TEL-AVIV.- El jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), Eyal Zamir, ha defendido este jueves que los combates contra el partido-milicia chií libanés Hezbolá no son un conflicto "secundario", sino una "guerra en un frente principal" y ha anunciado el despliegue adicional de efectivos a la frontera con Líbano.
"La guerra contra Hezbolá es una guerra en otro frente principal, no en un escenario secundario", ha señalado durante una visita al Mando Norte del Ejército israelí, en la que también se ha referido a la decisión de no advertir sobre los ataques combinados de Irán y el grupo chií durante la madrugada contra territorio israelí.
"Frustamos las intenciones de Hezbolá y contrarrestamos la mayor parte de la amenaza en cuestión de minutos", ha destacado Zamir sobre las acciones de las fuerzas israelíes, para pedir a renglón seguido disculpas ante la "sensación de falta de claridad entre la población con respecto a las directrices defensivas".
"Si hubo un error, y mi punto de partida es que lo hubo, yo, como jefe del Estado Mayor, soy responsable de todo", ha agregado, antes de asegurar que "la confianza de la población es el activo más importante de las FDI, y si se ha visto perjudicada, lo investigaremos y aprenderemos".
El Ejército israelí ha anunciado este mismo jueves la muerte en un bombardeo de un supuesto miembro de la Guardia Revolucionaria de Irán al que ha descrito como "pilar fundamental de la División (Hussein) y de la organización terrorista Hezbolá", junto a otros dos altos cargos de estas fuerzas.
Las FDI han identificado al comandate como Ali Muslim Tabaja, quien ha "participado en el proceso de reconstrucción de la organización terrorista Hezbolá y mantenido un contacto continuo y estrecho con altos cargos del eje y con factores iraníes", mientras que los otros miembros asesinados en el mismo ataque son Yihad al Spira, comandante adjunto; y Sajid al Handesa, responsable de drones de la División.
El Ejército israelí, que ha presumido de haber asestado un "duro golpe" a Hezbolá, ha anunciado asimismo la muerte de Abu Alí Ryan, comandante de la Fuerza Raduán de Hezbolá en el sur de Líbano, en un ataque efectuado el pasado sábado contra Haruf, localidad situada en la gobernación de Nabatiyé. Dentro del grupo chií, era responsabe de "coordinar las operaciones, reclutar operativos y gestionar la cadena de suministro de armas".
Las autoridades libanesas han elevado a cerca de 700 los muertos a causa de la oleada de bombardeos lanzada por Israel, que ha desplegado además militares en varias zonas en el sur de Líbano, en una nueva invasión que ahora el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, amenaza con expandir territorialmente.
Israel ya había lanzado durante los últimos meses decenas de bombardeos contra Líbano a pesar del alto el fuego alcanzado en noviembre de 2024 argumentando que actúa contra actividades de Hezbolá y asegurando que, por ello, no viola el pacto, si bien tanto las autoridades libanesas como el grupo se han mostrado críticos con estas acciones, igualmente condenadas por Naciones Unidas.
El alto el fuego contemplaba que tanto Israel como Hezbolá debían retirar sus efectivos del sur de Líbano. Sin embargo, el Ejército israelí ha mantenido cinco puestos en el territorio de su país vecino, algo también criticado por Beirut y el grupo chií, que exigen el fin de este despliegue.

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