martes, 8 de marzo de 2011

La ONU alerta de una inminente crisis por el encarecimiento de los alimentos


GINEBRA.- El mundo está ante una nueva crisis por el el encarecimiento de los alimentos y pretender atajarla con un aumento de la producción agrícola es insuficiente y carente de visión de futuro, dijo hoy el relator de la ONU sobre el Derecho a la Alimentación, Olivier De Schutter. 

Pronosticó que la crisis en Libia provocará que el precio del petróleo continúe subiendo, lo que a su vez tendrá un impacto alcista en el precio de los alimentos.
"Los próximos meses serán difíciles", adelantó el experto, quien presentó hoy su informe anual al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra.
Explicó que la crisis alimentaria no sólo tiene connotaciones agrícolas, sino también "medioambientales y de pobreza", y descartó que su solución pase simplemente por aumentar la producción agrícola industrial.
El experto recordó que los esfuerzos de los últimos 40 años han estado dirigidos a aumentar la producción hasta niveles superiores a las necesidades de la población mundial, lo que no ha evitado que actualmente 1.000 millones de personas sufran de hambre en el mundo.
Paradójicamente, gran parte de ellos son pequeños agricultores marginados por las políticas públicas y que no pueden obtener ingresos dignos por su trabajo.
De Schutter denunció que el mundo se encuentra igualmente ante una "crisis medioambiental" debido a que la forma de cultivar que se privilegia "es insostenible" por su total dependencia del petróleo y el gas, y su impacto negativo sobre la naturaleza.
Como alternativa, el experto planteó desarrollar un modelo de "eco-agricultura", que resolvería todos los problemas anteriores, reforzaría la productividad de los suelos y protegería los cultivos, pero sin pesticidas ni otros químicos, sino gracias a la combinación beneficiosa de árboles, plantas, animales e insectos.
"La evidencia científica muestra que la eco-agricultura estimula la producción de alimentos mejor que los fertilizantes químicos, particularmente en entornos desfavorables", señaló.
Precisó que en los proyectos eco-agrícolas los cultivos han registrado un rendimiento 80 por ciento superior a la media en 57 países en desarrollo, y 116 por ciento más alto en el caso de los proyectos en África.
De Schutter dijo que los "prejuicios" explican que "no se permita que la eco-agricultura demuestre que puede ser una alternativa rentable", aunque también entran en juego los poderosos intereses del sector agroindustrial y agroquímico.
"Hay muchos intereses que desean mantener el modelo actual, como los de las compañías que venden o importan insumos agrícolas a base de petróleo", precisó.
Sobre los transgénicos, el relator de la ONU recordó que desde mediados de los años noventa, cuando fueron introducidos en el mercado, "nunca han cumplido sus promesas" y que "ahora hay cultivos transgénicos que sólo permiten usar pesticidas de la misma compañía que vende la semilla (también transgénica), y que es Monsanto".
"El gran problema de los transgénicos es la fuerte dependencia económica (de los pequeños productores) y el hecho de que el poder este concentrado en una multinacional", recalcó.
De Schutter consideró que corresponde a los gobiernos y donantes financiar el paso de una agricultura industrial "insostenible", en términos ecológicos y sociales, a una eco-agricultura.
Ello en vista de que "el sector privado no invertirá tiempo ni dinero en prácticas que no se pueden patentar y que no abrirán mercados para sus químicos o semillas mejoradas", explicó.

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