NUEVA YORK.- El Consejo de Seguridad, órgano ejecutivo de la ONU, ha sido esta tarde escenario de fintas diplomáticas para todos los gustos. EE UU ha defendido sin ambages los ataques “para garantizar que el régimen iraní nunca pueda amenazar al mundo con un arma nuclear”. “Esto no es una cuestión de política. Es una cuestión de seguridad global. Y con ese fin, EE UU está tomando medidas legítimas”, un dudoso concepto que según el embajador Mike Waltz describe bien la oleada de bombardeos, según recoge el diario español El País.
Israel ha acusado de hipocresía a la organización por no haber condenado antes la raíz del problema: el imperio del terror de Teherán. “Esto no ha empezado hoy, sino cuando los proxys de Irán exportaron el terror y Teherán se volvió en contra de su propio pueblo. ¿Dónde estaba entonces la indignación de la ONU? Pero resulta que cuando Israel actúa, la ONU condena de inmediato. Esto es hipocresía, [porque] lo que hacemos lo hacemos por necesidad, por supervivencia", ha dicho el embajador de Israel, Danny Danon, que ha citado de manera laudatoria a Trump en varios pasajes de su discurso.
Junto a estos países, Francia y el Reino Unido han condenado únicamente la represalia de Irán contra intereses occidentales en la región, a la vez que advertían del riesgo que para la estabilidad global tiene una escalada bélica. Muy de pasada, el representante británico —que este sábado ostentaba por última vez la presidencia de turno del Consejo, antes de dar el relevo a EE UU el domingo— ha dicho en la lectura de un comunicado que “las informaciones sobre daños civiles son alarmantes”, perfecto ejemplo de la langue de bois de la diplomacia.
Frente a ellos, los otros dos miembros permanentes del Consejo, Rusia y China, han condenado la ofensiva conjunta de EE UU e Israel, pero no los ataques iraníes posteriores, y pedido el cese inmediato de las hostilidades.
“Insistimos en la reanudación inmediata de los esfuerzos de solución política y diplomática... basados en el derecho internacional, el respeto mutuo y el equilibrio de intereses”, subrayó el embajador ruso, Vasili Nebenzia.
El secretario general, Antonio Guterres, sostuvo ante el Consejo que la ofensiva conjunta contra Irán representa el fracaso de la diplomacia, máxime cuando había negociaciones en curso, y avisó del efecto que podría tener “una mayor escalada”. Si no se evita lo peor, advirtió, “la alternativa es un posible conflicto más amplio con graves consecuencias para los civiles y la estabilidad regional”.
Guterres afirmó no estar en condiciones de confirmar la muerte del líder supremo de Irán, Alí Jameneí —tampoco lo hizo el embajador israelí, que se salió por la tangente al ser preguntado—, lo que aprovechó para advertir del gran número de informaciones no contrastadas que complican aún más “una situación muy volátil”.
El resto de los participantes en la reunión optaron en su mayor parte por ponerse de perfil, aunque fueron más los que condenaron la amenaza nuclear de Irán que la agresión de EE UU e Israel. El delegado de la Liga Árabe en la ONU fue más allá y definió el día de hoy como “el momento en el que el conflicto árabe-israelí se ha convertido en una guerra regional a gran escala”.
En antepenúltimo lugar intervino el representante de Irán, Amir Saeid, a quien Danon despreció sin mirarlo ni una sola vez, entretenido en pasar páginas en su móvil. El iraní se enzarzó en una tensa contrarréplica con su homólogo estadounidense.
“Le aconsejo al representante de Estados Unidos que sea cortés. Será mejor para usted y el país que representa”. Waltz respondió airado: “Este representante [el de Irán] se sienta aquí, en este organismo, representando a un régimen que ha matado a decenas de miles de personas su propio pueblo y encarcelado a muchas más, simplemente por querer liberarse de toda su tiranía”.
“Todas las bases y activos de las fuerzas hostiles [de EE UU e Israel] seguirán siendo objetivo de Irán mientras continúe la agresión ilegal, en el ejercicio de la legítima defensa consagrado por el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas”, advirtió para finalizar el iraní, muy sujeto a los principios de la Carta fundacional, denunciando que algunos miembros del Consejo “con un doble rasero flagrante, hayan ignorado el flagrante acto de agresión cometido por Estados Unidos e Israel contra Irán”.

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