La protesta, de una
envergadura inédita en los últimos 20 años, ha sido impulsada hasta
mañana por la Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) y ha
logrado un amplio respaldo, perceptible por un silencio casi unánime en
los medios a lo largo de toda la jornada.
«Huelga de periodistas. Programación en modo reducido», se lee en un faldón de la televisión pública RAI,
mientras en la pantalla se repiten documentales y reportajes de
archivo.
La protesta ha congelado los portales digitales de casi todos
los periódicos italianos, como 'La Repubblica', 'Il Corriere della Sera' o 'La Stampa',
así como el flujo de las principales agencias como Ansa o Agi, y ha
dejado en mínimos las redacciones, lo que a su vez vaciará mañana los
kioscos de diarios en papel.
Incluso ha afectado a la visita que el papa
León XIV lleva a cabo este viernes a Estambul, pues los periodistas
italianos que le acompañan se han negado a escribir o reportar sobre el
viaje.
En Italia, quien quisiera dar un vistazo a la información, hoy no ha
tenido más remedio que encomendarse a las redes sociales. La FNSI ha
denunciado que el actual convenio periodístico en Italia no ha sido renovado en la última década
a pesar de que esta profesión represente «un pilar fundamental en la
vida democrática».
«En estos 10 años el poder adquisitivo y los salarios
de los periodistas se ha visto erosionado por la inflación, casi en un
20 % según el Instituto Nacional de Estadística. Pedimos un aumento en
línea con el de los otros convenios colectivos», reclaman.
Pero como telón de fondo está un sector sacudido en los últimos años
por una revolución tecnológica que no ha sabido aprovechar.
«Los
editores no han acogido las oportunidades en términos de ingresos de la
transformación digital y, ante la crisis de los medios tradicionales,
han preferido recortar en el precio del trabajo», asegura la FNSI en su
nota, publicada en los digitales y leída frecuentemente desde emisoras y
televisores.
La prensa, apunta la federación, enfrenta numerosas amenazas:
la primera la precariedad, pues en los últimos años los periodistas en
nómina, contratados, se han reducido drásticamente mientras crecía sin
frenos la «explotación» de colaboradores «sin derechos».
Pero otro
nubarrón en el horizonte llega de la propia tecnología: «Pedimos un
nuevo convenio que atienda a las nuevas profesiones digitales, regulando
el uso de la Inteligencia Artificial y logrando retribuciones
equilibradas por los contenidos en internet».
La protesta de los periodistas ha sido contestada por la otra cara de
la medalla, la Federación Italiana de Editores de Periódicos (FIEG),
asegurando que en la última década han hecho «inversiones ingentes» en
pro de la libertad y de la calidad de la información.
«En un contexto
dramático en el que las empresas han registrado una pérdida en sus ingresos, ha sido posible evitar despidos mediante las normas del sector», alega el sindicato de editores,
crítico con la «competencia desleal» de colosos como Google o Meta.
Esta insólita huelga mediática durará hasta la mañana del sábado y ha
coincidido con otra en todos los sectores -de mucho menor impacto-
convocada por varios sindicatos minoritarios contra los Presupuestos del
Gobierno de Giorgia Meloni y el gasto en defensa.
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