivel de emisiones generadas por el 1 por ciento sea 22 veces mayor que el compatible con el objetivo de mantenerse por debajo del límite fijado en el Acuerdo de París.

"Aplicar impuestos a la riqueza extrema aumenta nuestras posibilidades de combatir la desigualdad y la crisis climática. Están en juego billones de dólares, unos recursos indispensables para reducir las brechas de desigualdad y limitar rápidamente los impactos en el medio ambiente; fondos que revertirían en nuestras democracias", ha manifestado Benavides.

En este contexto, la organización insta a los Gobiernos a "reducir significativamente la desigualdad, mediante una redistribución global de los ingresos"; abandonar los combustibles fósiles "de forma urgente y justa"; y "anteponer el bienestar de la población y el planeta a la búsqueda implacable de beneficios, la extracción y el consumo".

miércoles, 3 de marzo de 2021

Las emisiones de CO2 deben recortarse diez veces más


LONDRES.-  La tasa de reducción de CO2 fósil debe multiplicarse por diez para cumplir con el objetivo del Acuerdo de París de abordar el cambio climático, según un nuevo estudio en Nature Climate Change.

   Este primer balance global, con datos de 64 países durante 2016-2019, realizado por investigadores de la Universidad de East Anglia (UEA), en Reino Unido, y la Universidad de Stanford y el Global Carbon Project, en Estados Unidos, examinó el progreso en la reducción de las emisiones de CO2 fósil desde que se adoptó el Acuerdo de París en 2015. Sus resultados muestran la clara necesidad de una mayor ambición antes de la importante cumbre climática de la ONU que se celebrará en Glasgow en noviembre (COP26).

   Los recortes anuales de 160 millones de toneladas de CO2 son solo el 10 por ciento de los 1.000-2.000 millones de toneladas de recortes de CO2 que se necesitan a nivel mundial cada año para hacer frente al cambio climático.

   Si bien las emisiones disminuyeron en 64 países, aumentaron en 150 países. A nivel mundial, las emisiones aumentaron en 210 millones de toneladas de CO2 por año durante 2016-2019 en comparación con 2011-2015.

   En 2020, las medidas de confinamiento para abordar la pandemia de COVID-19 redujeron las emisiones globales en 2.600 millones de toneladas de CO2, aproximadamente un 7% por debajo de los niveles de 2019. 

Los investigadores dicen que 2020 es un 'botón de pausa' que no puede continuar de manera realista mientras el mundo depende abrumadoramente de los combustibles fósiles, y las políticas de confinamiento no son una solución sostenible ni deseable para la crisis climática.

   La profesora Corinne Le Quéré, profesora de la Royal Society en la Facultad de Ciencias Ambientales de la UEA, que dirigió el análisis, advierte de que "los esfuerzos de los países para reducir las emisiones de CO2 desde el Acuerdo de París están comenzando a dar sus frutos, pero las acciones aún no son lo suficientemente grandes y las emisiones siguen aumentando en demasiados países".

   "La caída en las emisiones de CO2 de las respuestas al COVID-19 resalta la escala de acciones y la adherencia internacional necesarias para enfrentar el cambio climático --añade en un comunicado--. Ahora necesitamos acciones a gran escala que sean buenas para la salud humana y buenas para el planeta. Lo mejor para todos es reconstruir mejor para acelerar la transición urgente a la energía limpia".

   Se necesitan recortes anuales de 1-2 mil millones de toneladas de CO2 a lo largo de la década de 2020 y más allá para evitar exceder el calentamiento global dentro del rango de 1,5° C a muy por debajo de 2° C, la ambición del Acuerdo de París de la ONU. El mundo se ha calentado más de 1° C desde la Revolución Industrial debido a las emisiones de gases de efecto invernadero de las actividades humanas.

   De los 36 países de renta alta, 25 vieron disminuir sus emisiones durante 2016-2019 en comparación con 2011-2015, entre ellos Estados Unidos (-0,7%), la Unión Europea (-0,9%) y el Reino Unido (-3,6%). Las emisiones disminuyeron incluso cuando se contabiliza la huella de carbono de los bienes importados producidos en otros países.

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   Treinta de los 99 países de ingresos medianos altos también vieron disminuir sus emisiones durante 2016-2019 en comparación con 2011-2015, lo que sugiere que ahora se están llevando a cabo acciones para reducir las emisiones en muchos países de todo el mundo. México (-1,3%) es un ejemplo claro en ese grupo, mientras que las emisiones de China aumentaron un 0,4%, mucho menos que el crecimiento anual del 6,2% de 2011-2015.

   El creciente número de leyes y políticas sobre cambio climático parece haber desempeñado un papel clave para frenar el crecimiento de las emisiones durante 2016-2019. En la actualidad, existen más de 2.000 leyes y políticas climáticas en todo el mundo.

   Parece poco probable que se recupere por completo en 2021 a los niveles de emisiones de CO2 anteriores. Sin embargo, los autores dicen que a menos que la recuperación de COVID-19 dirija inversiones en energía limpia y la economía verde, es probable que las emisiones comiencen a aumentar nuevamente dentro de unos años.

   La naturaleza de la interrupción en 2020, que afecta particularmente al transporte por carretera, significa que un incentivo para acelerar el despliegue a gran escala de vehículos eléctricos y alentar a caminar y andar en bicicleta en las ciudades es oportuno y también mejoraría la salud pública. La capacidad de recuperación de la energía renovable durante la crisis, la caída de los costos y los beneficios de la calidad del aire son incentivos adicionales para respaldar su implementación a gran escala.

   Las inversiones posteriores al COVID continúan estando abrumadoramente dominadas por los combustibles fósiles en la mayoría de los países, en contradicción con los compromisos climáticos, incluidos los Estados Unidos y China. La Unión Europea, Dinamarca, Francia, el Reino Unido, Alemania y Suiza se encuentran entre los pocos países que hasta ahora han implementado paquetes sustanciales de estímulo verde con inversiones limitadas en actividades basadas en fósiles.

   El profesor Rob Jackson, de la Universidad de Stanford y coautor del estudio, resalta que "los crecientes compromisos de los países para alcanzar emisiones netas cero en décadas fortalecen la ambición climática necesaria en la COP26 en Glasgow. Una mayor ambición ahora está respaldada por los líderes de los tres mayores emisores: China, Estados Unidos y la Comisión Europea", añade.

   "Los compromisos por sí solos no son suficientes --recuerda--. Los países deben alinear los incentivos posteriores al COVID con los objetivos climáticos de esta década, basándose en ciencia sólida y planes de implementación creíbles".

miércoles, 20 de enero de 2021

Seis ciudades europeas acusan más mortalidad debida a la contaminación de los coches


LONDRES.- Madrid es la ciudad europea con mayor mortalidad provocada por la contaminación de los coches. La sexta es Barcelona, que también ha rebasado repetidamente los niveles legales máximos de dióxido de nitrógeno (NO2), según una revisión internacional liderada por el Instituto de Salud Global de Catalunya y que publica The Lancet.

El estudio estima por primera vez –con datos consolidados de 2015– el número de muertes prematuras y evitables atribuibles al NO2 y las partículas finas (PM 2,5) en casi mil urbes europeas. La capital española es la peor parada, ya que soporta la mayor tasa de mortalidad (hasta un 7% de las muertes anuales) a causa de este gas "asociado a grandes volúmenes de tráfico en áreas densamente pobladas", subrayan los científicos.  

Las ciudades que acompañan a Madrid en la lista de urbes con mayor carga de mortalidad por NO2 son Amberes, Turín, París, Milán y Barcelona. La investigación entiende que las ciudades con mucha población y las capitales soportan una mayor mortalidad, "así como otras vecinas, más pequeñas, que tienen un potencial mayor uso de los coches para trasladarse a las ciudades más grandes". 

La explosión de la pandemia de COVID-19 ha reforzado la evidencia que relaciona un tráfico intenso con una elevada contaminación por dióxido de nitrógeno. Precisamente en Madrid, el confinamiento y parón de la actividad impuesto en primavera por el estado de alarma para contener la primera ola de la enfermedad conllevó una reducción de los niveles tóxicos en el aire de hasta un 40% respecto a la media del decenio. Sin embargo, según se fue retomando el uso de automóviles, las mediciones comenzaron a escalar de nuevo.

Finalmente, Madrid volvió a incumplir por poco la normativa europea sobre los límites legales que no pueden sobrepasarse. El mismo fenómeno sí permitió a Barcelona mantenerse por debajo del umbral máximo exigido por la normativa europea. "Nuestros resultados apoyan la evidencia que indica que no existe un umbral seguro por debajo del cual la contaminación del aire es inocua para la salud", explica Mark Nieuwenhuijsen, investigador del ISGlobal y autor sénior del estudio.

Los cálculos de este equipo indican que si se respetaran los niveles de la Organización Mundial de la Salud en Madrid se evitarían, al menos 206 muertes y 2.300 si se mantuvieran límites más bajos. El ahorro alcanzaría las 79.000 vidas en toda Europa si estas ciudades tuvieran los umbrales de las que presentan mejores registros. Esto "sugiere que la legislación europea actual no protege suficiente la salud de las personas, por lo que los límites máximos permitidos de NO2 y PM2,5 deberían ser revisados", remata Nieuwenhuijsen. 

Respecto al otro tóxico sobre el que se ha desarrollado el estudio, las micropartículas, la revisión muestra un panorama diferente. Aquí, los peores datos se los llevan regiones como la Llanura Padana en Italia, el sur de Polonia y el este de la República Checa.

El ránking lo dominan Brescia y Bérgamo (Italia) seguidas por Karviná (Chequia), Vicenza (Italia) y la Alta Silesia (Polonia). La explicación viene dada por las causas que generan estas partículas: "Son materia en suspensión producto de la combustión, no solo de los vehículos motorizados, sino también de otras fuentes, como la industria, la calefacción doméstica o la quema de carbón y de madera", explica Sasha Khomenko, investigadora del instituto. En Brescia, hasta el 15% de las muertes prematuras están relacionadas con las PM 2,5. Y pueden evitarse.

En el otro lado se encuentran, sobre todo, ciudades y regiones del norte de Europa. Los lugares con menor mortalidad por NO2 son municipios como Tromso (Noruega), Umea (Suecia), Oulu (Finlandia) y Kristiansand (Noruega). En cuanto a las PM 2,5, destaca Reykjavik (Islandia), Tromso, Umea y Oulu, un grupo de tres que repite en ambos listados. 

jueves, 14 de mayo de 2020

Las emisiones de CO2 caen a niveles de 1958 en una Europa confinada por el COVID-19

MADRID.- Los registros de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) durante la crisis sanitaria por el coronavirus en Europa son "equivalentes al año 1958".

 Así lo ha puesto de manifiesto la vicepresidenta de Transición Ecológica y Reto Demgráfico, Teresa Ribera, durante su comparecencia en la Comisión del ramo en el Congreso. En este sentido, Ribera ha calificado la situación de “extraordinaria”.
“Es obvio que es muy probable que no se pueda mantener esto, pero nos hace reflexionar de la magnitud de la parada vivida estas semanas“, ha comentado la ministra para la Transición Ecológica y Reto Demográfico.

miércoles, 6 de mayo de 2020

Los plásticos de los nidos de las aves marinas proceden de zonas urbanas

GLASGOW.- Los desechos plásticos están presentes hasta en un 80% de los nidos de algunas aves marinas, según un muestreo en la costa escocesa realizado por investigadores de la Universidad de Glasgow que identifica, por primera vez, de dónde podría provenir ese plástico, al menos para algunas de las especies estudiadas.

Las encuestas realizadas en 2018 en una isla deshabitada de la costa oeste de Escocia descubrieron que más de una cuarta parte de todos los nidos contenían plástico, mientras que la presencia de desechos plásticos en nidos de pelusas europeas (Phalacrocorax aristotelis) era tan alta como 80%.
Pero en otras especies que construyen nuevos nidos cada año, como las gaviotas, solo alrededor de un tercio de los nidos contenían desechos plásticos. La gran diferencia entre especies en la proporción de nidos con plástico probablemente se deba a sus diferentes comportamientos de construcción de nidos; las pelusas reutilizan sus nidos año tras año para que el plástico se acumule con el tiempo.
La diferencia entre especies también puede explicarse por la forma en que los desechos plásticos terminan en sus nidos. Se ha identificado que el plástico en los nidos proviene principalmente de los desechos de los consumidores que se tiran en las zonas urbanizadas.
"Terminan en nidos de aves marinas, no porque las aves marinas las recojan activamente en áreas urbanas y las llevan a su nido, sino porque las corrientes marinas las llevan allí pasivamente", dice el doctor Ruedi Nager, ecólogo de aves marinas y profesor titular de la Universidad de Glasgow.
Danni Thompson, investigadora que trabaja como voluntaria con Nager, observó más de cerca la gaviota argéntea (Larus argentatus), la especie más numerosa que anida en Lady Isle. "Como las gaviotas suelen buscar en los vertederos, queríamos ver si estaban tragando plástico mientras comían y luego lo llevaban de vuelta al nido", dijo Thompson en un comunicado.
A partir de fotografías de los nidos y el plástico encontrados en gránulos de restos de comida regurgitados en el sitio del nido, pudieron comparar los tipos y el color del plástico ingerido y el plástico incorporado en el nido. Si la fuente probable de plástico en los nidos es de desechos plásticos que las aves ingieren mientras se alimentan en áreas pobladas, entonces los investigadores habrían esperado una gran similitud entre los desechos plásticos en gránulos y nidos.
"Pero los tipos de plástico en su dieta eran diferentes de los encontrados en el nido, lo que nos dice que el plástico en los nidos llegó por diferentes medios", dijo el doctor Nager.
Los investigadores también mapearon todos los nidos en la isla y probaron si los nidos con plástico se distribuyeron por igual en toda la isla. Los resultados mostraron que los nidos en el norte de la isla, que están más cerca de la marea saliente del continente, tenían más probabilidades de contener plástico. 
Esto sugiere que el plástico en los nidos vino originalmente del continente y fue arrastrado a la orilla donde las aves podían recogerlo de los alrededores inmediatos de su nido.
Las poblaciones de aves marinas se enfrentan a una disminución global, por lo que es importante comprender todas las presiones que enfrentan. Las aves marinas interactúan con la contaminación plástica a través de la ingestión, el enredo y la incorporación de nidos. Los desechos plásticos en los nidos pueden afectar a las aves de diferentes maneras. Potencialmente puede afectar la calidad y las propiedades del nido con efectos perjudiciales para los huevos y los pollitos.
El plástico en el nido también puede provocar enredos fatales de adultos y polluelos. Monitorear el plástico en los nidos usando fotografías para evaluar el tipo y la cantidad de plástico en los nidos puede permitir a los científicos monitorear los cambios a lo largo del tiempo y también decirles de dónde proviene el plástico. 
Identificar las posibles fuentes de plástico puede informar a los conservacionistas, lo que les permite desarrollar acciones de gestión, como limpiezas de playas específicas, que pueden reducir cualquier impacto negativo en nuestras poblaciones de aves marinas en dificultades.
Las aves marinas están construyendo y reconstruyendo sus nidos justo ahora que los británicos, responsables de poner sus escombros en el medio ambiente en primer lugar, están confinados. "Será interesante ver de qué están hechos los nidos de aves marinas esta temporada", dijo Nager.

jueves, 30 de abril de 2020

Los científicos encuentran el nivel más alto de microplásticos en el mar

LONDRES.- Un proyecto de investigación internacional ha revelado los niveles más altos de microplásticos jamás registrados en el fondo marino, con hasta 1,9 millones de piezas en una capa delgada que cubre solo 1 metro cuadrado.

Más de 10 millones de toneladas de desechos plásticos llegan a los océanos cada año. Los desechos plásticos flotantes en el mar han captado el interés del público gracias a los movimientos de 'Efecto Planeta Azul' para desalentar el uso de pajitas de plástico y bolsas de transporte. 
Sin embargo, tales acumulaciones representan menos del 1% del plástico que llega a los océanos del mundo. Se cree que el 99% restante ocurre en las profundidades del océano, pero hasta ahora no estaba claro dónde terminó realmente.
Una investigación realizada por la Universidad de Manchester (Reino Unido), el Centro Nacional de Oceanografía (Reino Unido), la Universidad de Bremen (Alemania), IFREMER (Francia) y la Universidad de Durham (Reino Unido), publicada en la revista 'Science' mostró cómo las corrientes de aguas profundas actúan como cintas transportadoras, llevando pequeños fragmentos de plástico y fibras a través del fondo marino.
Estas corrientes pueden concentrar microplásticos dentro de grandes acumulaciones de sedimentos, que denominaron 'puntos calientes de microplásticos'. Estos puntos críticos parecen ser los equivalentes en el fondo marino de los llamados "parches de basura" formados por las corrientes en la superficie del océano.
El autor principal del estudio, el doctor Ian Kane, de la Universidad de Manchester, señala: "Casi todo el mundo ha oído hablar de los infames 'parches de basura' de plástico flotante en el océano, pero nos sorprendió la alta concentración de microplásticos que encontramos en las profundidades del fondo marino".
"Descubrimos que los microplásticos no están distribuidos uniformemente en el área de estudio sino que poderosas corrientes del fondo marino que los concentran en ciertas áreas", añade.
Los microplásticos del fondo marino se componen principalmente de fibras de textiles y prendas de vestir. Estos no se filtran de manera efectiva en las plantas de tratamiento de aguas residuales domésticas y entran fácilmente en ríos y océanos.
En el océano se asientan lentamente o pueden ser transportados rápidamente por corrientes de turbidez episódicas, poderosas avalanchas submarinas, que viajan por los cañones submarinos hasta el fondo marino profundo.
Una vez en las profundidades del mar, los microplásticos se recogen y transportan fácilmente por las corrientes del fondo marino que fluyen continuamente ('corrientes de fondo') que pueden concentrar preferentemente fibras y fragmentos dentro de grandes corrientes de sedimentos.
Estas corrientes oceánicas profundas también transportan agua y nutrientes oxigenados, lo que significa que los puntos calientes de microplásticos del fondo marino también pueden albergar ecosistemas importantes que pueden consumir o absorber los microplásticos.
Este estudio proporciona el primer vínculo directo entre el comportamiento de estas corrientes y las concentraciones de microplásticos del fondo marino y los hallazgos ayudarán a predecir la ubicación de otros puntos críticos de microplásticos en aguas profundas y a la investigación directa sobre el impacto de los microplásticos en la vida marina.
El equipo recolectó muestras de sedimentos del fondo marino del mar Tirreno y las combinó con modelos calibrados de corrientes oceánicas profundas y mapeo detallado del fondo marino. En el laboratorio, los microplásticos se separaron del sedimento, se contaron bajo el microscopio y se analizaron adicionalmente mediante espectroscopía infrarroja para determinar los tipos de plástico. Con esta información, el equipo pudo mostrar cómo las corrientes oceánicas controlaban la distribución de microplásticos en el fondo marino.
El doctor Mike Clare, del Centro Nacional de Oceanografía, que fue co-líder de la investigación, asegura: "Nuestro estudio ha demostrado cómo los estudios detallados de las corrientes del fondo marino pueden ayudarnos a conectar las vías de transporte de microplásticos en las profundidades del mar y encontrar los 'desaparecidos "microplásticos. Los resultados resaltan la necesidad de intervenciones políticas para limitar el flujo futuro de plásticos en ambientes naturales y minimizar los impactos en los ecosistemas oceánicos", concluye.
Por su parte, el doctor Florian Pohl, Departamento de Ciencias de la Tierra, Universidad de Durham, considera "lamentable que el plástico se ha convertido en un nuevo tipo de partícula de sedimento, que se distribuye a través del fondo marino junto con arena, lodo y nutrientes. Por lo tanto, los procesos de transporte de sedimentos ya que las corrientes del fondo marino concentrarán partículas de plástico en ciertos lugares del fondo marino, como lo demuestra nuestra investigación".

miércoles, 29 de abril de 2020

Las cuarentenas en Europa podrían haber evitado 11.300 muertes relacionadas a la contaminación del aire

HELSINKI.- La mejor calidad del aire en Europa debido a las cuarentenas para combatir la pandemia de coronavirus ha generado beneficios para la salud equivalentes a evitar 11.300 muertes prematuras, según un estudio.

Los investigadores extrapolaron el probable impacto en las enfermedades causadas o empeoradas por la contaminación del aire, que ha disminuido drásticamente a medida que cientos de millones de personas se han quedado en casa durante el último mes.
“Se puede comparar con una situación en la que todos en Europa dejaran de fumar durante un mes”, dijo Lauri Myllyvirta, analista principal del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio (CREA) con sede en Helsinki, que realizó el estudio.
“Nuestro análisis destaca los enormes beneficios para la salud pública y la calidad de vida que podrían lograrse reduciendo el uso de combustibles fósiles de forma sostenida y sostenible”.
Los beneficios en Alemania, Gran Bretaña e Italia excedieron el equivalente a más de 1.500 muertes prematuras en cada país.
El ciudadano europeo promedio estuvo expuesto a niveles de dióxido de nitrógeno un 37% por debajo de lo que normalmente se esperaría en los 30 días que finalizaron el 24 de abril, dijo CREA. El gas se produce principalmente a partir del transporte por carretera.
Según el estudio, que cubrió 21 países europeos, la exposición al material particulado -generado por el transporte, la industria y la calefacción a carbón- fue un 12% inferior a los niveles normales.
También se espera que la caída observada en la contaminación resulte en 1,3 millones menos de días de ausencia del trabajo y en 6.000 casos nuevos menos de asma en niños, dijo CREA.
Los investigadores también destacaron que la exposición prolongada al aire contaminado antes de la pandemia podría haber causado o exacerbado la diabetes, la enfermedad pulmonar, la enfermedad cardíaca y el cáncer, condiciones que aumentan el riesgo de muerte para los pacientes con COVID-19.
La contaminación del aire causa más de 400.000 muertes prematuras anuales en los 27 miembros de la Unión Europea y Gran Bretaña, según la agencia ambiental de la UE.

viernes, 17 de abril de 2020

La contaminación del aire cae hasta un 50% en Europa por el confinamiento


PARÍS.- La contaminación atmosférica en algunas de las grandes ciudades europeas han caído entre un 45 y hasta más del 50 % en el último mes, coincidiendo con las medidas de confinamiento por el coronavirus, a la vista de las mediciones del satélite europeo Sentinel-5P.

Las imágenes del satélite muestran que las concentraciones de dióxido de nitrógeno (NO2) entre el 13 de marzo y el 13 de abril bajaron un 48 % en Madrid respecto al mismo periodo de 2019, un 47 % en Milán, un 49 % en Roma y hasta un 54 % en París, explicó este jueves la Agencia Espacial Europea (ESA).
En un comunicado, la ESA recordó que el NO2 es uno de los principales contaminantes presentes en el aire, generado por centrales eléctricas, vehículos y otras instalaciones industriales, y con efectos dañinos para la salud humana, ya que aumenta la probabilidad de problemas respiratorios.
Los científicos del Instituto Meteorológico de los Países Bajos (KNMI, en sus siglas en holandés) llevan meses monitorizando los datos sobre la presencia de ese gas que ofrece ese satélite del programa Copernicus de la Unión Europea, gracias a su instrumento Tropomi.
Las concentraciones de NO2 en la atmósfera varían sustancialmente de día en día por las fluctuaciones de las emisiones, pero también por los cambios en las condiciones meteorológicas, lo que hace más complicado sacar conclusiones únicamente de mediciones de un día o de una semana.
De ahí el interés en analizar los datos obtenidos en un periodo de tiempo prolongado para descartar posibles anomalías.
Como de un día para otro las cifras pueden variar mucho, promediar los datos durante largos periodos de tiempo "permite ver con mayor claridad los cambios en las concentraciones debido a la actividad humana", señaló Kenk Eskes, del KNMI.
Su equipo tiene intención de aprovechar el hecho de que las medidas de confinamiento van a continuar en las próximas semanas para seguir trabajando en un análisis más detallado de otros países del norte de Europa donde ha observado una mayor variabilidad en los resultados a causa de los cambios de las condiciones meteorológicos.
A ese respecto, la utilización de datos obtenidos sobre el terreno, en complemento con los del programa Copernicus, permitirá restringir el impacto de esos cambios para estimar la variación en la contaminación del aire.
Los Sentinel forman parte de una flota de satélites de la UE diseñados para suministrar información para el programa medioambiental Copernicus.

lunes, 6 de abril de 2020

Madrid respira un aire más limpio durante la cuarentena por el virus

MADRID.- El aire parece visiblemente más claro en Madrid desde que España impuso algunas de las medidas más estrictas del mundo para hacer frente al brote de coronavirus, según muestran imágenes de vídeo. 

Las medidas impuestas han frenado la actividad económica, incluyendo el transporte por carretera, desde el 14 de marzo, cuando el Gobierno de Pedro Sánchez decretó un primer estado de alarma de 15 días, que posteriormente se extendió hasta el 12 de abril.
Las imágenes de vídeo comparan la línea del horizonte de Madrid del 4 de abril de 2020 con la de 2016.
En las imágenes de 2016, los edificios, incluyendo los rascacielos de las “cuatro torres” de la capital, aparecen cubiertos de una nube de polución (el fenómeno conocido mediante el anglicismo “smog”), mientras que el sábado el cielo se veía considerablemente más claro. Mientras tanto, algunas de las principales carreteras de Madrid han pasado de estar congestionadas de tráfico a aparecer prácticamente desiertas.
Bajo el confinamiento impuesto por el estado de alarma, que será extendido una segunda vez hasta el 26 de abril, la ciudadanía debe permanecer en sus casas y salir sólo con motivo de desplazamientos esenciales, tales como comprar comida y medicinas. Todos los bares, restaurantes y tiendas del país están cerrados.
Ciudades como Madrid, Bruselas, París, Milán y Fráncfort registraron un descenso en los niveles medios de dióxido de nitrógeno entre el 5 y el 25 de marzo en comparación con el mismo período del año pasado, según las imágenes del satélite Sentinel-5 publicadas la semana pasada.
Las imágenes, publicadas por la Agencia Espacial Europea (ESA, por sus siglas en inglés) y analizadas por la organización sin fines de lucro European Public Health Alliance, muestran el cambio en la densidad del dióxido de nitrógeno, que puede causar problemas respiratorios y cáncer, como si fueran mapas de calor.

miércoles, 4 de marzo de 2020

La contaminación del aire acorta la esperanza de vida más que el tabaco o las guerras

LONDRES.- La contaminación del aire acorta la esperanza de vida una medida de casi tres años, lo que supone más que el tabaco, el sida, las guerras o enfermedades como la malaria, señala un estudio que publica la revista Cariovascular Research.
 
Los resultados del informe, firmado entre otros por el Instituto Max Planck y la Universidad de Mainz, ambos en Alemania, sugieren que “el mundo se enfrenta a una ‘pandemia’ de contaminación del aire”, indica un comunicado de la Sociedad Europea de Cardiología.
El estudio apunta que la mala calidad el aire afecta en especial a las personas de más edad y que unos dos tercios de las muertes prematuras por contaminación atmosférica son atribuibles a la generada por las personas, principalmente por el uso de combustibles fósiles.
Los expertos usaron para su estudio un nuevo método de modelización de los efectos de diversas fuentes de contaminación atmosférica en las tasas de mortalidad.
El informe se basa en datos de 2015 para cifrar en 8,8 millones el exceso de mortalidad, entendiendo como tal el número de muertes durante un período que no se producirían en ausencia de la exposición a un determinado factor, en este caso la contaminación. Esta cifra se traduce en una reducción media de la esperanza de vida de 2,9 años en todo el mundo, indica el estudio.
El tabaco acorta la esperanza de vida una media de 2,2 años; el sida 0,7 años; enfermedades como la malaria causadas por parásitos o insectos 0,6 años y todas las formas de violencia -incluidas las guerras- 0,3 años, expone el informe.
Los investigadores se centraron en los efectos de la contaminación del aire en seis tipos de enfermedades: infecciones del tracto respiratorio inferior, enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), cáncer de pulmón, dolencia cardíaca, enfermedad cerebrovascular y enfermedades no transmisibles como la tensión alta o la diabetes.
Las enfermedades cardiovascuales son responsables de la mayor proporción en la reducción de la esperanza de vida debido a la contaminación del aire, 43 %, en todo el mundo.
La contaminación atmosférica causa daños en los vasos sanguíneos por el aumento del estrés oxidativo, lo que a su vez provoca aumentos de la presión arterial, diabetes, accidentes cerebrovasculares, ataques cardíacos e insuficiencia cardíaca, precisó el líder del estudio, Jos Lelieveld, del Max Planck.
La mala calidad del aire tiene gran efecto en la reducción de la esperanza de vida de la gente de mayor edad. Se estima que el 75 % de los fallecimientos atribuidos a la contaminación atmosférica son de personas de más de 60 años. La única excepción son las muertes de menores de cinco años en países de bajos ingresos en África y el sudeste asiático.
Uno de los autores, Thomas Münzel, de la Universidad de Mainz, consideró que los políticos y la comunidad médica “deberían prestar mucha más atención” a este asunto.
El estudio diferencia entre la contaminación atmosférica evitable, causada por el hombre, y la de origen natural como el polvo del desierto y los incendios forestales, que no se pueden evitar.
Múnzel explicó que “alrededor de dos tercios de las muertes prematuras se pueden atribuir a la contaminación atmosférica provocada por el hombre, principalmente por el uso de combustibles fósiles, cifra que llega hasta el 80 % en los países de altos ingresos. Cinco millones y medio de muertes anuales en el mundo son potencialmente evitables”.
En materia de contaminación del aire hay, sin embargo, grandes diferencias regionales debido a la diversidad de emisiones, precisa el estudio.
Así, en Asia oriental la reducción de la esperanza de vida es como media de 3,9 años; en África de 3,1; en Europa 2,2 años; en América del Norte de 1,4 y en Sudamérica de un año.
El equipo usó datos de exposición de un modelo que simula los procesos químicos atmosféricos y la forma en que interactúan con la tierra, el mar y los productos químicos emitidos por fuentes naturales y artificiales como la generación de energía, la industria, el tráfico y la agricultura.
Después, los aplicaron a un nuevo modelo de exposición global y tasas de mortalidad y a los datos del informe “Global Burden of Disease”, que tiene cifras sobre densidad de población, ubicación geográfica, edad, factores de riesgo de varias enfermedades y las causas de muerte.

jueves, 27 de febrero de 2020

Un pacto global busca el compromiso de municipios de Centroamérica contra las emisiones

SAN JOSÉ.- La iniciativa Pacto Global de Alcaldes por el Clima y la Energía fue lanzada este jueves para Centroamérica, con el objetivo de que los municipios de esta región se comprometan de forma voluntaria a reducir emisiones para mejorar la calidad de vida de las personas.

El pacto, apoyado por la Unión Europea (UE), fue presentado este jueves en San José de forma oficial para la región de Centroamérica, en un acto protocolario en el que participaron representantes de municipios de la región y otras autoridades.
El director del Programa Internacional de Cooperación Urbana de la UE para América Latina y el Caribe, Claudio Acioly, informó que el pacto abordará tres temas principales: la mitigación del cambio climático, la adaptación a los efectos adversos y el acceso universal a la energía segura, limpia y asequible.
"Cuando un municipio se adhiere al pacto se compromete a hacer una medición de las emisiones en las ciudades, ese es el primer paso. Por ejemplo, tenemos impactos tan fuertes como la movilidad de transporte público y privado, ocupación informal de áreas de riesgo y la falta de manejo de residuos sólidos", destacó Acioly.
Posteriormente, se realiza una medición rigurosa para saber el grado de carbono que existe en la ciudad, que afecta la calidad de vidas de las personas, y una vez hecho eso, se deben desarrollar una serie de pasos para crear planes de riesgo, de mitigación y de adaptación.
Según las autoridades, esta década es la más importante de la historia, porque en ella se va a decidir la calidad de vida de sus habitantes y de las futuras generaciones, por lo que es necesario contar con el reto de reducir el 50 % en emisiones en el mediano plazo.
Entre algunos retos de la región se encuentra mejorar la capacidad institucional y el cuadro normativo, que muchas veces complican la actuación de forma autónoma para los municipios, así como promover el ordenamiento urbano.
"Cada vez más tenemos la urbanización acelerada y eso significa que más y más personas están viviendo en las ciudades, y las ciudades no están teniendo la capacidad de ordenar su territorio de una forma planeada para absorber este crecimiento, y eso tiene como consecuencia, construcciones cerca de ríos, asentamientos precarios, que tienen un impacto muy grande en la sustentabilidad de la ciudad", dijo Acioly.
El director ejecutivo de la Asociación de Municipios de Panamá, Jorge Panay, explicó que la importancia del pacto se puede ver desde el punto de vista económico y social y puede mejorarse a través de una intervención racional de los municipios en tareas de prevención, mitigación, mejoramiento y resilencia ante el cambio climático.
"Toda la economía de Panamá depende de la naturaleza, el canal depende del agua, el turismo de la biodiversidad, y lo que podamos hacer por proteger nuestra naturaleza es vital desde el punto de vista económico, pero además también es vital porque la población más pobre está en áreas muy vulnerables y es un interés mejorar la calidad vida", manifestó Panay.
Datos del Programa Internacional de Cooperación Urbana de la UE para América Latina y el Caribe indican que el 80 % de la región vive en ciudades, y de esa población un 24 % vive en favelas, asentamientos precarios, barriadas y villas sin infraestructura.
El Pacto Global de Alcaldes, que fue creado en el 2017, cuenta con más de 10.000 municipios comprometidos en 135 países del mundo, 400 de ellos de Latinoamérica y el Caribe.

miércoles, 12 de febrero de 2020

La contaminación del aire cuesta al mundo 8.000 millones de dólares al día

SEÚL.- La contaminación del aire por la quema de combustibles fósiles está generando al mundo pérdidas económicas de 8.000 millones de dólares al día, según un informe de Greenpeace.

Esa cifra supone aproximadamente el 3,3% del producto interno bruto mundial, o 2,9 billones al año, según un informe de Greenpeace Southeast Asia y el Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio. China, Estados Unidos y la India sufren el mayor impacto económico de la creciente contaminación, con una estimación de 900.000 millones, 600.000 millones y 150.000 millones al año, respectivamente.
La contaminación del aire continúa perjudicando a miles de millones de personas a diario, a pesar de las medidas de algunos países y empresas para presionar por un mayor uso de la energía renovable y combustibles más limpios. 
La quema de carbón, petróleo y gas causa problemas de salud, lo que podría conducir a 4,5 millones de fallecimientos prematuros en todo el mundo cada año, y la muerte de 40.000 niños menores de cinco años debido a la exposición a partículas de polvo fino de menos de 2,5 micrómetros, conocidas como PM2,5, señaló Greenpeace.
“Todos los años, la contaminación del aire por los combustibles fósiles se cobra millones de vidas, aumenta nuestro riesgo de accidente cerebrovascular, cáncer de pulmón y asma y nos cuesta billones de dólares”, dijo Minwoo Son, activista para un aire limpio en Greenpeace East Asia. 
“Pero es un problema que sabemos cómo resolver, mediante la transición a fuentes de energía renovables, la eliminación gradual de los automóviles diésel y de gasolina y el desarrollo del transporte público”.
Hay que eliminar gradualmente la infraestructura existente de carbón, petróleo y gas y hacer una transición a energía renovable para evitar el peor impacto del cambio climático, dijo Greenpeace. En ausencia de medidas para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero, la Tierra podría calentarse en 2 grados centígrados para 2050, reduciendo el PIB mundial en un 2,5% al 7,5%, dijo Oxford Economics en un informe de noviembre.
El coste económico del impacto del aire contaminado resulta de las enfermedades respiratorias y no contagiosas, así como una valoración económica de los años de vida perdidos por muerte prematura, dijo Greenpeace. Las muertes de niños y jóvenes conllevan un costo económico a través de las contribuciones perdidas a la sociedad y la economía, que pueden ser importantes, señaló.
En comparación con otros contaminantes como el ozono y el dióxido de nitrógeno, el PM2,5 supone el mayor impacto y coste para la salud debido al aumento de las bajas laborales, mientras que las naciones con grandes poblaciones generalmente tienen una mayor carga de coste absoluto, según el informe. En 2019, alrededor del 91% de la población mundial vivía en lugares donde los niveles de contaminación del aire excedían las pautas establecidas por la Organización Mundial de la Salud.

martes, 3 de diciembre de 2019

Las emisiones de CO2 en el mundo se mantuvieron al alza en 2019

MADRID.- Las advertencias se acumulan al margen de la COP25 de Madrid: las emisiones de CO2 de origen fósil continuaron aumentando en 2019 en el mundo, pese a una caída del uso del carbón, compensada por un recurso al petróleo y sobre todo al gas natural.

Según el balance anual del Global Carbon Project (GCP), las emisiones progresaron 0,6% en 2019, lo que supuso un "aumento de las concentraciones de CO2 en la atmósfera", que alimentan el cambio climático.
"Las políticas actuales son claramente insuficientes para revertir las tendencias de las emisiones mundiales", advirtió la climatóloga Corinne Le Queré, en rueda de prensa en Madrid, donde la comunidad internacional está llamada a hacer más para recortar las emisiones.
"La urgencia de actuar sigue intacta", subrayó.
Al ritmo actual, la temperatura podría aumentar hasta 4 o 5 ºC a finales de siglo respecto a la era preindustrial, mientras el Acuerdo de París prevé limitar el calentamiento por debajo de 2 ºC e idealmente a 1,5 ºC.
Este último objetivo podría alcanzarse reduciendo las emisiones de gases de efecto invernadero de 7,6 % anual entre 2020 y 2030, según calculó el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA).
Pero ni siquiera el CO2 parece tocar techo. "Espero que lo haga en los próximos cinco años, pero todavía no es visible", reconoció Pierre Friedlingstein, de la Universidad británica de Exeter.
Las emisiones mundiales de CO2 de origen fósil (combustibles fósiles, industria y cemento) fueron casi dos tercios más elevadas en 2019 respecto a 1990. Su crecimiento se ralentizó desde 2010, tras la crisis económica de 2008, pero volvieron a subir en 2017 (+1,5%) y 2018 (+2,1%).
El crecimiento menor de 2019 se debe "a diversos factores, incluida la ralentización del crecimiento económico, las condiciones meteorológicas y una bajada sustancial del uso del carbón en Estados Unidos y Europa", según Le Queré.
El uso del carbón en Estados Unidos, segundo emisor mundial, así como en la UE, disminuyó hasta 10% en ambas regiones en 2019, lo que contribuyó "a la reducción de las emisiones" provocadas por este combustible en el mundo, según un comunicado del GCP.
El carbón sigue siendo no obstante una energía muy extendida en China y el GCP no ve señales de que el primer emisor mundial esté preparando prescindir de él.
El retroceso del carbón fue compensado en el mundo por un mayor empleo del petróleo y sobre todo del gas natural. 
"Por la misma cantidad de energía, el gas natural emite menos CO2 que el carbón", pero como su uso aumenta, "también lo hacen las emisiones de CO2", subraya Philippe Ciais, investigador del LSCE-Instituto Pierre Simon Laplace de Francia.
"No podemos continuar quemando gas natural hasta finales de siglo, de lo contrario no respetaremos el Acuerdo de París", estimó.
La Agencia Internacional de la Energía defiende no obstante el gas natural como una energía de transición y prevé una progresión de su consumo de 10% hasta finales de los años 2020.
Según el GCP, en India, la progresión de las emisiones de CO2 se frenó debido a un crecimiento económico flojo.
También los suelos, cuando pasan de estar poblados por bosques -que atrapan el carbono- a cultivos, son fuente de emisiones de CO2, pero estas son más difíciles de medir y "no hay una tendencia clara en la última década", según el GCP.

lunes, 4 de noviembre de 2019

La agricultura es el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero

LONDRES.- Según BloombergNEF, la industria agrícola no es tan amigable con el medio ambiente como podría pensarse. 

Es el segundo mayor productor de gases de efecto invernadero, con el 23% de las emisiones mundiales, y superada solo por la electricidad y la calefacción, según BNEF, citando a la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. 
Si se incluye tanto la producción de alimentos como la tala de bosques para uso agrícola, el sector emite más que toda la industria del transporte, incluidos automóviles y aviones, que totalizan el 15% de las emisiones globales.

jueves, 31 de octubre de 2019

Los océanos necesitan un plan de rescate de emergencia

NUEVA YORK.- La mayoría de los problemas ambientales se concentran en el área donde se produce la contaminación. Esto es bueno, porque es mucho más fácil para una sola ciudad o país enfrentar un desafío ambiental que para la comunidad internacional.

Hay dos grandes excepciones a esto. La primera es el calentamiento global, que –como su nombre lo indica– nos afecta a todos. La segunda son los océanos del mundo, la mayoría de los cuales no son reclamados como territorio de un país en particular o como propiedad de una persona. Es por esto que sufren de lo que los economistas llaman la “tragedia de los comunes”. 
Cada uno de los actores tiene un incentivo para consumir la mayor cantidad de recompensas de los océanos que pueda, ya que saben que, si no lo hacen, alguien más lo hará. El resultado inevitable es que, a menos que se haga algo, los mares del mundo, hogar de más de la mitad de la vida del planeta, se verán irrevocablemente devastados.
La amenaza oceánica global más inmediata proviene de la sobrepesca. Ya en 2011, se estimaba que 90% de las pesqueras estaban completamente explotadas o sobreexplotadas.
Según algunas estimaciones, la cantidad de peces en los océanos ha disminuido a la mitad desde 1970. Esto representa una pérdida de biodiversidad, así como una amenaza para una fuente importante de proteínas que consumen los seres humanos. 
Uno de los responsables son los subsidios que algunos países –la mayoría de ellos de Asia Oriental– otorgan a sus flotas pesqueras. Más allá de poner fin a estos subsidios, la principal arma contra la sobrepesca son las cuotas de pesca, un mecanismo de asignación y subastas para las pesqueras que ha logrado recuperar la situación de la piscicultura de Estados Unidos.
Otro problema es el plástico. En los países desarrollados, casi todo el plástico va a vertederos (que tiene sus propios problemas ambientales), pero en algunos países en desarrollo se arroja a la basura o a vertederos abiertos, donde alrededor de 8 millones de toneladas al año llegan a los ríos y, de allí, a los océanos:
Una vez en los océanos, el plástico tiende a acumularse en grandes islotes de basura, donde contamina el agua y daña la vida silvestre. Parte de esto finalmente es arrastrado por las corrientes hasta las playas, lo que opaca su belleza natural.
Otras amenazas para la vida marina son el escurrimiento químico desde las costas y la contaminación acústica de los barcos.
Luego está el carbono, quizás el mayor problema de todos. El cambio climático está calentando los océanos, destruyendo los arrecifes de coral y otros ecosistemas. Pero los océanos también absorben alrededor de 30% del carbono que emiten los seres humanos. 
Si bien eso ayuda a desacelerar el calentamiento global, el carbono se combina con el agua y produce ácido carbónico. Como cabría esperar, la acidificación tiende a ser mala para la vida marina.
Desde el punto de vista de la conservación, la destrucción total de la vida oceánica es una inmensa tragedia. Pero para la mayoría de los seres humanos, representa poca amenaza directa. Si la mayoría o la totalidad de los animales de los mares mueren, la humanidad puede recurrir a la acuicultura para obtener sus filetes de salmón y sushi.
Mientras tanto, la contaminación marina no afecta directamente nuestra vida diaria como lo hace la contaminación del aire, los ríos y las aguas subterráneas. En otras palabras, no sorprende que la gente vea los océanos como un cómodo vertedero. 
Las innumerables criaturas marinas que se ahogan en plástico o mueren en aguas ácidas recalentadas permanecen fuera de la vista y de la conciencia.
Pero si pretendemos ser guardianes responsables de este planeta, no podemos permitir que esto suceda. Además de causar posibles problemas desgarradores en algún lugar, la muerte de los océanos de la Tierra sería una mancha moral imperdonable sobre la especie humana.
Sin embargo, detener esto requerirá de medidas internacionales. 
Los países ricos ya entierran la mayor parte de su basura plástica, y EE.UU. ha avanzado en la prevención de la sobrepesca. Las emisiones de carbono, por su parte, son un fenómeno global. Por lo tanto, salvar los océanos significa cambiar el comportamiento de países en desarrollo como China, así como de países ricos de Asia Oriental como Japón y Taiwán, que tienen estándares de conservación menos rigurosos.
EE.UU. y otros países que se preocupan por el buen estado de los océanos pueden hacer varias cosas para alentar a cambiar a los países que más daño provocan. En primer lugar, la política comercial puede ser reformulada para que considere el daño oceánico; EE.UU. debería poder aplicar aranceles a los productos de los países que pescan en exceso y arrojan plástico a los mares. 
En segundo lugar, EE.UU. debería utilizar a la ONU y otras organizaciones internacionales para coordinar estándares y políticas internacionales para salvar la vida marina. Finalmente, EE.UU. debería utilizar una serie de medidas para ayudar a los países en desarrollo a cambiar a fuentes de energía libres de carbono.
Es posible que los océanos parezcan poco importantes para muchas personas, pero son parte insustituible del planeta vivo. Dejarlos morir por negligencia y falta de coordinación no es una opción.

viernes, 28 de junio de 2019

El impacto climático de las estelas de aviones puede triplicarse para 2050

BERLÍN.- Un nuevo estudio ha descubierto que, debido a la actividad del tráfico aéreo, el impacto climático de las estelas de los aviones será aún más significativo en el futuro, de modo que en 2050 se habrá triplicado.

En las condiciones adecuadas, las estelas de los aviones pueden permanecer en el cielo como la estela de los cirros, nubes de hielo que pueden atrapar el calor dentro de la atmósfera terrestre. Su impacto climático ha sido descuidado en gran medida en los esquemas globales para compensar las emisiones de la aviación, a pesar de que contribuyen más al calentamiento de la atmósfera que todo el CO2 emitido por los aviones desde el inicio de la aviación.
Las estelas cambian la nubosidad global, lo que crea un desequilibrio en el presupuesto de radiación de la Tierra, denominado "forzamiento radiativo", que provoca el calentamiento del planeta. Cuanto mayor sea este forzamiento radiativo, más significativo será el impacto climático. En 2005, el tráfico aéreo representó alrededor del 5% de todo el forzamiento radiativo antropogénico, con la estela de cirro como el mayor contribuyente al impacto climático de la aviación.
"Es importante reconocer el impacto significativo de las emisiones que no son de CO2 (como la estela de condensación) sobre el clima y tener en cuenta esos efectos al establecer sistemas de comercio de emisiones o esquemas como el acuerdo de Corsia", advierte Lisa Bock, investigadora de DLR, el Centro Aeroespacial Alemán, y autora principal del nuevo estudio. Corsia, el esquema de la ONU para compensar las emisiones de carbono del tráfico aéreo a partir de 2020, ignora los impactos de la aviación en el clima que no son CO2.
Pero el nuevo estudio, publicado en la revista 'Atmospheric Chemistry and Physics', de la Unión Europea de Geociencias (EGU, por sus siglas en inglés), muestra que estos impactos climáticos no relacionados con el CO2 no pueden pasarse por alto. Bock y su colega Ulrike Burkhardt estiman que el forzamiento radiativo de la estela de cirro será 3 veces mayor en 2050 que en 2006. Se prevé que este aumento será más rápido que el aumento del forzamiento radiativo del CO2, ya que las medidas de eficiencia de combustible esperadas reducirán las emisiones de CO2.
El aumento del forzamiento radiativo de la estela del cirro se debe al crecimiento del tráfico aéreo, que se espera que sea 4 veces mayor en 2050 en comparación con los niveles de 2006, y un ligero cambio de las rutas de vuelo a altitudes más altas, lo que favorece la formación de estelas en los trópicos. El impacto en el clima debido a las estelas será más fuerte en América del Norte y Europa, las áreas de tráfico aéreo más concurridas del mundo, pero también aumentará significativamente en Asia.
"El principal impacto de las estelas es el calentamiento de la atmósfera superior en los niveles de tráfico aéreo y la nubosidad natural cambiante. No está claro cómo de grande es su impacto en la temperatura de la superficie y posiblemente en la precipitación debido a las modificaciones de las nubes", apunta Burkhardt.
"Todavía existen algunas incertidumbres con respecto al impacto climático general de las estelas de cirro y, en particular, su impacto en las temperaturas de la superficie, ya que los mismos y los efectos sobre la superficie son temas de investigación en curso. Pero está claro que calientan la atmósfera", agrega Bock.
Emisiones de aviones más limpias resolverían parte del problema resaltado en el estudio. La reducción del número de partículas de hollín emitidas por los motores de los aviones disminuye el número de cristales de hielo en las estelas, lo que a su vez reduce el impacto climático de la estela. Sin embargo, "se necesitan reducciones mayores que la reducción proyectada del 50% en el número de hollín --explica Burkhardt--. Incluso las reducciones del 90% probablemente no serían suficientes para limitar el impacto climático de la estela de cirro a los niveles de 2006".
Otro método de mitigación que se discute a menudo es el desvío de vuelos para evitar regiones particularmente sensibles a los efectos de la formación de estelas. Sin embargo, Bock y Burkhardt advierten sobre la aplicación de medidas para reducir el impacto climático de la estela de cirro con corta duración que podría resultar en un aumento de las emisiones de CO2 de larga duración, en particular dadas las incertidumbres en la estimación del impacto climático de la la estela de cirro.
A su juicio, las medidas para reducir las emisiones de hollín serían preferibles para minimizar el forzamiento radiativo general del tráfico aéreo futuro, ya que no implican un aumento de las emisiones de CO2. "Esto permitiría a la aviación internacional apoyar de manera efectiva las medidas para lograr los objetivos climáticos de París", concluye Burkhardt.

martes, 11 de junio de 2019

Las emisiones de CO2 registraron su mayor alza en el mundo en siete años

LONDRES.- Las emisiones de dióxido de carbono aumentaron un 2,0% en todo el mundo en 2018, su mayor incremento en siete años, señaló el martes el gigante petrolero BP en un informe sobre energía de inquietantes conclusiones para la lucha contra el cambio climático.

Este es el aumento más importante registrado desde 2010-2011, explica el grupo británico. Desde entonces, las emisiones se habían incrementado más lentamente, o incluso se habían estancado.
"Existe una brecha cada vez mayor entre la demanda de acción contra el cambio climático en nuestras sociedades y el progreso realizado en esta materia, con la demanda de energía y las emisiones de carbono en su mayor nivel en años", dijo Spencer Dale, economista jefe de BP.
Al grupo le preocupa que cuanto más aumentan las emisiones, más costoso resulta adoptar las medidas necesarias para reducirlas.
Esta tendencia podría comprometer las posibilidades de éxito del Acuerdo de París sobre el clima de 2015, cuyo objetivo es limitar el calentamiento global a +2°C o incluso 1,5°C por encima del nivel previo a la revolución industrial.
Según los expertos de la ONU, es materialmente posible alcanzar este objetivo de 1,5°C cambiando nuestro modo de vida, los sistemas energéticos y las redes de transporte.
La demanda mundial de energía aumentó por su parte un 2,9%, señala el informe de BP.
Y aunque el consumo y la producción de energía renovable aumentaron un 14,5%, cerca del récord establecido en 2017, sólo representaron un tercio del aumento total de la demanda.
Y es que el gas natural aumentó un 5% en 2018, una de las tasas más altas en 30 años. Del mismo modo, el consumo de carbón creció (+1,4%), al igual que su producción (+4,3%), por segundo año consecutivo, a pesar de que había caído entre 2014 y 2016.
Por regiones, Estados Unidos experimentó el mayor crecimiento del petróleo y el gas natural, debido al auge del esquisto.