VALENCIA.- España es el segundo fabricante de vehículos de Europa y
supera ampliamente el volumen de producción de Francia o Italia, pese a
contar menos fábricas que estos países, actores históricos de la
industria automovilística.
Las factorías españolas han manufacturado 1.613.618 vehículos en los primeros ocho meses del año,
un volumen de producción superior al de competidores directos como el
Reino Unido, con 645.859; Turquía, con 981.897; Italia, con 347.062, o
Portugal, con 221.525, según datos extraídos de las asociaciones de
fabricantes de los países citados.
Tan
solo Alemania alcanza una cifra mayor, al salir de fábrica 2.780.500
vehículos entre enero y agosto, señala en su página web la Asociación
alemana de la industria del automóvil (VDA en sus siglas en alemán).
"Es
un milagro industrial -sobre todo al no contar con los centros de
decisión en España- que se ha logrado gracias a la calidad productiva y
el diálogo social entre empresas y sindicatos, que ha facilitado la paz
social y con ello la llegada de nuevos modelos para fabricar y nuevas
inversiones", explica el director general de la Asociación
española de fabricantes de automóviles y camiones (Anfac), José López-Tafall.
Menos fábricas
No
obstante, la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles (ACEA en
sus siglas en inglés) revela en su último informe que España cuenta con
16 factorías, un número inferior al de otros países.
La organización enumera las instalaciones de Almussafes (Ford),
Martorell (Seat, Audi), Zaragoza (Citroën, Opel), Madrid (Citroën),
Valladolid (Renault, Nissan, Mercedes), Palencia (Renault), Vigo
(Citroën, Peugeot, Opel, Toyota), Vitoria (Mercedes-Benz) y Pamplona
(Volkswagen), todas ellas centradas en la manufactura de coches y, en
algunos casos, también el ensamblaje y fabricación de motores.
También
contabiliza las plantas de autobuses de Tona y Arbúcies (Ayats),
Santiago de Compostela (Castrosua), Ormaiztegi (Irizar) y Orense
(UNVI); y las de vehículos pesados de Madrid (IVECO) y Lazkao (Irizar).
A
nivel continental, Alemania (54), Reino Unido (36), Rusia (32), Francia
(31), Italia (23) y Polonia (19) aventajan en número de fábricas a
España, empatada con Turquía, pese a que, a excepción del primer país,
todos producen menos vehículos que España.
Así, España anotó 2.205.000 vehículos en 2022, casi dos veces más que Francia, con 1.447.000 unidades y el doble de factorías, y cerca del triple que Italia, con 782.000 automóviles y seis plantas más.
"La importancia está en la rentabilidad de
la planta, más que en el propio número", asevera López-Tafall, que
remarca el parque de proveedores de la industria española, la capacidad
logística del país -fundamental para la exportación- y la aplicación de
programas como la Formación Profesional dual, que permite la adaptación
de los plantillas a las nuevas tecnologías.
La
disonancia entre número de factorías y producción se da también en
otros países, como Eslovaquia, cuyas cinco plantas elaboraron más de
970.000 vehículos en 2022, o la República Checa, con nueve fábricas y
1.221.000 unidades, cifras muy superiores a las de Polonia, que con el
doble de centros industriales no sobrepasó los 500.000 autos.
Sí
coinciden estas dos variables en Alemania, líder histórico del sector
en Europa, con más de 3.700.000 vehículos fabricados el año anterior en
su medio centenar de fábricas.
En suelo
germano se hallan las plantas estrella de varias compañías -todas
alemanas-, como Inglostadt (Audi), con 332.981 unidades elaborados en
2022; Dingolfing (BMW), con 245.000; y Sindelfingen (Mercedes), con
240.000, aunque destaca la factoría de Volkswagen en Wolfburg, la mayor
del planeta, con una capacidad de producción de 800.000 autos, aunque el
año anterior fueron poco más de 400.000 los que salieron de sus
entrañas.
Cerca del buque insignia de la marca
alemana se quedaron la fábrica de Skoda en Mladá Boleslav (República
Checa) o la mencionada del grupo Stellantis, en Vigo, ambas con más de
400.000 automóviles fabricados en 2022.
La industria europea pasa al segundo lugar
Según los últimos datos aportados por la ACEA, las plantas de países miembros de la UE produjeron 13 millones de vehículos en 2022,
un millón más que el año anterior, a pesar de la ralentización de las
cadenas de suministros, derivada de los cierres de fronteras debidos a
la pandemia y los efectos adversos del bloqueo del canal de Suez por el
encallamiento del buque Ever Given.
No
obstante, la fabricación fue un 29 % menor que en 2019, cuando se
manufacturaron 18,5 millones de vehículos, entre coches, furgonetas,
camiones y autobuses.
En caso de
incluir a países europeos no miembros del bloque comunitario, la
producción del Viejo Continente ascendería a los 16,3 millones, pero
registraría una caída del 0,5 % respecto a 2021 y un 26 % menos que en
el año antes de la pandemia, con más de 22 millones de unidades.
Cerca del buque insignia de la marca
alemana se quedaron la fábrica de Skoda en Mladá Boleslav (República
Checa) o la mencionada del grupo Stellantis, en Vigo, ambas con más de
400.000 automóviles fabricados en 2022.
Lejos quedan los años en los que las
factorías europeas eran origen del 31 % de los autos elaborados (2007) y
ocupaban el primer puesto del mercado del automóvil en volumen, ya que
China se ha hecho con el primer puesto al pasar de fabricar el 13 % de
los vehículos en 2007 a elaborar el 32 % en 2022, lo que supone "un
tercio de las unidades", según ACEA.
Europa busca ser más competitiva
Europa
fue el segundo mayor fabricante de 2022, con un 19 % de la cuota
mundial, seguido por Norteamérica, ambos cercados por el sector
automovilístico chino, impulsado por su fácil acceso a materias primas,
su primacía en el campo de las baterías para vehículos eléctricos, el
menor coste de producción y su éxito en Rusia, donde no tiene casi
competencia debido a la interrupción del comercio entre Occidente y el
país eslavo.
Para ser competitiva,
especialmente en el caso del vehículo eléctrico -obligatorio en la UE a
partir de 2035-, la directora general de ACEA, Sigrid de Vries,
indica que Europa debería "acelerar la construcción de fábricas de
baterías y sellar nuevas alianzas para garantizar el suministro de
materias y no depender de un solo país -como el caso del control de las
exportaciones germanio y el galio chinos, claves para la elaboración de
microchips-".
De Vries añade que las
instituciones tendrían que "favorecer el acceso a energía asequible -los
precios están disparados desde la invasión de Ucrania-, frenar efectos
de la inflación y diseñar una estrategia industrial común" para hacer
más competitivos a los fabricantes europeos, sobre todo en el paso del
motor de combustión al eléctrico.
En el caso de España, Anfac incide en la
necesidad de "invertir en tecnología, aprovechar el peso de la energía
renovable, expandir la red de puntos de recarga, flexibilizar las ayudas
para la adaptación de las fábricas y fomentar el establecimiento de
factorías de baterías y componentes electrónicos a través de la
simplificación de la concesión de permisos para su montaje o la
explotación del litio -metal necesario para la fabricación de dichos
productos-".
Sin embargo, el primer
paso sería la promoción del vehículo eléctrico, cuya cuota de venta en
España, pese a ir en aumento, es del 11 %, mientras que en países como
Portugal está en el 28 %.
"Si no
vendemos vehículos eléctricos en España, ¿por qué iban a querer las
marcas fabricarlos aquí y no en otros países?", sentencia López-Tafall.