"El futuro de Groenlandia debe ser decidido por el pueblo groenlandés. Ningún otro país tiene derecho a interferir en este proceso" hacen saber el primer ministro Jens Frederik Nielsen, como jefe del partido Demócrata, y los líderes del resto de formaciones políticas, incluso la oposición del partido Naleraq, con representación en el Inatsisartut, el Parlamento de Groenlandia.
Los partidos llaman en conjunto a una sesión de emergencia en la cámara para "asegurar un debate político responsable, ordenado y unido" en circunstancias "extraordinarias y graves" para "salvaguardar los derechos e intereses del pueblo groenlandés".
"Una vez más, hacemos un llamado al diálogo basado en la diplomacia y los principios internacionales. Este es el camino correcto para los aliados y amigos", ha añadido.
Prácicamente al mismo tiempo, el presidente Trump garantizaba este viernes que su Administración hará "algo" con Groenlandia", ya sea "por las buenas" o "por las malas", en medio de las presiones para anexionarse el territorio autónomo de Dinamarca alegando motivos de seguridad nacional para su país.
"Ahora mismo vamos a hacer algo con Groenlandia, les guste o no. Porque si no lo hacemos, Rusia o China se apoderarán de Groenlandia y no vamos a tener a Rusia ni a China como vecinos. Me gustaría llegar a un acuerdo, ya saben, por las buenas, pero si no lo hacemos por las buenas, lo haremos por las malas", ha declarado durante una reunión con ejecutivos de compañías petroleras en la Casa Blanca.


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