lunes, 9 de febrero de 2026

Portugal apuesta por el centro eligiendo a Seguro como el político más votado de la historia del país

 LISBOA.- El flamante nuevo presidente de Portugal, António José Seguro, ha hecho historia este domingo convirtiéndose en el político más votado de la democracia lusa tras su triunfo en la segunda vuelta de las presidenciales, con 3,4 millones de votos, marcadas por el consenso logrado a izquierda y derecha frente a la ultraderecha de Chega.

El éxito de Seguro es aún mayor si se tiene en cuenta que se trataba de un candidato residual. Alejado de la primera línea política desde 2014 cuando perdió las primarias con el ex primer ministro António Costa, Seguro, de 64 años, ha vuelto por la puerta grande para ocupar el cargo constitucionalmente más importante del país.

A la espera de que una veintena de localidades cierren la votación la próxima semana, en unos comicios marcados por el temporal que ha azotado Portugal, Seguro ha superado el récord que ostentaban los expresidentes António Ramalho Eanes y Mário Soares, tras convencer a 3.482.481 de electores --el 66,8% de los votos-- con un mensaje moderado e institucional y vencer en todos los distritos y regiones, salvo en el apoyo de los portugueses que residen en el exterior.

Seguro sale de estas elecciones con un nivel de legitimidad sin precedentes en las últimas décadas y aunque ya en la noche electoral aseguró que no sería oposición ni tiene intención alguna de interrumpir la legislatura, sí ha avisado de que como presidente de "todos los portugueses" será "exigente con los resultados".

"Prometí lealtad y cooperación institucional con el Gobierno. Cumpliré mi palabra. Nunca seré un contrapoder, sino un presidente que exige soluciones y resultados", dijo Seguro durante la pasada noche electoral

Seguro también tuvo que imponerse a los recelos y a la oposición de una gran parte del Partido Socialista, que volverá a tener a uno de los suyos en el Palacio de Belém por primera vez en las últimas dos décadas.

El nuevo presidente supo llevar la contienda electoral a una disputa que va más allá de la clásica dicotomía entre izquierda y derecha y situar como eje fundamental la institucionalidad de un cargo, en riesgo a tenor del discurso de confrontación y las maniobras de su rival, el ultraderechista André Ventura.

De igual forma que la derecha tradicional puede verse amenazada por otras fuerzas de ese espectro político, por el momento el Partido Socialista no encuentra a su izquierda formaciones que pongan en riesgo su hegemonía. Seguro supo que contaría con esos apoyos progresistas sin poner en riesgo otro tipo de electorado más al centro, e incluso conservador.

En frente, el líder de Chega no consiguió ni el improbable triunfo electoral, ni tampoco el que se antojaba su principal objetivo, mejorar los resultados logrados por el primer ministro, Luís Montenegro, en las pasadas legislativas y con ello reforzar su imagen de líder de la derecha de aquí en adelante.

Aún con todo, Ventura, en un tono alejado de la hostilidad de la que ha estado haciendo gala durante toda la campaña, salió la pasada noche a celebrar el que es el mejor resultado del partido e intentar convertir la derrota en una victoria partidista que le permitiera erigirse en el representante de la derecha portuguesa.

Ventura obtuvo el 33,2% de los votos en estas presidenciales, superando el 31,8% que logró Alianza Democrática en las legislativas de 2025, pero con 1,7 millones de votos, muy por detrás de los dos millones de sufragios que los portugueses concedieron a la coalición conservadora que lideró Luís Montenegro.

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