LONDRES.- Andy Burnham, candidato a liderar el Partido Laborista y a suceder a
Keir Starmer como primer ministro británico, ha señalado este lunes que
aspira a descentralizar el poder político en Reino Unido y acercar
Westminster a los territorios para, de esta forma, promover el
desarrollo económico de "todos los códigos postales" británicos, tras
denunciar una cultura demasiado centralista y secuestrada por los
intereses de los partidos políticos.
En su primer gran discurso desde que dio el paso de presentarse al
proceso interno en el seno del laborismo tras la dimisión de Starmer,
Burnham ha presentado su modelo político marcado por la voluntad de
poner en marcha el "mayor reequilibrio de poder" que ha visto Reino
Unido, entendiendo que es momento de que Whitehall, sede del Gobierno
británico, "acepte que el crecimiento no puede ordenarse desde arriba".
"Solo puede cultivarse desde abajo. Surge de tener el poder a
nivel local para marcar una diferencia real", ha indicado tras afear que
durante la última década, tras el referéndum del Brexit, el país dedica
"demasiado tiempo a discutir y no el suficiente a actuar" y señalar al
centralismo como origen de los desequilibrios económicos en Reino Unido.
"Si los ayuntamientos ni siquiera pueden reparar los baches de las
carreteras, ¿qué posibilidades tienen de impulsar grandes proyectos de
regeneración urbana que estimulen el crecimiento económico?", se ha
preguntado, reiterando su intención de ofrecer nuevas oportunidades para
ampliar la descentralización en Escocia, Gales e Irlanda del Norte,
"llevando el poder aún más cerca del territorio".
En este
sentido, ha indicado que la oficina 'Número 10 Norte', en referencia a
Downing Street y con sede en la ciudad de Mánchester, "será el centro
neurálgico de un Reino Unido reconfigurado".
Según ha expuesto, será la
entidad que vehicule "la redistribución del poder y los recursos en todo
Reino Unido".
"Coordinará todas las partes del Gobierno, a nivel
nacional y local, para acordar una estrategia económica a largo plazo y
ayudar a todos los territorios a fijar nuevas ambiciones de
crecimiento", ha señalado.
Burnham, principal favorito a
suceder a Starmer en las primarias laboristas, proceso que puede
culminar el próximo 17 de julio, ha puesto de ejemplo el sistema alemán
de 'lander' insistiendo en la necesidad de una colaboración con las
regiones, que piloten su propio modelo, generen empleo y fijen
población, elevando el poder adquisitivo en todo el país con el
horizonte de diez años.
"Los días en que Whitehall luchaba
contra la descentralización del poder hacia las regiones y naciones han
terminado. Para siempre. He pasado diez años luchando contra la
maquinaria de Whitehall, bloqueando el progreso de este lugar. El
progreso de la gente", ha incidido, en un discurso en el que ha llamado a
"no dejarlo todo en manos del mercado" y ha defendido "intervenir
públicamente cuando sea necesario".
En todo caso, ha rechazado
que esta visión de redistribución del poder vaya en detrimento de
Londres, insistiendo en que la actual tendencia "es mala para todos los
lugares".
"Es mala para Londres y el sureste. Todo el país sufre cuando
las regiones y las naciones no alcanzan su potencial y los londinenses
se quedan con una economía sobrecalentada y un mercado de la vivienda
saturado", ha argumentado.
Como eje de su modelo, el ex alcalde de Mánchester ha incidido en que
las personas cuenten con la seguridad de "un buen hogar y un buen
empleo", "para que puedan ser lo más productivas posible, con buena
movilidad y la capacidad de costear lo básico".
"No hemos
estado dando a la gente esta estabilidad, esta capacidad de progresar en
la vida, y es hora de hacerlo y de devolver la aspiración de la clase
trabajadora, la posibilidad de que alguien que crezca aquí pueda llegar a
ser todo lo que es capaz de ser", ha recalcado.
Burnham ha
puesto así el acento en la construcción de vivienda pública "en todas
las partes del país" partiendo de una política de "la vivienda primero".
"Todo empieza con un buen hogar. Y este país, por fin, tiene que
ponerlo en lo más alto de su lista de prioridades", ha asegurado, para
enfatizar la necesidad de impulsar el comercio local en las comunidades
británicas.
"En lugar de ser un símbolo de decadencia, ¿no
deberíamos convertir nuestras calles principales en el nuevo símbolo del
renacimiento de Reino Unido?", ha indicado, en referencia a las vías
comerciales que atraviesan la mayoría de ciudades británicas.
De esta forma, se ha propuesto en un plazo de diez años revertir un
modelo económico que "desde mediados del siglo XX, no ha estado
construido pensando en la gente común".
"Ha dado más a quienes ya tenían
más y ha dejado a la gente pagando de más por lo básico", ha criticado.
Y tras poner de ejemplo movimientos cooperativos históricos en Reino
Unido, Burnham ha subrayado la necesidad de llevar el crecimiento
económico a "todos los códigos postales":
"Imaginemos un crecimiento de
calidad en cada código postal y esperanza en cada corazón. Pues bien,
dejemos de imaginarlo: hagámoslo realidad", ha resumido en la conclusión
de su discurso.