jueves, 12 de enero de 2017

Prolongar los estímulos nueve meses permite una presencia sostenible en el mercado, según el BCE

FRÁNCFORT.- El Banco Central Europeo (BCE) considera que prolongar los estímulos monetarios durante nueve meses a 60.000 millones de euros mensuales "permite una presencia en el mercado más sostenible y, por lo tanto, una transmisión más duradera de las medidas de estímulo".

Así se desprende de las actas de la reunión de política monetaria del 8 de diciembre, publicadas hoy, en la que el consejo de gobierno del BCE decidió prolongar las compras de deuda pública y privada nueve meses, en vez de los seis que esperaban los mercados, pero reducir el volumen de adquisición mensual desde 80.000 hasta 60.000 millones de euros a partir de abril de 2017 y hasta diciembre.
El consejo discutió dos opciones: prolongar los estímulos seis meses a un ritmo de 80.000 millones de euros mensuales o nueve meses, hasta diciembre de 2017, pero a un ritmo de 60.000 millones de euros mensuales.
Se analizaron "ambas opciones equivalentes en términos de su capacidad de preservar el grado actual de expansión monetaria", según las actas.
El BCE tuvo en cuenta al tomar la decisión, aprobada por amplio consenso, que se va a mantener la recuperación económica de la zona del euro de forma moderada, pero que la incertidumbre política y económica y el lento ritmo de implementación de las reformas estructurales pueden disminuir las perspectivas de crecimiento.
La entidad añade en las actas de la reunión que pensó que "volver al ritmo original de 60.000 millones de euros mensuales sería consistente con el ritmo gradualmente firme de la recuperación".
Hace hincapié en que, si las perspectivas se vuelven menos favorables o si las condiciones financieras se convierten en inconsistentes con el progreso para lograr un ajuste de la inflación duradero, el consejo de gobierno volverá a comprar deuda por valor de 80.000 millones de euros mensuales.
La entidad monetaria destaca que se han revisado a la baja las perspectivas para la inflación subyacente, la que descuenta los elementos más volátiles como la energía y los alimentos.
Asimismo, indica que la subida de la inflación los próximos años depende mucho de la expansión monetaria.
Por ello, el consejo de gobierno considera que prolongar los estímulos le permitirá cumplir su objetivo de estabilidad de precios, que define como una tasa de inflación cercana, pero por debajo al 2 % a medio plazo.
El BCE va a comprar deuda pública y privada de la zona del euro, también la emitida por empresas, por valor de 2,2 billones de euros.
En las actas resalta que todavía se desconoce el impacto del voto del Reino Unido a favor de salir de la Unión Europea (UE) y el resultado de las elecciones presidenciales en Estados Unidos.
También reconoce que se mantiene una "incertidumbre política alta" en la zona del euro, donde este año se celebran elecciones en Francia, Holanda y Alemania, pero que esa incertidumbre tendrá un efecto limitado en la actividad económica.
Pero el BCE también prevé que el mercado laboral sea más dinámico este año de lo que se esperaba y que podría dar buenas sorpresas.
El consejo de gobierno BCE, que decidió que los bancos centrales nacionales puedan aceptar efectivo como garantía en las adquisiciones de deuda pública, calificó de importante "enfatizar que las compras de activos del Eurosistema asegurarían que las condiciones financieras en la zona del euro seguirán siendo muy favorables", es decir que se mantendrá el dinero muy barato.
Además, el BCE decidió en la reunión comprar deuda con un vencimiento mínimo de un año y con una rentabilidad por debajo de su tasa de depósito, que es la que cobra ahora a los bancos por sus depósitos y está en el -0,4 %.
Desde enero el BCE compra también bonos públicos con un vencimiento de un año, cuando hasta entonces el mismo iba de los dos hasta los treinta años.
De este modo, el BCE puede adquirir más deuda de países como Alemania, que tiene rentabilidades negativas en los plazos más cortos.

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