BRUSELAS.- La invasión de Ucrania no solo había revivido a la OTAN, sino que había conseguido que la UE enterrase sus ansias de autonomía estratégica para delegar su defensa en la Alianza Atlántica. Ahora, tres años y medio después, resulta que aquello no fue un buen plan y es EEUU, el jefe todopoderoso de la organización, quien quiere tomar a las bravas territorio de la UE.
Si Ucrania lo resucitó, Groenlandia podría ser su tumba. Y no lo digo
yo, lo dice la directora para el norte de Europa del Atlantic Council,
prácticamente el think tank y brazo intelectual de la OTAN. “La postura
de la Administración Trump corre el riesgo de disolver la comunidad
transatlántica y poner fin a la alianza militar más exitosa de la
historia”, señala Anna Wieslander.
“Si llegara el momento más oscuro y Estados Unidos utilizara la fuerza
militar para anexionar Groenlandia, la esencia del Artículo 5 y la
defensa colectiva dentro de la OTAN perderían su significado”, añade.
La postura del actual secretario general de la organización, Mark Rutte,
no ha sido, ni mucho menos, tan contundente. Su sumisión ante “papi”
Trump da vergüenza ajena en Europa y estos días ha evitado a toda costa criticar la obsesión de su jefe por Groenlandia.
¿Recuerdas que Trump hizo públicos algunos mensajes privados que le envió el propio Rutte agradeciéndole el ataque contra Irán? ¿Qué le habrá dicho ahora sobre Venezuela o Groenlandia?
Todo lo que no sea tomar el control de Groenlandia es “inaceptable” para Trump, que ha jugado con la intervención militar y ha amenazado con aranceles a todos aquellos que se opongan a la anexión. Mientras tanto, algunos países de la UE activan la operación Resistencia Ártica
enviando a sus primeros soldados para tratar de mostrar su resolución y
compromiso con Groenlandia frente a las amenazas de EEUU.
No hay que ser el más listo de la
clase para saber quién manda en la Organización del Atlántico Norte. No
es solo que mande, es que la OTAN siempre fue una estructura de
dominación de EEUU sobre Europa. Nada ha cambiado especialmente desde
que el primer secretario general de la organización, Hastings Ismay, dijo que el propósito de la OTAN era “mantener a los rusos fuera, a los americanos dentro y a los alemanes abajo”.
La ventaja estratégica que te da el hecho de que la defensa de la UE
dependa de ti es evidente. Por eso no es casualidad que EEUU lleve desde los 90 tratando de bloquear cualquier intento europeo
de avanzar en su propia defensa y seguridad de manera autónoma. La ex
secretaria de Estado de Clinton, Madeleine Albright, trazó en 1998 las
líneas generales de la política de EEUU en este sentido, alegando que
todo desarrollo europeo en defensa no podía generar una “duplicación” o
“discriminación” con la OTAN.
Desde entonces, el argumento de la duplicación o discriminación ha sido
una constante. Dos años después de aquel discurso, por ejemplo, cuando
la UE trazó un plan para crear una fuerza de reacción rápida de 60.000
soldados, el secretario de Defensa de EEUU advirtió —o amenazó— que
aquello podía acabar con la OTAN. También se han quejado abiertamente
cuando la UE ha tratado de crear una estructura permanente o ha
intentado fomentar la industria de defensa comunitaria.
Salvando las enormes distancias, no es la primera vez que Europa se
encuentra en esta situación. Actualmente hay un país de la UE ocupado
por un socio de la OTAN. Se trata de Chipre. Turquía ocupa buena parte
del país y así lo reconoce la propia UE, el Tribunal Europeo de Derechos
Humanos e incluso el Consejo de Seguridad de la ONU. Turquía tiene el
control de facto del norte de Chipre y Europa no parece dispuesto a
intentar recuperar la soberanía de uno de sus miembros.
Quizá el movimiento rápido de los europeos
esta vez pretende evitar crear una situación similar. La diferencia
evidente es que Dinamarca también es socio de la OTAN, no como Chipre. Y
que cuando Chipre fue admitida en la UE ya era un territorio ocupado.
El famoso Artículo 42 de la UE sostiene que “si un Estado miembro es
objeto de una agresión armada en su territorio, los demás Estados
miembros le deberán ayuda y asistencia con todos los medios a su
alcance”. Pero antes señala otra cosa que no se recuerda tanto y que
evidencia la influencia estadounidense: “La política de la Unión con
arreglo a la presente sección respetará las obligaciones derivadas del
Tratado del Atlántico Norte para determinados Estados miembros que
consideran que su defensa común se realiza dentro de la Organización del
Tratado del Atlántico Norte (OTAN) y será compatible con la política
común de seguridad y de defensa establecida en dicho marco”.
La propia UE ha delegado en la OTAN su seguridad, así lo ha fijado
incluso en sus tratados y ahora está pagando el precio. Ah, y un pequeño
detalle que no se repite lo suficiente: el Artículo 5 de la OTAN solo
se ha activado una vez en la historia de la organización y ha sido a
petición de EEUU tras los atentados del 11-S para protegerlo de la
amenaza terrorista. La UE ha asegurado que en este momento no se plantea activar el Artículo 42 del tratado.
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