NUEVA YORK/LA PAZ.- Naciones Unidas ha confirmado este martes que se han retomado en Washington conversaciones sobre la cuestión del Sáhara Occidental en las que participa el enviado especial para este territorio, Staffan de Mistura, y el embajador de Estados Unidos ante la ONU, Michael Waltz.
"Nuestro compañero Staffan de Mistura, el enviado del secretario general para el Sáhara Occidental, copreside las negociaciones en curso sobre la aplicación de la resolución 2797 del Consejo de Seguridad (de la ONU), aprobada el año pasado", ha indicado en declaraciones a la prensa el portavoz, Stéphane Dujarric.
En las conversaciones participa también Waltz como "copresidente".
"Para dar a estas negociaciones la mayor oportunidad de éxito, De Mistura planea permanecer en silencio por el momento", ha destacado, sin detallar cuánto tiempo durarán los contactos.
Representantes de España, Marruecos, el Frente Polisario, Argelia y Mauritania se reunieron recientemente en Madrid para lograr una solución al contencioso de la antigua colonia española del Sáhara Occidental.
En la cita del pasado el 8 y 9 de febrero en la Embajada estadounidense en Madrid se habría discutido el plan de autonomía para el Sáhara Occidental que Rabat presentó en 2007.
El encuentro reunió a los jefes de la diplomacia de Marruecos y el Frente Polisario, así como de Argelia y Mauritania, y estuvo copatrocinada por el embajador estadounidense ante la ONU y el enviado de Estados Unidos para África, Massad Boulos, y el enviado de la ONU para el Sáhara.
Las negociaciones, que se están llevando a cabo con extrema discreción, se basan en la Resolución 2797, adoptada por el Consejo de Seguridad el 31 de octubre de 2025 a propuesta de Estados Unidos.
El texto respalda por primera vez al máximo nivel de la ONU el plan de autonomía marroquí como base para una solución negociada al contencioso.
La antigua colonia española fue ocupada por Marruecos en 1975 pese a la resistencia del Frente Polisario, con quien mantuvo una guerra hasta 1991, cuando ambas partes firmaron un alto el fuego con vistas a la celebración de un referéndum de autodeterminación.
Las diferencias sobre la elaboración del censo y la inclusión o no de colonos marroquíes ha impedido hasta el momento su convocatoria.
El último revés para los saharauis fue el apoyo de los gobiernos español y francés al plan de autonomía marroquí, un cambio de postura calificado de traición por el Frente Polisario, que recuerda que España es aún 'de iure' la potencia administradora del Sáhara Occidental.
Washington también respalda el plan de autonomía marroquí y en 2020 Donald Trump firmó el reconocimiento de la soberanía de Rabat sobre el territorio en disputa.
Por otra parte, el Gobierno de Bolivia ha anunciado este martes su decisión de "refundar los vínculos estratégicos" con Marruecos, lo que pasa, entre otras medidas, por "suspender" las relaciones diplomáticas con la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), en un giro del país sudamericano en el contencioso en torno a Sáhara Occidental.
El Ministerio de Exteriores boliviano ha indicado en un comunicado que la decisión ha sido adoptada tras una conversación entre los titulares de las carteras de Bolivia y Marruecos, Fernando Aramayo y Naser Burita, en la que "reafirmaron su compromiso de fortalecer las relaciones bilaterales y acordaron abrir una nueva fase de colaboración en áreas de interés mutuo, guiados por los principios de igualdad soberana, respeto mutuo y cooperación constructiva".
Así, ha destacado que Bolivia "ha emprendido una revisión soberana de su posición y ha decidido suspender la relaciones diplomáticas con la entidad denominada RASD, así como discontinuar todo contacto oficial con la misma, señalando que ésta no es reconocida como un Estado miembro de Naciones Unidas", en un comunicado conjunto publicado también por la cartera marroquí.
"Bolivia reafirmó su compromiso con el multilateralismo y con los propósitos y principios de la Carta de Naciones Unidas, incluyendo la resolución pacífica de controversias, y reiteró su respeto al principio de libre determinación de acuerdo con las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad", ha explicado el ministerio a través de dicha nota.
Por otra parte, ha afirmado que ambos "acordaron restablecer las relaciones diplomáticas e iniciar los procedimientos necesarios para el establecimiento de misiones diplomáticas residentes en las ciudades de La Paz y Rabat", al tiempo que "definieron el desarrollo de una hoja de ruta bilateral estructurada, destinada a profundizar el diálogo político, promover el comercio y la inversión, y mejorar la cooperación en agricultura, seguridad alimentaria, fertilizantes, asuntos de seguridad y campos técnicos de prioridad compartida".
"Finalmente, Bolivia reitera su prerrogativa soberana, de conformidad con el Derecho Internacional, de diversificar sus asociaciones técnicas, tecnológicas, comerciales y económicas con actores de relevancia estratégica dentro del sistema internacional, bajo marcos de complementariedad que sean plenamente consistentes con y sin perjuicio de sus principios fundamentales de integridad territorial e igualdad soberana", ha zanjado.
Bolivia reconoció formalmente a la RASD, encabezada por el Frente Polisario, el 14 de diciembre de 1982, un paso dado poco después de la toma de posesión de Hernán Siles Zuazo como presidente en octubre de ese año tras el retorno de la democracia después del golpe militar de julio de 1980, encabezado por Luis García Meza.
Durante los últimos años, el Frente Polisario ha sufrido varios varapalos por el apoyo de diversos países, entre ellos España, al plan de autonomía de Marruecos, una opción que la RASD rechaza de plano, en el marco de su petición de que se concrete la descolonización del territorio y se garantice su derecho a la independencia.
La antigua colonia española del Sáhara Occidental fue ocupada por Marruecos en 1975 pese a la resistencia del Frente Polisario, con quien se mantuvo en guerra hasta 1991, cuando ambas partes firmaron un alto el fuego con vistas a la celebración de un referéndum de autodeterminación, pero las diferencias sobre la elaboración del censo y la inclusión o no de los colonos marroquíes ha impedido hasta el momento su convocatoria.

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